Punta Suelza 2.973 m. desde el Collado de la Cruz de Guardia

Hoy os traemos un rutón en mayúsculas por tierras pirenaicas, una de esas cimas de obligada ascensión por su accesibilidad, sus vistas y sus rincones. El pico Punta Suelza, con sus casi 3.000m. de altitud se sitúa privilegiado en el medio mismo de la Val de Chistau, con inmejorables vistas a macizos como el del Posets, Cotiella o Monte Perdido; además, ofrece al montañero preciosas postales de ibones tan escondidos como los de Barleto, o coquetos rincones como los de la Cabaña Pardinas. Vamos con algunos datos:

  • Distancia: 13 kms
  • Desnivel: 900 m.
  • Tiempo empleado: Aprox. 5:30 horas (3 subida, media hora arriba y 2 bajada) con leves paradas
  • Dificultad: No tiene, salvo un paso en el que ayudarse de manos
  • Track de la Ruta: Descargar

Pues vamos allá con la explicación de la ruta y algunas fotillos….

La ruta parte desde el Collado de la Cruz de Guardia, a poco más de 2.000 metros y discurre casi siempre por la cara Sur de la montaña. Para llegar a este punto con el coche, debemos coger una pista forestal en bastante buen estado que nos subirá desde el pueblo de Sin. (existe otra pista que nos accede también hasta el punto, esta vez desde el pueblo de Gistain, pero que está en peor condición, al menos con turismo normal es más comprometida) Así pues una vez llegados a Sin y con ayuda del google maps, nos adentramos en la pista forestal que tras unos cuantos kilómetros nos llegará hasta un precioso collado donde tienen vivienda las vacas y sus ganaderos y donde una señal bien clara nos impide el paso a vehículos motorizados. Es el punto exacto donde aparcar el coche en los ensanches de la pista e iniciar ruta.

Punto de inicio de la ruta

Desde dicho collado, seguimos la pista forestal, durante casi 3 kilómetros. Es un camino llano, cómodo y perfecto para ir calentando músculos para el desnivel que tendremos que salvar más adelante. En apenas media horica nos plantamos en la Cabaña Pardinas, un bucólico rincón donde conversamos con un motorista que nos advierte que hasta aquí llega lo fácil y que a partir de ahora la cosa gana en desnivel. La verdad que ya tenemos ganas de empezar a ganar metros.

Flecha azul inicio de ruta, pista forestal y cabaña pardinas desde la ruta de ascenso.

Desde la cabaña Pardinas, dejamos la cómoda pista forestal, pues se termina en este punto y nos vamos en busca del sendero de ascenso. A partir de aquí se acabaron las contemplaciones y la ruta adquiere ya un desnivel considerable, así que paso cómodo y a darle a las piernas.

Casi podríamos resumir la subida como una serie de «palas» fuerte pendiente, seguidas de pequeños tramos más suaves, por lo que se asemeja a ir subiendo por una escalera. Hay un par de palas que realmente te hacen sudar, aunque el camino es cómodo, nada pedregoso y con unos prados de montaña espectaculares.

Ana en el tramo medio llano y al fondo la siguiente pala a subir con nuestro objetivo al fondo.

Lo bueno de estas subidas bruscas es que ganas altura con facilidad y ello te empieza a otorgar vistas privilegiadas, pues empiezan a asomar los principales macizos montañosos de las cercanias.

Macizo del Perdido desde la ruta de subida

Nos damos cuenta que hemos tenido mucha suerte con el día, ya que las nubes altas nos están haciendo una barrera perfecta contra el sol que en esta subida nos hubiera castigado en demasía. Por contra, el ambiente neblinoso de calima nos impide también una mejor visión de las montañas de alrededor. En fin, no se puede tener todo, aun así la visibilidad no llega a ser mala malísima como veremos luego con las fotos de la cima.

A media subida decidimos hacer una paradita corta para reponer fuerzas con unos frutos secos, unas barritas y un poco de agua. Energía para lo que nos queda.

Diferentes palas a salvar y con la cima en el horizonte

Tras pasar una de las palas más largas y empinadas, nos damos de bruces con los Ibones de Barleto. Escondidos y coquetos, son una delicia para nuestros ojos y una excelente compañía de ruta, de los que podremos disfrutar un buen rato.

Ibones de Barleto, al fondo el macizo del Perdido y asomando la fotogénica Punta Fulsa

Tras las pertinentes fotos, nos ponemos nuevamente en marcha, en busca de un resalte rocoso donde encontraremos el único paso diferente de la ruta. No reviste ninguna dificultad, ya que es una trepada corta y sin chicha, pero siempre está bien decirlo.

Pequeño resalte rocoso que se pasa sin dificultad alguna

Este resalte es un punto de inflexión en la ruta, ya que dejamos el cómodo camino entre prados y nos adentramos en una zona más rocosa y pedregosa. La altitud ya empieza a notarse y el viento empieza a pegar, por lo que la vegetación escasea. Esto nos da una pista de que ya nos queda poco desnivel que afrontar, aunque aun la cima te va a pedir un esfuerzo más.

Aunque por momentos el sendero crestea, siempre es cómodo y poco comprometido, de ahí que esta montaña no revista dificultad, salvo por el desnivel propio de un tres mil. Los últimos metros de ascensión se afrontan por un terreno más pedregoso y engorroso de caminar, pero de corta tramada que nos sitúa cómodamente en el monolito de cemento de la cima del Punta Suelza con 2.973 m.

Cima del Punta Suelza

Arriba el viento sacude, pero no hace excesivo frío, 12 o 13 grados a lo sumo. Las vistas, como comento al principio son de infarto. Los macizos de Posets, el Cotiella, el Perdido, etc….se disfrutan y de qué manera, así que saco la cámara de largo alcance y me pongo al lío. La verdad que el tiempo podría ser más limpio, pero bueno, al menos en la subida no nos hemos ensolanado.

Vamos allá con las vistas:

Hacia el NW Pirineo Francés
Zoomaco al Midí… aunque muy muy lejos.
Mirando el Este: Macizo del Posets y Perdiguero
Detalle Posets y Llardaneta
Al Sur: Macizo del Cotiella y Peña Montañesa y Punta Llerga
Detalle Punta Llerga y detrás Peña Montañesa
Al Suroeste el Macizo del Perdido
Detallazo del Monte Perdido, Cilindro de Marboré y Glaciar del Perdido
Al Oeste, per lejos lejos los tresmiles del al zona de Panticosa y el imponente Vignemale
Detalle Vignemale

Después de media horita en la cima y tras emborracharnos de vistas infinitas, decidimos tirarnos para abajo, para evitar enfriarnos mucho. Nos echamos unas almendras al gaznate y ponemos rumbo al coche, al que llegaremos en unas 2 horitas más o menos.

De bajada nos paramos a contemplar, lo que identifico como un cagadero de Perdiz Nival (Lagopus muta), muy común en la zona y que pude ver algún ejemplar en mi anterior subida por la cara norte hace ya como 8 años.

La verdad es que aquella vez me hizo muchísima ilusión, pero esta vez no hubo suerte con ningún avistamiento, ni tan siquiera de Sarrio. Eso sí, también pudimos disfrutar de la floración del azafrán silvestre (Crocus nidiflorus) en las zonas más bajas donde es bastante común.

Y hasta aquí la ruta del día, como hemos dicho, una cima accesible pero no por ello menos exigente que nos dará unas vistas privilegiadas de los principales macizos pirenaicos y que sin duda recomiendo encarecidamente. Eso sí, la exigencia es moderada debido al desnivel, por lo que conviene estar bien preparado físicamente.

Ruta Muela de San Juan desde Griegos

La mole calcárea de la Muela de San Juan, es uno de los rincones más interesantes que tenemos junto a Griegos y que es bien conocida por sus Pistas de Esquí de Fondo, que la hacen un atractivo fundamental para los meses de invierno. Y es que sus más de 1.800 metros de altitud en una basta planicie, conforman un estupendo circuito de fondo.

