Plovdiv (Bulgaria)

Seguimos con el viaje por Bulgaria, esta vez nos vamos a la segunda ciudad más poblada después de la capital, Sofía y que casi es de visita obligada si se visita el país. Se trata de Plovdiv, posiblemente una de las ciudades más antiguas de Europa, teniendo en consideración que su historia se remonta por encima de los 6.000 años, nos tenemos que remontar a antes incluso que los egipcios. Dicho esto, Plovdiv fue centro neurálgico de muchas civilizaciones, que la moldearon y le cambiaron el nombre unas cuantas veces. En tiempos de Alejandro Magno se llamó Philippopolis, posteriormente se independizó como capital de la Tracia con el nombre de Pulpudeva, luego vendría el periodo Romano con el nombre de Trimontim (Ciudad de las tres colinas), más tarde los eslavos la llamaron Puldin, y finalmente con la reconquista búlgara, adquirió su actual nombre. Dicho esto, nos demuestra, que historia no nos va a faltar en la visita a Plovdiv, incluso hay quien la vende como la Florencia búlgara, sobretodo por el paseo de su principal calle comercial donde las casas recuerdan vágamente a la arquitectura florentina, pero para mi Plovdiv es mucho más que esa calle principal.

La ciudad la encontramos al Sur de Bulgaria y desde la capital Sofía, tenemos como una hora y media en autobús. Existe una linea regular de autobuses que salen cada 2 horas desde la estación central de autobuses de Sofía y que te lleva en linea directa hasta Plovdiv por unas 14 Levas (7€). Pregunta en información de la estación y te dirá la taquilla donde sacar el billete. Y allí te dirán el andén. La verdad es que el alfabeto cirílico utilizado en el idioma búlgaro, unido a la poca simpatía que en general profesan los que están de cara al público en una ventanilla, hacen que a veces acciones tan sencillas, se puedan complicar un poco. Pero bueno, siempre te encuentras con gente amable que te ayudan en cualquier situación.

Una vez en el autobús y de camino a Plovdiv, te das cuenta del tráfico reinante para salir de Sofía, que nos lleva más de media hora, contrastando por otro lado con la extensa ruralidad que hay nada más salir de la gran urbe. Donde el campo, los bosques y las pequeñas aldeas, ganan protagonismo y extensión.

Una vez llegada a la destartalada Estación de autobuses de Plovdiv, retornas al ambiente búlgaro en esencia, todavía lejos de otras desarrolladas ciudades y te envuelve un ambiente de mayor pobreza, suciedad, desorganización, etc…. Intentamos dejar preparada la vuelta buscando la ventanilla donde sacaremos posteriormente el billete de vuelta, pero aquello es un caos y nuevamente pocas ganas de ayudar de la gente que te ha de vender un billete, nos cuesta unos buenos paseos y bastantes preguntas, encontrar la ventanilla. Con la faena hecha, salimos de la estación y nos vamos a buscar el centro, siempre ayudados por el Google Maps, que para estas cosas es “Dios”. Las calles con las aceras levantadas por las raíces de los árboles, parece ser una religión en Bulgaria, (no me quiero imaginar una silla de ruedas deambulando por estas calles), tropezón tras tropezón, llegamos a una zona mucho más adecentada, un precioso parque con una espectacular fuente. Casi no te puedes creer que tras estas destartaladas calles te encuentres con una parque grandisimo y cuidado al detalle, que preciosidad.

Además existe una zona Chill-out de bares justo al lado donde te llama poderosamente pararte a tomar un mojito. Nosotros como andamos de turismo y no tenemos mucho tiempo, ya que tenemos que coger el autobús de vuelta, en unas 3 horas, decidimos no parar y cruzar el parque en busca de la zona antigua.

Escondida tras la oficina de turismo, y a medio excavar y reconstruir nos encontramos con el Foro Romano. Vestigios de un antiguo foro romano que se deja fotografiar, pero que aun le falta mucha “mano” para ser adecentado a las visitas.

A partir de aquí nos metemos en la calle comercial principal, aquí sí que vemos una calle cuidada, limpia, moderna y con una arquitectura muy atractiva, eso sí, invadida por tiendas comerciales y de comida rápida, lo que la dotan de un bullicioso trajín de lugareños y turistas por partes iguales. Se oye en algún momento hablar español por ahí……somos una plaga.

Finalmente y tras un agujero en el suelo, descubrimos una excepcional reconstrucción de parte de un antiguo estadio romano, bien conservado, y aunque muy parcial, se aprecia su grandiosidad. Me gusta especialmente como lo han integrado en el ambiente moderno de la calle, cafeterías, tiendas, etc…., aquí sí que aplaudo!!

