Circular a Tre Cime di Lavaredo

Vamos con la ruta por excelencia cuando se visita Dolomitas, y no es más que la ruta circular a las Tres Cimas del Lavaredo. Un rutón que rodea por completo estas moles dolomíticas y que tras pasar por 4 Refugios y un pequeño ibón de montaña te deja una más que agradable sensación. Vamos pues a ello.

Hay que explicar que la ruta parte desde el aparcamiento del Refugio de Auronzo, a casi 2.300 metros de altitud previo pago de los 30€ (Sí, 30 eurazos) que cuestan los 6 kilómetros de subida desde el lago Antorno hasta el Refugio. Existe una opción de ahorrarse este “peaje” y es subir andando desde dicho lago hasta el aparcamiento, pero hay que tener en cuenta que serán unas 2 horas de subida y unos 500 metros de desnivel para empezar la circular que serán otras 3 horas y poco y otros 400 metros de desnivel. Por ello, has de tener en cuenta la paliza.

Nosotros barajamos la opción de subir desde abajo, pero habiendo pateado bastante el día anterior en la ruta al lago de Sorapis, decidimos pagar religiosamente los 30 Euros y disfrutar de la circular haciendo fotos y sin prisas. Así pues, para llegar hay que ir hasta el Lago Misurina y de ahí se desvía una carreterita (bien señalizada) que tras pasar junto al Lago Antorno y tras pagar el “peaje” nos asciende hasta el mismo refugio de Auronzo.

Arriba una amplia zona de aparcamiento (que se suele petar, menudo dineral sacarán) junto al refugio y ya con unas vistas dignas de lo que va a ser el día.

Desde este Refugio de Auronzo 2.320m., tenemos la opción de realizar la vuelta en sentido horario o antihorario, nosotros decidimos hacer el antihorario e ir a buscar el siguiente refugio que es el Lavaredo. (Es la dirección habitual que suele hacer todo el mundo) Así que tras cruzar por el Refugio de Auronzo, y detenernos un ratito en su mirador, ya vemos claramente la pista que nos llevará hacia el otro refugio y que es un auténtico hervidero de gente.

Desde el mirador del Refugio de Auronzo

NOTA: Quizás la pega más grande de este espectacular circular sea la cantidad de gente que hay y que la realiza. El acceso en coche hasta los 2.300m. y la facilidad del recorrido con sus subes y bajas, pero nunca expuestos ni duros y por una senda muy cómoda hacen que quizás esta masificación desmerezca un poco la idílica ruta. Pero bueno, hay que ir y realizarla porque las vistas merecen la pena. Pero sí, con la procesión se pierde encanto.

Refugio Auronzo visto desde la senda hacia el Refugio Lavaredo

Así pues saliendo del Refugio Auronzo, tomamos la cómoda pista que en breves nos sitúa en una pequeña capilla (Cappella Degli Alpini). La pista es cómoda, muy cómoda y donde más gente veremos. Eso sí, el espectáculo paisajístico es increíble.

Esta capilla, está construida en homenaje a los caídos en la Primera Guerra Mundial y es que hay que pensar que esta cima era por aquellos entonces frontera de Italia con Austria. Por lo que se libró una cruenta batalla en la Primera Guerra Mundial y de ahí la cantidad de vestigios de la guerra que podemos encontrar (trincheras, refugios, etc…) Posteriormente la frontera se situó en el límite que hoy conocemos, aun así todavía se puede apreciar que los valles al norte de dicha cima se habla principalmente en alemán y al sur en italiano, es decir, todavía conservan lo que fue en el pasado.

Llegados a la capilla, debemos desviarnos del camino principal bajando por una extensa pradera a buscar un mirador espectacular donde hay un pequeño monolito. Este mirador ofrece unas vistas estupendas del Valle de Auronzo.

Y a la par cogemos perspectiva de las tres cima del Lavaredo….Si encima acompañan las vacas, pues la foto saldrá más típica.

Ana posando con los moradores de los prados, al fondo la capilla y más al fondo las tres cimas

Lo curioso de esta ruta circular es que iremos viendo las tres cimas desde todos los ángulos, y veremos como cambia el paisaje de un punto a otro de vista. En estos primeros metros de ruta, las moles no son muy representativas, pero cuando demos la vuelta, tendremos las cimas mucho más fotogénicas.

Hay que decir que no escogimos el mejor día para hacer fotos, esas nubes altas y blanquecinas no ayudaban nada a que las fotos fueran espectaculares. Aun así, el paisaje quitaba el hipo.

Las montañas en forma de agujas infinitas y puntiagudas que veremos en esta primera parte de la ruta son un auténtico espectáculo y ofrecen un paisaje abrupto escarpado muy propio de dolomitas.

Seguimos ruta y llegamos enseguida al segundo refugio de la jornada, se trata del Refugio de Lavaredo (2.347m.), en este punto tenemos un panel de la ruta circular y ya vemos el “río” de gente subiendo a buscar al collado de Lavaredo. Hay dos opciones, una más recta y otra, por donde va la ruta normal, que asciende más pausada. Llegaremos en ese collado al punto más alto de la ruta con 2.454m.

Así pues elegimos la ruta más cómoda y continua nuestra ruta dejando el refugio a nuestras espaldas y ganando altitud. Con un poco de suerte, esta parte ya la realiza menos gente, aun así a mi me pareció una exageración la de gente que realiza la ruta.

Vista de las tres cimas y del Refugio Lavaredo por la senda que sube al collado.

En poquito rato estamos ya en el collado y podemos disfrutar de las vistas hacia el otro lado…..que son ESPECTACULARES.

Aquí arriba tenemos dos opciones, o bien acortar la circular pasando justo por la pedrera bajo las tres cimas y que se encamina rápidamente a darles la vuelta o realizar la circular pasando por el Refugio Locatelli y tener unas vistas de las tres cimas mucho más chulas. Así que sin pensarlo mucho cogemos marcha dirección a Locatelli ganando perspectiva de las tres cimas.

Aquí encontramos uno de los puntos más fotogénicos de las cimas, en un montículo que hay junto al sendero y del que merece la pena subir para echar las fotos.

Siguiendo sendero abajo, en dirección al Refugio Locatelli, por una senda muy muy cómoda, vamos ampliando horizontes y ya podemos el Refugio en un collado y dejando atrás unas vistas de las cimas muy muy bonitas.

En unos 40 minutos llegaremos a Locatelli, viendo justo antes el camino que deberemos seguir y que continua dando la circular a las tres cimas. A partir de aquí, y hasta el siguiente refugio es un sube baja bastante largo, y con alguna pendiente que nos hará sudar la gota gorda. No son rampas largas, pero sí alguna con desnivel.

La senda ahora es algo más estrechita, pero aun así cómoda. Y me sigue sorprendiendo la cantidad de gente que hay.

Eso sí, seguimos disfrutando de un paisaje……buuffff, brutal!!

Hay fotos por todos lados, y eso que el cielo no acompaña nada, nada, nada…..

Finalmente y a la altura del cuarto y último refugio tenemos otro pequeño desvío a la izquierda hasta el pequeño lago de las cimas, un coqueto laguito de aguas transparentes con tonos verdosos de visita obligada.

La senda pasa muy cerca, pero merece la pena alejarse de ella y fotografiar el lago como se merece……que maravilla.

Seguimos ya cansadicos de la caminata a por el último repecho que nos lleva al último collado, el Col de Medo, que nos devolverá por una cómoda senda hasta el aparcamiento.

Fotografía de la senda desde el Col de Medo

Nosotros hicimos coincidir el fin de la ruta, con la hora de la comida y nos sentamos en un pradete verde a dar buena cuanta de la comida que llevábamos, embobados con las vistas…..

La ruta es sin duda un auténtico espectáculo visual, bastante cómoda de hacer aunque al final entre subidas y bajadas acabas bastante cansadico. Son unos 9-10 kilómetros y tardas como unas 3 horas y poco en hacerlos, básicamente porque vas parando en todos lados a hacer fotos. La senda es muy muy cómoda.

CONSEJOS: Importante es realizar la ruta los días de buen tiempo, estamos en alta montaña y si se nos echa la niebla no vamos a disfrutar de las vistas ni de las tres cimas, por lo que es casi obligado elegir un día de buen tiempo.

