Punta Suelza 2.973 m. desde el Collado de la Cruz de Guardia

Hoy os traemos un rutón en mayúsculas por tierras pirenaicas, una de esas cimas de obligada ascensión por su accesibilidad, sus vistas y sus rincones. El pico Punta Suelza, con sus casi 3.000m. de altitud se sitúa privilegiado en el medio mismo de la Val de Chistau, con inmejorables vistas a macizos como el del Posets, Cotiella o Monte Perdido; además, ofrece al montañero preciosas postales de ibones tan escondidos como los de Barleto, o coquetos rincones como los de la Cabaña Pardinas. Vamos con algunos datos:

  • Distancia: 13 kms
  • Desnivel: 900 m.
  • Tiempo empleado: Aprox. 5:30 horas (3 subida, media hora arriba y 2 bajada) con leves paradas
  • Dificultad: No tiene, salvo un paso en el que ayudarse de manos
  • Track de la Ruta: Descargar

Pues vamos allá con la explicación de la ruta y algunas fotillos….

La ruta parte desde el Collado de la Cruz de Guardia, a poco más de 2.000 metros y discurre casi siempre por la cara Sur de la montaña. Para llegar a este punto con el coche, debemos coger una pista forestal en bastante buen estado que nos subirá desde el pueblo de Sin. (existe otra pista que nos accede también hasta el punto, esta vez desde el pueblo de Gistain, pero que está en peor condición, al menos con turismo normal es más comprometida) Así pues una vez llegados a Sin y con ayuda del google maps, nos adentramos en la pista forestal que tras unos cuantos kilómetros nos llegará hasta un precioso collado donde tienen vivienda las vacas y sus ganaderos y donde una señal bien clara nos impide el paso a vehículos motorizados. Es el punto exacto donde aparcar el coche en los ensanches de la pista e iniciar ruta.

Punto de inicio de la ruta

Desde dicho collado, seguimos la pista forestal, durante casi 3 kilómetros. Es un camino llano, cómodo y perfecto para ir calentando músculos para el desnivel que tendremos que salvar más adelante. En apenas media horica nos plantamos en la Cabaña Pardinas, un bucólico rincón donde conversamos con un motorista que nos advierte que hasta aquí llega lo fácil y que a partir de ahora la cosa gana en desnivel. La verdad que ya tenemos ganas de empezar a ganar metros.

Flecha azul inicio de ruta, pista forestal y cabaña pardinas desde la ruta de ascenso.

Desde la cabaña Pardinas, dejamos la cómoda pista forestal, pues se termina en este punto y nos vamos en busca del sendero de ascenso. A partir de aquí se acabaron las contemplaciones y la ruta adquiere ya un desnivel considerable, así que paso cómodo y a darle a las piernas.

Casi podríamos resumir la subida como una serie de «palas» fuerte pendiente, seguidas de pequeños tramos más suaves, por lo que se asemeja a ir subiendo por una escalera. Hay un par de palas que realmente te hacen sudar, aunque el camino es cómodo, nada pedregoso y con unos prados de montaña espectaculares.

Ana en el tramo medio llano y al fondo la siguiente pala a subir con nuestro objetivo al fondo.

Lo bueno de estas subidas bruscas es que ganas altura con facilidad y ello te empieza a otorgar vistas privilegiadas, pues empiezan a asomar los principales macizos montañosos de las cercanias.

Macizo del Perdido desde la ruta de subida

Nos damos cuenta que hemos tenido mucha suerte con el día, ya que las nubes altas nos están haciendo una barrera perfecta contra el sol que en esta subida nos hubiera castigado en demasía. Por contra, el ambiente neblinoso de calima nos impide también una mejor visión de las montañas de alrededor. En fin, no se puede tener todo, aun así la visibilidad no llega a ser mala malísima como veremos luego con las fotos de la cima.

A media subida decidimos hacer una paradita corta para reponer fuerzas con unos frutos secos, unas barritas y un poco de agua. Energía para lo que nos queda.

Diferentes palas a salvar y con la cima en el horizonte

Tras pasar una de las palas más largas y empinadas, nos damos de bruces con los Ibones de Barleto. Escondidos y coquetos, son una delicia para nuestros ojos y una excelente compañía de ruta, de los que podremos disfrutar un buen rato.

Ibones de Barleto, al fondo el macizo del Perdido y asomando la fotogénica Punta Fulsa

Tras las pertinentes fotos, nos ponemos nuevamente en marcha, en busca de un resalte rocoso donde encontraremos el único paso diferente de la ruta. No reviste ninguna dificultad, ya que es una trepada corta y sin chicha, pero siempre está bien decirlo.

Pequeño resalte rocoso que se pasa sin dificultad alguna

Este resalte es un punto de inflexión en la ruta, ya que dejamos el cómodo camino entre prados y nos adentramos en una zona más rocosa y pedregosa. La altitud ya empieza a notarse y el viento empieza a pegar, por lo que la vegetación escasea. Esto nos da una pista de que ya nos queda poco desnivel que afrontar, aunque aun la cima te va a pedir un esfuerzo más.

Aunque por momentos el sendero crestea, siempre es cómodo y poco comprometido, de ahí que esta montaña no revista dificultad, salvo por el desnivel propio de un tres mil. Los últimos metros de ascensión se afrontan por un terreno más pedregoso y engorroso de caminar, pero de corta tramada que nos sitúa cómodamente en el monolito de cemento de la cima del Punta Suelza con 2.973 m.

Cima del Punta Suelza

Arriba el viento sacude, pero no hace excesivo frío, 12 o 13 grados a lo sumo. Las vistas, como comento al principio son de infarto. Los macizos de Posets, el Cotiella, el Perdido, etc….se disfrutan y de qué manera, así que saco la cámara de largo alcance y me pongo al lío. La verdad que el tiempo podría ser más limpio, pero bueno, al menos en la subida no nos hemos ensolanado.

Vamos allá con las vistas:

Hacia el NW Pirineo Francés
Zoomaco al Midí… aunque muy muy lejos.
Mirando el Este: Macizo del Posets y Perdiguero
Detalle Posets y Llardaneta
Al Sur: Macizo del Cotiella y Peña Montañesa y Punta Llerga
Detalle Punta Llerga y detrás Peña Montañesa
Al Suroeste el Macizo del Perdido
Detallazo del Monte Perdido, Cilindro de Marboré y Glaciar del Perdido
Al Oeste, per lejos lejos los tresmiles del al zona de Panticosa y el imponente Vignemale
Detalle Vignemale

Después de media horita en la cima y tras emborracharnos de vistas infinitas, decidimos tirarnos para abajo, para evitar enfriarnos mucho. Nos echamos unas almendras al gaznate y ponemos rumbo al coche, al que llegaremos en unas 2 horitas más o menos.

De bajada nos paramos a contemplar, lo que identifico como un cagadero de Perdiz Nival (Lagopus muta), muy común en la zona y que pude ver algún ejemplar en mi anterior subida por la cara norte hace ya como 8 años.

La verdad es que aquella vez me hizo muchísima ilusión, pero esta vez no hubo suerte con ningún avistamiento, ni tan siquiera de Sarrio. Eso sí, también pudimos disfrutar de la floración del azafrán silvestre (Crocus nidiflorus) en las zonas más bajas donde es bastante común.

