Gallocanta y sus grullas

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No ando muy bien de tiempo, no nos engañemos, cada vez voy entrando un poco más en el estudio de las opos y la verdad que aun queda mucho por hacer. Si a esto le añadimos que salgo más bien poco a practicar la fotografía, nos da como resultado poquitos artículos para el bloc. De momento y aunque sea raquítico, iré subiendo lo que pueda, luego tal vez cerremos por una temporada, todo se verá.


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Así pues he exprimido las quinientas y pico fotos de Gallocanta y he seleccionado lo más llamativo para su disfrute. Me hubiese gustado explicaros algo más de las grullas, biología, comportamiento, migración y demás, pero como os he comentado, no dispongo de mucho tiempo. Así que simplemente dejo caer las fotos.

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Gallocanta “más allá de las grullas”

Como seguramente ya habréis leído en el Bloc de Jose, el sábado pasado estuvimos en la laguna de Gallocanta haciendo una sesión de hide para fotografiar grullas y en general lo que se pusiera por delante. Tras solicitar los permisos pertinentes y preparar concienzudamente todo el material, allí estábamos el sábado a las 7 de la mañana siendo aun noche cerrada. Las normas son claras, se ha de entrar en el hide una hora antes de la salida del sol y no se puede abandonar el mismo hasta que anochezca por completo. Así pues a las 7 y media ya estábamos metidos en la lata de sardinas, porque el espacio era más bien justito. Aquí os dejo un par de fotos que hice con el móvil mientras José se emocionaba con el Zarapito real.


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Para colmo el coche lo habíamos dejado marcando la nada despreciable temperatura de -8ºC. Así que ya podéis imaginaros el panorama dentro del hide con gorro, guantes, braga y metidito en el saco de dormir. Eso sí, expectante a las primeras luces y sobretodo a los primeros bandos de grullas que surcaban los cielos aun despertando.


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Durante las primeras luces, el trasiego de grullas por el cielo era incesante, grupos más o menos numerosos sobrevolaban la laguna para adentrarse en su mayoría al valle del Jiloca. Desde el hide, el frío se iba olvidando y las primeras fotos y ráfagas empezaban a llenar las tarjetas.

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Una vez amanecido, podíamos ver claramente el frío en la charca de delante y en la escarcha que todo lo invadía, aun así los primero visitantes hicieron acto de presencia. Bandadas enteras de pajarillos que se acercaban a la charca en busca de un primer trago de agua. Trigueros, gorriones, jilgueros, cogulladas o estorninos eran frecuentes visitantes del agua, y casi como un reloj no faltaban a su cita.

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Buenas risas nos pegamos con los pobres animales patinando sobre el hielo, resultaba cómico ver como se resbalaban y las frágiles patitas se iban “de varetas” en cuanto intentaban algún movimiento brusco.

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Los estorninos también nos visitaron en bandadas, con sus pintas blancas reflectantes y sus ansias por echar un trago de agua. Al final incluso nos regalaron un baño en grupo, eso sí, en tiempo record, se tiraron como posesos al agua, cuatro chapoteos rápidos y salieron volando con la misma prisa con la que entraron.

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Mientras los gorrioncillos se calentaban en la hierba alta, el fantástico alcaudón descansaba en los cardos de las orillas de la charca. Y es que a parte de las grullas, el entretenimiento estaba servido, bien porque se acercaban los estorninos, o porque bajaban los gorriones a beber agua, la cuestión era fotografiar a todo bicho viviente que revoloteara a la debida distancia.

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Incluso la hermosa cogullada, se dejó retratar levantando su espectacular “tupé” al aire.

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Me recordó mucho al también bien-peinado herrerillo capuchino tan abundante en la sierra de Albarracín.

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El nerviosismo que atesoraban la mayoría de pajarillos no era infundado, sino innato en ellos, hay que estar atentos al más mínimo peligro, que en la mayoría de los casos está en el aire en forma de rapaz. Deambulando por los alrededores, unas veces más lejos y otras más cerca, la preciosa silueta del aguilucho lagunero paraba de golpe la actividad en la charca. Ágil en el volar y veloz en atacar, se sirve de los despistados y los confiados para completar su dieta. Y sin duda, difícil de pillarle una buena toma.

