La mole calcárea de la Muela de San Juan, es uno de los rincones más interesantes que tenemos junto a Griegos y que es bien conocida por sus Pistas de Esquí de Fondo, que la hacen un atractivo fundamental para los meses de invierno. Y es que sus más de 1.800 metros de altitud en una basta planicie, conforman un estupendo circuito de fondo.

Esta plataforma calcárea ofrece además muchos otros puntos de interés, como pueden ser los innumerables miradores panorámicos de buena parte de la Sierra de Albarracin. Además por ser punto estratégico durante la guerra civil, se vio inmerso en innumerables batallas, lo que dejaron una serie de vestigios que bien pueden ser visitados, como las trincheras de la guerra civil y que precisamente estos días están exhumando algunos restos gracias a una labor conjunta del Ayuntamiento de Griegos, la Asociación Pozos de Caudé y el Gobierno de Aragón.

Y por si fuera poco, dicha montaña alberga una excelente masa de pino albar (Pinus sylvestris) que da cobijo a una innumerable variedad de animales que podremos toparnos en nuestro recorrido por la Muela.

Dicho esto, y aprovechando dos de los caminos de herradura que había desde tiempos remotos hemos elaborado una ruta la mar de interesante para poder disfrutar de una sencilla excursión, pero con mucha miga y sin duda muy recomendable.

Es una ruta que no está señalizada como tal, por lo que conviene descargarse el track que tengo subido a Wikiloc, pues aunque discurre por caminos y sendas muy evidentes, es importante llevar el track para no perderse o desorientarse.

Si ampliáis el mapa clicando sobre él, podéis ver que es una ruta circular que nace y muere en el mismo pueblo de Griegos y del cual deberemos de partir por la salida hacia la carretera de lleva a Orihuela del Tremedal. Cruzando la misma carretera, debemos seguir una pista forestal que de manera recta y continua se dirige hacia la misma falda de la montaña. Una vez va ganando altura, se va volviendo un sendero muy bien marcado que cruzará la carretera asfaltada que sube a la Muela de San Juan y que tras cruzar un puentecito de madera, nos adentrará ya en el pinar y en una senda de preciosa factura.

Esta senda se conoce como la senda de los Poyales y es un antiguo camino de caballerías que de forma continua pero cómoda nos irá ganando altura y a través de la umbría iremos inmersos en un espectacular pinar de montaña acompañado de Arlos (Berberis vulgaris), Enebros (Juniperus communis) o Sabina rastrera (Juniperus sabina).

Esta cómoda senda, de preciosa factura, nos irá ganando el desnivel existente entre los 1.600 metros del pueblo de Griegos y los más de 1.800m. en los que se mueve casi toda la planicie de la Muela de San Juan. Según la época del año en que realicemos la ruta, podemos encontrar una multitud de flores (narcisos, hepáticas, cólchicos, orquídeas, etc…).

Mitad de la subida, zona de los «poyales»

Incuso en invierno, se torna una ruta de montaña en mayúsculas, con preciosas estampas nevadas y de las que a mi me encanta calzarme unas buenas raquetas de nieve y disfrutar de una buena ruta por la nieve, sino mira estas entradas del blog que lo atestiguan:

Como veis, el invierno es una excelente opción para esta ruta.

Volviendo a la ruta en sí, llegaremos cómodamente arriba, y en seguidas nos toparemos con una pista forestal que deberemos tomar a la derecha para ir a buscar las «riscas del cuarto» que será nuestro primer mirador de la Sierra.

Ahora toca estar atentos al track, o bien fijarnos bien, pues tras unos 800 metros andando por esa pista forestal en mitad del pinar, encontraremos junto a dicha pista un mojón o hito hecho de piedras que nos indica dónde se encuentra el mirador. Simplemente hay que asomarse hacia la derecha al acantilado y disfrutar:

Mirador de las Riscas del Cuarto

Como veis el mirador es una protuberancia natural de la roca que nos ofrece unas vistas panorámicas increíbles. El Caimodorro, el Tremedal, Peñablanca, Sierra Alta….