Y hasta aquí la ruta del día, como hemos dicho, una cima accesible pero no por ello menos exigente que nos dará unas vistas privilegiadas de los principales macizos pirenaicos y que sin duda recomiendo encarecidamente. Eso sí, la exigencia es moderada debido al desnivel, por lo que conviene estar bien preparado físicamente.

Ruta Muela de San Juan desde Griegos

La mole calcárea de la Muela de San Juan, es uno de los rincones más interesantes que tenemos junto a Griegos y que es bien conocida por sus Pistas de Esquí de Fondo, que la hacen un atractivo fundamental para los meses de invierno. Y es que sus más de 1.800 metros de altitud en una basta planicie, conforman un estupendo circuito de fondo.

Esta plataforma calcárea ofrece además muchos otros puntos de interés, como pueden ser los innumerables miradores panorámicos de buena parte de la Sierra de Albarracin. Además por ser punto estratégico durante la guerra civil, se vio inmerso en innumerables batallas, lo que dejaron una serie de vestigios que bien pueden ser visitados, como las trincheras de la guerra civil y que precisamente estos días están exhumando algunos restos gracias a una labor conjunta del Ayuntamiento de Griegos, la Asociación Pozos de Caudé y el Gobierno de Aragón.

Y por si fuera poco, dicha montaña alberga una excelente masa de pino albar (Pinus sylvestris) que da cobijo a una innumerable variedad de animales que podremos toparnos en nuestro recorrido por la Muela.

Dicho esto, y aprovechando dos de los caminos de herradura que había desde tiempos remotos hemos elaborado una ruta la mar de interesante para poder disfrutar de una sencilla excursión, pero con mucha miga y sin duda muy recomendable.

Es una ruta que no está señalizada como tal, por lo que conviene descargarse el track que tengo subido a Wikiloc, pues aunque discurre por caminos y sendas muy evidentes, es importante llevar el track para no perderse o desorientarse.

Si ampliáis el mapa clicando sobre él, podéis ver que es una ruta circular que nace y muere en el mismo pueblo de Griegos y del cual deberemos de partir por la salida hacia la carretera de lleva a Orihuela del Tremedal. Cruzando la misma carretera, debemos seguir una pista forestal que de manera recta y continua se dirige hacia la misma falda de la montaña. Una vez va ganando altura, se va volviendo un sendero muy bien marcado que cruzará la carretera asfaltada que sube a la Muela de San Juan y que tras cruzar un puentecito de madera, nos adentrará ya en el pinar y en una senda de preciosa factura.

Esta senda se conoce como la senda de los Poyales y es un antiguo camino de caballerías que de forma continua pero cómoda nos irá ganando altura y a través de la umbría iremos inmersos en un espectacular pinar de montaña acompañado de Arlos (Berberis vulgaris), Enebros (Juniperus communis) o Sabina rastrera (Juniperus sabina).

Esta cómoda senda, de preciosa factura, nos irá ganando el desnivel existente entre los 1.600 metros del pueblo de Griegos y los más de 1.800m. en los que se mueve casi toda la planicie de la Muela de San Juan. Según la época del año en que realicemos la ruta, podemos encontrar una multitud de flores (narcisos, hepáticas, cólchicos, orquídeas, etc…).

Mitad de la subida, zona de los «poyales»

Incuso en invierno, se torna una ruta de montaña en mayúsculas, con preciosas estampas nevadas y de las que a mi me encanta calzarme unas buenas raquetas de nieve y disfrutar de una buena ruta por la nieve, sino mira estas entradas del blog que lo atestiguan:

Como veis, el invierno es una excelente opción para esta ruta.

Volviendo a la ruta en sí, llegaremos cómodamente arriba, y en seguidas nos toparemos con una pista forestal que deberemos tomar a la derecha para ir a buscar las «riscas del cuarto» que será nuestro primer mirador de la Sierra.

Ahora toca estar atentos al track, o bien fijarnos bien, pues tras unos 800 metros andando por esa pista forestal en mitad del pinar, encontraremos junto a dicha pista un mojón o hito hecho de piedras que nos indica dónde se encuentra el mirador. Simplemente hay que asomarse hacia la derecha al acantilado y disfrutar:

Mirador de las Riscas del Cuarto

Como veis el mirador es una protuberancia natural de la roca que nos ofrece unas vistas panorámicas increíbles. El Caimodorro, el Tremedal, Peñablanca, Sierra Alta….

Bueno pues después de recrearnos todo lo que queramos, es hora de volver sobre nuestros pies a volver a coger la pista forestal y volver por donde hemos venido, pero esta vez sin dejar la pista forestal, ponemos dirección a las Pistas de Esquí de Fondo. Es un kilómetro y poco de pista muy bonita y siempre acompañados de un frondoso pinar. Conviene estar atentos, porque el cruzar de un ciervo, un gamo o el corretear de una ardilla o un zorro son encuentros no tan raros en estos sitios.

Poquito antes de llegar Restaurante de las pistas, y tras pasar una especie de majada más pelada de pinos encontramos a nuestra izquierda uno de los vestigios que nos dejó la guerra civil. Un seguido de trincheras aun conservadas que podremos recorrer durante unos cuentos metros. Para ello tenemos que alejarnos de la pista unos 50 metros en dirección a la cresta.

Si vamos con críos, es una estupenda ocasión para explicarles un poco la contienda y adentrarles en lo que fue la guerra civil, pues el ejemplo claro de los vestigios les hará entenderlo mucho mejor. A continuación, volvemos a la pistas por la que veníamos, y seguimos apenas 200 metros estaremos ya en la carretera asfaltada que sube a las Pistas de Esquí y nos toparemos con el Restaurante y el aparcamiento. Es una buena opción para echar un refrigerio si está abierto y disfrutar de su gastronomía y de las vistas de su terraza que son espectaculares.

Desde aquí ya veremos la Torreta de vigilancia de incendios que será la siguiente parada técnica para disfrutar del mirador más chulo de la caminata. Así pues cruzamos el aparcamiento de las Pistas de esquí y seguimos paralelos a la pista, pero como hemos ido todo el rato siempre cerca y paralelos a la vertiente. Encontraremos un sendero que por mitad de un bosque nos asciende en apenas 300 metros al mirador de la Cruz de Santa Bárbara, donde podremos ver la Torreta de vigilancia de incendios, unos bancos, un panel interpretativo, una cruz de madera y una estatua con los números 1.830, que es la altitud a la que nos encontramos.

Otro rinconcillo de nuestra ruta para recrearnos con las vistas, que son sin duda espectaculares.

Una vez en marcha, seguimos por la pista forestal adelante y paralelos a la vertiente de la montaña. Tenemos algo más de 1 kilómetros de pista forestal cómoda y como siempre entre pinares y hermosas vistas. Atentos al paso de cualquier animal. Estamos recorriendo parte del recorrido por donde discurren las pistas de esquí de fondo, así que si lo hacemos en invierno con raquetas, intentaremos no pisar sobre las pistas para no estropearlas.