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También nos hizo una fugaz visita el Milano real, inconfundible con esa cola ahorquillada y las manchas blancas en las alas.

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Pero el protagonista de la sesión, dejando de lado las grullas fue sin dudarlo los zarapitos (apodados becadas por nosotros), unas aves limícolas la mar de graciosas con el pico curvado y que estuvieron rondando las inmediaciones del hide en prácticamente las 11 horas que duró la sesión.

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Unas veces junto al agua clavando el pico hasta los ojos, y otras rondando los alrededores fue un leal compañero y un fácil blanco para nuestros objetivos.

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Como se puede ver, sin contar las grullas, las visitas de otros moradores de la zona fueron más que numerosas, y un entretenimiento más en las largas horas dentro del hide. Finalmente y tras la penumbra que deja la tarde en pos de la noche, se terminó la sesión, con los músculos algo agarrotados, algún que otro rato de frío, pero en definitiva con muy buenos momento y mejores experiencias.


Las fotos de las grullas para el próximo artículo.


saludos

Buitres (4ª parte) “Probando el acrobático”

En esta última entrega he seleccionado las poses un poco acrobáticas que conseguí congelar con la cámara. El dinamismo de estos bichos durante los festines puede dar lugar a infinidad de imágenes dinámicas. Aunque como siempre lo difícil es captarlo con la cámara y encima que te quede bien encuadrado y bien enfocado. Siempre se hace los que se puede…..y como en esta sesión, todo era probar….pues tengo perdón. XD

Con esta 4ª parte despedimos la entrega de los buitres y nos preparamos para el inviernos que según dicen llegará después del fin de semana…..esos esperamos.
saludos

Buitres (3ª parte) “Buscando la composición”

Siguiendo con la serie (prometo que con la 4ª entrega se termina el tema buitres), hoy os muestro algo más de composición en las fotos.
El tema es que antes de que bajaran los buitres al comedero y mientras esperaba en el hide, rondaba mi cabeza que sería difícil sacar buenas composiciones. No es lo mismo “atacar” una flor inmovil o un paisaje en el que tienes todo el tiempo del mundo para componer con precisión que una manada de buitres comiendo a destajo.
Efectivamente estaba equivocado y a la hora de la verdad me di cuenta que poniendo un poco de mi parte podría sacar algo de provecho.

Hoy estoy seguro que hubiese jugado todavia más con las posibilidades que ofrecían los buitres, pero bastante tuve con sacar alguna foto de provecho. Para mi fue un día de aprendizaje, y la próxima vez que me meta en un hide a fotografiar estas majestuosas aves trataré de sacar el máximo partido a las fotos, mejores composiciones y mejores escenas. Todo y que no estoy descontento con el resultado. Hemos estado hablando de una posible sesión de buitres con nieve o nevando….mucho más duro dentro del hide por el frío y demás pero mucho más gratificante en los resultados (casi seguro). Son cosas que iremos viendo con el devenir del invierno. Aun así aprovecho nuevamente para agradecer a Jose su estupendo trabajo de campo y poder compartirlo conmigo, con su humanidad y la de su familia.

Saludos a tod@s

Buitres (2ª parte) “Una posición jerárquica”

Después de mi fabuloso encuentro con los buitres, una de las cosas que más me llamó la atención durante las horas que estuve observándolos, fue sin duda las peleas y riñas que mantenían durante el “festín”.
Era, para entendernos, como si a un grupo de personas que llevan dos días sin beber agua, les pusiesemos una botella de medio litro en una mesa. Creo que queda claro que habría tortazos por echar un trago.

Algo parecido ocurre con los buitres y era facilmente observable durante el banquete que se dieron. Algunos parecían esperar alejados su turno de comida, mientras que otros devoraban a diestro y siniestro. Muchas veces se enzarzaban en picotazos o incluso patadas (a veces medio acrobáticas) por defender su trozo de comida.

En cuanto me dí cuenta de la situación anduve atento a captar en imágenes la secuencia de alguna pelea. Y la verdad que fue tarea difícil!!!.

Aunque revisando el archivo de aquella mañana, he conseguido completar la secuencia todo y que una de las fotos no es de la misma pareja.