Aunque no reviste dificultad, es conveniente ir minimamente preparado físicamente para estar tres horitas caminando en sube-bajas constantes. 

¿Merece la pena pagar 30€ para subir con el coche? pues si no quieres meterte un palizón de los buenos, sí, lo merece, básicamente porque vas a disfrutar de la circular descansado y sin prisas, y allí arriba hay que subir a disfrutar. Si por contra eres de los montañeros PROS, pues entonces, aparca en el Lago Antorno y a darle duro a las piernas. 😉

 

 

 

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Ruta al Lago di Sorapis

Dentro de todas las joyitas que puedes visitar en tu viaje a Dolomitas, no te puede faltar el espectacular Lago di Sorapis. Ya no solo el hecho de disfrutar de sus preciosas aguas turquesas que lo hacen casi único, sino por el entorno alpino que lo acompaña así como la ruta que hay que hacer para llegar hasta él. Y es que la mayoría de lagos de Dolomitas son accesibles casi en coche, pero este es una excepción y por ello, para nosotros que somos “ruteros” y nos gusta ganarnos la belleza con esfuerzo, ha sido toda una delicia.

IMPORTANTE: Hay que recalcar que el acceso a este lago se puede hacer desde dos rutas. Una de ellas con poco desnivel y pasos equipados con cadenas pero sin dificultad y otra ruta con un desnivel considerable en torno a 600 metros sin dificultad también pero con zonas de sendero de fuerte desnivel.

Nosotros hicimos la ruta de los 600 metros de desnivel, que a la postre es la RUTA 217 y es la que vamos a explicar aquí. No se si es la mejor o la peor, pero es la que explicamos en este post. Si queréis hacer la otra, tenéis que buscar reseñas de la ruta 215. Otra opción que se puede hacer si se viene a pasar todo el día es subir por una y bajar por la otra, pues se puede enlazar con un recorrido circular. (VEASE  MAPA) donde he señalada en ROJO la 217 (La que hicimos) y en azul la posible bajada por la ruta 215 y retorno al punto de partida por un enlace que la hace Circular.

En ROJO ruta 217 (LA NUESTRA) En AZUL ruta 215 y vuelta a enlazar con inicio de 217 (CIRCULAR)

Bueno, pues allá vamos con el sendero 217 y sus 2 horitas de trecking y 600 metros de desnivel.

Debemos dirigirnos a la carretera denominada Via Valle Ansiei, concretamente bajaremos desde el puerto del Lago Misurina en dirección a Auronzo olvidándonos del desvia a Cortina, y buscaremos junto a la carretera el Albergue Cristallo. Es justamente el aparcamiento de este Albergue el que suele utilizar todo el mundo para dejar el coche.

Círculo rojo el Aparcamiento

Captura del Streetview donde se ve el Albergue y la montonera de coches aparcados, a mano derecha sale la pista que inicia nuestra ruta

Una vez aparcados en un aparcamiento GRATUITO (lo pongo en mayúsculas porque es de los pocos sitios donde vamos a aparcar sin pagar, jajajja). Y tras cruzar la carretera, vemos una pista forestal amplia y un cartelón al que podemos acercarnos para ver la ruta incluso hacerla una fotico por si las moscas, ahí tenemos el inicio de ruta. Este inicio de ruta nos encauza por las cabañas de Valbona y unos prados muy pintorescos rodeados de Piceas y de unas esplendorosas vacas.

Junto a la cabañita que se ve al fondo tenéis la única fuente “oficial” de toda la ruta, así que llenad las cantiploras 😉

Esta primera parte del recorrido, aproximadamente 1/3 es terreno completamente llano o incluso con algo de bajada, amplio sendero, o mejor dicho pista forestal que tras pasar los primeros prados se encauza en un precioso bosque de Piceas y Hayas.

Nada hace sospechar que tras la primera y bucólica parte el sendero se pondría bien empinado. Y es que tras dejar atrás un estropicio de árboles por el suelo (Importante vendaval que azotó Dolomitas en Octubre de 2018) la amplia pista forestal se torna en sendero y empieza a coger pendiente.

Observamos un paredón a nuestra izquierda y a lo lejos una cascada altísima y una parte derecha muy empinada por la que empezará a serpentear nuestra senda. Así que es tiempo de sacar los bastones y poner un ritmo cansino y cómodo por el que afrontar todo el desnivel. Ya advierto que desde aquí hasta el lago es todo subida y por momentos con fuertes pendientes. Tengámoslo en cuenta a la bajada sobretodo si ha llovido o las piedras están mojadas para bajar con precaución. No hay dificultades, salvo algún resalte fácilmente salvable y poco más.

Eso sí, conviene en las paradas echar la vista atrás y ver las impresionantes vistas que tenemos, y que disfrutaremos en la bajada. Incluso por delante con la cascada, la mole rocosa y algunas cuevas que hacen amena la subida.

Lo dicho, conviene tomárselo con calma para no desfondarse ya que la subida es larga y sostenida. Finalmente y cuando ya estás “pidiendo la hora” el sendero suaviza y el murmullo de más gente de anuncia que ya casi estás. Unos últimos metros donde nos juntaremos con los que vengan por el otro sendero y voilá……el Lago di Sorapis.

Un agua azulada en contraste con el verdor los bosques Píceas y con el blanco de las montañas……hacen que el paisaje y el entorno sean únicos.

INCISO/SUGERENCIA: Si quieres quitarte a gente y coger la mejor hora…..madruga mucho o llega tarde……y fuera de esas opciones, mejor que no haya sol, o sea que esté nublado. Cuidado con ir en Septiembre/Octubre , pues puedes encontrarte el lago sin agua o con muy poca dependiendo del año.

Nosotros encontramos a bastante gente, podía haber perfectamente 40/50 personas en los alrededores del lago, pero claro, llegamos sobre la 1 del mediodía (hora punta). Y el sol en todo lo alto y con leve contraluz, no es el mejor momento para las fotos, pero bueno, decidimos comer a ver como transcurría la luz.

Aunque no está señalizado, se puede rodear al lago, hay multitud de senderos abiertos por la gente que te ofrece diferentes perspectivas del lago y que creo obligatorio recorrer ya que el lugar lo merece.

Nosotros encontramos el lago como a mitad de capacidad, y es que fuimos a mediados de Septiembre y es un handicap que puedes tener, la falta de agua.

Aun así, luce tremendamente espectacular. Si hubiera estado más a mano, hubieramos repetido al amanecer o al atardecer……

Vemos a mucha gente recreándose con las fotos, así que nosotros no somos menos y también posamos ante tal belleza.

La verdad que es muy fotogénico, por lo que te puedes explayar en sacar detalles. Tras un par de horas por allí arriba y con la mente puesta ya en la bajada, nos hacemos la foto final y para abajo. Optamos por volver por nuestros pasos, ya que volver por la otra ruta y hacer la circular nos habría supuesto no llegar al lago de Misurina para hacer la foto del atardecer. Así que con mucho cuidado y disfrutando de las vistas en la bajada ponemos retorno al coche después de una cansada caminata pero de una recompensa en forma de lago realmente indescriptible.

La Ruta en sí, no revierte dificultad, tal vez el desnivel unido a la subida constante en los dos últimos tercios puede atragantarse a quien no esté bien físicamente, pero estas pequeñas joyas saben mucho mejor después de una buena sudada y de ver recompensado el esfuerzo.

En fin, seguiremos con más post sobre Dolomitas donde descubriremos muuuchas más maravillas de este fascinante rincón de Italia.

 

Ibón de Estanés (vía Sansanet)

Nueva ruta por Pirineos, disfrutando de una mini escapada y esta vez con una ruta mucho más asequible que el Ibón de Acherito, esta vez subimos al Ibón de Estanés, otro precioso lago de montaña, situado en la cabecera del Valle de Canfranc, y al que accederemos desde la vertiente francesa, ya que nos afianza un recorrido corto y cómodo hasta el mismo ibón.