Y quieras o no, desde esta preciosa gradería, se ve la imponente Mezquita de Plovdiv, otra joyita con un precioso minarete que veremos desde casi cualquier parte de nuestro recorrido.

El entorno está muy bien recuperado, limpio, bullicioso de gente e integrado. Me va gustando Plovdid, si señor!!!

Son casi las 4 de la tarde y no hemos comido nada, y como no queremos perder tiempo, le metemos mano a un “Take away” de pizza que engullimos en minutos y a seguir la marcha. A continuación seguimos por la calle comercial principal, hasta el río Maritsa, sabiendo que la vuelta la realizaremos por el barrio que tenemos a nuestra derecha, el “casco viejo” que se torna en unas callejas de preciosa arquitectura y de imprescindible paseo por ellas.

Me encanta, me encanta, me encanta…….mucho encanto se respira por estas callejuelas, y mucho arte.

Con una escaleras que nos suben a la Iglesia de la Santa Madre de Dios, nos adentramos en otro peculiar barrio que también conviene recorrer. Pero antes hacemos parada en la iglesia. Quizás lo más bonito sean las vistas que desde la plaza observamos de buena parte de la ciudad.

Curiosamente la iglesia bonita es una cuca iglesia muy cercana a esta, y que tiene una entrada por un patio, muy coqueto y que al entrar adquiere una belleza sin igual. Como casi todas, de carácter ortodoxo, el ambiente azulado y la luz la distinguen de la mayoría de iglesias ortodoxas que hemos visto y en las que prevalece la penumbra y la tenue iluminación de las velas.

Inmersos ya en el barrio alto, aquí la arquitectura vuelve a cambiar, y las callejas, muy bien cuidadas asombran al visitante que pasea por ellas.

 


Este coqueto barrio, nos transporta al renacimiento búlgaro, con una arquitectura muy particular y colorista, que otorgan otra riqueza más de la ciudad. Y aquí cercano, se esconde la joya de la corona de Plovdiv, el Teatro Romano, construido en la época de Trajano, siglo II d.C. y con capacidad para unas 7.000 personas, es uno de los platos fuertes de la visita, exquisitamente restaurado y descubierto en la década de los 70, ha sido un hito en la restauración búlgara, y buena fe de ello es la belleza y lo bien conservado que está.

Sólo por verlo in situ, ya merece la pena el viaje. Se encuentra vallado, pero se puede visitar su interior previa entrada. Aun así, la reja que lo circunda es suficientemente cómoda como para disfrutar de él sin falta de entrar. Una maravilla, sin duda que esconde esta ciudad.

Las vistas, y los alrededores, lo complemente perfectamente.

Y disfrutada de la visita a la ciudad, nos vemos en la obligación de volver hacia la estación de autobús para no perder el bus de vuelta, así que deshacemos lo andado pasando nuevamente por el precioso parque y disfrutando ya del espectáculo de luz y color de las fuentes de agua, nos vamos de Plovdiv con una sensación de haber visitado una ciudad con mucha historia. Bien es cierto, y cabe decir, que aunque hay zonas muy bien conservadas y con afán de mostrar al turista buena parte de su riqueza histórica y arquitectónica, están todavía a muchos años de tener una auténtica ciudad turística y moderna. Tienen patrimonio para ser un auténtico bombazo, y las primeras pinceladas son de sobresaliente, pero aun les queda un largo camino.

Yo me llevo un saborazo muy dulce de esta preciosa e histórica ciudad, y quizás como toda Bulgaria sea el momento idóneo de visitar, pues aun no está masificado y mantiene la esencia búlgara en muchos rincones, tanto para bien, como para mal.

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Monasterio de Rila (Bulgaria)

En las próximas entradas intentaremos desgranar un poquito el último viaje realizado a Hungría y Bulgaria y donde destacaremos las cosas más interesantes a visitar. En primer lugar hablaremos del famoso y precioso Monasterio de Rila, posiblemente uno de los 5 enclaves más visitados de Bulgaria y declarado en 1983  Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Llegar a este Monasterio, es todo una odisea si se quiere llegar en transporte público. Pues se encuentra a 120 kms. de Sofía, la capital y el autobús te deja muy poco tiempo de visita al monasterio, al llegar sobre las 13:15 y con salida a las 15:30, eso sí, es barato, 11 levas el trayecto (menos de 6 Euros). Por lo que nosotros optamos por alquilar un coche en Sofía y hacer el viaje a nuestro antojo. (27€ el alquiler del coche), así no lo veríamos con prisas ni condicionados.