1ª foto) Un individuo está alimentandose y viene otro a comer del mismo plato

2ª foto) Acto seguido (y si el hambre es importante), el buitre más hambriento se avalanza sobre el otro gruñendo, gritando y avasallandolo.

3ª foto) Momento de dominancia tras la pelea con las alas desplegadas mostrando “poderío” y el cuello bien erguido.

Esta secuencia la vi varias veces y seguramente que si Jose estuvo atento lo podrá corroborar.
Ahora he echado mano de los Cuadernos de Campo del Dr. Felix Rodriguez de la Fuente en el volumen que habla de los buitres y efectivamente comenta los combates y como la jerarquia a la hora de comer la dictamina el hambre de cada individuo. (A mayor hambre, más dominancia).

Ahí va la secuencia (la primera y la última foto creo que sí que son la misma pareja de buitres)

Saludos, otro día desgranaremos más detalles.

Buitres (1ª parte) “Retratando”

Este sábado estaba marcado en el calendario como uno de los días clave. Había quedado para hacer una sesión de hide con buitres con el buen amigo Jose. No era mi primera sesión de hide, pero sí con buitres, así que estaba algo impaciente por ver que tal me manejaría ante semejantes “moles” con alas. La comida estaba lista, a los hides plantados la noche anterior les estabamos dando los últimos retoques y una vez todo listo decidimos entrar a esperar la suerte.

La hora era ideal, justo empezaban los primeros rayos de sol a despuntar y la escarcha todo lo invadía. Dentro del hide el cuerpo caliente detrás de tanto forro…..los pies….como cubitos (sin circulación no hay manera de calentarlos), pero era lo de menos…lo importante era que entraran los bichos. Primero espectación, luego aburrimiento, hambre, desesperación. La verdad es que se hicieron esperar sus dos horitas largas.

Hasta que de repente…..el cortar de las alas con el aire y una sombra que se cierne sobre la comida, tras el primero, uno y otro, y otro, y otro….así hasta formar una marabunta alrededor de la comida. Al principio quieres ir rápido, que no se te escape ni un solo plano….luego te vas tranquilizando y sacas lo mejor de cada encuadre, la mejor situación. Click, click, click, click…. es una hermosura cada vez que miro por el visor, mucho movimiento, sonidos de peleas, aletazos, urracas y cornejas alrededor e incluso a veces el propio sonido de la carne como se desgarra del hueso (aunque parezca asqueroso…realmente era un sonido más).

4 horas después de meternos en el hide acabó la sesión con las dos tarjetas llenas hasta los topes y un agradable sabor entre los dientes. Los músculos y huesos algo entumecidos y la madre naturaleza llamando a gritos eso de “¡¡evacúen!!” jejejeje
Experiencia inolvidable que hemos prometido repetir, tal vez la próxima vez con algo de nieve, para contrastar.

Como podeis imaginar tengo fotos para dar y vender así que habrá más partes….

Mi agradecimiento a Jose, su mujer e hijos por su amabilidad y hospitalidad.

Mañana de Hide

La metodología básica de estos animalejos es más o menos siempre la misma para casi todas las especies. El primer paso es observar el bebedero desde un árbol cercano y cerciorarse de que no hay peligro alguno. (si lo ves llegar al árbol es un buen indicativo para estar preparado). Como segunda tarea de acercamiento se posan en un lugar aun más cercano al agua (escasos 30 o 50 cm), ya sea el suelo o tal vez algún tronco o rama en el suelo. Un último vistazo alrededor para descartar cualquier peligro y se lanzan al agua. Una vez allí, o bien sacian su sed y se van o muy a menudo se dan un refrescante baño que les limpia y refresca.
Esta más o menos es la metodología que siguen todas las especies, algunas más nerviosas y más rápidas, otras más confiadas y tranquilas.
Como casi siempre, el primero en bajar y menos receloso fue el Pinzón vulgar. En este caso un macho al que retratamos de mil y una maneras. Es un pajarillo muy común, pero realmente tiene unos colores fascinantes. En su posadero y posteriormente en su baño.
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Una buena sorpresa que entró en repetidas ocasiones fue esta hembra de Piquituerto, realmente curiosa la forma de su pico. Esperábamos ver al macho (de un color rosa precioso) a lo largo del día, pero tuvimos que plegar antes de tiempo 😦

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A este precioso Trepador Azul, lo llegamos a tener a tan solo 25cm de nuestros ojos, encima de nuestras cabezas casi entra al hide. Finalmente un buen baño al estilo “¡¡mueve la colita bonita rica, mueve la colita!!”