Aquí se ve la ruta de subida (en color morado), con una primera parte en la vertiente francesa donde salvamos el desnivel y una segunda tramada mucho más cómoda y reposada que nos lleva hasta el mismo ibón. Os dejo cuatro premisas básicas y empezamos con el repor….

Acceso-Aparcamiento: Podemos acceder desde el mismo Valle de Canfranc cruzando a Francia por el Túnel del Somport, una vez salidos del túnel buscaremos la primera salida para coger la carretera que nos sube de nuevo al Puerto de Somport, como si volvieramos a España. Otra opción es no coger el túnel y subir por el puerto de Somport, y cruzar a Francia. En esta carretera de ascenso a Somport desde Francia, debemos buscar un desvío con camino de tierra hasta el aparcamiento de Sansanet. Está bien marcado si vamos mirando, y el aparcamiento es amplio y de tierra. Perfecto para dejar el coche a la sombra. Hay cartelería que nos informa de la ruta.

Longitud-Duración: Como ya hemos dicho es un Ibón totalmente accesible para casi todo el mundo. Es una ruta que se suele hacer en familia, ya que aunque hay que caminar y salvar un desnivel, se hace de manera muy cómoda. Por lo tanto, hablaremos de una ruta fácil para gente habituada a andar. Son 4,3 kilómetros hasta el Ibón salvando un desnivel de unos 540 metros. En torno a 1h.45 minutos del aparcamiento al Ibón a ritmo tranquilo. La ruta está muy bien marcada en todo momento, sin posibilidad de equivocación.

Recomendaciones: La parte donde se salva mayor desnivel está cubierta casi siempre por bosque, por lo que se hace muy cómoda, dicho esto es una ruta de montaña y como tal hay que prever siempre material y calzado adecuado, comida suficiente, agua y todo este tipo de cosas. Siempre ayudan unos bastones. Aunque hablamos de que la ruta es fácil, siempre entendemos que quien la realiza está habituada a andar.

 

Empezamos pues la ruta desde el mismo aparcamiento de Estanés, donde ya hay algún coche, y es que en las primera rampas de subida vamos a adelantar a una cuadrilla numerosa de franceses que suben en grupo realizando también la ascensión al Ibón.

La mañana nos sacude con los primero rayos del sol ya metidos en el frondoso bosque de hayas que nos sombrea durante las primera rampas de ascenso. Es en esta parte francesa y casi siempre metidos en bosque donde salvaremos la mayor parte del desnivel.

La verdad que el bosque, el entorno, la neblina y los primeros rayos de luz nos crean un ambiente fantástico para caminar y disfrutar. Adelantamos al numeroso grupo francés y a buen ritmo vamos seseando por la ladera francesa.

Casi sin darnos cuenta salimos a los primeros claros y prados de montaña, donde recibimos los primero rayos de sol. El día es fantástico y aunque a la tarde se barrunta tormenta, el haber madrugado nos gratificará con buen tiempo toda la mañana.

Pasamos junto a una borda francesa donde venden queso y disfrutamos de las vistas hacia los valles franceses que también están radiantes con el sol matutino.

Nos acompañará casi siempre en esta cara francesa el Circo de Aspe con la imponente chorrota y las elevadas montañas alrededor. La verdad que toda una maravilla para los sentidos. Vamos francamente bien, la subida aunque continua es muy cómoda de llevar, y el tiempo y las fuerzas acompañan.

 

Cada vez tenemos más ratos de sol y menos sombra de hayas, pues ya pronto entraremos en el collado de la Mujer Muerta donde nos uniremos al GR-11 y disfrutaremos de un ambiente más alpino.

 

Últimos vistazos al Circo de Aspe que se nos muestra imperial, antes de entrar en la vertiente española y donde una vez salvado la mayor parte del desnivel, ya será una senda más llanera y con mucho ambiente.

En la unión con el GR-11 y ya sobrepasado el collado, intuimos el camino y la ubicación del lago…..desde aquí hasta el Ibón, es coser y cantar….

Ana ya vislumbra el hueco del Ibón, y sobrepasado el último colladete, se nos muestra la auténtica maravilla de paisaje.

Llegan los momentos de disfrutar de tan magno paisaje, y de tanta belleza que entra por nuestros ojos. Sin duda, estos lagos de montaña, dada su localización y su entorno, son uno de los recorridos más bonitos y accesibles que podemos realizar, con una recompensa en forma de belleza, única.

Tras las fotos de rigor, echo los pies al agua para saborear el frescor de la montaña y me quedo durante minutos embobado con las montañas, el agua y el entorno.

Hay pocos sitios donde se respire tanta paz y donde poder cargar energía. Montaña en estado puro.

Picoteamos algo y nos hidratamos, a la vez que nos abrigamos algo ya que venimos sudados de la caminata y no conviene coger frío. Sin duda, un ibón más en el recuerdo y una ruta muy sencilla, amena y muy recomendable.

Nos despedimos con unas últimas tomas y emprendemos el camino de retorno, que en poco más de 1 hora nos dejará otra vez en el coche.

Lo dicho, para el que quiera, dejo enlace del track de subida en la sección de tracks-rutas, aunque el sendero está suficientemente marcado, eso sí, llevar el track, siempre es tranquilidad para no despistarse.

 

Un saludo

Ibón de Acherito (vía normal desde Oza)

Bueno, pues brevisima escapada a Pirineos, para desconectar un par de días, en la que nos hemos metido en unas rutas más que interesantes, conociendo rincones que aun nos quedaban por descubrir. Aprovechando que estábamos en el Valle de Hecho, decidimos atacar la subida al Ibón de Acherito, todo un clásico en este valle y que sin duda no defrauda, como ahora veremos. El Ibón de Acherito, tiene la particularidad de ser el Ibón más occidental del Pirineo, y se encuentra situado en un enclave precioso amurallado por las imponentes Foyas del Ibón que le dotan de un aire majestuoso.

 

Hay que decir, que es un Ibón bastante accesible por su corta ascensión, pero que aunque no requiere de nivel técnico, sí que es obligado tener un fondo físico bastante bueno, ya que el desnivel que se salva es importante en muy poca distancia. (de las 8 personas que subimos aquella mañana, 2 se tuvieron que dar la vuelta), así que vamos a subir la dificultad a moderada. Vamos allá con los datos técnicos y el reportaje de subida:

En rojo la ruta de subida, en naranja los 3 “collados”

Acceso-Aparcamiento: Se accede desde Hecho hacia la Selva de Oza, pasando Siresa, la Boca del Infierno y pasado el camping, tenemos que ir a buscar en una divisoria de pistas, el desvío a la izquierda que nos lleva hacia el Refugio-Casa de la Mina y que nos cruza el río es el que debemos de coger (el otro sube dirección Aguas Tuertas)

Longitud-Duración: En realidad la ruta está marcada como circular, pues una vez llegados al Ibón se va a buscar el Barranco de Acherito para bajar por él. Nosotros la hacemos de subida y bajada por el mismo camino. Con una longitud de 4,1 kilómetros y unas 2 horas de subida (1’30h. de bajada) sin contar paradas. La circular es un pelín más larga.

Recomendaciones: Lo dicho anteriormente, la primera parte de la ascensión es algo dura, no apta para cualquier persona, pero sin dificultades técnicas. Ya que la ruta es bastante alpina y no se pasan tramos de bosque, es muy recomendable madrugar para hacer la parte más dura de la subida a la sombra que nos proyecta el Mayo Anarón y evitar la calor.

Desde el aparcamiento ya vemos toda la Sierra de Alano, o al menos gran parte de ella, que se presenta majestuosa y que nos va a acompañar en gran parte de la subida.

Y si miramos hacia la ruta del Ibón, se impone majestuoso también el Mallo de las Foyas, por cuya ladera discurre la ruta de subida al ibón como os he marcado en la foto. Tras los carteles pertinentes de la ruta con los mapas y demás, cruzamos un vallado para las vacas y nos adentramos ya en la ruta propiamente dicha.

Siempre llevaremos la Sierra de Alano a nuestras espaldas, con lo que tendremos una buena referencia. Esta primera parte de senda, discurre por el Barranco de las Foyas, por el cual la senda va ganando desnivel y nos va encarando hacia la ladera del Mallo de las Foyas que comentábamos antes. Aquí ya tenemos trozos con un desnivel considerable y donde hay que tomarse la subida a ritmo para no desfondar. Por suerte, buena parte de esta subida la hacemos a la sombra y no se nos hace tan dura.

