Terraza de Dolomitas y Glaciar de la Marmolada

Vamos con otro día por Dolomitas, y en el que disfrutaremos de una de las vistas más espectaculares de Alpes. Esta vez planificamos una visita a la zona del Tirol del Sur. Y es que nuestro objetivo principal era el Lago di Carezza, pero quisimos aprovechar la mañana para completar el día con una parada la Terraza de los Dolomitas. Esta vez estamos ante la salida más larga desde nuestro alojamiento, cosa que nos reportaría algo más de una hora y media en coche hasta el funicular de Sass Pordoi que nos situaría en la famosa Terraza de Dolomitas. Más o menos unos 80 kms. que lejos de bajar nuestros ánimos nos dejó con la boca abierta. Y es que como ya hemos dicho, conducir por Dolomitas es algo así como entrar en el fantástico mundo de Heidi y los paisajes por lo que pasábamos así lo atestiguaban.

La carretera de encaminaba por valles en busca de la región del Alto Adige o Tirol del Sur, y los paisajes que se nos ofrecían eran dignos de parar cada 2 minutos en la cuneta y sacar la cámara de fotos. Seguíamos maravillados con las majestuosas montañas y los impresionantes puertos por los que pasábamos.

Desde el pueblo de Corvara in Badía, al fondo el Passo Gardena

Cogiendo el desvío de Corvara in Badía nos encaminamos hacia el mítico Passo di Gardena, donde la carretera vuelve a serpentear entre prados verdes y majestuosas montañas. Para darnos vista, una vez coronado al flamante Sassolungo o Langkofel, una de las destacadas montañas de la zona y sobretodo muy fotogénica.

Sassolungo o Langkofel (3.181m.) desde el Passo Gardena

Aun nos quedaba el Passo Sella y por últimos subir al Passo Pordoi. Así que a disfrutar de las vistas y de las curvas cerradas que ascienden y descienden estos puertos de montaña.

Finalmente llegamos al Passo Pordoi donde tenemos un amplio aparcamiento (esta vez sí, gratuito). Aparcamos y nos vamos a la taquilla del Telesférico a sacar nuestros pases para subir. (Precio por persona ida y vuelta 19,50€ y con horario de 9 a 17, eso sí, solo abierto del 18 de Mayo al 3 de Noviembre, por razones obvias ya que nos sitúa a 3.000 metros de altitud)

Así pues, una vez sacadas las entradas, cogemos el Telecabina y en apenas unos minutos, estamos arriba.

Vista del aparcamiento desde el mirador

Arriba llegas a un complejo de bar-restaurante y tienda de souvenirs, y saliendo al exterior, te das cuenta de por qué lo llaman la Terraza de los Dolomitas.

Nos encontramos en una inmensa altiplanicie a 3.000 metros de altitud y con unas vistas de escándalo de los valles y montañas colindantes.

Hay alguna pequeña zona de mirador más adaptada y luego ya puedes moverte a tu aire en busca de los mejores encuadres y de las diferentes vistas.

 

 

 

Las panorámicas son infinitas, pues al igual que los Alpes que se observan desde aquí, no se acaban en 360º. Sin duda un lugar plenamente recomendable. Además con la salvedad que puede subir todo el mundo, y disfrutar de estas vistas sin apenas esfuerzo.

 

Una de las grandes ventajas que tiene este mirador es la de poder ver el Glaciar de la Marmolada, ya que tenemos vista a la cara norte de la imponente y más alta montaña de Dolomitas, que con 3.343m. alberga un glaciar de hasta 100 metros de espesor. Nosotros no tuvimos mucha suerte, y en todo momento lo encontramos semi tapado, pero se intuía perfectamente.

 

 

CONSEJO/SUGERENCIA: Como hemos dicho, el camino está plagado de fotografías al paso de todos los puertos de montaña, no dudes en apartarte en la carretera las veces que haga falta para hacer fotos y disfrutar del paisaje, en algunos sitios incluso hay hasta bancos para la contemplación. No vayas con prisas!!!

Al estar en lo alto de una montaña, es muy fácil que las nubes se agarren a ella y se nos eche la niebla, por eso si vas a visitar la Terraza de Dolomitas, HAY QUE MADRUGAR!!! e intentar estar lo más pronto posible allí (Abren a las 9) gozarás mucho más con las vistas.

Y muy importante!!! ABRIGATE!!! estás a 3.000 metros, salvo que vayas en plena ola de calor, arriba hace bastante fresco, así que mejor una chaqueta y estar a calentico mientras se disfruta del paisaje 😉

Lo dicho, para nosotros una parada obligada si cruzas dolomitas en busca del Lago di Carezza, y aprovechar al máximo la mañana. Es una de las visitas TOP de Dolomitas!!!

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Circular a Tre Cime di Lavaredo

Vamos con la ruta por excelencia cuando se visita Dolomitas, y no es más que la ruta circular a las Tres Cimas del Lavaredo. Un rutón que rodea por completo estas moles dolomíticas y que tras pasar por 4 Refugios y un pequeño ibón de montaña te deja una más que agradable sensación. Vamos pues a ello.

Hay que explicar que la ruta parte desde el aparcamiento del Refugio de Auronzo, a casi 2.300 metros de altitud previo pago de los 30€ (Sí, 30 eurazos) que cuestan los 6 kilómetros de subida desde el lago Antorno hasta el Refugio. Existe una opción de ahorrarse este “peaje” y es subir andando desde dicho lago hasta el aparcamiento, pero hay que tener en cuenta que serán unas 2 horas de subida y unos 500 metros de desnivel para empezar la circular que serán otras 3 horas y poco y otros 400 metros de desnivel. Por ello, has de tener en cuenta la paliza.

Nosotros barajamos la opción de subir desde abajo, pero habiendo pateado bastante el día anterior en la ruta al lago de Sorapis, decidimos pagar religiosamente los 30 Euros y disfrutar de la circular haciendo fotos y sin prisas. Así pues, para llegar hay que ir hasta el Lago Misurina y de ahí se desvía una carreterita (bien señalizada) que tras pasar junto al Lago Antorno y tras pagar el “peaje” nos asciende hasta el mismo refugio de Auronzo.

Arriba una amplia zona de aparcamiento (que se suele petar, menudo dineral sacarán) junto al refugio y ya con unas vistas dignas de lo que va a ser el día.

Desde este Refugio de Auronzo 2.320m., tenemos la opción de realizar la vuelta en sentido horario o antihorario, nosotros decidimos hacer el antihorario e ir a buscar el siguiente refugio que es el Lavaredo. (Es la dirección habitual que suele hacer todo el mundo) Así que tras cruzar por el Refugio de Auronzo, y detenernos un ratito en su mirador, ya vemos claramente la pista que nos llevará hacia el otro refugio y que es un auténtico hervidero de gente.

Desde el mirador del Refugio de Auronzo

NOTA: Quizás la pega más grande de este espectacular circular sea la cantidad de gente que hay y que la realiza. El acceso en coche hasta los 2.300m. y la facilidad del recorrido con sus subes y bajas, pero nunca expuestos ni duros y por una senda muy cómoda hacen que quizás esta masificación desmerezca un poco la idílica ruta. Pero bueno, hay que ir y realizarla porque las vistas merecen la pena. Pero sí, con la procesión se pierde encanto.

Refugio Auronzo visto desde la senda hacia el Refugio Lavaredo

Así pues saliendo del Refugio Auronzo, tomamos la cómoda pista que en breves nos sitúa en una pequeña capilla (Cappella Degli Alpini). La pista es cómoda, muy cómoda y donde más gente veremos. Eso sí, el espectáculo paisajístico es increíble.

Esta capilla, está construida en homenaje a los caídos en la Primera Guerra Mundial y es que hay que pensar que esta cima era por aquellos entonces frontera de Italia con Austria. Por lo que se libró una cruenta batalla en la Primera Guerra Mundial y de ahí la cantidad de vestigios de la guerra que podemos encontrar (trincheras, refugios, etc…) Posteriormente la frontera se situó en el límite que hoy conocemos, aun así todavía se puede apreciar que los valles al norte de dicha cima se habla principalmente en alemán y al sur en italiano, es decir, todavía conservan lo que fue en el pasado.

Llegados a la capilla, debemos desviarnos del camino principal bajando por una extensa pradera a buscar un mirador espectacular donde hay un pequeño monolito. Este mirador ofrece unas vistas estupendas del Valle de Auronzo.

Y a la par cogemos perspectiva de las tres cima del Lavaredo….Si encima acompañan las vacas, pues la foto saldrá más típica.

Ana posando con los moradores de los prados, al fondo la capilla y más al fondo las tres cimas

Lo curioso de esta ruta circular es que iremos viendo las tres cimas desde todos los ángulos, y veremos como cambia el paisaje de un punto a otro de vista. En estos primeros metros de ruta, las moles no son muy representativas, pero cuando demos la vuelta, tendremos las cimas mucho más fotogénicas.