Esta plataforma calcárea ofrece además muchos otros puntos de interés, como pueden ser los innumerables miradores panorámicos de buena parte de la Sierra de Albarracin. Además por ser punto estratégico durante la guerra civil, se vio inmerso en innumerables batallas, lo que dejaron una serie de vestigios que bien pueden ser visitados, como las trincheras de la guerra civil y que precisamente estos días están exhumando algunos restos gracias a una labor conjunta del Ayuntamiento de Griegos, la Asociación Pozos de Caudé y el Gobierno de Aragón.

Y por si fuera poco, dicha montaña alberga una excelente masa de pino albar (Pinus sylvestris) que da cobijo a una innumerable variedad de animales que podremos toparnos en nuestro recorrido por la Muela.

Dicho esto, y aprovechando dos de los caminos de herradura que había desde tiempos remotos hemos elaborado una ruta la mar de interesante para poder disfrutar de una sencilla excursión, pero con mucha miga y sin duda muy recomendable.

Es una ruta que no está señalizada como tal, por lo que conviene descargarse el track que tengo subido a Wikiloc, pues aunque discurre por caminos y sendas muy evidentes, es importante llevar el track para no perderse o desorientarse.

Si ampliáis el mapa clicando sobre él, podéis ver que es una ruta circular que nace y muere en el mismo pueblo de Griegos y del cual deberemos de partir por la salida hacia la carretera de lleva a Orihuela del Tremedal. Cruzando la misma carretera, debemos seguir una pista forestal que de manera recta y continua se dirige hacia la misma falda de la montaña. Una vez va ganando altura, se va volviendo un sendero muy bien marcado que cruzará la carretera asfaltada que sube a la Muela de San Juan y que tras cruzar un puentecito de madera, nos adentrará ya en el pinar y en una senda de preciosa factura.

Esta senda se conoce como la senda de los Poyales y es un antiguo camino de caballerías que de forma continua pero cómoda nos irá ganando altura y a través de la umbría iremos inmersos en un espectacular pinar de montaña acompañado de Arlos (Berberis vulgaris), Enebros (Juniperus communis) o Sabina rastrera (Juniperus sabina).

Esta cómoda senda, de preciosa factura, nos irá ganando el desnivel existente entre los 1.600 metros del pueblo de Griegos y los más de 1.800m. en los que se mueve casi toda la planicie de la Muela de San Juan. Según la época del año en que realicemos la ruta, podemos encontrar una multitud de flores (narcisos, hepáticas, cólchicos, orquídeas, etc…).

Mitad de la subida, zona de los «poyales»

Incuso en invierno, se torna una ruta de montaña en mayúsculas, con preciosas estampas nevadas y de las que a mi me encanta calzarme unas buenas raquetas de nieve y disfrutar de una buena ruta por la nieve, sino mira estas entradas del blog que lo atestiguan:

Como veis, el invierno es una excelente opción para esta ruta.

Volviendo a la ruta en sí, llegaremos cómodamente arriba, y en seguidas nos toparemos con una pista forestal que deberemos tomar a la derecha para ir a buscar las «riscas del cuarto» que será nuestro primer mirador de la Sierra.

Ahora toca estar atentos al track, o bien fijarnos bien, pues tras unos 800 metros andando por esa pista forestal en mitad del pinar, encontraremos junto a dicha pista un mojón o hito hecho de piedras que nos indica dónde se encuentra el mirador. Simplemente hay que asomarse hacia la derecha al acantilado y disfrutar:

Mirador de las Riscas del Cuarto

Como veis el mirador es una protuberancia natural de la roca que nos ofrece unas vistas panorámicas increíbles. El Caimodorro, el Tremedal, Peñablanca, Sierra Alta….

Bueno pues después de recrearnos todo lo que queramos, es hora de volver sobre nuestros pies a volver a coger la pista forestal y volver por donde hemos venido, pero esta vez sin dejar la pista forestal, ponemos dirección a las Pistas de Esquí de Fondo. Es un kilómetro y poco de pista muy bonita y siempre acompañados de un frondoso pinar. Conviene estar atentos, porque el cruzar de un ciervo, un gamo o el corretear de una ardilla o un zorro son encuentros no tan raros en estos sitios.

Poquito antes de llegar Restaurante de las pistas, y tras pasar una especie de majada más pelada de pinos encontramos a nuestra izquierda uno de los vestigios que nos dejó la guerra civil. Un seguido de trincheras aun conservadas que podremos recorrer durante unos cuentos metros. Para ello tenemos que alejarnos de la pista unos 50 metros en dirección a la cresta.

Si vamos con críos, es una estupenda ocasión para explicarles un poco la contienda y adentrarles en lo que fue la guerra civil, pues el ejemplo claro de los vestigios les hará entenderlo mucho mejor. A continuación, volvemos a la pistas por la que veníamos, y seguimos apenas 200 metros estaremos ya en la carretera asfaltada que sube a las Pistas de Esquí y nos toparemos con el Restaurante y el aparcamiento. Es una buena opción para echar un refrigerio si está abierto y disfrutar de su gastronomía y de las vistas de su terraza que son espectaculares.

Desde aquí ya veremos la Torreta de vigilancia de incendios que será la siguiente parada técnica para disfrutar del mirador más chulo de la caminata. Así pues cruzamos el aparcamiento de las Pistas de esquí y seguimos paralelos a la pista, pero como hemos ido todo el rato siempre cerca y paralelos a la vertiente. Encontraremos un sendero que por mitad de un bosque nos asciende en apenas 300 metros al mirador de la Cruz de Santa Bárbara, donde podremos ver la Torreta de vigilancia de incendios, unos bancos, un panel interpretativo, una cruz de madera y una estatua con los números 1.830, que es la altitud a la que nos encontramos.

Otro rinconcillo de nuestra ruta para recrearnos con las vistas, que son sin duda espectaculares.

Una vez en marcha, seguimos por la pista forestal adelante y paralelos a la vertiente de la montaña. Tenemos algo más de 1 kilómetros de pista forestal cómoda y como siempre entre pinares y hermosas vistas. Atentos al paso de cualquier animal. Estamos recorriendo parte del recorrido por donde discurren las pistas de esquí de fondo, así que si lo hacemos en invierno con raquetas, intentaremos no pisar sobre las pistas para no estropearlas.

Finalmente nos vamos a ir a buscar un mojón de piedras bastante abultado que tenemos en la misma cuneta de la pista y que nos indicará donde inicia la senda de bajada por el paraje de la «retorca» y que finalizará junto a la «pumaradilla». Es una bajada preciosa, verde, de frondoso pinar y donde se acentúa la posibilidad de ver alguna animalejo si vamos con el suficiente silencia y bien atentos.

Nuestra ruta está llegando a su fin, ya que esta senda de continua bajada, nos llevará tras cruzar un murete de piedra con una alambrada y siguiendo murete abajo hasta el aparcamiento y zona de caravanas que el Ayuntamiento de Griegos ha habilitado y que tan buena acogida está teniendo. Desde aquí ya vemos el pueblo, pero si vamos con críos podemos hacer una paradita bajo la campa de caravanas ya que hay unos columpios que seguro que agradecerán los más peques.

Como veis una ruta sencilla, incluso para hacerla con «canalla» y de la que disfrutaremos y mucho de miradores espectaculares, trincheras y con un poco de suerte incluso de algún animalejo en el frondosos pinar.

Ruta fácil, de unos 9 kilómetros que se pueden hacer en 2 horas y media de paseo salvando un desnivel de unos 300 metros.

Recomiendo llevar agua, ya que no encontraremos fuentes en todo el recorrido.

Realizable durante todo el año.

Ruta Hoz Mala (Aliaga)

Hoy nos vamos con una de las rutas más espectaculares que podemos hacer en la provincia de Teruel, concretamente nos vamos a la Comarca de las Cuencas Minera, al pueblo de Aliaga y donde enlazaremos dos preciosas rutas en una. Empezaremos por el sendero fluvial y enlazaremos con la espectacular Hoz Mala. Como siempre os lo explicamos con todo lujo de detalles aquí……empezamos!!!