El Monasterio se encuentra al Sur de la capital, en un precioso valle que se adentra en las impresionantes Montañas Rila y que dotan al Monasterio de un entorno único. Es el Monasterio más grande e importante de Bulgaria, por lo que es visitado por turistas y propios del país. Curiosamente no hay que pagar entrada para verlo, solamente te cobran 4 Levas (2 €) por aparcar en la misma puerta, y para dentro.

La austeridad exterior contrasta, una vez llegado a la puerta con el colorista trabajo de iconos en el mismo porche de entrada. Preludio, sin duda de lo que vendrá.

Una vez entras por la puerta, voilá, ojos como platos, boca abierta y a disfrutar.

El Monasterio se fundó en el Siglo X (año 927) por Ivan Rilski, que fue un ermitaño que se retiró a estas montañas y estuvo viviendo en el hueco de un árbol en forma de ataud. Tal fue su fama, que numerosos monjes quisieron emularlo y de ahí que se construyera el monasterio para dar cobijo a tanta peregrinación. Posteriormente a su muerte y al aumento de la peregrinación hasta el lugar, el monasterio tuvo que ampliarse aun más.

Fue destruido en varias ocasiones por el Imperio Otomano en su ocupación de país, además de sufrir algún incendio parcial, pero la devoción de las gentes de Bulgaria y sus donaciones hicieron que perdurara hasta nuestros días. Algo, sin duda de agradecer, pues su belleza es única.

 

 

El marco que la envuelve le otorga aun más belleza y espiritualidad al sitio, sin duda. Nosotros además lo cogimos con los colores del otoño y las primeras nieves en las cumbres.

El centro del Monasterio lo ocupan dos edificaciones diferenciadas, por un lado la Torre Hreliova, una sencilla construcción de 23 metros de altura y construida en 1335. Pero lo que destaca sobremanera es la preciosa iglesia ortodoxa en el centro, trabajada en su totalidad al estilo renacentista típico de Bulgaria y con un sinfín de pinturas icónicas típicas de la religión ortodoxa que inundan el interior de las arcadas.

Un trabajo minucioso y colorista que te deja embobado viendo pasajes religión cristiana ortodoxa. El interior, igualmente decorado, pero mucho más oscuro y austero, no puede competir con la belleza exterior.

 

Se puede acceder a la Torre Hreliova por unas 5 levas, pero no merece mucho la pena, las vistas son pobres ya que carece de balconada visitable y desde las ventanas poco se aprecia del entorno. Aun así, como la visita al monasterio es gratuita (salvo el aparcamiento) lo pagamos gustosos.

 

En el propio monasterio se puede dormir por poco dinero, aunque no esperes lujos, ya que se trata de un lugar de peregrinación y con lujos más acorde con un monasterio que con un Hotel, pero cualquier opción es válida.

Poco más se puede decir de este lugar, una auténtica maravilla que hay que visitar si se viaja a Bulgaria, por la belleza del monasterio, el entorno y la espiritualidad que transmite.

 

 

Ruta del Cares (Poncebos-Caín)

En nuestra escapada por Asturias decidimos hacer la famosa Ruta del Cares, ya que habíamos oído hablar mucho de ella y queríamos saborearla “in situ”. Así que nos planificamos con la predicción meteorológica un buen día, ya que la ruta, debido a su longitud iba a llevarnos prácticamente toda la jornada.

Un poco de situación:

Aunque históricamente la Ruta era mucho más larga, el 90% de los excursionistas se centran en el recorrido entre los pueblos de Poncebos (Asturias) y Caín (León), concretamente por la Garganta Divina, ya que es el tramo más espectacular de la senda. Este recorrido fue habilitado como parte de la obra hidráulica que se construyó para abastecer de agua la Central Hidroeléctrica de Camarmeña, y que durante todo el recorrido se puede ver tan magna obra de ingeniería, muchas veces excavada en la misma roca y que actualmente se encuentra en desuso. Hay algunos paneles explicativos sobre dicha obra y su construcción, así como de los lugareños que la hicieron.

La Ruta:

La ruta en sí, que explicaremos aquí, es la que hace todo el mundo y que discurre entre Poncebos y Caín, y que cuenta con un total de 12 Kilómetros (SOLO IDA!!!). Por lo que si no queréis pagar taxi o similar para volver, os tocará hacer 24 kms andando, ida y vuelta. Por suerte, el perfil es bastante suave, y aunque hay subidas y bajadas, no son excesivamente largas ni pronunciadas. Sólo mencionar unos 2 kilómetros y medio que hay de subida desde Poncebos hasta “los Collaos” donde sí que hay algo más de desnivel y puede ser fatigoso para quien no esté muy acostumbrado, aunque tomándoselo con calma, no reviste mayor dificultad.