Hay que decir que no escogimos el mejor día para hacer fotos, esas nubes altas y blanquecinas no ayudaban nada a que las fotos fueran espectaculares. Aun así, el paisaje quitaba el hipo.

Las montañas en forma de agujas infinitas y puntiagudas que veremos en esta primera parte de la ruta son un auténtico espectáculo y ofrecen un paisaje abrupto escarpado muy propio de dolomitas.

Seguimos ruta y llegamos enseguida al segundo refugio de la jornada, se trata del Refugio de Lavaredo (2.347m.), en este punto tenemos un panel de la ruta circular y ya vemos el “río” de gente subiendo a buscar al collado de Lavaredo. Hay dos opciones, una más recta y otra, por donde va la ruta normal, que asciende más pausada. Llegaremos en ese collado al punto más alto de la ruta con 2.454m.

Así pues elegimos la ruta más cómoda y continua nuestra ruta dejando el refugio a nuestras espaldas y ganando altitud. Con un poco de suerte, esta parte ya la realiza menos gente, aun así a mi me pareció una exageración la de gente que realiza la ruta.

Vista de las tres cimas y del Refugio Lavaredo por la senda que sube al collado.

En poquito rato estamos ya en el collado y podemos disfrutar de las vistas hacia el otro lado…..que son ESPECTACULARES.

Aquí arriba tenemos dos opciones, o bien acortar la circular pasando justo por la pedrera bajo las tres cimas y que se encamina rápidamente a darles la vuelta o realizar la circular pasando por el Refugio Locatelli y tener unas vistas de las tres cimas mucho más chulas. Así que sin pensarlo mucho cogemos marcha dirección a Locatelli ganando perspectiva de las tres cimas.

Aquí encontramos uno de los puntos más fotogénicos de las cimas, en un montículo que hay junto al sendero y del que merece la pena subir para echar las fotos.

Siguiendo sendero abajo, en dirección al Refugio Locatelli, por una senda muy muy cómoda, vamos ampliando horizontes y ya podemos el Refugio en un collado y dejando atrás unas vistas de las cimas muy muy bonitas.

En unos 40 minutos llegaremos a Locatelli, viendo justo antes el camino que deberemos seguir y que continua dando la circular a las tres cimas. A partir de aquí, y hasta el siguiente refugio es un sube baja bastante largo, y con alguna pendiente que nos hará sudar la gota gorda. No son rampas largas, pero sí alguna con desnivel.

La senda ahora es algo más estrechita, pero aun así cómoda. Y me sigue sorprendiendo la cantidad de gente que hay.

Eso sí, seguimos disfrutando de un paisaje……buuffff, brutal!!

Hay fotos por todos lados, y eso que el cielo no acompaña nada, nada, nada…..

Finalmente y a la altura del cuarto y último refugio tenemos otro pequeño desvío a la izquierda hasta el pequeño lago de las cimas, un coqueto laguito de aguas transparentes con tonos verdosos de visita obligada.

La senda pasa muy cerca, pero merece la pena alejarse de ella y fotografiar el lago como se merece……que maravilla.

Seguimos ya cansadicos de la caminata a por el último repecho que nos lleva al último collado, el Col de Medo, que nos devolverá por una cómoda senda hasta el aparcamiento.

Fotografía de la senda desde el Col de Medo

Nosotros hicimos coincidir el fin de la ruta, con la hora de la comida y nos sentamos en un pradete verde a dar buena cuanta de la comida que llevábamos, embobados con las vistas…..

La ruta es sin duda un auténtico espectáculo visual, bastante cómoda de hacer aunque al final entre subidas y bajadas acabas bastante cansadico. Son unos 9-10 kilómetros y tardas como unas 3 horas y poco en hacerlos, básicamente porque vas parando en todos lados a hacer fotos. La senda es muy muy cómoda.

CONSEJOS: Importante es realizar la ruta los días de buen tiempo, estamos en alta montaña y si se nos echa la niebla no vamos a disfrutar de las vistas ni de las tres cimas, por lo que es casi obligado elegir un día de buen tiempo.

Aunque no reviste dificultad, es conveniente ir minimamente preparado físicamente para estar tres horitas caminando en sube-bajas constantes. 

¿Merece la pena pagar 30€ para subir con el coche? pues si no quieres meterte un palizón de los buenos, sí, lo merece, básicamente porque vas a disfrutar de la circular descansado y sin prisas, y allí arriba hay que subir a disfrutar. Si por contra eres de los montañeros PROS, pues entonces, aparca en el Lago Antorno y a darle duro a las piernas. 😉

 

 

 

Ruta al Lago di Sorapis

Dentro de todas las joyitas que puedes visitar en tu viaje a Dolomitas, no te puede faltar el espectacular Lago di Sorapis. Ya no solo el hecho de disfrutar de sus preciosas aguas turquesas que lo hacen casi único, sino por el entorno alpino que lo acompaña así como la ruta que hay que hacer para llegar hasta él. Y es que la mayoría de lagos de Dolomitas son accesibles casi en coche, pero este es una excepción y por ello, para nosotros que somos “ruteros” y nos gusta ganarnos la belleza con esfuerzo, ha sido toda una delicia.

IMPORTANTE: Hay que recalcar que el acceso a este lago se puede hacer desde dos rutas. Una de ellas con poco desnivel y pasos equipados con cadenas pero sin dificultad y otra ruta con un desnivel considerable en torno a 600 metros sin dificultad también pero con zonas de sendero de fuerte desnivel.

Nosotros hicimos la ruta de los 600 metros de desnivel, que a la postre es la RUTA 217 y es la que vamos a explicar aquí. No se si es la mejor o la peor, pero es la que explicamos en este post. Si queréis hacer la otra, tenéis que buscar reseñas de la ruta 215. Otra opción que se puede hacer si se viene a pasar todo el día es subir por una y bajar por la otra, pues se puede enlazar con un recorrido circular. (VEASE  MAPA) donde he señalada en ROJO la 217 (La que hicimos) y en azul la posible bajada por la ruta 215 y retorno al punto de partida por un enlace que la hace Circular.

En ROJO ruta 217 (LA NUESTRA) En AZUL ruta 215 y vuelta a enlazar con inicio de 217 (CIRCULAR)

Bueno, pues allá vamos con el sendero 217 y sus 2 horitas de trecking y 600 metros de desnivel.

Debemos dirigirnos a la carretera denominada Via Valle Ansiei, concretamente bajaremos desde el puerto del Lago Misurina en dirección a Auronzo olvidándonos del desvia a Cortina, y buscaremos junto a la carretera el Albergue Cristallo. Es justamente el aparcamiento de este Albergue el que suele utilizar todo el mundo para dejar el coche.

Círculo rojo el Aparcamiento

Captura del Streetview donde se ve el Albergue y la montonera de coches aparcados, a mano derecha sale la pista que inicia nuestra ruta

Una vez aparcados en un aparcamiento GRATUITO (lo pongo en mayúsculas porque es de los pocos sitios donde vamos a aparcar sin pagar, jajajja). Y tras cruzar la carretera, vemos una pista forestal amplia y un cartelón al que podemos acercarnos para ver la ruta incluso hacerla una fotico por si las moscas, ahí tenemos el inicio de ruta. Este inicio de ruta nos encauza por las cabañas de Valbona y unos prados muy pintorescos rodeados de Piceas y de unas esplendorosas vacas.

Junto a la cabañita que se ve al fondo tenéis la única fuente “oficial” de toda la ruta, así que llenad las cantiploras 😉

Esta primera parte del recorrido, aproximadamente 1/3 es terreno completamente llano o incluso con algo de bajada, amplio sendero, o mejor dicho pista forestal que tras pasar los primeros prados se encauza en un precioso bosque de Piceas y Hayas.

Nada hace sospechar que tras la primera y bucólica parte el sendero se pondría bien empinado. Y es que tras dejar atrás un estropicio de árboles por el suelo (Importante vendaval que azotó Dolomitas en Octubre de 2018) la amplia pista forestal se torna en sendero y empieza a coger pendiente.

Observamos un paredón a nuestra izquierda y a lo lejos una cascada altísima y una parte derecha muy empinada por la que empezará a serpentear nuestra senda. Así que es tiempo de sacar los bastones y poner un ritmo cansino y cómodo por el que afrontar todo el desnivel. Ya advierto que desde aquí hasta el lago es todo subida y por momentos con fuertes pendientes. Tengámoslo en cuenta a la bajada sobretodo si ha llovido o las piedras están mojadas para bajar con precaución. No hay dificultades, salvo algún resalte fácilmente salvable y poco más.

Eso sí, conviene en las paradas echar la vista atrás y ver las impresionantes vistas que tenemos, y que disfrutaremos en la bajada. Incluso por delante con la cascada, la mole rocosa y algunas cuevas que hacen amena la subida.

Lo dicho, conviene tomárselo con calma para no desfondarse ya que la subida es larga y sostenida. Finalmente y cuando ya estás “pidiendo la hora” el sendero suaviza y el murmullo de más gente de anuncia que ya casi estás. Unos últimos metros donde nos juntaremos con los que vengan por el otro sendero y voilá……el Lago di Sorapis.