Empezamos con el mapa de situación, como veis en la parte baja se encuentra el pueblo de Aliaga, será nuestro punto de partida. Desde el mismo pueblo parte el sendero fluvial que nos llevará por la orilla derecha del río hasta el embalse de Aliaga donde veremos la inconfundible y mítica Central Térmica. Es a partir de cruzar el río en la presa del embalse donde iniciaremos la ruta de la Hoz Mala, un espectacular y vertiginoso sendero muy bien adaptado que nos llevará por dicha Hoz hasta su salida en la Masía de la Hosca. Desde aquí tenemos la posibilidad de volver por nuestros pasos o bien optar por una ruta un pelín más larga y rodear uno de los cerros de la ruta para desembocar en la central térmica nuevamente por el Puerto de la Aldehuela. Parece muy complicado, pero es bien sencillo.

Lo primero es dejar el coche a la entrada de la población de Aliaga si hemos venido por la carretera de Jarque de la Val. Nada más entrar a mano derecha tenemos una centro comercial (Alcampo) y su aparcamiento nos va a venir de lujo para dejar el coche. Desde aquí seguimos la calle hasta encontrarnos con el río y con la señalización que nos indica la ruta del paseo fluvial. Así pues río abajo nos vamos a la zona de los huertos del pueblo y disfrutamos de esta zona tranquila junto al río.

Al poco de nuestra andada, debemos cruzar un puente y posteriormente dar un giro por debajo del mismo puente para situarnos en la orilla derecha del Río Guadalope que ya será nuestra orilla de caminata hasta el Embalse de Aliaga.

Este precioso y sencillo paseo fluvial cuenta con algún paso equipado con pasarelas y grapas donde se nos hará más divertido el avance. Aun así, es un tramo de río precioso con unos chopos cabeceros de un porte espectacular y que nos obligará parar para tomar alguna instantánea.

Alejados ya del pueblo y entrados en una zona más encañonada, tocará subirse a las primeras pasarelas y disfrutar sobretodo de algo que nos dejará embobados durante nuestra ruta, y es que nos encontramos en el primero Parque Geológico de España. La infinidad de pliegues, sinclinales, sedimentos, formaciones rocosas y un largo etcétera, hará que además de disfrutar de una ruta con agua, podamos deleitarnos con un paisaje único.

Y chino chano, iremos bajando por el río entre pasarela, sendero, grapas y rumor del río…..

Finalmente llegaremos a un precioso collado desde donde podremos contemplar la imponente estampa de la Central Térmica junto a la orilla del Embalse, una visión dantesca y que nos explica que en tiempos aquella fue una zona realmente rica en cuanto a trabajo y «modus vivendi».

Ahora nuestro sendero fluvial esta terminando y los últimos metros discurrirán cerca del embalse, siempre por la orilla derecha y en busca de la presa que nos enlazará con la siguiente ruta. Pero antes, un par de tomas más de esta curiosa estampa central térmica-embalse.

Y una vez que bajamos hacia el puente metálico que nos cruzará el río junto a la presa del embalse, debemos girar a mano derecha para enlazarnos con la nueva ruta a recorrer, el sendero de la HOZ MALA, que será ahora protagonista de nuestra ruta.

La Hoz Mala es un abrupto barranco excavado por el Río Guadalope y que nos ofrece una preciosa estampa geológica de altísimos paredones, plegamientos imposibles y un sendero bien adaptado en sus tramos más complicados.

Inicio del Sendero de la Hoz Mala

Ahora toca una serie de sube-bajas, de poco desnivel que nos va llevando hacia dentro del barranco y desde el cual vamos a ir admirando su geología tan espectacular y a disfrutar en muchos casos de las turbulencias, saltos, pozas y rincones que ofrece el río Guadalope en su trasiego por esta hoz.

Pronto llegan unas vertiginosas pasarelas para salvar los desniveles que los paredones imponen en la vertical hoz mala. Y es que en tiempos remotos, debía de ser una zona poco transitada por su dificultad de acceso. Estas instalaciones, a veces polémicas por su impacto, ofrecen una ruta sencilla de pasar y dotan a la caminata de un aire aventurero. En mi opinión, siempre que no se abuse, en algunas rutas es factible este tipo de impacto.

Nuevamente a pie de río, una de las cosas que más me sorprenden es la cantidad, calidad y porte de los acebos que aquí crecen a la humedad y frescor del barranco. Casi todos de porte arbóreo, con unos diámetros ya considerables y gozando de buena salud, dotan de mucho atractivo y contraste a la ruta, ya que su color verde intenso y las preciosas bayas rojas (sólo en los ejemplares femeninos) le dan ese toque chulo a las fotos.

La verdad es que en pocos sitios de la provincia gozamos de acebares tan bien conservados y atractivos.

A partir de aquí, la ruta ya discurre junto al río, evitando desprendimientos de rocas, sorteando pequeños resaltes, pero siempre todo con buena equipación, sobretodo en las partes complicadas o comprometidas.

Ni que decir tiene que la geología sigue siendo la protagonista de la ruta y en cualquier rincón te encuentras con auténticas joyas geológicas.

La ruta sigue y sigue y llegas a pensar que no se acaba nunca el barranco.

Hasta que llegados al punto de cruzar una pasarela de madera, junto a una antigua canalización de agua, nos abre a un valle más amplio y descubrimos la escondida Masia de la Tosca.

Pasarela final de ruta

Llegados a este punto, encontramos junto al río una zona de picnic donde podremos descansar y retomar fuerzas. En teoría la ruta de la Hoz Mala ya ha terminado, así pues tenemos la opción de volver por nuestros pasos, o realizar una ruta un poco circular que aunque no tenga tanto atractivo como las propias pasarelas puede ser una opción si no queremos cruzarnos con gente nuevamente. En nuestro caso, optamos por seguir una ruta circular que encontramos en wikiloc concretamente esta —> ruta circular <—- y que nos devuelve a la central térmica bordeando una de las montañas que hemos ido viendo durante la ruta. No es un tramo destacable, pero después de realizar la ruta con mucha gente y en estos tiempos de covid, nos apetecía bajarnos un poco la mascarilla y no tropezarnos con nadie, así que optamos por volvernos rodeando la montaña siguiendo la ruta circular. Para ello, y como el señor de la Masia de la Tosca ha cortado el camino hacemos un escaqueo por los campos para enlazar con la ruta de wikiloc. Luego ya es seguir el track sin perderse y que nos llevará hasta la central térmica y de ahí por la carretera hasta Aliaga.

En amarillo la ruta de wikiloc, y en rojo el «escaqueo» que hay que hacer para salvar la prohibición de pasar por la finca particular.
Masía de la Tosca desde el escaqueo de la ruta

IMPORTANTE:

Aunque la ruta que nosotros hemos elegido (Ruta fluvial + Ruta Hoz Mala + Circular) son unos 16 kms, es posible hacer una ruta más corta (hoz mala) aparcando el coche en la central térmica y realizando sólo el tramo de dicha hoz. Sobretodo si vamos con críos o no estamos muy acostumbrados a largas rutas, es más recomendable. Eso sí, si lo tuyo es caminar, no lo dudes y une las dos rutas pues no te van a defraudar.

Añado un video corto de la rutilla, a modo de resumen:

Ruta al Molino y Azud de Barrancohondo

Hoy os traigo una ruta 5 Estrellas que podemos hacer en la Sierra de Albarracin. Además de poder realizarla en cualquier época del año, si la realizamos en verano tendremos el añadido de poder pegarnos un refrescante baño en las aguas del Río Guadalaviar, ya que la ruta discurre en todo momento junto al río. Vamos allá con ella.

La ruta tiene una duración en torno a las 2 horas y poco sin contar paradas, pues tiene una longitud de 7,8 kilómetros, salvando poco desnivel, por lo que no es dificultosa. Aquí os dejo un par de mapas ampliables para ver bien el recorrido, en todo caso, tenéis el track para descargar de mi página de wikiloc

En linea roja la ruta, la variante azul es la que marca la ruta pero que nosotros escaqueamos para volver por mitad de los cultivos. (explico en la parte final del post)

Nos situamos en la localidad de Tramacastilla, muy cerca de su casco urbano, junto a la carretera TE-V-9033 que sube dirección Villar del Cobo, a pocos metros de las últimas casas vemos un puente sobre el río Guadalaviar y una pista que entra. Esa es nuestra zona de aparcamiento junto a un cartel que nos marca la ruta. Estos primero metros de ruta, los haremos siguiendo una pista forestal que discurre entre campos de cultivo.

