Ruta al Puente Natural de Fonseca

Bueno, pues vamos hoy con una rutaza de las que dejan un estupendo sabor de boca, y que como no podía ser de otra forma, os traigo con todo detalle al blog para el que la quiera realizar.

Hoy nos vamos a un enclave natural protegido, en concreto con una figura de protección de Monumento Natural, que dentro de los Espacios Naturales Protegidos de Aragón, otorga esta figura a los elementos o enclaves de extensión limitada pero de singular valor paisajístico, geológico o ecológico que aconseja un tipo de protección especial. De los 6 Monumentos Naturales declarados en Aragón, sólo me faltaba por ver este, así que hemos cogido la mochila y nos hemos ido a conocerlo.

El Puente Natural de Fonseca, es un enclave geológico situado en el término de Castellote, dentro de la Comarca del Maestrazgo, en Teruel. Se encuentra cerca de los municipios de Ladruñan y La Algecira, así pues, será este último pueblo nuestro punto de partida de la ruta. Para llegar allí, tendremos una sinuosa carretera en lo más recóndito del maestrazgo turolense, y por tanto sinónimo de carretera estrecha y con firme de tercera categoría. Por suerte, en contrapunto a estas carretera de tercera división, nos encontramos inmersos en un paisaje cinco estrellas.

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La marca registrada del Maestrazgo, con una geología única, repleto de paredones calcáreos y barrancos imposibles se entremezcla en los últimos kilómetros del coche con la cola del embalse de Santolea, un marco precioso que nos ofrece un aperitivo de lo que será nuestra ruta de hoy. La sinuosa carretera, una vez llegados a Ladruñan, se endurece aun más, para bajar hacia la Algecira, donde ya debemos ir buscando el desvío que nos llevará por una pista descendente hasta el mismo aparcamiento de la ruta, junto al Río Guadalope.

En el aparcamiento, a base de guijarros del río, encontramos una serie de carteles que nos anuncian la ruta y desde la que parte un sendero junto al río (siempre río arriba) que sin pérdida nos llevará entre pinares y rumor del agua hasta nuestro destino.

La ruta en general es muy cómoda, con suaves vaivenes, pero siempre de poco desnivel, por lo que los sube-bajas son muy cómodos de andar. Son aproximadamente 4 kilómetros que salvaremos en poco más de 1 hora de cómoda andada. Pero como la ruta exige alguna parada por el camino para ver cosicas, seguro que se nos hace un poco más larga de tiempo.

En el primer tramo, nos desviamos ante el rugir del agua en cascada hacia un azud de la central, que nos ofrece un rincón precioso.

Además, tenemos la suerte de que el río Guadalope baja con un buen caudal debido a las nevadas de finales del pasado. Así que como la ruta discurre siempre junto al río, que se alimenta de los barrancos de la zona, encontraremos cascadas y manantiales a tope de agua.

Es uno de los puntos fuertes de la ruta, que siempre tendremos el río a nuestro lado, más cerca o más lejano, pero será nuestra referencia, pues debemos remontarlo para llegar hasta el Puente Natural.

El sendero está bastante bien marcado, en la mayoría del tramo, seguimos el GR (marcas rojas y blancas) que nos van guiando entre frondosos pinares y abundante sotobosque de romeros en flor, coscojas y lentiscos.

No solo el caudal del río nos recuerda lo que fue el gran temporal de nieve, sino que encontramos en muchas partes del camino los daños causados por estas nevadas, que en estas zonas son bastante dañinas.

Y es que estos pinares son de zonas más bajas y no están acostumbrados a soportar el peso de la nieve, por lo que la flexibilidad es menor y por tanto, acaban por troncharse.

Hay algún punto del sendero en el que confirmamos que seguimos en la “España profunda” y el maravilloso entorno natural se ve salpicado por un indescriptible paso hacia una precaria zona vallada. Francamente chapuza y fuera de sitio, no se ni como se consienten estas aberraciones en mitad de este entorno.

Por suerte es la excepción de la ruta, y en cuanto nos alejamos, volvemos a sumergirnos en el Maestrazgo más contundente, donde en cada curva del sendero, siempre que la vegetación lo consienta, podremos disfrutar de espectaculares panorámicas.

Sin lugar a dudas, la ruta va “in crescendo” a cada paso que vamos dando, pues al cómodo sendero se le unen belleza y espectacularidad, que hace que casi nos olvidemos de cual es el objetivo de dicha caminata. Cualquier mirador es una maravilla.

Incluso algunos tramos del sendero acompañan con una belleza inusitada, rebosante de verdes y boyante de agua en este invierno atípico en temperaturas.

Llegados ya más cerca del Puente de Fonseca, un cartel nos anuncia de que entramos en el ámbito de dicho Espacio Natural Protegido.

Y seguimos disfrutando de la ruta con auténticas postales…..

Pasamos también entre las ruinas de una antigua fábrica de mantas, donde un cartel indicador nos informa de los restos de esta industria perdida que cerró sus puertas seguramente para finales del siglo XIX y de que en tiempos también funcionó como batán. Y es que el río Guadalope, de importante caudal, era el motor de muchas industrias antiguas, y aquí encontramos un claro ejemplo.

Y casi cuando dejamos el GR que se desvía colina arriba, seguimos un cartelico que nos acerca hasta el mismísimo Puente de Fonseca, que tras cruzar por encima nos deja en un pequeño mirador con carteleria incluida donde nos explica su formación y el entorno.

Si seguimos sendero hacia adelante, podremos bajar a pie de río y disfrutar de este espectacular Puente de Toba desde el mismo lecho del río.

Al fin y al cabo, el Puente de Fonseca, no es más que una espectacular formación tobácea con la singularidad de que pasa el río por debajo de ella, así que forma una especie de puente natural, todavía en formación, pues es muy alto el caudal que todavía discurre por ella.

Un rincón realmente bonito y que acompañado de la espectacular ruta, hacen que se te quede un excelente sabor de boca y guarde esta ruta como una de las que más me han sorprendido para bien. Me recordó mucho a la cercana formación tobácea que tenemos en el Alto Tajo, concretamente en Checa denominada “La Aguaspeña” y que ya os enseñé en alguna otra entrada. clic aquí y clic aquí

Os dejo un par de videos del Puente de Fonseca.

 

Bien escondido, en quizás, una de las zonas más recónditas de Teruel, es una excusa perfecta para venir a pasar un día. Y si es en verano, con chapuzón seguro en el río.

CONSEJOS:

-Si vienes en verano, no te dejes el bañador en casa y date un estupendo y refrescante baño las aguas del río.

-Mejores epocas de visita, primavera y otoño, y si ha sido abundante en agua, pues mejor.

-Llegados al Puente de Fonseca, y tras bajar al lecho del río para disfrutarlo de más cerca, podemos seguir el sendero río arriba, pues unos 400 metros tenemos un vallado con pinturas rupestres, nosotros no vimos gran cosa, pero ahí están, cerquita y a mano.