Un agua azulada en contraste con el verdor los bosques Píceas y con el blanco de las montañas……hacen que el paisaje y el entorno sean únicos.

INCISO/SUGERENCIA: Si quieres quitarte a gente y coger la mejor hora…..madruga mucho o llega tarde……y fuera de esas opciones, mejor que no haya sol, o sea que esté nublado. Cuidado con ir en Septiembre/Octubre , pues puedes encontrarte el lago sin agua o con muy poca dependiendo del año.

Nosotros encontramos a bastante gente, podía haber perfectamente 40/50 personas en los alrededores del lago, pero claro, llegamos sobre la 1 del mediodía (hora punta). Y el sol en todo lo alto y con leve contraluz, no es el mejor momento para las fotos, pero bueno, decidimos comer a ver como transcurría la luz.

Aunque no está señalizado, se puede rodear al lago, hay multitud de senderos abiertos por la gente que te ofrece diferentes perspectivas del lago y que creo obligatorio recorrer ya que el lugar lo merece.

Nosotros encontramos el lago como a mitad de capacidad, y es que fuimos a mediados de Septiembre y es un handicap que puedes tener, la falta de agua.

Aun así, luce tremendamente espectacular. Si hubiera estado más a mano, hubieramos repetido al amanecer o al atardecer……

Vemos a mucha gente recreándose con las fotos, así que nosotros no somos menos y también posamos ante tal belleza.

La verdad que es muy fotogénico, por lo que te puedes explayar en sacar detalles. Tras un par de horas por allí arriba y con la mente puesta ya en la bajada, nos hacemos la foto final y para abajo. Optamos por volver por nuestros pasos, ya que volver por la otra ruta y hacer la circular nos habría supuesto no llegar al lago de Misurina para hacer la foto del atardecer. Así que con mucho cuidado y disfrutando de las vistas en la bajada ponemos retorno al coche después de una cansada caminata pero de una recompensa en forma de lago realmente indescriptible.

La Ruta en sí, no revierte dificultad, tal vez el desnivel unido a la subida constante en los dos últimos tercios puede atragantarse a quien no esté bien físicamente, pero estas pequeñas joyas saben mucho mejor después de una buena sudada y de ver recompensado el esfuerzo.

En fin, seguiremos con más post sobre Dolomitas donde descubriremos muuuchas más maravillas de este fascinante rincón de Italia.

 

Guía de viaje al Algarve (Portugal)

Bueno, recientemente hemos estado en el Algarve portugués una semana conociendo y disfrutando de toda esa paradisíaca costa sur de Portugal. Desde esta entrada voy a intentar desgranar un poco algunas de sus mejores playas, rincones, lugares de visita obliga, gastronomía, etc….Al menos las impresiones que hemos tenido y que sirva de ayuda para quien pretenda realizar una escapada a la zona.

GENERALIDADES SOBRE EL ALGARVE

IDIOMA

Bueno, cabe destacar primero que nos encontramos en Portugal, por tanto, el idioma va a ser diferente, aunque para los españoles, el Portugués es muy entendible. Nosotros en ningún momento tuvimos problemas de comunicación, tanto para hablar como para entender. Es más, la continua entrada de turismo español, sobretodo andaluz hace que en muchos sitios te sientas como en España con el idioma.

GASTRONOMÍA

Para mí, uno de los puntos fuertes de las vacaciones, realmente he disfrutado muchísimo de su gastronomía, me he pasado una semana disfrutando y comiendo Pescado y Marisco, que por toda la costa es típico y de calidad.

Incluso en los supermercados, los puestos de pescado son una maravilla de frescura y belleza. Sin duda, no os planteéis otra cosa a la hora de pedir en los restaurantes……pescado y más pescado….muy típico a la brasa, o en caldereta con la famosa Cataplana (menuda delicia). Los precios son muy comedidos, por lo que no será un problema disfrutar de estos manjares.

PLAYAS

Este es el plato gordo del Algarve, y a la postre por lo que es conocido, pues sus playas son auténticos paraísos donde disfrutar del mar en entornos de postal.

Se caracterizan sobretodo elevados acantilados y numerosas cuevas y formaciones rocosas, pero a la vez por ser en su mayoría playas de arena marronosa y de grano más bien grueso en muchos casos. Como iréis viendo en las fotos y en la sección de las playas más destacables, son playas de postal.

ÉPOCA DE VISITA RECOMENDADA

Es una zona eminentemente turística, con mucho turismo extranjero (inglés y alemán) por lo que si obviamos épocas de Julio-Agosto, notaremos un descenso de turismo. Junio es un buen mes, pero con el condicionante de la temperatura del agua que suele ser muy muy fría, hay que recordar que las playas las baña el Atlántico, y por tanto, en el mes de Junio está especialmente frío. Quizás Septiembre, todavía con muy buenas temperaturas para disfrutar de las playas, con menos aglomeración de gente y con el agua con algún grado de más sea el mejor mes para ir.

COMUNICACIONES, CARRETERAS, etc….

Uno de los mayores problemas que había leído hacía referencia a la hora de utilizar la Autopista que recorre el Algarve de punta a punta (A-22) y que si te vas a mover por allí es casi de obligada utilización. Es una autopista de pago, pero no hay peajes, sino una especie de barrera con cámaras donde te detectan el paso del coche y te cobran. Maneras de pagar:

  • Directa, vinculando tarjeta de crédito (que no de débito) a a matricula del coche. Es la más cómoda de hacer, pues nada más entrar desde Huelva por la autovía te desvías a unos cajeros (está indicado) y en unas máquinas a modo de peaje vinculas tu tarjeta de Crédito (ojo que las de débito que solemos utilizar en España no suelen funcionar y por eso suele haber problemas). Nosotros vinculamos tarjeta de crédito y te olvidas…..
  • Comprar recargas, esta opción es sencilla también, compras recargas en las gasolineras, que son unas tarjetas de 5, 10, 20 euros y mediante mensaje de texto se vincula a la matricula. Previamente tenemos que saber el trayecto que vamos a hacer para calcular el precio. Y si nos quedamos cortos no nos devuelven el dinero. Es una opción engorrosa, pero que se puede hacer si no tenemos tarjeta de crédito.
  • Luego hay otra opción que es comprar una tarjeta que te venden en las oficinas de correos portuguesas y que ya van con la ruta definida. Pero en vacaciones ¿A quién le apetece ir por ahí buscando oficinas de correos?

Así pues, la mejor y más factible opción y que yo recomiendo es la primera. Tarjeta de crédito vinculada a matrícula, y nos olvidamos, cada vez que pasemos por los arcos detectores automáticamente se carga el precio del importe y te olvidas. La opción de no pagar también existe, pero si te pillan, vas a pagar 10 veces la tarifa más cara…..así que cada cual que decida.

Aquí os dejo un listado de los precios por tramos:


PRINCIPALES PLAYAS DEL ALGARVE

  • Praia da Marinha (sector central). Fue nuestra primera playa, y ya quedamos impresionados por sus increíbles formaciones. Es una playa mediana, de talante alargado más que ancho. Está como subdividida en tres parte, según la marea esté alta o baja.

Casi todas las playas son de paseo con cámara obligado, pues tienen rincones preciosos. Además el juego que les da la marea alta o baja hacen que a diferentes horas del día tengas fotos completamente diferentes. En este caso en la playa de la Marinha tienes un recorrido por arriba de la playa que nace del mismo aparcamiento para ver la playa y los arcos de roca desde otras perspectivas.

 

Es una de las más visitadas, aunque nunca tienes la sensación de que esté muy concurrida.

  • Praia da Cova Redonda y Praia nova (Sector central) También situada en la parte central del Algarve, a nosotros nos pillaba caminando desde nuestro alojamiento. Por lo que también disfrutamos de ellas. A praia nova se accede por un túnel excavado en la roca desde la Praia de Senhora da Rocha, algo bastante típico como veremos más adelante.

 

En Praia da Cova Redonda nos hartamos de coger conchas, hay en la playa por castigo….

 

  • Praia Dona Ana (Sector Occidental) Situada junto a Lagos, puede ser un complemento perfecto para bañarte después de darte un paseo por la ciudad. Es una playa preciosa con un mirador justo encima con unas vistas increíbles. Nuevamente grandes formaciones de roca, playa amplia y con espacio de arena para disfrutar y alguna rincón con cuevas.

Como complemento a la visita de la Playa de Ana, podemos acercarnos a la Ponta da Piedade que es un puntual siguiendo la carretera donde podremos acercarnos a degustar unos preciosos acantilados tras bajar una buena recua de escaleras. El lugar tiene su encanto.

 

 

  • Praia do Carvalho (Sector central). Para mí, la más bonita de las que visité y con mucho encanto. Es una pequeña y coqueta cala con una impresionante mole de roca en la orilla. El acceso desde el aparcamiento es fácil, pero para acceder a la playa hay que bajar unos escalones pronunciados por un túnel excavado. Tenerlo en cuenta si lleváis carrito de bebé o similar.