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También nos visitó este Carbonero Garrapinos (el más pequeño y nervioso de todos) que se llevó un buen baño y alguna que otra toma.

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Por último la más grande, el Mirlo, también se dejó retratar, sólo una foto, su entrada al agua fue vista y no vista. Increíble su sigilo y rapidez.

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Y esto fue todo, luego tocó recoger trastos y calarnos hasta los huesos.
Próximamente la segunda parte.

saludos

Para abrir boca (Making Off )

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Lastima de las tormentas que no hicieron posible una buena jornada de hide, y nos tuvimos que conformar con un par de horas camuflados antes de que empezara el recital de lluvia y granizo.
Nos curramos entre Jose y yo un hide de “quita y pon” cutre, pero efectivo. Lo suyo es tener un sitio para instalar algo permanente o al menos semi-permanente para mejorar estructura y camuflaje. Aun así en menos de media hora estábamos ya dentro del “tinglado” esperando la entrada de algún despistado.
Esta vez gozábamos de la inestimable compañía de Rodolfa, una paloma torcaz que transmitía serenidad por los cuatro costados.

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Cuando todo funcionaba a las mil maravillas (Rodolfa haciendo su trabajo de sosiego y los pajarillos entrando) la meteorología empezó a jugarnos una mala pasada.
Tras dos horas metidos y cuando los animales empezaban a olvidarse de nuestra presencia, tocó desmontar el “chiringuito” y salir zumbando de allí. El resultado fue llegar al coche empapados, bajo una cortina de granizo que ya había dejado una alfombra blanca bajo los pies. Acto seguido a casa a secarnos y dedicar el resto del día a no alejarnos mucho del coche.
En fin, mañana vamos con los resultados.
Saludos

Sábado sabadete, hide y pajaretes

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Pues si, si el tiempo no lo impide y con el permiso de la autoridad, este sábado toca hide del bueno con el amigo Jose a ver si “pescamos” algo destacable.

Mañana montaré el hide y el sabado “pa dentro”. Aprovecharemos que estará media sierra en la fiesta de la comunidad en Royuela…………así estaremos más tranquilos, ¡¡que carajo!!

Así que si todo va bien el lunes o tal vez el domingo por la noche (depende de las ganas que tenga de procesar) tendréis las primeras instantáneas.

HIDE: Escondite hecho de diversos materiales (redes de camuflaje, telas, ramas incluso de obra) donde se mete el fotógrafo para fotografiar fauna que atrae mediante la colocación de alimento, agua, útiles para el nido, o porque es zona de paso, posadero, etc…

Una agradable visita

No disponía de mucho tiempo, la verdad, y estas cosas requieren paciencia suprema y bastante tiempo. La cosa es que tenía un buen lugar para instalarme camuflado y disfrutar del ir y venir de pajarillos para saciar su sed. Además de llevarme para casa alguna que otra toma, también era un examen del sitio para ver que tal entraban, la luz, posibles encuadres, problemas de contraluz, posaderos habituales, especies que entraban, y un largo etc. En estas cosas es mejor una primera prueba para después “atacar” con todas tus armas y que no se te escape “esa foto”.
La cosa es que después de más de una hora metido, empezaba a desesperar pues no había entrado más que una mísera hembra de pinzón, cuando a mi alrededor no paraban de revolotear, herrerillos, carboneros y demás páridos.
Cuando ya se avecinaba la hora del regreso, una sombra se movía allí en frente a no más de 20 metros que entre la tela de camuflaje no llegaba a distinguir. Ojo en el visor y buscando se me hacía la boca agua, y así fue la grata sorpresa de esta raposa joven, que seguramente se había acercado a beber, algo cautelosa por la presencia de aquel bulto junto al bebedero. Tras una buena sesión de fotos, se desplazó a favor del aire y pudo olerme, momento que asoció ese bulto que veía con esa raza animal que tanto la persigue, y así fue como desapareció. Los pajarillos no bajaron, pero me llevé una agradable visita.

-Raposos saludos-