Primeros metros de la ruta por pista forestal

Así pues andamos los primeros minutos por la Vega de Argalla de Tramacastilla, entre campos de cereal, manzanos, huertos y baldíos. En esta vega es fácil sorprender en verano al precioso Alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio) en sus labores de caza diarias. Siempre posado y paciente a la espera de descubrir a su víctima. Es una ave de cierta rareza sobretodo en centro y sur peninsular, por ello importante la presencia en nuestra sierra.

Alcaudón dorsirrojo (Lanius colurio) sobre Espino Albar

Una vez llevemos andada tres cuartos de vega, llegaremos a un desvío en el que veremos el aforo de Tramacastilla propiedad de Confederación Hidrográfica del Jucar y el cual a través del puente debemos cruzar siguiendo las indicaciones en verde y blanco de nuestros sendero.

Puente del Aforo de Tramacastilla

En este aforo es posible que en verano encontremos gente bañándose en la poza ya que es un rincón fantástico para darte un baño. Ya lo destacamos en el artículo que hablamos sobre las 5 mejores pozas de baño de la Sierra de Albarracin. Y es que el rincón bien merece un baño, aunque hoy vamos de ruta y seguimos por nuestros pasos.

Poza de agua junto al Aforo de Tramacastilla

Siguiendo las indicaciones tras pasar el puente del aforo y girar a izquierdas, tendremos que cruzar un bancal en busca de la ladera donde buscaremos el sendero que discurre junto a una acequia de agua.

Como decimos siempre llevaremos la ruta marcada con lineas BLANCO/VERDE, aun así estos detalles son buenos como referencia para saber que vamos bien. Seguimos unos cuantos metros junto a la acequia de riego. Ahora tenemos el río Guadalaviar a nuestra izquierda, y seguimos remontando el río por nuestra senda.

Finalmente y mirando las marcas del sendero, llegará un momento que tendremos que cruzar la acequia para adentrarnos en una ladera algo pedregosa y pasar bajo unas moles calcáreas de imponente aspecto.

A partir de aquí la ruta gana en espectacularidad, ya que vamos a pasar un primer estrecho del río a media altura disfrutando de las hoces que el Río Guadalaviar ha excavado en la roca caliza. Siguiendo las trazas del sendero y algún que otro monolito de piedras solventamos esta ladera pedregosa y entramos en un tramo más cómodo de sendero y realmente espectacular.

Ahora nuestro itinerario gana verticalidad a nuestro lado, así que si vamos con pequeñajos, es importante tenerlos cerca para que un traspiés no sea peligroso. En todo momento el camino es cómodo y sin peligro, pero con los críos ya se sabe que conviene llevarlos «controlados» en estas zonas un poco más expuestas.

Pasaremos por una preciosa cárcava a modo de cueva ideal para hacernos alguna foto y degustas las preciosas paredes calizas de la ruta.

Las vistas cada vez son más bonitas, pues al relieve de paredes verticales se une la frondosidad de la vegetación riparia junto al río y las sabinas y carrascas que nos acompañan en la ladera soleada por donde discurre nuestro sendero. Ya nos va quedando menos para llegar al Molino, así que seguimos sin perder el sendero, bien marcado por aquí, que de terraza en terraza nos llevará casi sin esfuerzo.

En alguna de ellas podemos contemplar el estrecho por el cual el río está pasando y que sólo los más valiente son capaces de realizarlo por el agua.

Una vez finalizado este estrecho llegamos al viejo y en ruinas antiguo molino de Barrancohondo, una edificación que tuvo sus años de gloria, pero que a día de hoy se encuentra totalmente en ruinas y comido por la vegetación. Aquí ya la ruta baja a nivel del río, para recorrer los últimos metros antes de llegar al precioso rincón del azud.

Un cómodo sendero junto al río, donde podremos disfrutar del sonido de sus aguas y con suerte ver volar al esquivo mirlo acuático que habita en estas transparentes aguas.

Y finalmente la recompensa final, el azud del molino, y parte inicial de los estrechos de Barrancohondo, que explicaremos en otro post. Un lugar ideal para darse un baño y disfrutar de un recorrido más salvaje y mucho más refrescante.

Este precioso rincón es la recompensa a nuestra excursión y lugar de baño seguro si la realizas en verano, pues sus frías aguas, son una delicia para soportar mejor los calores.

IMPORTANTE: La ruta a partir de aquí es circular y vuelve por la otra orilla del río, subiendo a buscar las pistas forestales. Es una vuelta un poco más pesada y menos atractiva, por lo que es plenamente recomendable volver por el mismo sendero por el que se ha venido.

En el track que os adjunto para descargaros y realizar la ruta circular, el que opte por volver por las pistas que sepa que hemos acortado un poco el recorrido ya en la vega de argalla para no dar tanta vuelta. (el recorrido original sería por donde va la linea azul)

Clica en la imagen para ampliar

Y en fin, esto es todo, una ruta plenamente recomendable, sencilla y muy refrescante en verano, pues no hay que olvidarse el bañador y darse un buen chapuzón. Aunque también atractiva para hacer en cualquier época del año.

TRACK PARA DESCARGAR DE LA RUTA

Accede a la sección de tracks y rutas del blog para otras rutas

Ruta al Puente Natural de Fonseca

Bueno, pues vamos hoy con una rutaza de las que dejan un estupendo sabor de boca, y que como no podía ser de otra forma, os traigo con todo detalle al blog para el que la quiera realizar.

Hoy nos vamos a un enclave natural protegido, en concreto con una figura de protección de Monumento Natural, que dentro de los Espacios Naturales Protegidos de Aragón, otorga esta figura a los elementos o enclaves de extensión limitada pero de singular valor paisajístico, geológico o ecológico que aconseja un tipo de protección especial. De los 6 Monumentos Naturales declarados en Aragón, sólo me faltaba por ver este, así que hemos cogido la mochila y nos hemos ido a conocerlo.

El Puente Natural de Fonseca, es un enclave geológico situado en el término de Castellote, dentro de la Comarca del Maestrazgo, en Teruel. Se encuentra cerca de los municipios de Ladruñan y La Algecira, así pues, será este último pueblo nuestro punto de partida de la ruta. Para llegar allí, tendremos una sinuosa carretera en lo más recóndito del maestrazgo turolense, y por tanto sinónimo de carretera estrecha y con firme de tercera categoría. Por suerte, en contrapunto a estas carretera de tercera división, nos encontramos inmersos en un paisaje cinco estrellas.

debe

La marca registrada del Maestrazgo, con una geología única, repleto de paredones calcáreos y barrancos imposibles se entremezcla en los últimos kilómetros del coche con la cola del embalse de Santolea, un marco precioso que nos ofrece un aperitivo de lo que será nuestra ruta de hoy. La sinuosa carretera, una vez llegados a Ladruñan, se endurece aun más, para bajar hacia la Algecira, donde ya debemos ir buscando el desvío que nos llevará por una pista descendente hasta el mismo aparcamiento de la ruta, junto al Río Guadalope.

En el aparcamiento, a base de guijarros del río, encontramos una serie de carteles que nos anuncian la ruta y desde la que parte un sendero junto al río (siempre río arriba) que sin pérdida nos llevará entre pinares y rumor del agua hasta nuestro destino.

La ruta en general es muy cómoda, con suaves vaivenes, pero siempre de poco desnivel, por lo que los sube-bajas son muy cómodos de andar. Son aproximadamente 4 kilómetros que salvaremos en poco más de 1 hora de cómoda andada. Pero como la ruta exige alguna parada por el camino para ver cosicas, seguro que se nos hace un poco más larga de tiempo.

En el primer tramo, nos desviamos ante el rugir del agua en cascada hacia un azud de la central, que nos ofrece un rincón precioso.

Además, tenemos la suerte de que el río Guadalope baja con un buen caudal debido a las nevadas de finales del pasado. Así que como la ruta discurre siempre junto al río, que se alimenta de los barrancos de la zona, encontraremos cascadas y manantiales a tope de agua.

Es uno de los puntos fuertes de la ruta, que siempre tendremos el río a nuestro lado, más cerca o más lejano, pero será nuestra referencia, pues debemos remontarlo para llegar hasta el Puente Natural.