 

Ahí podéis ver las escaleras de acceso, no es nada del otro mundo, pero tiene su estrechez son algo altas.

Como particularidad diremos que sus acantilados a banda y banda son muy altos y al ser una cala pequeña, la sombra por la tarde avanza muy rápido sobre la arena, por lo que a las 5 o las 6 ya está casi toda la playa a la sombra, tenerlo en cuenta, por si os gusta ir por la tarde a la playa, que aquí entra la sombra muy pronto.

Eso sí, la tarde también ofrece unos claroscuros muy bonitos para fotografiar.

 

  • Praia dos Três Irmâos (Sector Occidental). Playa tocando con la gran playa de la ciudad de Portimao pero que merece la pena ir sí o sí. Se trata de un seguido de calas, en las que accederemos con comodidad sobretodo cuando la marea esté baja y donde la tónica habitual de rocas, cuevas y rincones nos va a dejar con la boca abierta. De obligado paseo con cámara en mano.

 

 

 

 


LA JOYA DEL ALGARVE: CUEVA DE BENAGIL

Una de las visitas tradicionales si visitas el Algarve es la famosa Cueva de Benagil, una playa situada en una cueva con un precioso ojo en el techo por donde entra la luz y SOLO accesible por el mar. Esta inaccesibilidad hace que acceder a ella, no sea tan fácil como aparcar el coche y bajar unas escaleras, sino que tendremos que llegar a ella a través del mar. ¿Qué opciones tenemos? pues aquí os dejo las más comunes y las más recomendables para llegar a este rincón top del Algarve portugués.

  • En barco–> Es la opción estrella, y la elegida por muchos. Existen multitud de empresas que ofertan la visita a la cueva y otras de los alrededores en barco por un módico precio. En la carretera y en las playas cercanas encontraremos infinidad de carteles para contratar el viaje. INCONVENIENTE: pues el principal inconveniente es que los barcos no pueden atracar en la Cueva y la visita es fugaz, desde el barco (sin poder bajarse) y por una de las bocas de entradas del mar a la cueva.
  • En kayac–> Desde las cercanas playas de Benagil o desde Vale de Centeanes podemos alquilar un kayac para poder acceder a la famosa cueva. Esta opción SI que nos posibilita disfruta de la cueva andando y fotografiando cada rincón, ya que podremos bajar a la playa de la cueva.
  • A Nado–> Desde la vecina playa de Benagil, el acceso a la cueva es muy cercano, pero hay que nadar unos cuantos metros, unido al tráfico de barcas, la temperatura del agua y la fuerza del mar, yo es una manera de acceso que desaconsejo totalmente y más si no se es nadador experimentado en el mar. Una opción más segura es la utilización de alguna colchoneta hinchable de playa que nos sirva de accesorio para llegar nadando y que en caso de agotamiento o mala mar, nos hará de salvavidas.

En nuestro caso, optamos por la opción del kayac, contratado un la playa de Vale Centeanes, con guía que nos iba llevando por los rincones más chulos de la costa hasta llegar a la famosa cueva donde tuvimos 20 minutos para disfrutar de ella, fotografiarse y demás. La vuelta remolcados por la lancha, pues el trayecto es de 1 hora remando en kayac. Sin duda una experiencia perfecta y plenamente recomendable. Os dejo con enlace a video que hicimos de la experiencia en kayac y la cueva.

Y si tienes una cámara de acción sumergible rollo Gopro, pues no te la dejes en casa que estas actividades son las propias para sacarle el mayor partido.

 


ALGUNA PINCELADA MÁS….

Quizás lo que menos me impresionó y más optativo vi del viaje fue las ciudades……Lagos, Portimao, Albufeira, Carvoeiro o Faro…..

No por ello dejamos de darles una vuelta e intentar sacar los rincones más chulos de cada ciudad, pero la verdad que salvo para hacer compras o sentarte en una terraza a degustar un exquisito pescado, poco más pudimos sacar.

 

 

Me quedo quizás con la visita al Cabo de San Vicente para degustar su inmensidad ante el océano y esos acantilados infinitos…

 

 

En definitiva, un rincón precioso de nuestra península para dedicarle unos cuantos días en verano y disfrutar de su gastronomía, sus playas de ensueño y de los rincones que ofrece. Me ha gustado mucho esta costa sur de Portugal, a la que seguro que volveré en los años venideros porque creo que me ha quedado mucho más por descubrir.

Desde aquí os dejo este post para quien se quiera animar, ya tiene una referencia de sitios donde ir y cosas que ver. Si tenéis alguna duda, déjalo en comentarios.

Un saludo

 

 

Ibón de Acherito (vía normal desde Oza)

Bueno, pues brevisima escapada a Pirineos, para desconectar un par de días, en la que nos hemos metido en unas rutas más que interesantes, conociendo rincones que aun nos quedaban por descubrir. Aprovechando que estábamos en el Valle de Hecho, decidimos atacar la subida al Ibón de Acherito, todo un clásico en este valle y que sin duda no defrauda, como ahora veremos. El Ibón de Acherito, tiene la particularidad de ser el Ibón más occidental del Pirineo, y se encuentra situado en un enclave precioso amurallado por las imponentes Foyas del Ibón que le dotan de un aire majestuoso.

 

Hay que decir, que es un Ibón bastante accesible por su corta ascensión, pero que aunque no requiere de nivel técnico, sí que es obligado tener un fondo físico bastante bueno, ya que el desnivel que se salva es importante en muy poca distancia. (de las 8 personas que subimos aquella mañana, 2 se tuvieron que dar la vuelta), así que vamos a subir la dificultad a moderada. Vamos allá con los datos técnicos y el reportaje de subida:

En rojo la ruta de subida, en naranja los 3 “collados”

Acceso-Aparcamiento: Se accede desde Hecho hacia la Selva de Oza, pasando Siresa, la Boca del Infierno y pasado el camping, tenemos que ir a buscar en una divisoria de pistas, el desvío a la izquierda que nos lleva hacia el Refugio-Casa de la Mina y que nos cruza el río es el que debemos de coger (el otro sube dirección Aguas Tuertas)

Longitud-Duración: En realidad la ruta está marcada como circular, pues una vez llegados al Ibón se va a buscar el Barranco de Acherito para bajar por él. Nosotros la hacemos de subida y bajada por el mismo camino. Con una longitud de 4,1 kilómetros y unas 2 horas de subida (1’30h. de bajada) sin contar paradas. La circular es un pelín más larga.

Recomendaciones: Lo dicho anteriormente, la primera parte de la ascensión es algo dura, no apta para cualquier persona, pero sin dificultades técnicas. Ya que la ruta es bastante alpina y no se pasan tramos de bosque, es muy recomendable madrugar para hacer la parte más dura de la subida a la sombra que nos proyecta el Mayo Anarón y evitar la calor.

Desde el aparcamiento ya vemos toda la Sierra de Alano, o al menos gran parte de ella, que se presenta majestuosa y que nos va a acompañar en gran parte de la subida.

Y si miramos hacia la ruta del Ibón, se impone majestuoso también el Mallo de las Foyas, por cuya ladera discurre la ruta de subida al ibón como os he marcado en la foto. Tras los carteles pertinentes de la ruta con los mapas y demás, cruzamos un vallado para las vacas y nos adentramos ya en la ruta propiamente dicha.

Siempre llevaremos la Sierra de Alano a nuestras espaldas, con lo que tendremos una buena referencia. Esta primera parte de senda, discurre por el Barranco de las Foyas, por el cual la senda va ganando desnivel y nos va encarando hacia la ladera del Mallo de las Foyas que comentábamos antes. Aquí ya tenemos trozos con un desnivel considerable y donde hay que tomarse la subida a ritmo para no desfondar. Por suerte, buena parte de esta subida la hacemos a la sombra y no se nos hace tan dura.

En cualquier cruce de caminos está correctamente indicada la ruta a seguir, por lo que no tendremos opción de pérdida en ningún momento de la senda. Una senda además muy marcada por la afluencia de gente a esta ruta. Seguimos con nuestras preciosas vistas conforme ganamos altura, donde ya asoman bellos puntales reconocibles.

 

La ruta, nos llevará ganado altura hasta un primer collado donde gira bruscamente a la izquierda.

Podemos decir que una de las tramadas fuertes ya la tenemos salvada, desde aquí se desplaza por la ladera de Mallo de Foyas aunque todavía con alguna rampa durilla a buscar un segundo colladete. Para luego suavizar la pendiente en busca de otro colladete más que casi nos situará a la altura del Ibón para en una senda cómoda llegar a sus pies.

En este último collado se nos abre ya vistas a picos como el Petrechema o el Sobarcal. Prácticamente el desnivel lo tenemos ganado ya, pasando de los 1.230 metros del aparcamiento a los 1.869 metros del Ibón, algo más de 600 metros de desnivel que en su primera tramada se hacen algo duros, pero que llegados a la orilla del lago, todo se olvida para contemplar la belleza de este impresionante Ibón pirenaico.