En cualquier cruce de caminos está correctamente indicada la ruta a seguir, por lo que no tendremos opción de pérdida en ningún momento de la senda. Una senda además muy marcada por la afluencia de gente a esta ruta. Seguimos con nuestras preciosas vistas conforme ganamos altura, donde ya asoman bellos puntales reconocibles.

 

La ruta, nos llevará ganado altura hasta un primer collado donde gira bruscamente a la izquierda.

Podemos decir que una de las tramadas fuertes ya la tenemos salvada, desde aquí se desplaza por la ladera de Mallo de Foyas aunque todavía con alguna rampa durilla a buscar un segundo colladete. Para luego suavizar la pendiente en busca de otro colladete más que casi nos situará a la altura del Ibón para en una senda cómoda llegar a sus pies.

En este último collado se nos abre ya vistas a picos como el Petrechema o el Sobarcal. Prácticamente el desnivel lo tenemos ganado ya, pasando de los 1.230 metros del aparcamiento a los 1.869 metros del Ibón, algo más de 600 metros de desnivel que en su primera tramada se hacen algo duros, pero que llegados a la orilla del lago, todo se olvida para contemplar la belleza de este impresionante Ibón pirenaico.

Aunque no hace calor como para darse un baño, sí que remojamos los pies disfrutando de la belleza del entorno y de las aguas frescas, por no decir frías del Ibón.

Mantiene un agua azulada y trasparente que sin duda en los días más calurosos del verano, habrá hecho las delicias de más de un bañista. Nos damos un pequeño aperitivo para reponer fuerzas y comentamos la dureza inicial de la subida, pero que compensa la belleza del Ibón. Aun nos da tiempo de hacernos algunas fotos más “artísticas” y nos disponemos ya a coger el camino de vuelta.

A la bajada nos encontramos con 3 parejas en distintos tramos de la ruta, hablamos con todas ellas y todas nos hablan de la dureza inicial.  Incluso la última pareja, que aun no ha llegado al primer collado, ya acusa la insolación y desisten de seguir hacia el Ibón. Lo dicho, una ruta magnífica, para un entorno realmente bello; corta y exigente, pero sin sombra en todo el recorrido, por lo que hay que madrugar para evitar las horas de máxima insolación. Por lo demás, plenamente recomendable, eso sí, con buena forma física.

En la sección de track-rutas os dejo el track de la subida en GPX para quien quiera ir más seguro

Subida invernal al Caimodorro

 

Aprovechando la última nevada,  y coincidiendo con el fin de semana, decidimos hacer una pequeña escapada a la cima de la Sierra de Albarracin. El Caimodorro, con sus 1.936m. es la montaña más alta de la Sierra de Albarracin y a la vez una de las más accesibles. Vestida con un inmenso pinar de pino silvestre y salpicada de característicos ríos de piedra, ofrece uno de los senderos más pintorescos que se pueden hacer en nuestra sierra.

Decidimos subir por la cara norte por su facilidad y acceso, ya que no disponemos de mucho tiempo y con un 4×4 nos acercamos al inicio de la ruta en el Collado Travino. Allí dejamos el coche y seguimos subiendo pista arriba en busca del collado donde se bifurca una senda hacia el collado de la Gallina y otra hacia las hermanillas y la cima.

No hay excesivo espesor de nieve, pero la cencellada sobre los pinos, la niebla reinante y el blanco elemento hacen que el paisaje sea un auténtico deleite para la vista. No llevamos cámara, por lo que nos explayamos a hacer fotos con los móviles.

Desde el Collado hasta la cima hay apenas 20 minutos de subida muy muy suave por sendero señalizado con hitos de piedra. A ver si saco un poco de tiempo para marcar un track y colgarlo aquí, que bien merece la pena.

Seguimos pues para arriba disfrutando de las vistas y de las huellas de los animales que deambulan por estos bosques.

Finalmente llegamos a la cima, con menos espesor del esperado, pero como decimos, con un ambiente invernal precioso.

 

Después de firmar en el libro de visitas de la cima y hacernos las correspondientes instantáneas, volvemos para abajo a por el vermout del domingo que bien nos lo hemos ganado.

 

Un saludo

Ruta del Cares (Poncebos-Caín)

En nuestra escapada por Asturias decidimos hacer la famosa Ruta del Cares, ya que habíamos oído hablar mucho de ella y queríamos saborearla “in situ”. Así que nos planificamos con la predicción meteorológica un buen día, ya que la ruta, debido a su longitud iba a llevarnos prácticamente toda la jornada.

Un poco de situación:

Aunque históricamente la Ruta era mucho más larga, el 90% de los excursionistas se centran en el recorrido entre los pueblos de Poncebos (Asturias) y Caín (León), concretamente por la Garganta Divina, ya que es el tramo más espectacular de la senda. Este recorrido fue habilitado como parte de la obra hidráulica que se construyó para abastecer de agua la Central Hidroeléctrica de Camarmeña, y que durante todo el recorrido se puede ver tan magna obra de ingeniería, muchas veces excavada en la misma roca y que actualmente se encuentra en desuso. Hay algunos paneles explicativos sobre dicha obra y su construcción, así como de los lugareños que la hicieron.

La Ruta:

La ruta en sí, que explicaremos aquí, es la que hace todo el mundo y que discurre entre Poncebos y Caín, y que cuenta con un total de 12 Kilómetros (SOLO IDA!!!). Por lo que si no queréis pagar taxi o similar para volver, os tocará hacer 24 kms andando, ida y vuelta. Por suerte, el perfil es bastante suave, y aunque hay subidas y bajadas, no son excesivamente largas ni pronunciadas. Sólo mencionar unos 2 kilómetros y medio que hay de subida desde Poncebos hasta “los Collaos” donde sí que hay algo más de desnivel y puede ser fatigoso para quien no esté muy acostumbrado, aunque tomándoselo con calma, no reviste mayor dificultad.

Nosotros, al ser Septiembre, dejamos el coche en el puente de Torbanes donde está el desvío a Sotres, junto al Funicular de Bulnes, hay un pequeño aparcamiento, y sino en la misma cuneta de la carretera a Sotres. En caso de ser Julio o Agosto, hay que dejarlo antes de la central de Camarmeña, en los sitios habilitados, ya que se satura.

La verdad es que desde el puente de Torbanes, ya se observa un precioso valle angosto surcado por el río Cares, y por suerte para nosotros, un día espléndido el que nos iba a acompañar, sol y agradable temperatura, sin excesivo calor. Cogiendo la carretera río arriba, pasamos junto a un hostal-bar, idóneo para la vuelta echar la cervecita de rigor, y un poquito más adelante, se desvía a mano izquierda por un vallejo, el sendero que sube al pueblo de Bulnes. Y apenas 150 metros más arriba, un nuevo panel explicativo de la ruta del Cares, y un desvío de empinada cuesta a mano derecha que nos pone en situación de empezar la ruta.

Estos primeros kilómetros son de ganar altura en la ladera y por tanto con algo de desnivel, que pacientemente vamos superando. Francamente las piernas están frescas y se sube bien.

El camino en su mayor parte es muy cómodo, siempre ganando altura y algo alejados del barranco en estos primeros metros de ruta. Eso sí, las vistas ya empiezan a gustarnos, mucha vertical, mucha roca y mucho verde…..típico de Picos.

Pronto llegamos a unos edificios en ruinas custodiados por preciosos Tilos de buen porte, ya tenemos más de la mitad de subida hecha, así que aprovechamos la sombra para darnos un respiro, un traguito de agua y para arriba a buscar el punto más alto, “los collaos”.

Una vez arriba, un cartel nos explica la increíble obra de ingeniería para traer el agua, y el por qué de dicha senda, que leemos gustosos con la cantimplora en la mano.

A partir de aquí, el sendero ya es casi todo de bajada o llano, pero con el handicap de tener aun 9 kms por delante hasta Caín.  Aun así, el paisaje es un espectáculo, que impresionante el macizo de Picos, sin duda.

