Punta Suelza 2.973 m. desde el Collado de la Cruz de Guardia

Hoy os traemos un rutón en mayúsculas por tierras pirenaicas, una de esas cimas de obligada ascensión por su accesibilidad, sus vistas y sus rincones. El pico Punta Suelza, con sus casi 3.000m. de altitud se sitúa privilegiado en el medio mismo de la Val de Chistau, con inmejorables vistas a macizos como el del Posets, Cotiella o Monte Perdido; además, ofrece al montañero preciosas postales de ibones tan escondidos como los de Barleto, o coquetos rincones como los de la Cabaña Pardinas. Vamos con algunos datos:

  • Distancia: 13 kms
  • Desnivel: 900 m.
  • Tiempo empleado: Aprox. 5:30 horas (3 subida, media hora arriba y 2 bajada) con leves paradas
  • Dificultad: No tiene, salvo un paso en el que ayudarse de manos
  • Track de la Ruta: Descargar

Pues vamos allá con la explicación de la ruta y algunas fotillos….

La ruta parte desde el Collado de la Cruz de Guardia, a poco más de 2.000 metros y discurre casi siempre por la cara Sur de la montaña. Para llegar a este punto con el coche, debemos coger una pista forestal en bastante buen estado que nos subirá desde el pueblo de Sin. (existe otra pista que nos accede también hasta el punto, esta vez desde el pueblo de Gistain, pero que está en peor condición, al menos con turismo normal es más comprometida) Así pues una vez llegados a Sin y con ayuda del google maps, nos adentramos en la pista forestal que tras unos cuantos kilómetros nos llegará hasta un precioso collado donde tienen vivienda las vacas y sus ganaderos y donde una señal bien clara nos impide el paso a vehículos motorizados. Es el punto exacto donde aparcar el coche en los ensanches de la pista e iniciar ruta.

Punto de inicio de la ruta

Desde dicho collado, seguimos la pista forestal, durante casi 3 kilómetros. Es un camino llano, cómodo y perfecto para ir calentando músculos para el desnivel que tendremos que salvar más adelante. En apenas media horica nos plantamos en la Cabaña Pardinas, un bucólico rincón donde conversamos con un motorista que nos advierte que hasta aquí llega lo fácil y que a partir de ahora la cosa gana en desnivel. La verdad que ya tenemos ganas de empezar a ganar metros.

Flecha azul inicio de ruta, pista forestal y cabaña pardinas desde la ruta de ascenso.

Desde la cabaña Pardinas, dejamos la cómoda pista forestal, pues se termina en este punto y nos vamos en busca del sendero de ascenso. A partir de aquí se acabaron las contemplaciones y la ruta adquiere ya un desnivel considerable, así que paso cómodo y a darle a las piernas.

Casi podríamos resumir la subida como una serie de «palas» fuerte pendiente, seguidas de pequeños tramos más suaves, por lo que se asemeja a ir subiendo por una escalera. Hay un par de palas que realmente te hacen sudar, aunque el camino es cómodo, nada pedregoso y con unos prados de montaña espectaculares.

Ana en el tramo medio llano y al fondo la siguiente pala a subir con nuestro objetivo al fondo.

Lo bueno de estas subidas bruscas es que ganas altura con facilidad y ello te empieza a otorgar vistas privilegiadas, pues empiezan a asomar los principales macizos montañosos de las cercanias.

Macizo del Perdido desde la ruta de subida

Nos damos cuenta que hemos tenido mucha suerte con el día, ya que las nubes altas nos están haciendo una barrera perfecta contra el sol que en esta subida nos hubiera castigado en demasía. Por contra, el ambiente neblinoso de calima nos impide también una mejor visión de las montañas de alrededor. En fin, no se puede tener todo, aun así la visibilidad no llega a ser mala malísima como veremos luego con las fotos de la cima.

A media subida decidimos hacer una paradita corta para reponer fuerzas con unos frutos secos, unas barritas y un poco de agua. Energía para lo que nos queda.

Diferentes palas a salvar y con la cima en el horizonte

Tras pasar una de las palas más largas y empinadas, nos damos de bruces con los Ibones de Barleto. Escondidos y coquetos, son una delicia para nuestros ojos y una excelente compañía de ruta, de los que podremos disfrutar un buen rato.

Ibones de Barleto, al fondo el macizo del Perdido y asomando la fotogénica Punta Fulsa

Tras las pertinentes fotos, nos ponemos nuevamente en marcha, en busca de un resalte rocoso donde encontraremos el único paso diferente de la ruta. No reviste ninguna dificultad, ya que es una trepada corta y sin chicha, pero siempre está bien decirlo.

Pequeño resalte rocoso que se pasa sin dificultad alguna

Este resalte es un punto de inflexión en la ruta, ya que dejamos el cómodo camino entre prados y nos adentramos en una zona más rocosa y pedregosa. La altitud ya empieza a notarse y el viento empieza a pegar, por lo que la vegetación escasea. Esto nos da una pista de que ya nos queda poco desnivel que afrontar, aunque aun la cima te va a pedir un esfuerzo más.

Aunque por momentos el sendero crestea, siempre es cómodo y poco comprometido, de ahí que esta montaña no revista dificultad, salvo por el desnivel propio de un tres mil. Los últimos metros de ascensión se afrontan por un terreno más pedregoso y engorroso de caminar, pero de corta tramada que nos sitúa cómodamente en el monolito de cemento de la cima del Punta Suelza con 2.973 m.

Cima del Punta Suelza

Arriba el viento sacude, pero no hace excesivo frío, 12 o 13 grados a lo sumo. Las vistas, como comento al principio son de infarto. Los macizos de Posets, el Cotiella, el Perdido, etc….se disfrutan y de qué manera, así que saco la cámara de largo alcance y me pongo al lío. La verdad que el tiempo podría ser más limpio, pero bueno, al menos en la subida no nos hemos ensolanado.

Vamos allá con las vistas:

Hacia el NW Pirineo Francés
Zoomaco al Midí… aunque muy muy lejos.
Mirando el Este: Macizo del Posets y Perdiguero
Detalle Posets y Llardaneta
Al Sur: Macizo del Cotiella y Peña Montañesa y Punta Llerga
Detalle Punta Llerga y detrás Peña Montañesa
Al Suroeste el Macizo del Perdido
Detallazo del Monte Perdido, Cilindro de Marboré y Glaciar del Perdido
Al Oeste, per lejos lejos los tresmiles del al zona de Panticosa y el imponente Vignemale
Detalle Vignemale

Después de media horita en la cima y tras emborracharnos de vistas infinitas, decidimos tirarnos para abajo, para evitar enfriarnos mucho. Nos echamos unas almendras al gaznate y ponemos rumbo al coche, al que llegaremos en unas 2 horitas más o menos.

De bajada nos paramos a contemplar, lo que identifico como un cagadero de Perdiz Nival (Lagopus muta), muy común en la zona y que pude ver algún ejemplar en mi anterior subida por la cara norte hace ya como 8 años.

La verdad es que aquella vez me hizo muchísima ilusión, pero esta vez no hubo suerte con ningún avistamiento, ni tan siquiera de Sarrio. Eso sí, también pudimos disfrutar de la floración del azafrán silvestre (Crocus nidiflorus) en las zonas más bajas donde es bastante común.

Y hasta aquí la ruta del día, como hemos dicho, una cima accesible pero no por ello menos exigente que nos dará unas vistas privilegiadas de los principales macizos pirenaicos y que sin duda recomiendo encarecidamente. Eso sí, la exigencia es moderada debido al desnivel, por lo que conviene estar bien preparado físicamente.

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