Aunque no hace calor como para darse un baño, sí que remojamos los pies disfrutando de la belleza del entorno y de las aguas frescas, por no decir frías del Ibón.

Mantiene un agua azulada y trasparente que sin duda en los días más calurosos del verano, habrá hecho las delicias de más de un bañista. Nos damos un pequeño aperitivo para reponer fuerzas y comentamos la dureza inicial de la subida, pero que compensa la belleza del Ibón. Aun nos da tiempo de hacernos algunas fotos más “artísticas” y nos disponemos ya a coger el camino de vuelta.

A la bajada nos encontramos con 3 parejas en distintos tramos de la ruta, hablamos con todas ellas y todas nos hablan de la dureza inicial.  Incluso la última pareja, que aun no ha llegado al primer collado, ya acusa la insolación y desisten de seguir hacia el Ibón. Lo dicho, una ruta magnífica, para un entorno realmente bello; corta y exigente, pero sin sombra en todo el recorrido, por lo que hay que madrugar para evitar las horas de máxima insolación. Por lo demás, plenamente recomendable, eso sí, con buena forma física.

En la sección de track-rutas os dejo el track de la subida en GPX para quien quiera ir más seguro

Por el Valle del Jerte (parte 1)

Aprovechando que el 23 de Abril, San Jorge, es festivo en Aragón, decidimos hacer una escapadita hacia un lugar que tenía muchas ganas de conocer. Se habla mucho de la riqueza natural de Extremadura, sobretodo la provincia de Cáceres, y aunque muchas  veces se tengan preconcebidas ciertas ideas, lo mejor es ir y juzgar por uno mismo. Así que nos planteamos hacer algo de turismo por el Valle del Jerte y el Valle de la Vera. No teníamos muchos días, por lo que Monfragüe, Trujillo, Cáceres capital, Las Hurdes…..eso quedaría para otra ocasión. Es bueno dejarte algo por ver, luego tienes una excusa para volver.

En fin, centrémonos pues en el Valle del Jerte, que fue el objetivo principal del viaje. No teníamos muchas referencias, salvo la conocida floración de los cerezos, hecho que le otorga la fama. Pero deambulando un poco por algunas páginas de internet y charlando con el casero de nuestro alojamiento, intuimos que las cascadas y el entorno natural es casi tan destacado como las terrazas repletas de cerezos. Así pues, intentamos repartirnos el día, con idea de ver cuantas más mejor.

Nuestra primera parada empieza entre los pueblos de Cabezabellosa y el Torno, ya que hemos entrado por esta carretera al valle, ya que nuestro alojamiento lo tenemos en Villar de Plasencia. El casero nos recomiendo hacer parada en el Roble Romanejo, un milenario Roble melojo (Quercus pyrenaica) junto a la carretera, y que tras cruzar una cerca metálica (que cerraremos a nuestro paso) nos espera espectacular y majestuoso.

Con su correspondiente cartel explicativo, y un vallado de madera, le damos mil vueltas y nos abstraemos ante dicho porte y su singular entorno.

Casi siempre que veo estos centenarios árboles, pienso en todo lo que han podido ver en todos los años que ha estado ahí creciendo. Tras las pertinentes fotos, en las que me toca sacar el “ojo de pez” para poder encuadrarlo en una foto, volvemos al coche para seguir marcha, no sin antes, acercarme al otro lado de la carretera para sacar alguna instantánea más de estos preciosos y centenares rebollos, que forman unas dehesas preciosas.

Desde aquí, pusimos rumbo a la rutita para ver las Cascada de las Nogaledas.

CASCADA DE LAS NOGALEDAS

Bueno, aquí tenemos la primera rutita de la mañana, para iniciar la ruta tenemos que ir al pueblo de Navaconcejo, y desde aquí cruzar al otro lado del río Jerte, donde ya intuiremos el inicio de sendero. Hay que decir, que la ruta salva bastante desnivel, por lo que hay tramos con bastante pendiente, y además por sendero estrecho, muy a tener en cuenta para gente que no esté acostumbrada a caminar o con calzado no apropiado. Aun así, hay un seguido de 7 cascadas, por lo que se puede ir subiendo e ir viendo hasta que uno se canse y volverse cuando quiera. La opción de la ruta circular también es factible, aunque te llevará unas horas hacerla. Nosotros vimos cortada nuestra ruta por una carrera de turismos, en la que era muy arriesgado cruzar la carretera por falta de una buena organización, pero aun así, pudimos ver buena parte de las cascadas.

El sendero, siempre cuesta arriba, pasa de las terrazas de cerezos a una exuberante vegetación de helechos, robles, nogales….siempre acompasados por el rugir del agua en cada cascada. Sin duda un lugar con un entorno precioso.

Encontramos muchísima gente en la ruta, lo que ralentizó nuestra marcha y restó un poco ambiente y armonía al entorno, pero por contra tuvimos la suerte de coger el inicio de primavera con un caudal muy majo que hacía que cada cascada fuera impresionante.

Es imprescindible el trípode si quieres sacar fotos decentes, así que tenerlo en cuenta si las visitáis.

En definitiva, la rutita, aunque no pudimos completarla, me dejó un sabor muy muy agradable, sin duda, uno de los puntos fuertes del Valle y de visita casi obligada.

 

 

Lo dicho, no pudimos completarlas todas, pero ya veis que el repertorio de lo que vimos es más que bonito. Una vez llegados al pueblo entre adelantamientos a gente, pasos estrechos en lo que hay que dejar pasar y el gentío presente se nos había hecho la hora de comer. Aun nos quedaba muuuuucho por ver……así que pensamos que pillar un bocata y comerlo en la siguiente cascada era la mejor opción para no perder tiempo, y así fue!!!. Acierto total!!! Así que dirigimos nuestros pasos hacia la preciosa Cascada del Calderón

 

CASCADA DEL CALDERÓN

Esta está normalmente fuera de los “circuitos” del turista, ya que justo debajo está la famosa Cascada del Caozo y pasa desapercibida, aun así es fácil llegar y está pie de pista. Subiendo al pueblo de Piornal, en la siguiente curva cerrada del desvío a la del Caozo, está está la señal de la del Calderón. Si llevas turismo, mejor dejar el coche en el desvío y bajar andando por la pista forestal hasta la cascada, total son 5 minutos y te ahorras dejarte el cárter como más de uno se lo había dejado cuando bajamos nosotros.

 

La cascada es sencilla y muy bonita, digna de ver cuando lleva mucho caudal.

Lo bueno de este valle, es que entre cascada y cascada, si lo coges en temporada, te das un festín de laderas blancas con las flores del cerezo, todo un espectáculo para la vista

Merece la pena parar en alguna terraza para disfrutar de estos árboles en flor y degustar su olor y su blanco radiante.

 

Y nada, para no hacer muy larga la entrada dejo las dos rutas de la tarde para el siguiente post, donde visitaremos la mencionada Cascada del Caozo y el impresionante paraje de la Garganta de los Infiernos y una ruta imprescindible para hacer.

Un saludo

 

Plovdiv (Bulgaria)

Seguimos con el viaje por Bulgaria, esta vez nos vamos a la segunda ciudad más poblada después de la capital, Sofía y que casi es de visita obligada si se visita el país. Se trata de Plovdiv, posiblemente una de las ciudades más antiguas de Europa, teniendo en consideración que su historia se remonta por encima de los 6.000 años, nos tenemos que remontar a antes incluso que los egipcios. Dicho esto, Plovdiv fue centro neurálgico de muchas civilizaciones, que la moldearon y le cambiaron el nombre unas cuantas veces. En tiempos de Alejandro Magno se llamó Philippopolis, posteriormente se independizó como capital de la Tracia con el nombre de Pulpudeva, luego vendría el periodo Romano con el nombre de Trimontim (Ciudad de las tres colinas), más tarde los eslavos la llamaron Puldin, y finalmente con la reconquista búlgara, adquirió su actual nombre. Dicho esto, nos demuestra, que historia no nos va a faltar en la visita a Plovdiv, incluso hay quien la vende como la Florencia búlgara, sobretodo por el paseo de su principal calle comercial donde las casas recuerdan vágamente a la arquitectura florentina, pero para mi Plovdiv es mucho más que esa calle principal.

La ciudad la encontramos al Sur de Bulgaria y desde la capital Sofía, tenemos como una hora y media en autobús. Existe una linea regular de autobuses que salen cada 2 horas desde la estación central de autobuses de Sofía y que te lleva en linea directa hasta Plovdiv por unas 14 Levas (7€). Pregunta en información de la estación y te dirá la taquilla donde sacar el billete. Y allí te dirán el andén. La verdad es que el alfabeto cirílico utilizado en el idioma búlgaro, unido a la poca simpatía que en general profesan los que están de cara al público en una ventanilla, hacen que a veces acciones tan sencillas, se puedan complicar un poco. Pero bueno, siempre te encuentras con gente amable que te ayudan en cualquier situación.