A partir de ahora, la senda adquiere mayor verticalidad, sobretodo en algunos puntos donde se precipita bastantes metros en vertical. Nosotros en ningún caso pasamos apuros, ni vértigo, ni nada parecido, es más nos pareció de risa, pues habíamos oído comentarios sobre dicho peligro, y no lo vemos por ningún sitio. La senda es muy ancha y salvo que te cruces con mucha gente (puede ser el caso en meses de mucha afluencia) no nos pareció para nada peligroso. Eso sí, conviene saber, que no hay barandillas de protección prácticamente en toda el desarrollo del camino, por lo que si vamos con niños, hay que llevarlos siempre en la parte de dentro del camino y a ser posible de la mano, así evitaremos situación de peligro.

Es quizás uno de sus puntos fuertes, la verticalidad que adquiere el camino con respecto al precipicio que deja siempre a un lado, y lo que dota a este sendero de tanta espectacularidad. Pero lo dicho, siempre sobre senda ancha y de fácil trasiego, en la que no vimos peligro alguno. Pero no todo el mundo percibe el vértigo o el peligro de la misma manera, por tanto, conviene siempre informarse antes de hacerla.

Las cabras, son las principales protagonistas en muchas partes del recorrido, ellas sí que no tienen vértigo.

En una de las curvas nos encontramos con un reguero, bien franqueado por un pequeño puente de madera, es uno de los pocos puntos donde podremos refrescarnos. Para la hora de beber agua, siempre es mejor llevar una buena cantimplora y olvidarnos de beber de este agua, sobretodo si no se está muy acostumbrado a beber de fuentes.

Si apreta el calor, es un buen sitio para refrescarse bien antes de continuar.

Finalmente y tras pasar primero por el puente Bolín, llegamos al famoso Puente de los Rebecos, lo que nos anuncia que estamos muy cerquita ya de Caín. Pero antes tendremos que pasar por unos estrechos túneles con agua que hará más divertida si cabe esta bonita ruta.

Una vez cruzado el puente de la presa, en apenas 10 minutos ya estamos en Caín, pintoresco pueblecito de la provincia de León, y que nos espera con una cervecita bien fresca para reponer fuerzas.

Ahora ya mentalizados para la vuelta, hemos empleado unas 4 horas de Poncebos a Caín, incluídas paradas a comer, fotografiar, etc….La vuelta la hacemos más a piñón y nos cuesta sólo 2 horas y media. Supongo que andar lo desandado nos hace ya ir más ligeros.

 

La vuelta la resolvemos debatiendo y ya menos embobados con el paisaje, aunque las luces de la tarde empiezan a ser chulas para las fotos, así que apuramos con los últimos flashazos.

 

 

 

 

En definitiva, nos queda un buen sabor de boca de la ruta, quizás nos esperábamos más, pues nos la habían vendido muy bien, y fráncamente nos defraudó algo. Eso no quita que sea un rutón de espectaculares paisajes y verticales paredes, quizás algo monótona para tantas horas andando, al final es casi siempre lo mismo. Pero no por ello, vamos a dejar de recomendarla a todo montañero que se acerque a la zona.

Es un sendero casi de obligado cumplimiento el realizarlo. Desde aquí, os dejamos esta reseña para todo aquel que quiera realizarlo.

un saludo

Perdiguero 3.222m. (Por Literola)

Bueno, pues hoy vamos con una ruta en mayusculas por tierras pirenaicas. Llevábamos unos meses ya con ganas, pero por unas cosas u otras, al final se nos iba al traste cualquier escapada a Pirineos. Finalmente, nos reservamos el puente de San Jorge, festivo en Aragón para la escapada, y como objetivo nos pusimos subir el Pico Perdiguero, que con sus 3.222m. es una de las cumbres míticas de la zona de Benasque.

Nuestra primera propuesta era subir por el valle de Literola, dormir en la Cabaña de Literola y al día siguiente hacer cima, pero pensando que era puente festivo en Aragón y que podría haber gente, decidimos cargar con la Tienda y hacer noche más arriba, en el Ibonet de Literola, sobre los 2.500 metros para luego al día siguiente acometer la cima. Y dicho y hecho, subimos el sábado por la tarde y aparcamos en el Puente de Literola, no tiene pérdida, pues saliendo de Benasque en dirección al Valle de Benasque, el Valle de Literola se abre a la izquierda justo en frente del Balneario de los Baños de Benasque. Hay una zona cómoda de aparcamiento a la derecha junto a la carretera y en seguida se ve el inicio de sendero, bien señalado que te informa que en 3 horas llegas al Ibonet.

Así pues, cargando bien la mochila con todo lo necesario, dejamos aparcado el coche y para arriba con las pilas bien cargadas, son las 5 y media y nos esperan aun unas 2 horas y media de subida hasta el Ibonet donde queremos montar la tienda.

 

Los primeros repechos nos llevan por dentro del bosque de Pino y Aveto, un entorno muy bonito para empezar y que conforme vamos ganando desnivel, nos deja ya en las primeras praderas de montaña.

Llegados este punto, la vegetación arbórea desaparece casi por completo y nos adentramos en el mundo de la hierba, las flores, la roca y la nieve. Hemos ganado rápidamente altura y de los 1.600m. donde dejamos el coche, estamos ya en los 1.900, los primeros neveros en la cara sur, empiezan a ser visible, así como los restos de algunos aludes que este invierno han sacudido esta ladera.

Por contra, la otra vertiente del valle, la cara norte, arranca tapada por la nieve ya bien bien entrados los 2.000m. y de forma continuada. La cara sur, en cambio, sólo son  machas……

Llegamos a la altura de la Cabaña de Literola, sobre los 2.000 metros, y vamos con muchas fuerzas todavía, así que ni paramos, eso sí, desde aquí ya vemos el Perdigueret y al fondo el Hito Este del Perdiguero, objetivo del sábado.

Perdigueret en primer plano e Hito Este del Perdiguero al fondo

Después de seguir subiendo y siempre por la vertiente solana, llegamos a lo que bautizamos como el mini-ibón, una pequeña lagunilla a unos 2.300m. de altitud, aquí ya la nieve empieza a ser continuada, pero no nos planteamos cramponear, ya que hay mucha huella y la nieve está muy blanda, se avanza muy bien.

En nuestro caso, en la subida, seguimos la ruta normal del sendero, que nos sube por la pala derecha (flecha azul), pero en la bajada optamos por recorrer el arroyo que desemboca del Ibonet hasta esta lagunilla y que nos traería más comodamente (vallejo señalado con la flecha roja). Si hay suficiente nieve, es preferible ir por donde discurre el río, sino, mejor seguir por la senda marcada en azul en la foto.

La verdad que el entorno es una maravilla, y la luz del atardecer empieza a iluminar montañas con bellos matices.

Macizo de las Maladetas al fondo

Esa pala nos salva otro buen desnivel, y ya nos vemos entrando casi en el estrecho que da acceso al Ibonet de Literola.

Mirando atrás, nuevamente…..

Y finalmente, pasamos por el estrecho, que nos da acceso al Ibonet.

 

 

Ahora nos tocaba encontrar una pequeña pradera donde plantar la tienda, ya que eran las 8 y la luz empezaba a caer a marchas forzadas, así como la temperatura.

Finalmente encontramos un precario llano, con más piedras que otra cosa, pero que nos salva la papeleta de montar la tienda y pasar la noche.

Apartamento con vistas

El entorno es una pasada, encajados en esta hoya donde está el Ibón, eso sí, bajo un buen manto de nieve y hielo. Y con unas vistas a la pala que tendremos que subir mañana, esperemos que con la nieve bien transformada para que los crampones hagan su trabajo. La temperatura cayendo en picado!! y es que vamos a dormir a 2.500m.

Pedro, la Suite y la rampita de mañana

Cenamos y en seguida nos metemos en la tienda, ya que el frío aprieta y empieza a helar con ganas. Nos vendrá bien, para mañana tener la nieve en perfecto estado.

Una vez amanecidos, nos ponemos en marcha a las 8 tras desayunar y recoger todo.