Finalmente nos vamos a ir a buscar un mojón de piedras bastante abultado que tenemos en la misma cuneta de la pista y que nos indicará donde inicia la senda de bajada por el paraje de la «retorca» y que finalizará junto a la «pumaradilla». Es una bajada preciosa, verde, de frondoso pinar y donde se acentúa la posibilidad de ver alguna animalejo si vamos con el suficiente silencia y bien atentos.

Nuestra ruta está llegando a su fin, ya que esta senda de continua bajada, nos llevará tras cruzar un murete de piedra con una alambrada y siguiendo murete abajo hasta el aparcamiento y zona de caravanas que el Ayuntamiento de Griegos ha habilitado y que tan buena acogida está teniendo. Desde aquí ya vemos el pueblo, pero si vamos con críos podemos hacer una paradita bajo la campa de caravanas ya que hay unos columpios que seguro que agradecerán los más peques.

Como veis una ruta sencilla, incluso para hacerla con «canalla» y de la que disfrutaremos y mucho de miradores espectaculares, trincheras y con un poco de suerte incluso de algún animalejo en el frondosos pinar.

Ruta fácil, de unos 9 kilómetros que se pueden hacer en 2 horas y media de paseo salvando un desnivel de unos 300 metros.

Recomiendo llevar agua, ya que no encontraremos fuentes en todo el recorrido.

Realizable durante todo el año.

Salto de La Larri

Bueno, hoy os traigo un clasicazo de excursión por Pirineos, una de esas rutas que realiza mucha gente por estar en un entorno muy concurrido como es el Valle de Pineta, pero que bien merece la pena realizarla por su belleza, baja dificultad y premio final.

Es una excursión que discurre por las sendas más transitadas del Valle, hasta una bifurcación donde descubriremos el precioso valle de La Larri y llegaremos hasta un salto espectacular de agua que será nuestra mejor recompensa a la caminata.

Si le echamos un vistazo al mapa, vemos que desde la zona de aparcamiento he marcado dos flechas en rojo para elegir las dos posibles sendas de subida, una de ellas, una pista forestal que salva el desnivel de manera más suave y la otra el sendero de Marboré que nos conducirá a dicha pista forestal. Luego y tras pasar por un par de cascadas chulas (Cascada del Cinca y Cascada de La Larri) debemos seguir las indicaciones a los Llanos de La Larri que mediante pista forestal (haciendo eses) o siguiendo el GR de manera más recta nos llevará al precioso valle de La Larri, donde pasado el refugio seguiremos por los llanos hasta el salto de La Larri, precioso final de nuestra ruta. La vuelta nos aporta también dos opciones, o bajar por el camino de las cascadas o por el camino de La Larri, ambos senderos muy bonitos entre hayedos y una vegetación exuberante que hará mucho más llevadero el desnivel de bajada.

Así pues, para realizar la ruta, nos situaremos en el aparcamiento principal del Valle de Pineta, una vez hemos cruzado el río Cinca por un puente, nos encontraremos una zona de aparcamiento muy amplia donde dejar el coche. Nosotros optamos por realizar la ruta por la tarde, mucho más tranquilo de gente y decidimos comer de picnic en el mismo aparcamiento, ya que hay habilitadas unas mesas y bancos de madera con unas vistas inmejorables.

A partir de aquí, y como la ruta fuerte sería el día siguiente, optamos por subir por la pista forestal, mucho más llevadera, pero igual de preciosa. (en verano es más desaconsejable esta subida porque toca más el sol por la mañana). Con un cómodo paso y salvando desnivel poco a poco conseguimos llegar a la cascada del Cinca habiendo pasado antes por otro precioso salto de agua. Dependerá mucho de la época en que realicemos la ruta que las cascadas bajen con más o menos agua.

Existe la opción de subir a ver las Cascadas del río Cinca, pero eso ya es otra ruta así que nosotros seguimos la cómoda pista adelante, para toparnos en otro ratito con la Cascada de La Larri, ésta mucho más espectacular y con un característicos color rojizo en las rocas. Desde este cascada tenemos un balcón precioso a la cara norte del collado de Añisclo y las Zucas.

Poco más adelante, nos señala la subida a los Llanos de La Larri, un sendero GR con algo de pendiente pero corta duración que nos situará en pocos minutos en el la entrada del Valle de La Larri. (Se puede subir de manera más suave siguiendo la pista que serpentea y sube hasta el refugio.

Ya inmersos en los Llanos de La Larri, el amplios valle es precioso y cómo de caminar, pues casi carece de desnivel.

La opción ahora es fácil, seguir caminando por el valle hasta el final, donde encontraremos el precioso salto de La Larri.

Solventando algun pequeño riachuelo, que seguramente en verano baje seco, nos plantamos pronto a los pies del salto.

Y una vez llegados al precioso e imponente salto, sólo nos queda disfrutar, refrescarnos y deleitarnos de este fantástico rincón del Valle de Pineta.

Como veis, una ruta simple, sencilla y diría que para casi todos los públicos. Son apenas 10 kms, con poco desnivel 380m. y que en 3 horitas nos habrá dado tiempo a recorrer. Con muchos atractivos en forma de casadas durante todo el recorrido, y con este precioso y espectacular salto final como colofón al paseo.

Así pues, una sencilla manera de acercarse y conocer el Valle de Pineta con esta sencilla pero a la vez espectacular ruta.

Ruta Hoz Mala (Aliaga)

Hoy nos vamos con una de las rutas más espectaculares que podemos hacer en la provincia de Teruel, concretamente nos vamos a la Comarca de las Cuencas Minera, al pueblo de Aliaga y donde enlazaremos dos preciosas rutas en una. Empezaremos por el sendero fluvial y enlazaremos con la espectacular Hoz Mala. Como siempre os lo explicamos con todo lujo de detalles aquí……empezamos!!!

Empezamos con el mapa de situación, como veis en la parte baja se encuentra el pueblo de Aliaga, será nuestro punto de partida. Desde el mismo pueblo parte el sendero fluvial que nos llevará por la orilla derecha del río hasta el embalse de Aliaga donde veremos la inconfundible y mítica Central Térmica. Es a partir de cruzar el río en la presa del embalse donde iniciaremos la ruta de la Hoz Mala, un espectacular y vertiginoso sendero muy bien adaptado que nos llevará por dicha Hoz hasta su salida en la Masía de la Hosca. Desde aquí tenemos la posibilidad de volver por nuestros pasos o bien optar por una ruta un pelín más larga y rodear uno de los cerros de la ruta para desembocar en la central térmica nuevamente por el Puerto de la Aldehuela. Parece muy complicado, pero es bien sencillo.

Lo primero es dejar el coche a la entrada de la población de Aliaga si hemos venido por la carretera de Jarque de la Val. Nada más entrar a mano derecha tenemos una centro comercial (Alcampo) y su aparcamiento nos va a venir de lujo para dejar el coche. Desde aquí seguimos la calle hasta encontrarnos con el río y con la señalización que nos indica la ruta del paseo fluvial. Así pues río abajo nos vamos a la zona de los huertos del pueblo y disfrutamos de esta zona tranquila junto al río.

Al poco de nuestra andada, debemos cruzar un puente y posteriormente dar un giro por debajo del mismo puente para situarnos en la orilla derecha del Río Guadalope que ya será nuestra orilla de caminata hasta el Embalse de Aliaga.