Una vez en el autobús y de camino a Plovdiv, te das cuenta del tráfico reinante para salir de Sofía, que nos lleva más de media hora, contrastando por otro lado con la extensa ruralidad que hay nada más salir de la gran urbe. Donde el campo, los bosques y las pequeñas aldeas, ganan protagonismo y extensión.

Una vez llegada a la destartalada Estación de autobuses de Plovdiv, retornas al ambiente búlgaro en esencia, todavía lejos de otras desarrolladas ciudades y te envuelve un ambiente de mayor pobreza, suciedad, desorganización, etc…. Intentamos dejar preparada la vuelta buscando la ventanilla donde sacaremos posteriormente el billete de vuelta, pero aquello es un caos y nuevamente pocas ganas de ayudar de la gente que te ha de vender un billete, nos cuesta unos buenos paseos y bastantes preguntas, encontrar la ventanilla. Con la faena hecha, salimos de la estación y nos vamos a buscar el centro, siempre ayudados por el Google Maps, que para estas cosas es “Dios”. Las calles con las aceras levantadas por las raíces de los árboles, parece ser una religión en Bulgaria, (no me quiero imaginar una silla de ruedas deambulando por estas calles), tropezón tras tropezón, llegamos a una zona mucho más adecentada, un precioso parque con una espectacular fuente. Casi no te puedes creer que tras estas destartaladas calles te encuentres con una parque grandisimo y cuidado al detalle, que preciosidad.

Además existe una zona Chill-out de bares justo al lado donde te llama poderosamente pararte a tomar un mojito. Nosotros como andamos de turismo y no tenemos mucho tiempo, ya que tenemos que coger el autobús de vuelta, en unas 3 horas, decidimos no parar y cruzar el parque en busca de la zona antigua.

Escondida tras la oficina de turismo, y a medio excavar y reconstruir nos encontramos con el Foro Romano. Vestigios de un antiguo foro romano que se deja fotografiar, pero que aun le falta mucha “mano” para ser adecentado a las visitas.

A partir de aquí nos metemos en la calle comercial principal, aquí sí que vemos una calle cuidada, limpia, moderna y con una arquitectura muy atractiva, eso sí, invadida por tiendas comerciales y de comida rápida, lo que la dotan de un bullicioso trajín de lugareños y turistas por partes iguales. Se oye en algún momento hablar español por ahí……somos una plaga.

Finalmente y tras un agujero en el suelo, descubrimos una excepcional reconstrucción de parte de un antiguo estadio romano, bien conservado, y aunque muy parcial, se aprecia su grandiosidad. Me gusta especialmente como lo han integrado en el ambiente moderno de la calle, cafeterías, tiendas, etc…., aquí sí que aplaudo!!

Y quieras o no, desde esta preciosa gradería, se ve la imponente Mezquita de Plovdiv, otra joyita con un precioso minarete que veremos desde casi cualquier parte de nuestro recorrido.

El entorno está muy bien recuperado, limpio, bullicioso de gente e integrado. Me va gustando Plovdid, si señor!!!

Son casi las 4 de la tarde y no hemos comido nada, y como no queremos perder tiempo, le metemos mano a un “Take away” de pizza que engullimos en minutos y a seguir la marcha. A continuación seguimos por la calle comercial principal, hasta el río Maritsa, sabiendo que la vuelta la realizaremos por el barrio que tenemos a nuestra derecha, el “casco viejo” que se torna en unas callejas de preciosa arquitectura y de imprescindible paseo por ellas.

Me encanta, me encanta, me encanta…….mucho encanto se respira por estas callejuelas, y mucho arte.

Con una escaleras que nos suben a la Iglesia de la Santa Madre de Dios, nos adentramos en otro peculiar barrio que también conviene recorrer. Pero antes hacemos parada en la iglesia. Quizás lo más bonito sean las vistas que desde la plaza observamos de buena parte de la ciudad.

Curiosamente la iglesia bonita es una cuca iglesia muy cercana a esta, y que tiene una entrada por un patio, muy coqueto y que al entrar adquiere una belleza sin igual. Como casi todas, de carácter ortodoxo, el ambiente azulado y la luz la distinguen de la mayoría de iglesias ortodoxas que hemos visto y en las que prevalece la penumbra y la tenue iluminación de las velas.

Inmersos ya en el barrio alto, aquí la arquitectura vuelve a cambiar, y las callejas, muy bien cuidadas asombran al visitante que pasea por ellas.

 


Este coqueto barrio, nos transporta al renacimiento búlgaro, con una arquitectura muy particular y colorista, que otorgan otra riqueza más de la ciudad. Y aquí cercano, se esconde la joya de la corona de Plovdiv, el Teatro Romano, construido en la época de Trajano, siglo II d.C. y con capacidad para unas 7.000 personas, es uno de los platos fuertes de la visita, exquisitamente restaurado y descubierto en la década de los 70, ha sido un hito en la restauración búlgara, y buena fe de ello es la belleza y lo bien conservado que está.

Sólo por verlo in situ, ya merece la pena el viaje. Se encuentra vallado, pero se puede visitar su interior previa entrada. Aun así, la reja que lo circunda es suficientemente cómoda como para disfrutar de él sin falta de entrar. Una maravilla, sin duda que esconde esta ciudad.

Las vistas, y los alrededores, lo complemente perfectamente.

Y disfrutada de la visita a la ciudad, nos vemos en la obligación de volver hacia la estación de autobús para no perder el bus de vuelta, así que deshacemos lo andado pasando nuevamente por el precioso parque y disfrutando ya del espectáculo de luz y color de las fuentes de agua, nos vamos de Plovdiv con una sensación de haber visitado una ciudad con mucha historia. Bien es cierto, y cabe decir, que aunque hay zonas muy bien conservadas y con afán de mostrar al turista buena parte de su riqueza histórica y arquitectónica, están todavía a muchos años de tener una auténtica ciudad turística y moderna. Tienen patrimonio para ser un auténtico bombazo, y las primeras pinceladas son de sobresaliente, pero aun les queda un largo camino.

Yo me llevo un saborazo muy dulce de esta preciosa e histórica ciudad, y quizás como toda Bulgaria sea el momento idóneo de visitar, pues aun no está masificado y mantiene la esencia búlgara en muchos rincones, tanto para bien, como para mal.

Monasterio de Rila (Bulgaria)

En las próximas entradas intentaremos desgranar un poquito el último viaje realizado a Hungría y Bulgaria y donde destacaremos las cosas más interesantes a visitar. En primer lugar hablaremos del famoso y precioso Monasterio de Rila, posiblemente uno de los 5 enclaves más visitados de Bulgaria y declarado en 1983  Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Llegar a este Monasterio, es todo una odisea si se quiere llegar en transporte público. Pues se encuentra a 120 kms. de Sofía, la capital y el autobús te deja muy poco tiempo de visita al monasterio, al llegar sobre las 13:15 y con salida a las 15:30, eso sí, es barato, 11 levas el trayecto (menos de 6 Euros). Por lo que nosotros optamos por alquilar un coche en Sofía y hacer el viaje a nuestro antojo. (27€ el alquiler del coche), así no lo veríamos con prisas ni condicionados.

El Monasterio se encuentra al Sur de la capital, en un precioso valle que se adentra en las impresionantes Montañas Rila y que dotan al Monasterio de un entorno único. Es el Monasterio más grande e importante de Bulgaria, por lo que es visitado por turistas y propios del país. Curiosamente no hay que pagar entrada para verlo, solamente te cobran 4 Levas (2 €) por aparcar en la misma puerta, y para dentro.

La austeridad exterior contrasta, una vez llegado a la puerta con el colorista trabajo de iconos en el mismo porche de entrada. Preludio, sin duda de lo que vendrá.

Una vez entras por la puerta, voilá, ojos como platos, boca abierta y a disfrutar.

El Monasterio se fundó en el Siglo X (año 927) por Ivan Rilski, que fue un ermitaño que se retiró a estas montañas y estuvo viviendo en el hueco de un árbol en forma de ataud. Tal fue su fama, que numerosos monjes quisieron emularlo y de ahí que se construyera el monasterio para dar cobijo a tanta peregrinación. Posteriormente a su muerte y al aumento de la peregrinación hasta el lugar, el monasterio tuvo que ampliarse aun más.

Fue destruido en varias ocasiones por el Imperio Otomano en su ocupación de país, además de sufrir algún incendio parcial, pero la devoción de las gentes de Bulgaria y sus donaciones hicieron que perdurara hasta nuestros días. Algo, sin duda de agradecer, pues su belleza es única.

 

 

El marco que la envuelve le otorga aun más belleza y espiritualidad al sitio, sin duda. Nosotros además lo cogimos con los colores del otoño y las primeras nieves en las cumbres.

El centro del Monasterio lo ocupan dos edificaciones diferenciadas, por un lado la Torre Hreliova, una sencilla construcción de 23 metros de altura y construida en 1335. Pero lo que destaca sobremanera es la preciosa iglesia ortodoxa en el centro, trabajada en su totalidad al estilo renacentista típico de Bulgaria y con un sinfín de pinturas icónicas típicas de la religión ortodoxa que inundan el interior de las arcadas.