La nieve está perfecta, se ha puesto como un risco, así que la primera faena es calzarse los crampones y sacar el piolet. Esta primera pala tiene buena graduación, aunque no reviste mayor dificultad. Eso sí, el calor por el día hace estragos y vemos bastantes grietas sobre el manto, cuidadín, cuidadín!!

 

Para evitar grietas, optamos por subir el corredor de la derecha, que tiene un pasín con un pozo de los que hay que tirar de fé, y creer en tu piolet. Pero sí, agarra bien, así que el resalte lo salvamos sin complicaciones. Luego para arriba ya es coser y cantar.

 

Las palas se suceden de diferentes inclinaciones, pero la nieve está muy muy buena, así que vamos seseando para ganar desnivel rápidamente.

En una de las últimas palas, aparece el Hito Este del Perdiguero al fondo, ya dándole el sol……lo que nos indica que salimos de estas palas y llegamos al desague del Ibón de Literola.

En este llano del Ibón, decidimos buscar el sol, y reponer algo de fuerzas después del primer arreón por las palas de nieve.

 


A partir de aquí, es evidente el camino, subiendo por la espalda de la montaña a buscar siempre la arista cimera que nos llevará tras pasar por el Hito Este del Perdiguero hasta el Perdiguero. El Ibón de Literola lo dejamos nuestra derecha, aunque no hay rastro de él, ya que está totalmente sepultado por la nieve.

 

Para nuestra sorpresa hay muy poca nieve en esta última tramada, y lo que podría hacerse más llevadero con crampones, se torna un poco más pesado sobre el canchal de piedras. Es un tramo al principio bastante vertical y pesado de recorrer con tanta pedriza, pero bueno, hay que darle duro y lo acometemos con ganas.

Cuando termina la nieve continua, quitamos crampones y a seguir por las piedras.

Acercandonos a la antecima

Siempre llevaremos la antecima a nuestra vista, en realidad el Perdiguero no lo veremos hasta la cima del Hito Este, lo que iremos viendo como referencia de la cima es una antecima, luego veremos el Hito Este y por último el Perdiguero.

Aquí ya no tiene pérdida, pues sólo hay que seguir el cordal, teniendo siempre la precaución de ir bien metidos en la cara sur, pues la neveros suelen hacer balcón en la cara norte y el paso de una persona podría desencadenar la ruptura. Así que con esa precaución de ir siempre pegado a la izquierda avanzamos a hacer nuestro tres mil.

Perdiguero desde el Hito Este

Llegado al Hito Este (3.171m.) ya vemos perfectamente el Pico Perdiguero y su ultimo cordal antes de la cima. Esto está hecho!!

Perdiguero 3.222m.

Pues objetivo cumplido!!! en la cima, con un día inmejorable, casi sin viento y disfrutando de unas vistas espectaculares. La verdad es que las sensaciones son impagables.

Mientras Pedro medita en la cima, yo me dedico a zoomear los principales macizos….

 

 

Podemos ver el macizo de las Maladetas (Aneto, Maladeta, Maldito, Alba….). También el macizo del Perdido (Monte Perdido, Cilindro de Marboré, Marboré, Soum de Ramond….) o el impresionante Posets o Llardana….

Estamos en la frontera con Francia, por lo que vemos parte de Pirineo frances, yo me encanto con el Lac du Portillon que lo tenemos muy cerquita y que me permite zoomear con la cámara para ver las fracturas del hielo en las orillas.

Con esta guisa, le metemos al cuerpo un poco de bebida y unas barritas y empezamos a pensar en la bajada, que es lo que tenemos a continuación. Vamos bien de fuerzas, pero sabemos que queda un largo camino hasta el coche.

Lo dicho, el único peligro aquí es no arrimarse en exceso al balcón para no forzar la fractura, y siempre con precaución.

El día está espectacular, el calor ha transformado la nieve que ya es primavera, y nos olvidamos de crampones, siguiendo las huellas tiramos para abajo, esta vez, variando la bajada, y es que nos evitamos bajar al Ibón y bajar por las canales de desagüe de éste, si nos vamos hacia la ladera del Perdigueret para bajar por ella, un tramo más cómodo y sostenido que nos llevará al Ibonet mucho más rápido, o al menos más cómodo.

 

Aquí os dejo la ruta en dos mapas……

Este primero desde el aparcamiento hasta el Ibonet donde hacemos noche

En rojo la vía de subida y en azul la variante de bajada…

Y en este otro mapa la segunda parte, desde el vivac del Ibonet hasta la cima…

Y aquí lo mismo, la ruta roja la de subida y la variante azul la de bajada.

En resumen, una gran ruta factible para hacerla en el día (te llevará entre 8 y 9 horas) o como en nuestro caso, para hacer noche por medio y dormir en la montaña. No tiene complicación ni paso técnico alguno, salvo alguna trepada tonta en la artista cimera y todo lo que te puedas encontrar en condiciones invernales. Donde el único handicap es el desnivel acumulado desde el coche 1.600 hasta la cima 3.222m. por lo tanto se ha de estar bien de forma física para subir.

El ambiente es magnífico y las vistas arriba de las buenas y bonitas. A nosotros nos dejó un grandísimo sabor de boca.

 

 

De Raquetas por la Muela de San Juan

Aprovechando las nevadas de días anteriores, y ya que los de Rock and Go Eventos se habían hecho con la gestión de las Pistas de Esquí, decidimos programarnos una excursioncita con raquetas por la Muela de San Juan y ya de paso, saludar y dar la enhorabuena a Ernesto y Tomás por el increíble esfuerzo que están haciendo para darle salida invernal a estas preciosas pistas de esquí de fondo que hay en Griegos.

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En principio la ruta que nos propusimos fue, partiendo desde el aparcamiento de las Pistas de Esquí, salir en dirección a las Tablas de la Muela, para seguir junto a las pistas de esquí a encontrarnos con el desvío que nos llevaba a los miradores de Peñas Altas. Todo ello, sin una senda marcada, y cruzando media muela campo a través disfrutando de la nieve caída.

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Así pues nos calzamos las raquetas de nieve y partimos campo a través en dirección SW por dentro del pinar. El manto de nieve está perfecto, y aunque anunciaban subida de temperaturas a las 10 de la mañana, la nieve aun está en perfectas condiciones, por lo que empezamos a disfrutar con las huellas, los paisajes nevados, la buena temperatura y lo mágico del entorno.

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El espesor de nieve es bastante homogéneo, y aunque no con un gran paquete, sí que supera fácilmente los 15-18 cms. en todo el recorrido, incluso en algunos puntos algo más.

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Vamos cruzando campo a través en dirección a las tablas de la Muela, una zona despejada donde antiguamente  se había instalado una Paridera de ganado y que ahora sólo quedan los restos. En este recorrido cruzamos junto a una sima (Agujero en el suelo) ya que esta zona es calcárea y muy rica en simas, y en la que en algunas zonas hay que llevar especial precaución. Aun así, las simas más grandes se encuentran valladas en su totalidad para que no haya peligro alguno. (Más adelante le dedicaremos un artículo a dichas simas)

 

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El entorno es fabuloso y tenemos casi en el 95% del recorrido un pinar maduro de Pino Albar (Pinus sylvestris) acompañado de Enebros (Juniperus communis) y Sabinas Rastreras (Juniperus sabina) que rompen la monotonía de troncos verticales.

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Las huellas de ardillas, corzos, ciervos, liebres, zorros, etc… se entrecruzan en nuestro camino, y vamos interpretando el paso de cada animal en nuestro caminar, lo que hace aun más entretenido si cabe el paseo.

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Finalmente y ayudados por el GPS del móvil, nos damos de bruces con el claro de la Paridera de la Muela, ya estamos en lo que se conoce como “las Tablas” de la Muela. Junto a este gran claro en el bosque pasan las pistas de esquí, que ahora será nuestra referencia para ir a encontrar el desvío hacia Peñas Altas.

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Así pues cruzamos dicho claro, para ir buscando las Pistas de esquí, que por cierto, perfectamente trazadas son disfrutadas por un sinfín de esquiadores que nos vamos encontrando en nuestro caminar.

Y caminando junto a dichas pistas, intentando no pisarlas para no deshacer el trabajo realizado por los gestores, llegamos al cruce que nos llevará a Peñas Altas.