Este precioso y sencillo paseo fluvial cuenta con algún paso equipado con pasarelas y grapas donde se nos hará más divertido el avance. Aun así, es un tramo de río precioso con unos chopos cabeceros de un porte espectacular y que nos obligará parar para tomar alguna instantánea.

Alejados ya del pueblo y entrados en una zona más encañonada, tocará subirse a las primeras pasarelas y disfrutar sobretodo de algo que nos dejará embobados durante nuestra ruta, y es que nos encontramos en el primero Parque Geológico de España. La infinidad de pliegues, sinclinales, sedimentos, formaciones rocosas y un largo etcétera, hará que además de disfrutar de una ruta con agua, podamos deleitarnos con un paisaje único.

Y chino chano, iremos bajando por el río entre pasarela, sendero, grapas y rumor del río…..

Finalmente llegaremos a un precioso collado desde donde podremos contemplar la imponente estampa de la Central Térmica junto a la orilla del Embalse, una visión dantesca y que nos explica que en tiempos aquella fue una zona realmente rica en cuanto a trabajo y «modus vivendi».

Ahora nuestro sendero fluvial esta terminando y los últimos metros discurrirán cerca del embalse, siempre por la orilla derecha y en busca de la presa que nos enlazará con la siguiente ruta. Pero antes, un par de tomas más de esta curiosa estampa central térmica-embalse.

Y una vez que bajamos hacia el puente metálico que nos cruzará el río junto a la presa del embalse, debemos girar a mano derecha para enlazarnos con la nueva ruta a recorrer, el sendero de la HOZ MALA, que será ahora protagonista de nuestra ruta.

La Hoz Mala es un abrupto barranco excavado por el Río Guadalope y que nos ofrece una preciosa estampa geológica de altísimos paredones, plegamientos imposibles y un sendero bien adaptado en sus tramos más complicados.

Inicio del Sendero de la Hoz Mala

Ahora toca una serie de sube-bajas, de poco desnivel que nos va llevando hacia dentro del barranco y desde el cual vamos a ir admirando su geología tan espectacular y a disfrutar en muchos casos de las turbulencias, saltos, pozas y rincones que ofrece el río Guadalope en su trasiego por esta hoz.

Pronto llegan unas vertiginosas pasarelas para salvar los desniveles que los paredones imponen en la vertical hoz mala. Y es que en tiempos remotos, debía de ser una zona poco transitada por su dificultad de acceso. Estas instalaciones, a veces polémicas por su impacto, ofrecen una ruta sencilla de pasar y dotan a la caminata de un aire aventurero. En mi opinión, siempre que no se abuse, en algunas rutas es factible este tipo de impacto.

Nuevamente a pie de río, una de las cosas que más me sorprenden es la cantidad, calidad y porte de los acebos que aquí crecen a la humedad y frescor del barranco. Casi todos de porte arbóreo, con unos diámetros ya considerables y gozando de buena salud, dotan de mucho atractivo y contraste a la ruta, ya que su color verde intenso y las preciosas bayas rojas (sólo en los ejemplares femeninos) le dan ese toque chulo a las fotos.

La verdad es que en pocos sitios de la provincia gozamos de acebares tan bien conservados y atractivos.

A partir de aquí, la ruta ya discurre junto al río, evitando desprendimientos de rocas, sorteando pequeños resaltes, pero siempre todo con buena equipación, sobretodo en las partes complicadas o comprometidas.

Ni que decir tiene que la geología sigue siendo la protagonista de la ruta y en cualquier rincón te encuentras con auténticas joyas geológicas.

La ruta sigue y sigue y llegas a pensar que no se acaba nunca el barranco.

Hasta que llegados al punto de cruzar una pasarela de madera, junto a una antigua canalización de agua, nos abre a un valle más amplio y descubrimos la escondida Masia de la Tosca.

Pasarela final de ruta

Llegados a este punto, encontramos junto al río una zona de picnic donde podremos descansar y retomar fuerzas. En teoría la ruta de la Hoz Mala ya ha terminado, así pues tenemos la opción de volver por nuestros pasos, o realizar una ruta un poco circular que aunque no tenga tanto atractivo como las propias pasarelas puede ser una opción si no queremos cruzarnos con gente nuevamente. En nuestro caso, optamos por seguir una ruta circular que encontramos en wikiloc concretamente esta —> ruta circular <—- y que nos devuelve a la central térmica bordeando una de las montañas que hemos ido viendo durante la ruta. No es un tramo destacable, pero después de realizar la ruta con mucha gente y en estos tiempos de covid, nos apetecía bajarnos un poco la mascarilla y no tropezarnos con nadie, así que optamos por volvernos rodeando la montaña siguiendo la ruta circular. Para ello, y como el señor de la Masia de la Tosca ha cortado el camino hacemos un escaqueo por los campos para enlazar con la ruta de wikiloc. Luego ya es seguir el track sin perderse y que nos llevará hasta la central térmica y de ahí por la carretera hasta Aliaga.

En amarillo la ruta de wikiloc, y en rojo el «escaqueo» que hay que hacer para salvar la prohibición de pasar por la finca particular.
Masía de la Tosca desde el escaqueo de la ruta

IMPORTANTE:

Aunque la ruta que nosotros hemos elegido (Ruta fluvial + Ruta Hoz Mala + Circular) son unos 16 kms, es posible hacer una ruta más corta (hoz mala) aparcando el coche en la central térmica y realizando sólo el tramo de dicha hoz. Sobretodo si vamos con críos o no estamos muy acostumbrados a largas rutas, es más recomendable. Eso sí, si lo tuyo es caminar, no lo dudes y une las dos rutas pues no te van a defraudar.

Añado un video corto de la rutilla, a modo de resumen:

Por la Hoz de Beteta

Hoy nos vamos de ruta por la vecina Serranía de Cuenca, nos vamos a conocer uno de los rincones más destacados botánicamente y declarado monumento natural en 2004. Se trata de un cañón excavado por el Río Guadiela de unos 6 kilómetros de longitud abrigado por unos impresionantes acantilados de más de 80 metros en algunos puntos, que ofrecen un abrigo perfecto para el desarrollo de infinidad de especies botánicas junto con excelentes formaciones calcáreas propias de esta serranía.

Dos rutas indicadas en los círculos, arriba el paseo botánico y abajo el sendero a la cueva del armentero

Existen dos itinerarios o rutas sencillas que nos ayudarán a descubrir este entorno y que os vamos a explicar en este post cómo acometerlas para poder disfrutar al máximo este rincón.

Una primera ruta denominada «Paseo botánico» es un cómodo paseo de unos 2,5 kilómetros de longitud que nos llevará de manera sencilla desde la Casa de la Pradera (Excelente merendero) hasta la fuente de los tilos.

La segunda ruta, nace desde esta fuente de los tilos y tras un tramo cómodo nos arremete una subida bastante exigente hasta la cueva del armentero.

Nosotros optamos por hacer 1 ruta y media, es decir, realizamos el paseo botánico y luego la mitad de la segunda ruta, para ahorrarnos el último tramo de subida, pues habíamos leído que no merecía mucho la pena y decidimos emplear el resto del tiempo en visitar otras cosillas por los alrededores.