Un trabajo minucioso y colorista que te deja embobado viendo pasajes religión cristiana ortodoxa. El interior, igualmente decorado, pero mucho más oscuro y austero, no puede competir con la belleza exterior.

 

Se puede acceder a la Torre Hreliova por unas 5 levas, pero no merece mucho la pena, las vistas son pobres ya que carece de balconada visitable y desde las ventanas poco se aprecia del entorno. Aun así, como la visita al monasterio es gratuita (salvo el aparcamiento) lo pagamos gustosos.

 

En el propio monasterio se puede dormir por poco dinero, aunque no esperes lujos, ya que se trata de un lugar de peregrinación y con lujos más acorde con un monasterio que con un Hotel, pero cualquier opción es válida.

Poco más se puede decir de este lugar, una auténtica maravilla que hay que visitar si se viaja a Bulgaria, por la belleza del monasterio, el entorno y la espiritualidad que transmite.

 

 

Ruta del Cares (Poncebos-Caín)

En nuestra escapada por Asturias decidimos hacer la famosa Ruta del Cares, ya que habíamos oído hablar mucho de ella y queríamos saborearla “in situ”. Así que nos planificamos con la predicción meteorológica un buen día, ya que la ruta, debido a su longitud iba a llevarnos prácticamente toda la jornada.

Un poco de situación:

Aunque históricamente la Ruta era mucho más larga, el 90% de los excursionistas se centran en el recorrido entre los pueblos de Poncebos (Asturias) y Caín (León), concretamente por la Garganta Divina, ya que es el tramo más espectacular de la senda. Este recorrido fue habilitado como parte de la obra hidráulica que se construyó para abastecer de agua la Central Hidroeléctrica de Camarmeña, y que durante todo el recorrido se puede ver tan magna obra de ingeniería, muchas veces excavada en la misma roca y que actualmente se encuentra en desuso. Hay algunos paneles explicativos sobre dicha obra y su construcción, así como de los lugareños que la hicieron.

La Ruta:

La ruta en sí, que explicaremos aquí, es la que hace todo el mundo y que discurre entre Poncebos y Caín, y que cuenta con un total de 12 Kilómetros (SOLO IDA!!!). Por lo que si no queréis pagar taxi o similar para volver, os tocará hacer 24 kms andando, ida y vuelta. Por suerte, el perfil es bastante suave, y aunque hay subidas y bajadas, no son excesivamente largas ni pronunciadas. Sólo mencionar unos 2 kilómetros y medio que hay de subida desde Poncebos hasta “los Collaos” donde sí que hay algo más de desnivel y puede ser fatigoso para quien no esté muy acostumbrado, aunque tomándoselo con calma, no reviste mayor dificultad.

Nosotros, al ser Septiembre, dejamos el coche en el puente de Torbanes donde está el desvío a Sotres, junto al Funicular de Bulnes, hay un pequeño aparcamiento, y sino en la misma cuneta de la carretera a Sotres. En caso de ser Julio o Agosto, hay que dejarlo antes de la central de Camarmeña, en los sitios habilitados, ya que se satura.

La verdad es que desde el puente de Torbanes, ya se observa un precioso valle angosto surcado por el río Cares, y por suerte para nosotros, un día espléndido el que nos iba a acompañar, sol y agradable temperatura, sin excesivo calor. Cogiendo la carretera río arriba, pasamos junto a un hostal-bar, idóneo para la vuelta echar la cervecita de rigor, y un poquito más adelante, se desvía a mano izquierda por un vallejo, el sendero que sube al pueblo de Bulnes. Y apenas 150 metros más arriba, un nuevo panel explicativo de la ruta del Cares, y un desvío de empinada cuesta a mano derecha que nos pone en situación de empezar la ruta.

Estos primeros kilómetros son de ganar altura en la ladera y por tanto con algo de desnivel, que pacientemente vamos superando. Francamente las piernas están frescas y se sube bien.

El camino en su mayor parte es muy cómodo, siempre ganando altura y algo alejados del barranco en estos primeros metros de ruta. Eso sí, las vistas ya empiezan a gustarnos, mucha vertical, mucha roca y mucho verde…..típico de Picos.

Pronto llegamos a unos edificios en ruinas custodiados por preciosos Tilos de buen porte, ya tenemos más de la mitad de subida hecha, así que aprovechamos la sombra para darnos un respiro, un traguito de agua y para arriba a buscar el punto más alto, “los collaos”.

Una vez arriba, un cartel nos explica la increíble obra de ingeniería para traer el agua, y el por qué de dicha senda, que leemos gustosos con la cantimplora en la mano.

A partir de aquí, el sendero ya es casi todo de bajada o llano, pero con el handicap de tener aun 9 kms por delante hasta Caín.  Aun así, el paisaje es un espectáculo, que impresionante el macizo de Picos, sin duda.

A partir de ahora, la senda adquiere mayor verticalidad, sobretodo en algunos puntos donde se precipita bastantes metros en vertical. Nosotros en ningún caso pasamos apuros, ni vértigo, ni nada parecido, es más nos pareció de risa, pues habíamos oído comentarios sobre dicho peligro, y no lo vemos por ningún sitio. La senda es muy ancha y salvo que te cruces con mucha gente (puede ser el caso en meses de mucha afluencia) no nos pareció para nada peligroso. Eso sí, conviene saber, que no hay barandillas de protección prácticamente en toda el desarrollo del camino, por lo que si vamos con niños, hay que llevarlos siempre en la parte de dentro del camino y a ser posible de la mano, así evitaremos situación de peligro.

Es quizás uno de sus puntos fuertes, la verticalidad que adquiere el camino con respecto al precipicio que deja siempre a un lado, y lo que dota a este sendero de tanta espectacularidad. Pero lo dicho, siempre sobre senda ancha y de fácil trasiego, en la que no vimos peligro alguno. Pero no todo el mundo percibe el vértigo o el peligro de la misma manera, por tanto, conviene siempre informarse antes de hacerla.

Las cabras, son las principales protagonistas en muchas partes del recorrido, ellas sí que no tienen vértigo.

En una de las curvas nos encontramos con un reguero, bien franqueado por un pequeño puente de madera, es uno de los pocos puntos donde podremos refrescarnos. Para la hora de beber agua, siempre es mejor llevar una buena cantimplora y olvidarnos de beber de este agua, sobretodo si no se está muy acostumbrado a beber de fuentes.

Si apreta el calor, es un buen sitio para refrescarse bien antes de continuar.

Finalmente y tras pasar primero por el puente Bolín, llegamos al famoso Puente de los Rebecos, lo que nos anuncia que estamos muy cerquita ya de Caín. Pero antes tendremos que pasar por unos estrechos túneles con agua que hará más divertida si cabe esta bonita ruta.

Una vez cruzado el puente de la presa, en apenas 10 minutos ya estamos en Caín, pintoresco pueblecito de la provincia de León, y que nos espera con una cervecita bien fresca para reponer fuerzas.

Ahora ya mentalizados para la vuelta, hemos empleado unas 4 horas de Poncebos a Caín, incluídas paradas a comer, fotografiar, etc….La vuelta la hacemos más a piñón y nos cuesta sólo 2 horas y media. Supongo que andar lo desandado nos hace ya ir más ligeros.

 

La vuelta la resolvemos debatiendo y ya menos embobados con el paisaje, aunque las luces de la tarde empiezan a ser chulas para las fotos, así que apuramos con los últimos flashazos.

 

 

 

 

En definitiva, nos queda un buen sabor de boca de la ruta, quizás nos esperábamos más, pues nos la habían vendido muy bien, y fráncamente nos defraudó algo. Eso no quita que sea un rutón de espectaculares paisajes y verticales paredes, quizás algo monótona para tantas horas andando, al final es casi siempre lo mismo. Pero no por ello, vamos a dejar de recomendarla a todo montañero que se acerque a la zona.

Es un sendero casi de obligado cumplimiento el realizarlo. Desde aquí, os dejamos esta reseña para todo aquel que quiera realizarlo.

un saludo

Perdiguero 3.222m. (Por Literola)

Bueno, pues hoy vamos con una ruta en mayusculas por tierras pirenaicas. Llevábamos unos meses ya con ganas, pero por unas cosas u otras, al final se nos iba al traste cualquier escapada a Pirineos. Finalmente, nos reservamos el puente de San Jorge, festivo en Aragón para la escapada, y como objetivo nos pusimos subir el Pico Perdiguero, que con sus 3.222m. es una de las cumbres míticas de la zona de Benasque.

Nuestra primera propuesta era subir por el valle de Literola, dormir en la Cabaña de Literola y al día siguiente hacer cima, pero pensando que era puente festivo en Aragón y que podría haber gente, decidimos cargar con la Tienda y hacer noche más arriba, en el Ibonet de Literola, sobre los 2.500 metros para luego al día siguiente acometer la cima. Y dicho y hecho, subimos el sábado por la tarde y aparcamos en el Puente de Literola, no tiene pérdida, pues saliendo de Benasque en dirección al Valle de Benasque, el Valle de Literola se abre a la izquierda justo en frente del Balneario de los Baños de Benasque. Hay una zona cómoda de aparcamiento a la derecha junto a la carretera y en seguida se ve el inicio de sendero, bien señalado que te informa que en 3 horas llegas al Ibonet.