El sendero está bastante bien marcado, en la mayoría del tramo, seguimos el GR (marcas rojas y blancas) que nos van guiando entre frondosos pinares y abundante sotobosque de romeros en flor, coscojas y lentiscos.

No solo el caudal del río nos recuerda lo que fue el gran temporal de nieve, sino que encontramos en muchas partes del camino los daños causados por estas nevadas, que en estas zonas son bastante dañinas.

Y es que estos pinares son de zonas más bajas y no están acostumbrados a soportar el peso de la nieve, por lo que la flexibilidad es menor y por tanto, acaban por troncharse.

Hay algún punto del sendero en el que confirmamos que seguimos en la «España profunda» y el maravilloso entorno natural se ve salpicado por un indescriptible paso hacia una precaria zona vallada. Francamente chapuza y fuera de sitio, no se ni como se consienten estas aberraciones en mitad de este entorno.

Por suerte es la excepción de la ruta, y en cuanto nos alejamos, volvemos a sumergirnos en el Maestrazgo más contundente, donde en cada curva del sendero, siempre que la vegetación lo consienta, podremos disfrutar de espectaculares panorámicas.

Sin lugar a dudas, la ruta va «in crescendo» a cada paso que vamos dando, pues al cómodo sendero se le unen belleza y espectacularidad, que hace que casi nos olvidemos de cual es el objetivo de dicha caminata. Cualquier mirador es una maravilla.

Incluso algunos tramos del sendero acompañan con una belleza inusitada, rebosante de verdes y boyante de agua en este invierno atípico en temperaturas.

Llegados ya más cerca del Puente de Fonseca, un cartel nos anuncia de que entramos en el ámbito de dicho Espacio Natural Protegido.

Y seguimos disfrutando de la ruta con auténticas postales…..

Pasamos también entre las ruinas de una antigua fábrica de mantas, donde un cartel indicador nos informa de los restos de esta industria perdida que cerró sus puertas seguramente para finales del siglo XIX y de que en tiempos también funcionó como batán. Y es que el río Guadalope, de importante caudal, era el motor de muchas industrias antiguas, y aquí encontramos un claro ejemplo.

Y casi cuando dejamos el GR que se desvía colina arriba, seguimos un cartelico que nos acerca hasta el mismísimo Puente de Fonseca, que tras cruzar por encima nos deja en un pequeño mirador con carteleria incluida donde nos explica su formación y el entorno.

Si seguimos sendero hacia adelante, podremos bajar a pie de río y disfrutar de este espectacular Puente de Toba desde el mismo lecho del río.

Al fin y al cabo, el Puente de Fonseca, no es más que una espectacular formación tobácea con la singularidad de que pasa el río por debajo de ella, así que forma una especie de puente natural, todavía en formación, pues es muy alto el caudal que todavía discurre por ella.

Un rincón realmente bonito y que acompañado de la espectacular ruta, hacen que se te quede un excelente sabor de boca y guarde esta ruta como una de las que más me han sorprendido para bien. Me recordó mucho a la cercana formación tobácea que tenemos en el Alto Tajo, concretamente en Checa denominada «La Aguaspeña» y que ya os enseñé en alguna otra entrada. clic aquí y clic aquí

Os dejo un par de videos del Puente de Fonseca.

 

Bien escondido, en quizás, una de las zonas más recónditas de Teruel, es una excusa perfecta para venir a pasar un día. Y si es en verano, con chapuzón seguro en el río.

CONSEJOS:

-Si vienes en verano, no te dejes el bañador en casa y date un estupendo y refrescante baño las aguas del río.

-Mejores epocas de visita, primavera y otoño, y si ha sido abundante en agua, pues mejor.

-Llegados al Puente de Fonseca, y tras bajar al lecho del río para disfrutarlo de más cerca, podemos seguir el sendero río arriba, pues unos 400 metros tenemos un vallado con pinturas rupestres, nosotros no vimos gran cosa, pero ahí están, cerquita y a mano.

 

 

Circular a Tre Cime di Lavaredo

Vamos con la ruta por excelencia cuando se visita Dolomitas, y no es más que la ruta circular a las Tres Cimas del Lavaredo. Un rutón que rodea por completo estas moles dolomíticas y que tras pasar por 4 Refugios y un pequeño ibón de montaña te deja una más que agradable sensación. Vamos pues a ello.

Hay que explicar que la ruta parte desde el aparcamiento del Refugio de Auronzo, a casi 2.300 metros de altitud previo pago de los 30€ (Sí, 30 eurazos) que cuestan los 6 kilómetros de subida desde el lago Antorno hasta el Refugio. Existe una opción de ahorrarse este «peaje» y es subir andando desde dicho lago hasta el aparcamiento, pero hay que tener en cuenta que serán unas 2 horas de subida y unos 500 metros de desnivel para empezar la circular que serán otras 3 horas y poco y otros 400 metros de desnivel. Por ello, has de tener en cuenta la paliza.

Nosotros barajamos la opción de subir desde abajo, pero habiendo pateado bastante el día anterior en la ruta al lago de Sorapis, decidimos pagar religiosamente los 30 Euros y disfrutar de la circular haciendo fotos y sin prisas. Así pues, para llegar hay que ir hasta el Lago Misurina y de ahí se desvía una carreterita (bien señalizada) que tras pasar junto al Lago Antorno y tras pagar el «peaje» nos asciende hasta el mismo refugio de Auronzo.

Arriba una amplia zona de aparcamiento (que se suele petar, menudo dineral sacarán) junto al refugio y ya con unas vistas dignas de lo que va a ser el día.

Desde este Refugio de Auronzo 2.320m., tenemos la opción de realizar la vuelta en sentido horario o antihorario, nosotros decidimos hacer el antihorario e ir a buscar el siguiente refugio que es el Lavaredo. (Es la dirección habitual que suele hacer todo el mundo) Así que tras cruzar por el Refugio de Auronzo, y detenernos un ratito en su mirador, ya vemos claramente la pista que nos llevará hacia el otro refugio y que es un auténtico hervidero de gente.

Desde el mirador del Refugio de Auronzo

NOTA: Quizás la pega más grande de este espectacular circular sea la cantidad de gente que hay y que la realiza. El acceso en coche hasta los 2.300m. y la facilidad del recorrido con sus subes y bajas, pero nunca expuestos ni duros y por una senda muy cómoda hacen que quizás esta masificación desmerezca un poco la idílica ruta. Pero bueno, hay que ir y realizarla porque las vistas merecen la pena. Pero sí, con la procesión se pierde encanto.

Refugio Auronzo visto desde la senda hacia el Refugio Lavaredo

Así pues saliendo del Refugio Auronzo, tomamos la cómoda pista que en breves nos sitúa en una pequeña capilla (Cappella Degli Alpini). La pista es cómoda, muy cómoda y donde más gente veremos. Eso sí, el espectáculo paisajístico es increíble.

Esta capilla, está construida en homenaje a los caídos en la Primera Guerra Mundial y es que hay que pensar que esta cima era por aquellos entonces frontera de Italia con Austria. Por lo que se libró una cruenta batalla en la Primera Guerra Mundial y de ahí la cantidad de vestigios de la guerra que podemos encontrar (trincheras, refugios, etc…) Posteriormente la frontera se situó en el límite que hoy conocemos, aun así todavía se puede apreciar que los valles al norte de dicha cima se habla principalmente en alemán y al sur en italiano, es decir, todavía conservan lo que fue en el pasado.

Llegados a la capilla, debemos desviarnos del camino principal bajando por una extensa pradera a buscar un mirador espectacular donde hay un pequeño monolito. Este mirador ofrece unas vistas estupendas del Valle de Auronzo.

Y a la par cogemos perspectiva de las tres cima del Lavaredo….Si encima acompañan las vacas, pues la foto saldrá más típica.

Ana posando con los moradores de los prados, al fondo la capilla y más al fondo las tres cimas

Lo curioso de esta ruta circular es que iremos viendo las tres cimas desde todos los ángulos, y veremos como cambia el paisaje de un punto a otro de vista. En estos primeros metros de ruta, las moles no son muy representativas, pero cuando demos la vuelta, tendremos las cimas mucho más fotogénicas.