1ª ruta: Sendero Botánico

Bajando desde Beteta, por la carretera que atraviesa la Hoz, a poco de entrar en el barranco, vemos el desvío a la casa de la Pradera (hay que ir atento para no pasarse) y encontrar el camino de tierra que nos lleva al aparcamiento. Una vez aquí, empieza nuestra ruta junto a un precioso merendero, lugar donde disfrutaríamos a la vuelta de una estupenda comida.

El sendero que cogemos desde el merendero, perfectamente señalizado y sin opción de pérdida, discurre en este primer tramo junto al río, así pues iremos acompañados por el remor del agua.

Este primer tramo de senda es precioso, serpenteando entre la vegetación que casi te abraza, nos vemos inundados por el otoño que ya ha arrancado y de qué forma.

El bosque que nos acompaña es un bosque mixto donde aunque predomine el Pino negral (Pinus nigra), el listado de especies acompañantes es larguísimo, destacando en este sendero el Avellano (Corylus avellana), el Quejigo (Quercus faginea), Tejos (Taxus baccata), Mostajos (Sorbus aria), Acebos (Ilex aquifolium) o Tilos (Tilia platyphyllos) entre otros, ya que pude ver también Arces, álamos, sauces y olmos. En definitiva, un surtido de acompañantes del pino que en esta época otoñal estaban en todo su esplendor.

El sendero continúa muy cómodo, y seguimos disfrutando de la otoñada que nos ofrece el bosque.

La ruta en todo momento cómoda, muy cómoda, sólo en la parte final tiene algún sube baja, pero sin grandes desniveles, por lo que es plenamente recomendable para todo el mundo.

Eso sí, conviene no correr, deleitarse con la flora y fauna que nos vamos encontrando, disfrutar de esos pequeños detalles que nos ofrece el monte y de los que no podemos perdernos.

Mostajo (Sorbus aria) con color otoñal mostrando sus bayas

Tras pasar por el portalón de una antigua estación eléctrica, ya absorbida por el paso del tiempo y por la vegetación….llegamos hasta el primero de los tilos centenarios que podremos ver en nuestra ruta.

No será sin duda el único tilo de nuestra ruta, pues hay muchos en el recorrido. Todos ellos de tremenda longevidad, muy por encima de los 400 o 500 años y que forman unas estructuras realmente fantasmagóricas.

No es fácil encontrar estos tilos en estas latitudes, ya que son especies más eurosiberianas, pero sin duda este rincón de la serranía es un vergel botánico debido a sus características orográficas y hacen que el Tilo de hoja ancha (Tilia platyphyllos) tenga aquí una buena representación.

El sendero, en ocasiones escapa a la cobertura arbórea para mostrarnos los impresionantes paredones de esta hoz, unos escarpes plagados de Buitres y Alimoches que encuentran aquí un lugar perfecto para anidar con toda la tranquilidad del mundo.

En las partes bajas de dichos paredones, recogiendo la humedad que sale por las regatas y las fisuras encontramos otra joyita botánica única de la zona, la planta carnívora Atrapamoscas (Pinguicula mundi) que basa su alimentación en los insectos que quedan atrapados en sus carnosas y pegajosas hojas.

Si queréis saber más sobre esta planta, podéis clicar aquí

Una vez llegados a la fuente de los Tilos, decidimos dar media vuelta para volver a por el coche y comer un poco en el estupendo merendero que habíamos dejado al principio de la ruta.

2ª ruta: Fuente de los Tilos hacia la cueva del armentero

Una vez comidos, bajamos el coche un poco por la hoz hasta el aparcamiento de la Fuente de los Tilos. Aquí decidimos simplemente darnos un paseo hasta la cueva de la ramera y la Cascada de Castro, aunque sabemos de buena tinta que ni la cueva podremos visitar, ni la cascada llevará agua. Aun así el paseo hasta allí, bien merece la pena. Luego el sendero sigue hasta la cueva del armentero previa subida que nos evitamos.

La primera belleza que nos encontramos es la represa de los tilos, un paraje precioso donde jugar con el reflejo del agua y la abundante vegetación circundante. Sin duda un lugar precioso.

Junto al río y en el paseo seguimos disfrutando del otoño y de los tilos centenarios que no nos abandonan prácticamente en todo el recorrido.

Va a ser la tónica general de este último tramo, corto, pero precioso. A sabiendas de que no nos queda mucho más por ver.

Hoja de Avellano (Corylus avellana)

No hace falta decir que la primavera es posiblemente el mejor mes para visitar estas sendas, ya que si de algo se caracteriza esta hoz es por su riqueza botánica, que veremos reflejada en todo su esplendor en primavera. Eso sí, el otoño tiene ese puntazo de color que también nos hará disfrutar de estos paseos.

Y como hemos acortado rutas, nos vamos a ver la Laguna del Tobar, muy cerca de Beteta y que nos ofrece también una paleta de colores preciosa.

Bien merecido el paseo junto a la laguna, que aunque la encuentro falta de aves acuáticas, presenta unos colores…bufffff

En fin, lo dicho, un bonito rincón para escaparse en primavera u otoño, apto para todos los públicos y que nos hará pasar un día excepcional.

Ibón de Ip (Circular)

Hoy nos vamos con un rutón por Pirineos, una subida a visitar el famoso Ibón de Ip, un recorrido de montaña que podemos hacer si nos encontramos en el Valle de Canfranc y queremos pasar una estupenda mañana de pateo.

Datos de la Ruta:

  • Tiempo empleado: 3 horas de subida + 2 horas y media de bajada
  • Distancia: 14 Kilómetros
  • Desnivel: 1.000 metros (aparcamiento 1050m. – Ibón 2100m.)

Ruta circular al Ibón de Ip desde Canfranc, track sobre mapa topográfico

La ruta al Ibón es una caminata circular que nace y muere en el mismo pueblo de Canfranc, concretamente en un aparcamiento al final del pueblo. En realidad existen dos rutas de subida, la parte umbría que sería por la Besera y la parte solana conocida como La Solana. Así que para no hacer repetitiva la bajada, se sube por una y se baja por otra. Las dos son similares, por lo que es indistinto elegir una de subida y otra de bajada. Nosotros optamos por hacer la subida por la Besera para evitarnos el calor del sol subiendo, pero vamos, una vez se acaba el bosque, el sol pega igual en un sitio que en otro.

Así pues, una vez aparcado el coche en dos zonas pequeñas de aparcamientos tras pasar el pueblo de Canfranc y cruzar el río Aragón, en seguida vemos los carteles indicadores de la ruta. También tenemos la opción de subir al Pico de Collarada, pero esta vez optamos por el Ibón. Y como vemos, tenemos unas 3 horas por delante.

La primera parte se hace muy llevadera y aunque es un zigzag para ganar desnivel, el frondoso bosque de coníferas refresca muchísimo el ambiente y se sube a un ritmo cómodo y agradable.

Me entretengo bastante diferenciando especies de flora: bojes, arces, serbales y un largo etcétera de vegetación exuberante y abundante. Además en algunos puntos se nos entreabre el dosel del bosque para fascinarnos con las vistas a las montañas que más adelante podremos contemplar de manera continua.