Así pues, cargando bien la mochila con todo lo necesario, dejamos aparcado el coche y para arriba con las pilas bien cargadas, son las 5 y media y nos esperan aun unas 2 horas y media de subida hasta el Ibonet donde queremos montar la tienda.

 

Los primeros repechos nos llevan por dentro del bosque de Pino y Aveto, un entorno muy bonito para empezar y que conforme vamos ganando desnivel, nos deja ya en las primeras praderas de montaña.

Llegados este punto, la vegetación arbórea desaparece casi por completo y nos adentramos en el mundo de la hierba, las flores, la roca y la nieve. Hemos ganado rápidamente altura y de los 1.600m. donde dejamos el coche, estamos ya en los 1.900, los primeros neveros en la cara sur, empiezan a ser visible, así como los restos de algunos aludes que este invierno han sacudido esta ladera.

Por contra, la otra vertiente del valle, la cara norte, arranca tapada por la nieve ya bien bien entrados los 2.000m. y de forma continuada. La cara sur, en cambio, sólo son  machas……

Llegamos a la altura de la Cabaña de Literola, sobre los 2.000 metros, y vamos con muchas fuerzas todavía, así que ni paramos, eso sí, desde aquí ya vemos el Perdigueret y al fondo el Hito Este del Perdiguero, objetivo del sábado.

Perdigueret en primer plano e Hito Este del Perdiguero al fondo

Después de seguir subiendo y siempre por la vertiente solana, llegamos a lo que bautizamos como el mini-ibón, una pequeña lagunilla a unos 2.300m. de altitud, aquí ya la nieve empieza a ser continuada, pero no nos planteamos cramponear, ya que hay mucha huella y la nieve está muy blanda, se avanza muy bien.

En nuestro caso, en la subida, seguimos la ruta normal del sendero, que nos sube por la pala derecha (flecha azul), pero en la bajada optamos por recorrer el arroyo que desemboca del Ibonet hasta esta lagunilla y que nos traería más comodamente (vallejo señalado con la flecha roja). Si hay suficiente nieve, es preferible ir por donde discurre el río, sino, mejor seguir por la senda marcada en azul en la foto.

La verdad que el entorno es una maravilla, y la luz del atardecer empieza a iluminar montañas con bellos matices.

Macizo de las Maladetas al fondo

Esa pala nos salva otro buen desnivel, y ya nos vemos entrando casi en el estrecho que da acceso al Ibonet de Literola.

Mirando atrás, nuevamente…..

Y finalmente, pasamos por el estrecho, que nos da acceso al Ibonet.

 

 

Ahora nos tocaba encontrar una pequeña pradera donde plantar la tienda, ya que eran las 8 y la luz empezaba a caer a marchas forzadas, así como la temperatura.

Finalmente encontramos un precario llano, con más piedras que otra cosa, pero que nos salva la papeleta de montar la tienda y pasar la noche.

Apartamento con vistas

El entorno es una pasada, encajados en esta hoya donde está el Ibón, eso sí, bajo un buen manto de nieve y hielo. Y con unas vistas a la pala que tendremos que subir mañana, esperemos que con la nieve bien transformada para que los crampones hagan su trabajo. La temperatura cayendo en picado!! y es que vamos a dormir a 2.500m.

Pedro, la Suite y la rampita de mañana

Cenamos y en seguida nos metemos en la tienda, ya que el frío aprieta y empieza a helar con ganas. Nos vendrá bien, para mañana tener la nieve en perfecto estado.

Una vez amanecidos, nos ponemos en marcha a las 8 tras desayunar y recoger todo.

La nieve está perfecta, se ha puesto como un risco, así que la primera faena es calzarse los crampones y sacar el piolet. Esta primera pala tiene buena graduación, aunque no reviste mayor dificultad. Eso sí, el calor por el día hace estragos y vemos bastantes grietas sobre el manto, cuidadín, cuidadín!!

 

Para evitar grietas, optamos por subir el corredor de la derecha, que tiene un pasín con un pozo de los que hay que tirar de fé, y creer en tu piolet. Pero sí, agarra bien, así que el resalte lo salvamos sin complicaciones. Luego para arriba ya es coser y cantar.

 

Las palas se suceden de diferentes inclinaciones, pero la nieve está muy muy buena, así que vamos seseando para ganar desnivel rápidamente.

En una de las últimas palas, aparece el Hito Este del Perdiguero al fondo, ya dándole el sol……lo que nos indica que salimos de estas palas y llegamos al desague del Ibón de Literola.

En este llano del Ibón, decidimos buscar el sol, y reponer algo de fuerzas después del primer arreón por las palas de nieve.

 


A partir de aquí, es evidente el camino, subiendo por la espalda de la montaña a buscar siempre la arista cimera que nos llevará tras pasar por el Hito Este del Perdiguero hasta el Perdiguero. El Ibón de Literola lo dejamos nuestra derecha, aunque no hay rastro de él, ya que está totalmente sepultado por la nieve.

 

Para nuestra sorpresa hay muy poca nieve en esta última tramada, y lo que podría hacerse más llevadero con crampones, se torna un poco más pesado sobre el canchal de piedras. Es un tramo al principio bastante vertical y pesado de recorrer con tanta pedriza, pero bueno, hay que darle duro y lo acometemos con ganas.

Cuando termina la nieve continua, quitamos crampones y a seguir por las piedras.

Acercandonos a la antecima

Siempre llevaremos la antecima a nuestra vista, en realidad el Perdiguero no lo veremos hasta la cima del Hito Este, lo que iremos viendo como referencia de la cima es una antecima, luego veremos el Hito Este y por último el Perdiguero.

Aquí ya no tiene pérdida, pues sólo hay que seguir el cordal, teniendo siempre la precaución de ir bien metidos en la cara sur, pues la neveros suelen hacer balcón en la cara norte y el paso de una persona podría desencadenar la ruptura. Así que con esa precaución de ir siempre pegado a la izquierda avanzamos a hacer nuestro tres mil.

Perdiguero desde el Hito Este

Llegado al Hito Este (3.171m.) ya vemos perfectamente el Pico Perdiguero y su ultimo cordal antes de la cima. Esto está hecho!!

Perdiguero 3.222m.

Pues objetivo cumplido!!! en la cima, con un día inmejorable, casi sin viento y disfrutando de unas vistas espectaculares. La verdad es que las sensaciones son impagables.

Mientras Pedro medita en la cima, yo me dedico a zoomear los principales macizos….

 

 

Podemos ver el macizo de las Maladetas (Aneto, Maladeta, Maldito, Alba….). También el macizo del Perdido (Monte Perdido, Cilindro de Marboré, Marboré, Soum de Ramond….) o el impresionante Posets o Llardana….

Estamos en la frontera con Francia, por lo que vemos parte de Pirineo frances, yo me encanto con el Lac du Portillon que lo tenemos muy cerquita y que me permite zoomear con la cámara para ver las fracturas del hielo en las orillas.

Con esta guisa, le metemos al cuerpo un poco de bebida y unas barritas y empezamos a pensar en la bajada, que es lo que tenemos a continuación. Vamos bien de fuerzas, pero sabemos que queda un largo camino hasta el coche.

Lo dicho, el único peligro aquí es no arrimarse en exceso al balcón para no forzar la fractura, y siempre con precaución.

El día está espectacular, el calor ha transformado la nieve que ya es primavera, y nos olvidamos de crampones, siguiendo las huellas tiramos para abajo, esta vez, variando la bajada, y es que nos evitamos bajar al Ibón y bajar por las canales de desagüe de éste, si nos vamos hacia la ladera del Perdigueret para bajar por ella, un tramo más cómodo y sostenido que nos llevará al Ibonet mucho más rápido, o al menos más cómodo.

 

Aquí os dejo la ruta en dos mapas……

Este primero desde el aparcamiento hasta el Ibonet donde hacemos noche

En rojo la vía de subida y en azul la variante de bajada…

Y en este otro mapa la segunda parte, desde el vivac del Ibonet hasta la cima…

Y aquí lo mismo, la ruta roja la de subida y la variante azul la de bajada.

En resumen, una gran ruta factible para hacerla en el día (te llevará entre 8 y 9 horas) o como en nuestro caso, para hacer noche por medio y dormir en la montaña. No tiene complicación ni paso técnico alguno, salvo alguna trepada tonta en la artista cimera y todo lo que te puedas encontrar en condiciones invernales. Donde el único handicap es el desnivel acumulado desde el coche 1.600 hasta la cima 3.222m. por lo tanto se ha de estar bien de forma física para subir.

El ambiente es magnífico y las vistas arriba de las buenas y bonitas. A nosotros nos dejó un grandísimo sabor de boca.