Hay que decir que no escogimos el mejor día para hacer fotos, esas nubes altas y blanquecinas no ayudaban nada a que las fotos fueran espectaculares. Aun así, el paisaje quitaba el hipo.

Las montañas en forma de agujas infinitas y puntiagudas que veremos en esta primera parte de la ruta son un auténtico espectáculo y ofrecen un paisaje abrupto escarpado muy propio de dolomitas.

Seguimos ruta y llegamos enseguida al segundo refugio de la jornada, se trata del Refugio de Lavaredo (2.347m.), en este punto tenemos un panel de la ruta circular y ya vemos el «río» de gente subiendo a buscar al collado de Lavaredo. Hay dos opciones, una más recta y otra, por donde va la ruta normal, que asciende más pausada. Llegaremos en ese collado al punto más alto de la ruta con 2.454m.

Así pues elegimos la ruta más cómoda y continua nuestra ruta dejando el refugio a nuestras espaldas y ganando altitud. Con un poco de suerte, esta parte ya la realiza menos gente, aun así a mi me pareció una exageración la de gente que realiza la ruta.

Vista de las tres cimas y del Refugio Lavaredo por la senda que sube al collado.

En poquito rato estamos ya en el collado y podemos disfrutar de las vistas hacia el otro lado…..que son ESPECTACULARES.

Aquí arriba tenemos dos opciones, o bien acortar la circular pasando justo por la pedrera bajo las tres cimas y que se encamina rápidamente a darles la vuelta o realizar la circular pasando por el Refugio Locatelli y tener unas vistas de las tres cimas mucho más chulas. Así que sin pensarlo mucho cogemos marcha dirección a Locatelli ganando perspectiva de las tres cimas.

Aquí encontramos uno de los puntos más fotogénicos de las cimas, en un montículo que hay junto al sendero y del que merece la pena subir para echar las fotos.

Siguiendo sendero abajo, en dirección al Refugio Locatelli, por una senda muy muy cómoda, vamos ampliando horizontes y ya podemos el Refugio en un collado y dejando atrás unas vistas de las cimas muy muy bonitas.

En unos 40 minutos llegaremos a Locatelli, viendo justo antes el camino que deberemos seguir y que continua dando la circular a las tres cimas. A partir de aquí, y hasta el siguiente refugio es un sube baja bastante largo, y con alguna pendiente que nos hará sudar la gota gorda. No son rampas largas, pero sí alguna con desnivel.

La senda ahora es algo más estrechita, pero aun así cómoda. Y me sigue sorprendiendo la cantidad de gente que hay.

Eso sí, seguimos disfrutando de un paisaje……buuffff, brutal!!

Hay fotos por todos lados, y eso que el cielo no acompaña nada, nada, nada…..

Finalmente y a la altura del cuarto y último refugio tenemos otro pequeño desvío a la izquierda hasta el pequeño lago de las cimas, un coqueto laguito de aguas transparentes con tonos verdosos de visita obligada.

La senda pasa muy cerca, pero merece la pena alejarse de ella y fotografiar el lago como se merece……que maravilla.

Seguimos ya cansadicos de la caminata a por el último repecho que nos lleva al último collado, el Col de Medo, que nos devolverá por una cómoda senda hasta el aparcamiento.

Fotografía de la senda desde el Col de Medo

Nosotros hicimos coincidir el fin de la ruta, con la hora de la comida y nos sentamos en un pradete verde a dar buena cuanta de la comida que llevábamos, embobados con las vistas…..

La ruta es sin duda un auténtico espectáculo visual, bastante cómoda de hacer aunque al final entre subidas y bajadas acabas bastante cansadico. Son unos 9-10 kilómetros y tardas como unas 3 horas y poco en hacerlos, básicamente porque vas parando en todos lados a hacer fotos. La senda es muy muy cómoda.

CONSEJOS: Importante es realizar la ruta los días de buen tiempo, estamos en alta montaña y si se nos echa la niebla no vamos a disfrutar de las vistas ni de las tres cimas, por lo que es casi obligado elegir un día de buen tiempo.

Aunque no reviste dificultad, es conveniente ir minimamente preparado físicamente para estar tres horitas caminando en sube-bajas constantes. 

¿Merece la pena pagar 30€ para subir con el coche? pues si no quieres meterte un palizón de los buenos, sí, lo merece, básicamente porque vas a disfrutar de la circular descansado y sin prisas, y allí arriba hay que subir a disfrutar. Si por contra eres de los montañeros PROS, pues entonces, aparca en el Lago Antorno y a darle duro a las piernas. 😉

 

 

 

Ruta al Lago di Sorapis

Dentro de todas las joyitas que puedes visitar en tu viaje a Dolomitas, no te puede faltar el espectacular Lago di Sorapis. Ya no solo el hecho de disfrutar de sus preciosas aguas turquesas que lo hacen casi único, sino por el entorno alpino que lo acompaña así como la ruta que hay que hacer para llegar hasta él. Y es que la mayoría de lagos de Dolomitas son accesibles casi en coche, pero este es una excepción y por ello, para nosotros que somos «ruteros» y nos gusta ganarnos la belleza con esfuerzo, ha sido toda una delicia.

IMPORTANTE: Hay que recalcar que el acceso a este lago se puede hacer desde dos rutas. Una de ellas con poco desnivel y pasos equipados con cadenas pero sin dificultad y otra ruta con un desnivel considerable en torno a 600 metros sin dificultad también pero con zonas de sendero de fuerte desnivel.

Nosotros hicimos la ruta de los 600 metros de desnivel, que a la postre es la RUTA 217 y es la que vamos a explicar aquí. No se si es la mejor o la peor, pero es la que explicamos en este post. Si queréis hacer la otra, tenéis que buscar reseñas de la ruta 215. Otra opción que se puede hacer si se viene a pasar todo el día es subir por una y bajar por la otra, pues se puede enlazar con un recorrido circular. (VEASE  MAPA) donde he señalada en ROJO la 217 (La que hicimos) y en azul la posible bajada por la ruta 215 y retorno al punto de partida por un enlace que la hace Circular.

En ROJO ruta 217 (LA NUESTRA) En AZUL ruta 215 y vuelta a enlazar con inicio de 217 (CIRCULAR)

Bueno, pues allá vamos con el sendero 217 y sus 2 horitas de trecking y 600 metros de desnivel.

Debemos dirigirnos a la carretera denominada Via Valle Ansiei, concretamente bajaremos desde el puerto del Lago Misurina en dirección a Auronzo olvidándonos del desvia a Cortina, y buscaremos junto a la carretera el Albergue Cristallo. Es justamente el aparcamiento de este Albergue el que suele utilizar todo el mundo para dejar el coche.

Círculo rojo el Aparcamiento

Captura del Streetview donde se ve el Albergue y la montonera de coches aparcados, a mano derecha sale la pista que inicia nuestra ruta

Una vez aparcados en un aparcamiento GRATUITO (lo pongo en mayúsculas porque es de los pocos sitios donde vamos a aparcar sin pagar, jajajja). Y tras cruzar la carretera, vemos una pista forestal amplia y un cartelón al que podemos acercarnos para ver la ruta incluso hacerla una fotico por si las moscas, ahí tenemos el inicio de ruta. Este inicio de ruta nos encauza por las cabañas de Valbona y unos prados muy pintorescos rodeados de Piceas y de unas esplendorosas vacas.

Junto a la cabañita que se ve al fondo tenéis la única fuente «oficial» de toda la ruta, así que llenad las cantiploras 😉

Esta primera parte del recorrido, aproximadamente 1/3 es terreno completamente llano o incluso con algo de bajada, amplio sendero, o mejor dicho pista forestal que tras pasar los primeros prados se encauza en un precioso bosque de Piceas y Hayas.

Nada hace sospechar que tras la primera y bucólica parte el sendero se pondría bien empinado. Y es que tras dejar atrás un estropicio de árboles por el suelo (Importante vendaval que azotó Dolomitas en Octubre de 2018) la amplia pista forestal se torna en sendero y empieza a coger pendiente.