Salvada esta primera parte, conforme avanzamos vamos superando el dosel del Pino Albar y el ambiente va cogiendo tintes más alpinos, pasando al Pino negro y aumentando mucho los claros en el bosque. Eso sí, aquí vienen rampas duras, quizás las más duras de la subida, que nos hacen empezar a sudar de lo lindo.

Pero no que decir tiene que las vistas son cada vez más prometedoras. Además contemplamos ya la ladera de enfrente viendo la Solana y la senda que nos tocará bajar después de comer. Incluso vemos a algunos excursionistas que suben por ella. Los cortados calizos son increíbles, además de plagados de Buitres que a la tarde nos sobrevolarán.

Y a partir de aquí, ya toca echarse una buena dosis de crema solar, porque el sol será la constante. Así que parada técnica, trago de agua, algo que echarse al gaznate y buena untada de crema.

Conforme avanzamos, ya en zona alpina, se suaviza bastante el terreno, que aunque pica siempre hacia arriba, se hace mucho más llevadero. Ya vemos al fondo el circo donde intuimos que está el Ibón y echando un vistazo a nuestra espalda, se nota muy mucho que hemos ganado muuuucho desnivel, pues ya asoman picos como el Aspe, Lecherín o Tortiellas.

Ya hace rato que nos acompaña en nuestro sendero la preciosa flor de Edelweiss (Leontopodium alpinum), que aunque ya se encuentra algo pasada en floración nos muestra todavía ese blanco y carnoso pétalo tan característico. Además, los silbidos nos alertan también que estamos en tierra de marmotas…..y poniendo bien los sentidos alerta, en seguida las vemos corretear por los canchales de roca.

Finalmente nuestro sendero viene a juntarse con el de la Solana y tras pasar por una casa de pastores y un refugio de montaña, en pocos minutos nos situaremos en el mismo Ibón de Ip

Cuando llegas al Ibón de Ip, te das cuenta que en realidad es un ibón con presa, pues ha servido de suministro de agua a una central hidroeléctrica durante muchísimos años. Copio y pego un extracto que he encontrado por internet que habla sobre ello

La central de Ip es especialmente singular por tratarse de un conjunto hidroeléctrico que permite almacenar energía. El agua, acumulada en el ibón de Ip, a una altitud de 2.115 metros en la cota del embalse, se lleva por una galería de conducción de 2.700 m de longitud y una galería forzada de 3.700 metros hasta la central hidroeléctrica, a 1.174 m. donde es turbinada para producir electricidad. Todo ello con un salto neto de 935 m., el mayor de España en la actualidad y el mayor de Europa cuando fue construida la central. El agua turbinada va a un contraembalse, donde se almacena para ser bombeada con posterioridad por las mismas galerías hasta el embalse del Ibón de Ip. Esta reversibilidad del proceso permite producir o bombear cuando se estima más necesario y almacenar energía, uno de los retos de todo sistema eléctrico.

Me sorprende muchísimo la transparencia del agua que de lejos guarda un azul turquesa precioso, y que cuando te acercas, es de una limpieza y transparencia absoluta. Lo cual aprovechamos para refrescarnos con un buen remojo. En mi caso de pies y alguno más valiente con un baño en toda regla.

Las orillas, aunque pedregosas, ofrecen alguna sombra para pegarle bien tiento a la comida en forma de buen bocata que nos dará fuerzas para la bajada.

Desde la misma presa del ibón hay unas preciosas vistas que nos embelesan durante minutos. Luego ya, toca retirada y coger el camino de la solana para bajar.

Ojo por que la bajada también es fantástica de vistas tanto delante como detrás, pasando por múltiples regueros, alguna fuente y unos cortados que en la subida pudimos ver de frente.

En definitiva, una ruta de montaña más que recomendable, algo durilla por el desnivel que te obliga a realizarla con buen estado de forma, pero sin dificultades añadidas. El ibón es muy bonito, encajado en un circo y con un a ruta en conjunto de 5 estrellas.

Así que lo dicho, si estás por el Valle de Canfranc y no sabes que hacer……toma nota!!!

Estrechos de Barrancohondo (Parte Húmeda)

Bueno, si tenemos memoria, en el blog ya os habíamos hablado de la parte seca de los estrechos de Barrancohondo, más concretamente la espectacular ruta por el Salto de Pero Gil y que muchos de vosotros ya habéis descubierto. Sino, pues clicar en el enlace para descubrir dicha ruta.

Hoy os traemos otra parte de los estrechos de Barrancohondo, concretamente la zona cercana al azud del molino de Barrancohondo y que cuenta con unos estrechos espectaculares, es sí, como reza en el título, esta vez bañados por los manantiales que aquí surgen del río Guadalaviar.

Foto propiedad de Javi Sandín

Como véis sobre el mapa que a continuación os cuelgo, se trata de una pequeña parte de lo que se conoce como Barrancohondo, la parte más baja y de la cual y gracias a unos manantiales de agua, el río SIEMPRE lleva caudal de agua. Un agua por cierto, muy muy fría.

Pero primero vamos a ver cómo llegamos al paraje en cuestión. Tenemos Tres formas de hacerlo:

  • Realizando la ruta del Azud del Molino, que nos llevará directamente al azud de Barrancohondo, punto inicial de nuestro aventura por los estrechos
  • Realizando la ruta de los estrechos (Parte Seca) y una vez en el lecho del río, bajar río abajo hasta dar con la parte húmeda. (la vuelta puede ser dura, por el cansancio hasta el coche)
  • En coche por pista hasta la zona de aparcamiento habilitada

A continuación os dejo el recorrido que hay que recorrer en pista forestal hasta la zona de aparcamiento. Aunque la pista es transitable en vehículo normal (siempre con cuidado) es recomendable tener un todoterreno o todocamino que nos hará ir más tranquilos.

En Rojo tramo a recorrer por pista forestal, en verde paseo andando hasta el azud punto de inicio de nuestra aventura.

Una vez situados en el azud del Molino de Barrancohondo es cuando empieza nuestra aventura por la parte húmeda de los estrechos.

Poza del azud del Molino
Punto inicial de la aventura por los estrechos de barrancohondo

Bueno, pues a partir de aquí, ya nos toca cambiarnos y ponernos en modo «acuático» porque a partir de ahora deberemos remontar río arriba por el mismo lecho. Un agua heladora va a ser nuestra acompañante durante todo el recorrido, que en verano va a ser un auténtico gustazo para quitarnos el calor y refrescarnos el sudor si venimos haciendo alguna ruta senderista. Escarpines o zapatillas es el calzado obligado para caminar por el lecho pedregoso y si tenemos algún tipo de neopreno, pues también mitigará el frescor del agua.

Foto de Javi Sandín

La ruta en sí, no tiene dificultad, y tan sólo hay que dejarse guiar río arriba a través de los angostos estrechos que el río Guadalaviar ha ido excavando en la roca caliza y modelando un paisaje espectacular.

Foto de Javi Sandín
Foto de Javi Sandín

El tema de las pozas más profundas, en la mayoría de los veranos se puede pasar sin llegar a nadar, eso sí, con el agua casi hasta el cuello. Los años más húmedos es posible que haya que pegar algún brazado para pasar 2 o 3 metros nadando. A tenerlo en cuenta por si subimos con mochilas o similares.