Bueno pues después de recrearnos todo lo que queramos, es hora de volver sobre nuestros pies a volver a coger la pista forestal y volver por donde hemos venido, pero esta vez sin dejar la pista forestal, ponemos dirección a las Pistas de Esquí de Fondo. Es un kilómetro y poco de pista muy bonita y siempre acompañados de un frondoso pinar. Conviene estar atentos, porque el cruzar de un ciervo, un gamo o el corretear de una ardilla o un zorro son encuentros no tan raros en estos sitios.

Poquito antes de llegar Restaurante de las pistas, y tras pasar una especie de majada más pelada de pinos encontramos a nuestra izquierda uno de los vestigios que nos dejó la guerra civil. Un seguido de trincheras aun conservadas que podremos recorrer durante unos cuentos metros. Para ello tenemos que alejarnos de la pista unos 50 metros en dirección a la cresta.

Si vamos con críos, es una estupenda ocasión para explicarles un poco la contienda y adentrarles en lo que fue la guerra civil, pues el ejemplo claro de los vestigios les hará entenderlo mucho mejor. A continuación, volvemos a la pistas por la que veníamos, y seguimos apenas 200 metros estaremos ya en la carretera asfaltada que sube a las Pistas de Esquí y nos toparemos con el Restaurante y el aparcamiento. Es una buena opción para echar un refrigerio si está abierto y disfrutar de su gastronomía y de las vistas de su terraza que son espectaculares.

Desde aquí ya veremos la Torreta de vigilancia de incendios que será la siguiente parada técnica para disfrutar del mirador más chulo de la caminata. Así pues cruzamos el aparcamiento de las Pistas de esquí y seguimos paralelos a la pista, pero como hemos ido todo el rato siempre cerca y paralelos a la vertiente. Encontraremos un sendero que por mitad de un bosque nos asciende en apenas 300 metros al mirador de la Cruz de Santa Bárbara, donde podremos ver la Torreta de vigilancia de incendios, unos bancos, un panel interpretativo, una cruz de madera y una estatua con los números 1.830, que es la altitud a la que nos encontramos.

Otro rinconcillo de nuestra ruta para recrearnos con las vistas, que son sin duda espectaculares.

Una vez en marcha, seguimos por la pista forestal adelante y paralelos a la vertiente de la montaña. Tenemos algo más de 1 kilómetros de pista forestal cómoda y como siempre entre pinares y hermosas vistas. Atentos al paso de cualquier animal. Estamos recorriendo parte del recorrido por donde discurren las pistas de esquí de fondo, así que si lo hacemos en invierno con raquetas, intentaremos no pisar sobre las pistas para no estropearlas.

Finalmente nos vamos a ir a buscar un mojón de piedras bastante abultado que tenemos en la misma cuneta de la pista y que nos indicará donde inicia la senda de bajada por el paraje de la «retorca» y que finalizará junto a la «pumaradilla». Es una bajada preciosa, verde, de frondoso pinar y donde se acentúa la posibilidad de ver alguna animalejo si vamos con el suficiente silencia y bien atentos.

Nuestra ruta está llegando a su fin, ya que esta senda de continua bajada, nos llevará tras cruzar un murete de piedra con una alambrada y siguiendo murete abajo hasta el aparcamiento y zona de caravanas que el Ayuntamiento de Griegos ha habilitado y que tan buena acogida está teniendo. Desde aquí ya vemos el pueblo, pero si vamos con críos podemos hacer una paradita bajo la campa de caravanas ya que hay unos columpios que seguro que agradecerán los más peques.

Como veis una ruta sencilla, incluso para hacerla con «canalla» y de la que disfrutaremos y mucho de miradores espectaculares, trincheras y con un poco de suerte incluso de algún animalejo en el frondosos pinar.

Ruta fácil, de unos 9 kilómetros que se pueden hacer en 2 horas y media de paseo salvando un desnivel de unos 300 metros.

Recomiendo llevar agua, ya que no encontraremos fuentes en todo el recorrido.

Realizable durante todo el año.

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