Observamos un paredón a nuestra izquierda y a lo lejos una cascada altísima y una parte derecha muy empinada por la que empezará a serpentear nuestra senda. Así que es tiempo de sacar los bastones y poner un ritmo cansino y cómodo por el que afrontar todo el desnivel. Ya advierto que desde aquí hasta el lago es todo subida y por momentos con fuertes pendientes. Tengámoslo en cuenta a la bajada sobretodo si ha llovido o las piedras están mojadas para bajar con precaución. No hay dificultades, salvo algún resalte fácilmente salvable y poco más.

Eso sí, conviene en las paradas echar la vista atrás y ver las impresionantes vistas que tenemos, y que disfrutaremos en la bajada. Incluso por delante con la cascada, la mole rocosa y algunas cuevas que hacen amena la subida.

Lo dicho, conviene tomárselo con calma para no desfondarse ya que la subida es larga y sostenida. Finalmente y cuando ya estás «pidiendo la hora» el sendero suaviza y el murmullo de más gente de anuncia que ya casi estás. Unos últimos metros donde nos juntaremos con los que vengan por el otro sendero y voilá……el Lago di Sorapis.

Un agua azulada en contraste con el verdor los bosques Píceas y con el blanco de las montañas……hacen que el paisaje y el entorno sean únicos.

INCISO/SUGERENCIA: Si quieres quitarte a gente y coger la mejor hora…..madruga mucho o llega tarde……y fuera de esas opciones, mejor que no haya sol, o sea que esté nublado. Cuidado con ir en Septiembre/Octubre , pues puedes encontrarte el lago sin agua o con muy poca dependiendo del año.

Nosotros encontramos a bastante gente, podía haber perfectamente 40/50 personas en los alrededores del lago, pero claro, llegamos sobre la 1 del mediodía (hora punta). Y el sol en todo lo alto y con leve contraluz, no es el mejor momento para las fotos, pero bueno, decidimos comer a ver como transcurría la luz.

Aunque no está señalizado, se puede rodear al lago, hay multitud de senderos abiertos por la gente que te ofrece diferentes perspectivas del lago y que creo obligatorio recorrer ya que el lugar lo merece.

Nosotros encontramos el lago como a mitad de capacidad, y es que fuimos a mediados de Septiembre y es un handicap que puedes tener, la falta de agua.

Aun así, luce tremendamente espectacular. Si hubiera estado más a mano, hubieramos repetido al amanecer o al atardecer……

Vemos a mucha gente recreándose con las fotos, así que nosotros no somos menos y también posamos ante tal belleza.

La verdad que es muy fotogénico, por lo que te puedes explayar en sacar detalles. Tras un par de horas por allí arriba y con la mente puesta ya en la bajada, nos hacemos la foto final y para abajo. Optamos por volver por nuestros pasos, ya que volver por la otra ruta y hacer la circular nos habría supuesto no llegar al lago de Misurina para hacer la foto del atardecer. Así que con mucho cuidado y disfrutando de las vistas en la bajada ponemos retorno al coche después de una cansada caminata pero de una recompensa en forma de lago realmente indescriptible.

La Ruta en sí, no revierte dificultad, tal vez el desnivel unido a la subida constante en los dos últimos tercios puede atragantarse a quien no esté bien físicamente, pero estas pequeñas joyas saben mucho mejor después de una buena sudada y de ver recompensado el esfuerzo.

En fin, seguiremos con más post sobre Dolomitas donde descubriremos muuuchas más maravillas de este fascinante rincón de Italia.

 

Ibón de Estanés (vía Sansanet)

Nueva ruta por Pirineos, disfrutando de una mini escapada y esta vez con una ruta mucho más asequible que el Ibón de Acherito, esta vez subimos al Ibón de Estanés, otro precioso lago de montaña, situado en la cabecera del Valle de Canfranc, y al que accederemos desde la vertiente francesa, ya que nos afianza un recorrido corto y cómodo hasta el mismo ibón.

Aquí se ve la ruta de subida (en color morado), con una primera parte en la vertiente francesa donde salvamos el desnivel y una segunda tramada mucho más cómoda y reposada que nos lleva hasta el mismo ibón. Os dejo cuatro premisas básicas y empezamos con el repor….

Acceso-Aparcamiento: Podemos acceder desde el mismo Valle de Canfranc cruzando a Francia por el Túnel del Somport, una vez salidos del túnel buscaremos la primera salida para coger la carretera que nos sube de nuevo al Puerto de Somport, como si volvieramos a España. Otra opción es no coger el túnel y subir por el puerto de Somport, y cruzar a Francia. En esta carretera de ascenso a Somport desde Francia, debemos buscar un desvío con camino de tierra hasta el aparcamiento de Sansanet. Está bien marcado si vamos mirando, y el aparcamiento es amplio y de tierra. Perfecto para dejar el coche a la sombra. Hay cartelería que nos informa de la ruta.

Longitud-Duración: Como ya hemos dicho es un Ibón totalmente accesible para casi todo el mundo. Es una ruta que se suele hacer en familia, ya que aunque hay que caminar y salvar un desnivel, se hace de manera muy cómoda. Por lo tanto, hablaremos de una ruta fácil para gente habituada a andar. Son 4,3 kilómetros hasta el Ibón salvando un desnivel de unos 540 metros. En torno a 1h.45 minutos del aparcamiento al Ibón a ritmo tranquilo. La ruta está muy bien marcada en todo momento, sin posibilidad de equivocación.

Recomendaciones: La parte donde se salva mayor desnivel está cubierta casi siempre por bosque, por lo que se hace muy cómoda, dicho esto es una ruta de montaña y como tal hay que prever siempre material y calzado adecuado, comida suficiente, agua y todo este tipo de cosas. Siempre ayudan unos bastones. Aunque hablamos de que la ruta es fácil, siempre entendemos que quien la realiza está habituada a andar.

 

Empezamos pues la ruta desde el mismo aparcamiento de Estanés, donde ya hay algún coche, y es que en las primera rampas de subida vamos a adelantar a una cuadrilla numerosa de franceses que suben en grupo realizando también la ascensión al Ibón.

La mañana nos sacude con los primero rayos del sol ya metidos en el frondoso bosque de hayas que nos sombrea durante las primera rampas de ascenso. Es en esta parte francesa y casi siempre metidos en bosque donde salvaremos la mayor parte del desnivel.

La verdad que el bosque, el entorno, la neblina y los primeros rayos de luz nos crean un ambiente fantástico para caminar y disfrutar. Adelantamos al numeroso grupo francés y a buen ritmo vamos seseando por la ladera francesa.

Casi sin darnos cuenta salimos a los primeros claros y prados de montaña, donde recibimos los primero rayos de sol. El día es fantástico y aunque a la tarde se barrunta tormenta, el haber madrugado nos gratificará con buen tiempo toda la mañana.

Pasamos junto a una borda francesa donde venden queso y disfrutamos de las vistas hacia los valles franceses que también están radiantes con el sol matutino.

Nos acompañará casi siempre en esta cara francesa el Circo de Aspe con la imponente chorrota y las elevadas montañas alrededor. La verdad que toda una maravilla para los sentidos. Vamos francamente bien, la subida aunque continua es muy cómoda de llevar, y el tiempo y las fuerzas acompañan.

 

Cada vez tenemos más ratos de sol y menos sombra de hayas, pues ya pronto entraremos en el collado de la Mujer Muerta donde nos uniremos al GR-11 y disfrutaremos de un ambiente más alpino.

 

Últimos vistazos al Circo de Aspe que se nos muestra imperial, antes de entrar en la vertiente española y donde una vez salvado la mayor parte del desnivel, ya será una senda más llanera y con mucho ambiente.

En la unión con el GR-11 y ya sobrepasado el collado, intuimos el camino y la ubicación del lago…..desde aquí hasta el Ibón, es coser y cantar….

Ana ya vislumbra el hueco del Ibón, y sobrepasado el último colladete, se nos muestra la auténtica maravilla de paisaje.

Llegan los momentos de disfrutar de tan magno paisaje, y de tanta belleza que entra por nuestros ojos. Sin duda, estos lagos de montaña, dada su localización y su entorno, son uno de los recorridos más bonitos y accesibles que podemos realizar, con una recompensa en forma de belleza, única.