Video de Javi Sandín

Dar las gracias desde aquí a Javi Sandín que me ha proporcionado este material tan chulo y espectacular que me han animado a subir este articulo de este precioso rincón de nuestra sierra.

Como veis la aventura es espectacular, y muy sencilla para hacer, incuso con chavalada más pequeña. Ya que no reviste dificultad alguna.

Y una vez que hemos terminado el seguido de estrechos y paredes imposibles, se nos abre ante nosotros un barrancohondo más abierto, más soleado, y con un río naciendo en cada esquina. Estas zonas de nacedero son el punto y final de la ruta. Podéis incluso si os gusta caminar seguir río arriba (en verano con el lecho del río seco) incluso llegar a enlazar con la parte seca que explicamos en otro post.

En definitiva, una aventura sencilla y refrescante en plena sierra de Albarracin, complemento perfecto para los días de más calor, o de algunas de las rutas de la zona.

Dar las gracias a Javi Sandín por proporcionarme material fotográfico tan chulo.

Ruta al Molino y Azud de Barrancohondo

Hoy os traigo una ruta 5 Estrellas que podemos hacer en la Sierra de Albarracin. Además de poder realizarla en cualquier época del año, si la realizamos en verano tendremos el añadido de poder pegarnos un refrescante baño en las aguas del Río Guadalaviar, ya que la ruta discurre en todo momento junto al río. Vamos allá con ella.

La ruta tiene una duración en torno a las 2 horas y poco sin contar paradas, pues tiene una longitud de 7,8 kilómetros, salvando poco desnivel, por lo que no es dificultosa. Aquí os dejo un par de mapas ampliables para ver bien el recorrido, en todo caso, tenéis el track para descargar de mi página de wikiloc

En linea roja la ruta, la variante azul es la que marca la ruta pero que nosotros escaqueamos para volver por mitad de los cultivos. (explico en la parte final del post)

Nos situamos en la localidad de Tramacastilla, muy cerca de su casco urbano, junto a la carretera TE-V-9033 que sube dirección Villar del Cobo, a pocos metros de las últimas casas vemos un puente sobre el río Guadalaviar y una pista que entra. Esa es nuestra zona de aparcamiento junto a un cartel que nos marca la ruta. Estos primero metros de ruta, los haremos siguiendo una pista forestal que discurre entre campos de cultivo.

Primeros metros de la ruta por pista forestal

Así pues andamos los primeros minutos por la Vega de Argalla de Tramacastilla, entre campos de cereal, manzanos, huertos y baldíos. En esta vega es fácil sorprender en verano al precioso Alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio) en sus labores de caza diarias. Siempre posado y paciente a la espera de descubrir a su víctima. Es una ave de cierta rareza sobretodo en centro y sur peninsular, por ello importante la presencia en nuestra sierra.

Alcaudón dorsirrojo (Lanius colurio) sobre Espino Albar

Una vez llevemos andada tres cuartos de vega, llegaremos a un desvío en el que veremos el aforo de Tramacastilla propiedad de Confederación Hidrográfica del Jucar y el cual a través del puente debemos cruzar siguiendo las indicaciones en verde y blanco de nuestros sendero.

Puente del Aforo de Tramacastilla

En este aforo es posible que en verano encontremos gente bañándose en la poza ya que es un rincón fantástico para darte un baño. Ya lo destacamos en el artículo que hablamos sobre las 5 mejores pozas de baño de la Sierra de Albarracin. Y es que el rincón bien merece un baño, aunque hoy vamos de ruta y seguimos por nuestros pasos.

Poza de agua junto al Aforo de Tramacastilla

Siguiendo las indicaciones tras pasar el puente del aforo y girar a izquierdas, tendremos que cruzar un bancal en busca de la ladera donde buscaremos el sendero que discurre junto a una acequia de agua.

Como decimos siempre llevaremos la ruta marcada con lineas BLANCO/VERDE, aun así estos detalles son buenos como referencia para saber que vamos bien. Seguimos unos cuantos metros junto a la acequia de riego. Ahora tenemos el río Guadalaviar a nuestra izquierda, y seguimos remontando el río por nuestra senda.

Finalmente y mirando las marcas del sendero, llegará un momento que tendremos que cruzar la acequia para adentrarnos en una ladera algo pedregosa y pasar bajo unas moles calcáreas de imponente aspecto.

A partir de aquí la ruta gana en espectacularidad, ya que vamos a pasar un primer estrecho del río a media altura disfrutando de las hoces que el Río Guadalaviar ha excavado en la roca caliza. Siguiendo las trazas del sendero y algún que otro monolito de piedras solventamos esta ladera pedregosa y entramos en un tramo más cómodo de sendero y realmente espectacular.

Ahora nuestro itinerario gana verticalidad a nuestro lado, así que si vamos con pequeñajos, es importante tenerlos cerca para que un traspiés no sea peligroso. En todo momento el camino es cómodo y sin peligro, pero con los críos ya se sabe que conviene llevarlos «controlados» en estas zonas un poco más expuestas.

Pasaremos por una preciosa cárcava a modo de cueva ideal para hacernos alguna foto y degustas las preciosas paredes calizas de la ruta.

Las vistas cada vez son más bonitas, pues al relieve de paredes verticales se une la frondosidad de la vegetación riparia junto al río y las sabinas y carrascas que nos acompañan en la ladera soleada por donde discurre nuestro sendero. Ya nos va quedando menos para llegar al Molino, así que seguimos sin perder el sendero, bien marcado por aquí, que de terraza en terraza nos llevará casi sin esfuerzo.

En alguna de ellas podemos contemplar el estrecho por el cual el río está pasando y que sólo los más valiente son capaces de realizarlo por el agua.

Una vez finalizado este estrecho llegamos al viejo y en ruinas antiguo molino de Barrancohondo, una edificación que tuvo sus años de gloria, pero que a día de hoy se encuentra totalmente en ruinas y comido por la vegetación. Aquí ya la ruta baja a nivel del río, para recorrer los últimos metros antes de llegar al precioso rincón del azud.

Un cómodo sendero junto al río, donde podremos disfrutar del sonido de sus aguas y con suerte ver volar al esquivo mirlo acuático que habita en estas transparentes aguas.

Y finalmente la recompensa final, el azud del molino, y parte inicial de los estrechos de Barrancohondo, que explicaremos en otro post. Un lugar ideal para darse un baño y disfrutar de un recorrido más salvaje y mucho más refrescante.

Este precioso rincón es la recompensa a nuestra excursión y lugar de baño seguro si la realizas en verano, pues sus frías aguas, son una delicia para soportar mejor los calores.

IMPORTANTE: La ruta a partir de aquí es circular y vuelve por la otra orilla del río, subiendo a buscar las pistas forestales. Es una vuelta un poco más pesada y menos atractiva, por lo que es plenamente recomendable volver por el mismo sendero por el que se ha venido.

En el track que os adjunto para descargaros y realizar la ruta circular, el que opte por volver por las pistas que sepa que hemos acortado un poco el recorrido ya en la vega de argalla para no dar tanta vuelta. (el recorrido original sería por donde va la linea azul)

Clica en la imagen para ampliar

Y en fin, esto es todo, una ruta plenamente recomendable, sencilla y muy refrescante en verano, pues no hay que olvidarse el bañador y darse un buen chapuzón. Aunque también atractiva para hacer en cualquier época del año.