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A la derecha siguen las pistas de esquí y a la izquierda (indicado por una señal un pelín borrada) nos desviamos de la pista principal de las pistas, y nos adentramos por una senda-carril para ir a buscar los miradores de Peñas Altas.

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Peñas Altas es un seguido de rocas de importante tamaño que forman una cresta desde lo alto de la Muela de San Juan con unas vistas increíbles. No existe un mirador señalizado o exclusivo, sino más bien es una serie de miradores en el que deberemos explorar las mejores vistas. Nosotros nos encaminamos al más cercano, pues ya empezamos a estar cansados y nos barruntamos un cambio en el buen estado de la nieve, y aun nos queda la vuelta.

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Una de las grandes riscas del principio nos ofrece unas vistas magníficas que no despreciamos y en la cual nos detenemos bien bien media hora para disfrutar de las vistas y reponer un poco de fuerzas para la vuelta.

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La vuelta la realizamos en linea recta, ya que gracias al GPS y los mapas, no nos ofrece pérdida. Eso sí, la nieve va empeorando y se va pegando un poco más a nuestras raquetas lo que hace que el esfuerzo sea mayor. Aun así, tendremos recompensa una vez finalizada nuestra ruta con una buena jarra de cerveza en los bares de Griegos donde reponemos líquido y damos buena cuenta de la excursión realizada.

Prepararemos un par de artículos posteriormente con una visita bien hecha a los miradores de Peñas Altas, que bien merecen un artículo propio y también otro para las simas de la Muela, que son un relieve digno de visitar si nos acercamos por estos lares.

Un saludo.

Los Callejones de las Majadas

Empezamos el año con una nueva ruta interesante, esta vez nos hemos acercado a la vecina Serranía de Cuenca para degustar uno de sus parajes más emblemáticos, “Los Callejones” del pueblo de Las Majadas. Por todos es conocido la serranía de Cuenca y su ciudad encantada, muy explotada turísticamente, pero de una belleza increíble. Curiosamente, esas formaciones calcáreas tienen representación en buena parte de la Serranía conquense y cercano al pueblo de Las Majadas tenemos otro rincón semejante denominado los Callejones.

No se trata de un sitio tan masificado como le propia Ciudad Encantada, pero sin duda que se asemeja en belleza y en formaciones, y de la cual no tienen nada que envidiar. Así pues, decidimos darle una visita para saborear esas formaciones geomorfológicas tan características.

A un par de Kilómetros del pueblo de la Majadas se encuentra el aparcamiento de Los Callejones. Todo muy bien indicado desde el mismo pueblo que por la Carretera que une con Uña tenemos el cruce indicado. En el pequeño aparcamiento dejamos el coche y unos carteles nos explican la ruta a seguir. Decidimos hacer la ruta pequeña, que recorre serpenteante todas las formaciones.

 

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La ruta está perfectamente indicada en el laberinto de moles de piedra y callejones que se forman, aun así, se puede deambular libremente por dichos callejones para saborear cada rincón de este entorno. Eso sí, volviendo posteriormente a la senda para seguir con el recorrido.

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La erosión sobre la roca calcárea ha hecho verdaderas formaciones de Tormos y callejones de una belleza singular, semejando a veces las calles de un pueblo en forma de laberinto. Cada estructura adquiere una forma única y el tapizado de vegetación aumenta si cabe la belleza del entorno.

 

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Tras sortear los primeros callejones, la ruta nos lleva a la parte alta, donde está el inicio de la erosión y donde en un panel explicativo vemos claramente cómo se forma este entramado de calles entre la roca. Esta panorámica te da una idea de la magnitud y la complejidad de la formación y llegas a entender perfectamente la formación de este relieve.

 

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La escorrentía superficial y la lluvia moldean además a su antojo todas estas terrazas superiores que ofrecen rugosidades y formas infinitas.

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Veremos muchísimos “ventanales” en las rocas, debido a la erosión, donde los que nos gusta la fotografía encontraremos infinitos encuadres, sin duda un lugar que parece mágico.

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Es un buen sitio para visitar con los más pequeños, donde tendrán infinitas posibilidades de corretear y perderse por los callejones y jugar con los entramados que la roca ofrece.

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Nosotros tampoco pudimos negarnos a una foto en esas “puertas” y “ventanas” naturales que la roca ha modelado. Un lugar precioso para llevarse una foto de recuerdo con los más pequeños.

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Los callejones son infinitos, más altos, más bajos, más profundos, más abiertos, más cerrados, pero parece que nunca se acaban. El sendero es serpenteante y te lleva por casi todos ellos. Finalmente cuando ya crees que no puede haber más, es cuando el sendero gira y volviendo casi por sus pasos te va retornando al aparcamiento disfrutando aun más de muchas formaciones.

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Lo dicho, un precioso lugar para perderse, sobretodo con los más pequeños que disfrutarán de lo lindo y donde podremos apreciar unas geomorfología única. Que nada tiene que envidiar a la famosa Ciudad Encantada y que puede ser una alternativa muy plausible para esos días de máxima afluencia visitante.

El recorrido corto, se hace en torno a 1 hora y media. Hay muchos bancos en el camino y prados perfectos para sentarse y echar un piscolavis. No hay agua en todo el recorrido, por lo que habrá que llevarla encima y en el mismo aparcamiento hay mesas también para comer.

Se puede realizar el recorrido durante todo el año.

Un saludo

Circular en el Parrisal de Beceite

Bueno, pues hoy venimos con un RUTÓN con mayusculas por tierras del Matarraña turolense. Hay que decir que la ruta no es apta para todos los públicos y que conviene tener algo de experiencia en montaña y sobretodo forma física para realizarla sin complicaciones. Sólo la primera parte de la ruta sería accesible al público en general.

Se trata de una ruta circular en el famoso paraje del “Parrisal de Beceite” de unos 15-16 kms con una parte equipada (Pas del Romeret) para salvar los famosos estrets del parrisal y la subida al pico de las Moletes d’Arany. Aquí os explicamos como realizarla y la amenizamos como siempre, con estupendas fotos.

La primera parte de la ruta, discurre por el famoso sendero que nos lleva por el Parrisal hasta los Estrets. Desde el mismo pueblo de Beceite, hemos de seguir las indicaciones que por pista forestal nos acercaremos al aparcamiento de dicha ruta. (En verano y Semana Santa es de pago, creo que 3 Euros). Desde este aparcamientos nace el sendero que junto al río Matarraña nos hará ir remontando dicho río envueltos de un paraje mediterráneo precioso.

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Tras pasar unos túneles excavados en la misma roca, llegaremos al Pla de la Mina (creo recordar que se llama así), donde veremos un cartel sobre la fauna y flora de la zona y veremos que se desvía un sendero señalizado hacia las Moletes D’arany (PR-TE-153), es por esta senda por la que retornaremos al coche, así que obviamos el desvío y nos adentramos en los entramados del río con pasarelas y pozas cristalinas de aguas verdosas y limpias.

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Las pasarelas están perfectamente colocadas y sobretodo bien equipadas para darnos seguridad y poder disfrutar de la ruta al 100%, aunque eso sí, a medida que vamos ascendiendo río arriba encontraremos algunos pasos más precarios.

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Nosotros encontramos un caudal levemente superior a lo normal que suele encontrarse cuando se visita el lugar en época estival, lo que nos ofreció agua corriente y continua hasta mucho más arriba de los estrets. Así pues, los saltitos de agua, hicieron nuestras delicias.

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El seguido de pasarelas se puede tornar algo complicado si hay mucha afluencia de público, por lo que es recomendable madrugar o bien realizar la ruta fuera de las épocas de gran afluencia. En nuestro caso, una vez finalizada la semana santa y ya entre semana, apenas si coincidimos con una veintena de personas en este transitado recorrido.

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Pudimos disfrutar de la fotografía, encuadrando, y componiendo a nuestro antojo. Algo que sin duda merece y mucho la pena en este lugar de tanto cromatismo, texturas y contrastes.

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Aunque pueda parecer un paseo placentero, por la cantidad de pasarelas, hay algunos tramos más precarios, donde conviene hacer equilibrios sobre piedras o troncos dispuestos sobre el agua. Por lo que deberemos ir dispuestos a tener una “metida de pata en el agua” en todo momento.