Tras las fotos de rigor, echo los pies al agua para saborear el frescor de la montaña y me quedo durante minutos embobado con las montañas, el agua y el entorno.

Hay pocos sitios donde se respire tanta paz y donde poder cargar energía. Montaña en estado puro.

Picoteamos algo y nos hidratamos, a la vez que nos abrigamos algo ya que venimos sudados de la caminata y no conviene coger frío. Sin duda, un ibón más en el recuerdo y una ruta muy sencilla, amena y muy recomendable.

Nos despedimos con unas últimas tomas y emprendemos el camino de retorno, que en poco más de 1 hora nos dejará otra vez en el coche.

Lo dicho, para el que quiera, dejo enlace del track de subida en la sección de tracks-rutas, aunque el sendero está suficientemente marcado, eso sí, llevar el track, siempre es tranquilidad para no despistarse.

 

Un saludo

Ibón de Acherito (vía normal desde Oza)

Bueno, pues brevisima escapada a Pirineos, para desconectar un par de días, en la que nos hemos metido en unas rutas más que interesantes, conociendo rincones que aun nos quedaban por descubrir. Aprovechando que estábamos en el Valle de Hecho, decidimos atacar la subida al Ibón de Acherito, todo un clásico en este valle y que sin duda no defrauda, como ahora veremos. El Ibón de Acherito, tiene la particularidad de ser el Ibón más occidental del Pirineo, y se encuentra situado en un enclave precioso amurallado por las imponentes Foyas del Ibón que le dotan de un aire majestuoso.

 

Hay que decir, que es un Ibón bastante accesible por su corta ascensión, pero que aunque no requiere de nivel técnico, sí que es obligado tener un fondo físico bastante bueno, ya que el desnivel que se salva es importante en muy poca distancia. (de las 8 personas que subimos aquella mañana, 2 se tuvieron que dar la vuelta), así que vamos a subir la dificultad a moderada. Vamos allá con los datos técnicos y el reportaje de subida:

En rojo la ruta de subida, en naranja los 3 «collados»

Acceso-Aparcamiento: Se accede desde Hecho hacia la Selva de Oza, pasando Siresa, la Boca del Infierno y pasado el camping, tenemos que ir a buscar en una divisoria de pistas, el desvío a la izquierda que nos lleva hacia el Refugio-Casa de la Mina y que nos cruza el río es el que debemos de coger (el otro sube dirección Aguas Tuertas)

Longitud-Duración: En realidad la ruta está marcada como circular, pues una vez llegados al Ibón se va a buscar el Barranco de Acherito para bajar por él. Nosotros la hacemos de subida y bajada por el mismo camino. Con una longitud de 4,1 kilómetros y unas 2 horas de subida (1’30h. de bajada) sin contar paradas. La circular es un pelín más larga.

Recomendaciones: Lo dicho anteriormente, la primera parte de la ascensión es algo dura, no apta para cualquier persona, pero sin dificultades técnicas. Ya que la ruta es bastante alpina y no se pasan tramos de bosque, es muy recomendable madrugar para hacer la parte más dura de la subida a la sombra que nos proyecta el Mayo Anarón y evitar la calor.

Desde el aparcamiento ya vemos toda la Sierra de Alano, o al menos gran parte de ella, que se presenta majestuosa y que nos va a acompañar en gran parte de la subida.

Y si miramos hacia la ruta del Ibón, se impone majestuoso también el Mallo de las Foyas, por cuya ladera discurre la ruta de subida al ibón como os he marcado en la foto. Tras los carteles pertinentes de la ruta con los mapas y demás, cruzamos un vallado para las vacas y nos adentramos ya en la ruta propiamente dicha.

Siempre llevaremos la Sierra de Alano a nuestras espaldas, con lo que tendremos una buena referencia. Esta primera parte de senda, discurre por el Barranco de las Foyas, por el cual la senda va ganando desnivel y nos va encarando hacia la ladera del Mallo de las Foyas que comentábamos antes. Aquí ya tenemos trozos con un desnivel considerable y donde hay que tomarse la subida a ritmo para no desfondar. Por suerte, buena parte de esta subida la hacemos a la sombra y no se nos hace tan dura.

En cualquier cruce de caminos está correctamente indicada la ruta a seguir, por lo que no tendremos opción de pérdida en ningún momento de la senda. Una senda además muy marcada por la afluencia de gente a esta ruta. Seguimos con nuestras preciosas vistas conforme ganamos altura, donde ya asoman bellos puntales reconocibles.

 

La ruta, nos llevará ganado altura hasta un primer collado donde gira bruscamente a la izquierda.

Podemos decir que una de las tramadas fuertes ya la tenemos salvada, desde aquí se desplaza por la ladera de Mallo de Foyas aunque todavía con alguna rampa durilla a buscar un segundo colladete. Para luego suavizar la pendiente en busca de otro colladete más que casi nos situará a la altura del Ibón para en una senda cómoda llegar a sus pies.

En este último collado se nos abre ya vistas a picos como el Petrechema o el Sobarcal. Prácticamente el desnivel lo tenemos ganado ya, pasando de los 1.230 metros del aparcamiento a los 1.869 metros del Ibón, algo más de 600 metros de desnivel que en su primera tramada se hacen algo duros, pero que llegados a la orilla del lago, todo se olvida para contemplar la belleza de este impresionante Ibón pirenaico.

Aunque no hace calor como para darse un baño, sí que remojamos los pies disfrutando de la belleza del entorno y de las aguas frescas, por no decir frías del Ibón.

Mantiene un agua azulada y trasparente que sin duda en los días más calurosos del verano, habrá hecho las delicias de más de un bañista. Nos damos un pequeño aperitivo para reponer fuerzas y comentamos la dureza inicial de la subida, pero que compensa la belleza del Ibón. Aun nos da tiempo de hacernos algunas fotos más «artísticas» y nos disponemos ya a coger el camino de vuelta.

A la bajada nos encontramos con 3 parejas en distintos tramos de la ruta, hablamos con todas ellas y todas nos hablan de la dureza inicial.  Incluso la última pareja, que aun no ha llegado al primer collado, ya acusa la insolación y desisten de seguir hacia el Ibón. Lo dicho, una ruta magnífica, para un entorno realmente bello; corta y exigente, pero sin sombra en todo el recorrido, por lo que hay que madrugar para evitar las horas de máxima insolación. Por lo demás, plenamente recomendable, eso sí, con buena forma física.

En la sección de track-rutas os dejo el track de la subida en GPX para quien quiera ir más seguro

Subida invernal al Caimodorro

 

Aprovechando la última nevada,  y coincidiendo con el fin de semana, decidimos hacer una pequeña escapada a la cima de la Sierra de Albarracin. El Caimodorro, con sus 1.936m. es la montaña más alta de la Sierra de Albarracin y a la vez una de las más accesibles. Vestida con un inmenso pinar de pino silvestre y salpicada de característicos ríos de piedra, ofrece uno de los senderos más pintorescos que se pueden hacer en nuestra sierra.

Decidimos subir por la cara norte por su facilidad y acceso, ya que no disponemos de mucho tiempo y con un 4×4 nos acercamos al inicio de la ruta en el Collado Travino. Allí dejamos el coche y seguimos subiendo pista arriba en busca del collado donde se bifurca una senda hacia el collado de la Gallina y otra hacia las hermanillas y la cima.

No hay excesivo espesor de nieve, pero la cencellada sobre los pinos, la niebla reinante y el blanco elemento hacen que el paisaje sea un auténtico deleite para la vista. No llevamos cámara, por lo que nos explayamos a hacer fotos con los móviles.

Desde el Collado hasta la cima hay apenas 20 minutos de subida muy muy suave por sendero señalizado con hitos de piedra. A ver si saco un poco de tiempo para marcar un track y colgarlo aquí, que bien merece la pena.

Seguimos pues para arriba disfrutando de las vistas y de las huellas de los animales que deambulan por estos bosques.

Finalmente llegamos a la cima, con menos espesor del esperado, pero como decimos, con un ambiente invernal precioso.

 

Después de firmar en el libro de visitas de la cima y hacernos las correspondientes instantáneas, volvemos para abajo a por el vermout del domingo que bien nos lo hemos ganado.

 

Un saludo