TRACK PARA DESCARGAR DE LA RUTA

Accede a la sección de tracks y rutas del blog para otras rutas

Ruta al Puente Natural de Fonseca

Bueno, pues vamos hoy con una rutaza de las que dejan un estupendo sabor de boca, y que como no podía ser de otra forma, os traigo con todo detalle al blog para el que la quiera realizar.

Hoy nos vamos a un enclave natural protegido, en concreto con una figura de protección de Monumento Natural, que dentro de los Espacios Naturales Protegidos de Aragón, otorga esta figura a los elementos o enclaves de extensión limitada pero de singular valor paisajístico, geológico o ecológico que aconseja un tipo de protección especial. De los 6 Monumentos Naturales declarados en Aragón, sólo me faltaba por ver este, así que hemos cogido la mochila y nos hemos ido a conocerlo.

El Puente Natural de Fonseca, es un enclave geológico situado en el término de Castellote, dentro de la Comarca del Maestrazgo, en Teruel. Se encuentra cerca de los municipios de Ladruñan y La Algecira, así pues, será este último pueblo nuestro punto de partida de la ruta. Para llegar allí, tendremos una sinuosa carretera en lo más recóndito del maestrazgo turolense, y por tanto sinónimo de carretera estrecha y con firme de tercera categoría. Por suerte, en contrapunto a estas carretera de tercera división, nos encontramos inmersos en un paisaje cinco estrellas.

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La marca registrada del Maestrazgo, con una geología única, repleto de paredones calcáreos y barrancos imposibles se entremezcla en los últimos kilómetros del coche con la cola del embalse de Santolea, un marco precioso que nos ofrece un aperitivo de lo que será nuestra ruta de hoy. La sinuosa carretera, una vez llegados a Ladruñan, se endurece aun más, para bajar hacia la Algecira, donde ya debemos ir buscando el desvío que nos llevará por una pista descendente hasta el mismo aparcamiento de la ruta, junto al Río Guadalope.

En el aparcamiento, a base de guijarros del río, encontramos una serie de carteles que nos anuncian la ruta y desde la que parte un sendero junto al río (siempre río arriba) que sin pérdida nos llevará entre pinares y rumor del agua hasta nuestro destino.

La ruta en general es muy cómoda, con suaves vaivenes, pero siempre de poco desnivel, por lo que los sube-bajas son muy cómodos de andar. Son aproximadamente 4 kilómetros que salvaremos en poco más de 1 hora de cómoda andada. Pero como la ruta exige alguna parada por el camino para ver cosicas, seguro que se nos hace un poco más larga de tiempo.

En el primer tramo, nos desviamos ante el rugir del agua en cascada hacia un azud de la central, que nos ofrece un rincón precioso.

Además, tenemos la suerte de que el río Guadalope baja con un buen caudal debido a las nevadas de finales del pasado. Así que como la ruta discurre siempre junto al río, que se alimenta de los barrancos de la zona, encontraremos cascadas y manantiales a tope de agua.

Es uno de los puntos fuertes de la ruta, que siempre tendremos el río a nuestro lado, más cerca o más lejano, pero será nuestra referencia, pues debemos remontarlo para llegar hasta el Puente Natural.

El sendero está bastante bien marcado, en la mayoría del tramo, seguimos el GR (marcas rojas y blancas) que nos van guiando entre frondosos pinares y abundante sotobosque de romeros en flor, coscojas y lentiscos.

No solo el caudal del río nos recuerda lo que fue el gran temporal de nieve, sino que encontramos en muchas partes del camino los daños causados por estas nevadas, que en estas zonas son bastante dañinas.

Y es que estos pinares son de zonas más bajas y no están acostumbrados a soportar el peso de la nieve, por lo que la flexibilidad es menor y por tanto, acaban por troncharse.

Hay algún punto del sendero en el que confirmamos que seguimos en la «España profunda» y el maravilloso entorno natural se ve salpicado por un indescriptible paso hacia una precaria zona vallada. Francamente chapuza y fuera de sitio, no se ni como se consienten estas aberraciones en mitad de este entorno.

Por suerte es la excepción de la ruta, y en cuanto nos alejamos, volvemos a sumergirnos en el Maestrazgo más contundente, donde en cada curva del sendero, siempre que la vegetación lo consienta, podremos disfrutar de espectaculares panorámicas.

Sin lugar a dudas, la ruta va «in crescendo» a cada paso que vamos dando, pues al cómodo sendero se le unen belleza y espectacularidad, que hace que casi nos olvidemos de cual es el objetivo de dicha caminata. Cualquier mirador es una maravilla.

Incluso algunos tramos del sendero acompañan con una belleza inusitada, rebosante de verdes y boyante de agua en este invierno atípico en temperaturas.

Llegados ya más cerca del Puente de Fonseca, un cartel nos anuncia de que entramos en el ámbito de dicho Espacio Natural Protegido.

Y seguimos disfrutando de la ruta con auténticas postales…..

Pasamos también entre las ruinas de una antigua fábrica de mantas, donde un cartel indicador nos informa de los restos de esta industria perdida que cerró sus puertas seguramente para finales del siglo XIX y de que en tiempos también funcionó como batán. Y es que el río Guadalope, de importante caudal, era el motor de muchas industrias antiguas, y aquí encontramos un claro ejemplo.

Y casi cuando dejamos el GR que se desvía colina arriba, seguimos un cartelico que nos acerca hasta el mismísimo Puente de Fonseca, que tras cruzar por encima nos deja en un pequeño mirador con carteleria incluida donde nos explica su formación y el entorno.

Si seguimos sendero hacia adelante, podremos bajar a pie de río y disfrutar de este espectacular Puente de Toba desde el mismo lecho del río.

Al fin y al cabo, el Puente de Fonseca, no es más que una espectacular formación tobácea con la singularidad de que pasa el río por debajo de ella, así que forma una especie de puente natural, todavía en formación, pues es muy alto el caudal que todavía discurre por ella.

Un rincón realmente bonito y que acompañado de la espectacular ruta, hacen que se te quede un excelente sabor de boca y guarde esta ruta como una de las que más me han sorprendido para bien. Me recordó mucho a la cercana formación tobácea que tenemos en el Alto Tajo, concretamente en Checa denominada «La Aguaspeña» y que ya os enseñé en alguna otra entrada. clic aquí y clic aquí

Os dejo un par de videos del Puente de Fonseca.

 

Bien escondido, en quizás, una de las zonas más recónditas de Teruel, es una excusa perfecta para venir a pasar un día. Y si es en verano, con chapuzón seguro en el río.

CONSEJOS:

-Si vienes en verano, no te dejes el bañador en casa y date un estupendo y refrescante baño las aguas del río.

-Mejores epocas de visita, primavera y otoño, y si ha sido abundante en agua, pues mejor.

-Llegados al Puente de Fonseca, y tras bajar al lecho del río para disfrutarlo de más cerca, podemos seguir el sendero río arriba, pues unos 400 metros tenemos un vallado con pinturas rupestres, nosotros no vimos gran cosa, pero ahí están, cerquita y a mano.