IMG_8667Llevar un calzado adecuado en estas rutas es práctica imprescindible. Sobretodo si planeas hacer la circular que estamos explicando.

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Sin duda, en esta parte, la ruta es preciosa, y además se torna divertida si vamos con chiquillada o gente menos experta siempre pendientes de un remojón de pies.

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Evidentemente en las pozas profundas, la equipación de las pasarelas es perfecta!! para no tener un susto.

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Conviene, dejarse absorber en estos entornos por la fauna que lo habita, como en esta poza habitaban decenas y decenas de Barbos colirrojos (Barbus haasi), poco temerosos de mi presencia y que me dejaron acercarme lo suficiente para retratarlos.

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Y cuando tras pasar poza por poza, cruce y más cruce de río, llegamos a este paredón húmedo y chorreante que nos anuncia que a un paso estamos en los Estrets del Parrisal y sobretodo, veremos en una roca a mano izquierda, una señalización en pintura roja que nos indica el “Pas del Romeret” (desvío que cogeremos posteriormente).

Ahora, y tras cruzar a la derecha del río, por el caos de bloques que hay en el río, nos iremos adentrando en el paraje dels Estrets, donde un espectacular desfiladero de paredes infinitas estrecha el río hasta hacerlo impenetrable.

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Es sin duda, el paraje estrella de la ruta más común y que realiza todo el mundo, y en la que en este caso, para nosotros no es más que una parada obligatoria, para unas fotos, y poco más, pues aun nos espera un larguísimo recorrido por la circular.

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En épocas veraniegas es fácil encontrarse dicho paraje sin agua, y puedes adentrarte por el estrecho río arriba, para hacer la circular que proponemos hoy, salvando alguna pequeña trapada y que nos evitaría hacer el Pas del Romeret. Pero en nuestro caso, tuvimos que optar por coger el desvío de dicho paso, para acceder río arriba a la parte alta de los estrechos.

Así pues, deshacemos lo andando hasta ese paredón que chorreaba agua y seguimos el cartel pintado en la pared que nos inicia en el sendero del Pas del Romeret. A partir de aquí debemos seguir una serie de estrellitas azules pintadas en la pared, que nos guiará perfectamente por el sendero a seguir. Así pues iniciamos el Pas del Romeret en busca de remontar el estrets por arriba por la montaña.

IMG_8727 Hasta este punto de la ruta, es la parte que realiza el 90% de los visitantes a dicho paraje, pues este paso del Romeret es en realidad un sendero equipado al más puro estilo Vía Ferrata, con alguna parte algo aérea y alguna trepada de escasa entidad. Aunque se trata de unos pasos equipados de escasa dificultad para un montañero habituado y que no requieren protección extra (Arnés, mosquetones, cuerda, etc….) la percepción del peligro y el vértigo de cada uno es diferente, por lo que se ha de tener en cuenta donde nos estamos metiendo.

Dicho esto, inciamos el Pas del Romeret con un sendero empinado y estrecho, entre frondosa vegetación y que muy pronto nos hará empezar a sudar. Unas primeras trapadas sobre roca bien aseguradas con grapas nos adelantará la verticalidad del sendero y su disfrute.

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Aunque al principio, los pasos son de subida, una vez cogida altura, la mayor parte de los pasos equipados son de descenso si lo hacemos en la dirección que hemos elegido, así pues, aun mayor precaución en las destrepadas, que por fortuna se encuentran muy bien protegidas y equipadas con grapas.

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El sendero, casi siempre es vertical y angosto, pero muy muy atractivo, en lucha constante con la vegetación, las rocas y el desnivel.

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Ni que decir tiene, que no solo los pasos equipados dotan al sendero de atractivo, y es que los paisajes que se aprecian en esta ruta, son realmente espectaculares. Moles de roca, vegetación en su máximo esplendor y sobretodo ese ambiente montañero típico de los montes mediterráneos.

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Finalmente llegamos a uno de los pasos más aéreos y largos, en lo que además de grapas tenemos una cadena que nos facilitará aun más el descenso. Dos tramadas continuas de unos 20-30 metros nos irá bajando al nivel del río nuevamente.

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Por suerte, Ana se desenvuelve como pez en el agua, y está disfrutando de esta dificultad añadida a la ruta. En esta foto podéis ver las estrellas azules que hay pintadas en la pared y que serán las que nos guíen de momento por la ruta.

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El tramo largo y un último tramo aéreo que nos dejará en el mismo lecho del río, son los pasos más complicados que nos encontraremos. Pero como ya hemos dicho, sin mucha dificultad. Paso a paso y buena letra y solventamos estos pasos sin mayores problemas.

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Finalmente, y como hemos comentado, tras el último destrepe, nos quedamos en el lecho del río Matarraña nuevamente. Esta vez aguas arriba por encima del Estret que hemos visto anteriormente. Y nuestra ruta nos sigue diciendo que sigamos río arriba. Así que, siguiendo las estrellitas azules, vamos buscando el sendero entre cruce y cruce de río y con alguna trepada sencilla nuevamente para salvar las pozas de agua.

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Aquí el caudal ha disminuido un poquito, pero no desmerece para nada los rincones que nos vamos encontrando, con pozas de agua de unos verdes imposibles y un sendero que cada vez más nos va rompiendo las piernas con tanto bloque.

Llegará un momento en que encontraremos una señalización a mano derecha (si no recuerdo mal, indicaba Font Ferrera), y las estrellitas azules se empinaban por una cuesta dejando el río de lado. NO debemos desviarnos por dicho sendero y nuestra ruta está en seguir río arriba por un lecho ya casi seco por completo hasta encontrar un llano abierto de vegetación y buscar un sendero que sale a mano izquierda (señalado por hitos de piedra) que nos subirá por el Barranc d’Espada. A partir de ahora vienen casi 4 kms de continua ascensión, sin apenas tregua, por lo que hay que tomárselo con calma porque se va a hacer largo. Las piernas ya van cansadas del rompepiernas del río y aun nos queda más de la mitad de la ruta.

(Acordarse siempre de coger agua del río, antes de que pierda el caudal, ya que luego no tendremos fuentes hasta llegar al coche)

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Tras mucho y mucho subir, y ya cansados, llegamos a los prados de la Caseta de Maçana, que nos anuncia que ya casi estamos en la parte alta. Por allí cruzaremos en busca del GR-8 (marcas rojas y blancas) y posteriormente a buscar el PR-TE 153 (marcas amarilla y blanca) que recordamos que vimos al iniciar la ruta donde nos iba a llevar dicho sendero.

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Pasamos junto al precioso Povet d’en Borras, un pozo de agua ya en desuso que mantiene toda su arquitectura. Y desde aquí iremos llaneando en busca de las increíbles vistas de las Moletes d’Arany.

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Hay mucho mirador para asomarse, en buena parte del sendero, así que hay que ir buscando las mejores vistas, que son impresionantes de todos los barrancos y su frondosidad. Es fácil encontrarse en estas zonas altas con la común por estos lares cabra montesa, por lo que hay que ir con mil ojos para descubrirlas.

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El sendero de pequeño recorrido nos irá llevando poco a poco en bajada por un precioso vallejo con unas vistas también imponentes. Sin duda alguna, vamos muy cansados, pero aun disfrutando de esta preciosa ruta.

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Y después de mucho serpentear, y bajar todo el desnivel subido, llegamos finalmente al Pla de la Mina por el que hemos pasado esta mañana a primera hora, así que desandamos esa primera tramada de túneles excavados en la roca y ya estamos en el aparcamiento para descanso de nuestras piernas.

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En resumen, una ruta más completa e interesante para los que el recorrido típico del Parrisal se les quede pequeño. Con una parte equipada la mar de interesante para darle un toque de dificultad a la ruta y hacerla 5 estrellas. Eso sí, larga y muy rompepiernas que nos obligará a realizarla con la mejor forma física posible.

Yo no hice track de GPS pero en wikiloc tenéis unos cuantos:

http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=3779143

http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=1346376

En fin, nada más…….espero que la disfrutéis!!!