Nosotros, al ser Septiembre, dejamos el coche en el puente de Torbanes donde está el desvío a Sotres, junto al Funicular de Bulnes, hay un pequeño aparcamiento, y sino en la misma cuneta de la carretera a Sotres. En caso de ser Julio o Agosto, hay que dejarlo antes de la central de Camarmeña, en los sitios habilitados, ya que se satura.

La verdad es que desde el puente de Torbanes, ya se observa un precioso valle angosto surcado por el río Cares, y por suerte para nosotros, un día espléndido el que nos iba a acompañar, sol y agradable temperatura, sin excesivo calor. Cogiendo la carretera río arriba, pasamos junto a un hostal-bar, idóneo para la vuelta echar la cervecita de rigor, y un poquito más adelante, se desvía a mano izquierda por un vallejo, el sendero que sube al pueblo de Bulnes. Y apenas 150 metros más arriba, un nuevo panel explicativo de la ruta del Cares, y un desvío de empinada cuesta a mano derecha que nos pone en situación de empezar la ruta.

Estos primeros kilómetros son de ganar altura en la ladera y por tanto con algo de desnivel, que pacientemente vamos superando. Francamente las piernas están frescas y se sube bien.

El camino en su mayor parte es muy cómodo, siempre ganando altura y algo alejados del barranco en estos primeros metros de ruta. Eso sí, las vistas ya empiezan a gustarnos, mucha vertical, mucha roca y mucho verde…..típico de Picos.

Pronto llegamos a unos edificios en ruinas custodiados por preciosos Tilos de buen porte, ya tenemos más de la mitad de subida hecha, así que aprovechamos la sombra para darnos un respiro, un traguito de agua y para arriba a buscar el punto más alto, “los collaos”.

Una vez arriba, un cartel nos explica la increíble obra de ingeniería para traer el agua, y el por qué de dicha senda, que leemos gustosos con la cantimplora en la mano.

A partir de aquí, el sendero ya es casi todo de bajada o llano, pero con el handicap de tener aun 9 kms por delante hasta Caín.  Aun así, el paisaje es un espectáculo, que impresionante el macizo de Picos, sin duda.

A partir de ahora, la senda adquiere mayor verticalidad, sobretodo en algunos puntos donde se precipita bastantes metros en vertical. Nosotros en ningún caso pasamos apuros, ni vértigo, ni nada parecido, es más nos pareció de risa, pues habíamos oído comentarios sobre dicho peligro, y no lo vemos por ningún sitio. La senda es muy ancha y salvo que te cruces con mucha gente (puede ser el caso en meses de mucha afluencia) no nos pareció para nada peligroso. Eso sí, conviene saber, que no hay barandillas de protección prácticamente en toda el desarrollo del camino, por lo que si vamos con niños, hay que llevarlos siempre en la parte de dentro del camino y a ser posible de la mano, así evitaremos situación de peligro.

Es quizás uno de sus puntos fuertes, la verticalidad que adquiere el camino con respecto al precipicio que deja siempre a un lado, y lo que dota a este sendero de tanta espectacularidad. Pero lo dicho, siempre sobre senda ancha y de fácil trasiego, en la que no vimos peligro alguno. Pero no todo el mundo percibe el vértigo o el peligro de la misma manera, por tanto, conviene siempre informarse antes de hacerla.

Las cabras, son las principales protagonistas en muchas partes del recorrido, ellas sí que no tienen vértigo.

En una de las curvas nos encontramos con un reguero, bien franqueado por un pequeño puente de madera, es uno de los pocos puntos donde podremos refrescarnos. Para la hora de beber agua, siempre es mejor llevar una buena cantimplora y olvidarnos de beber de este agua, sobretodo si no se está muy acostumbrado a beber de fuentes.

Si apreta el calor, es un buen sitio para refrescarse bien antes de continuar.

Finalmente y tras pasar primero por el puente Bolín, llegamos al famoso Puente de los Rebecos, lo que nos anuncia que estamos muy cerquita ya de Caín. Pero antes tendremos que pasar por unos estrechos túneles con agua que hará más divertida si cabe esta bonita ruta.

Una vez cruzado el puente de la presa, en apenas 10 minutos ya estamos en Caín, pintoresco pueblecito de la provincia de León, y que nos espera con una cervecita bien fresca para reponer fuerzas.

Ahora ya mentalizados para la vuelta, hemos empleado unas 4 horas de Poncebos a Caín, incluídas paradas a comer, fotografiar, etc….La vuelta la hacemos más a piñón y nos cuesta sólo 2 horas y media. Supongo que andar lo desandado nos hace ya ir más ligeros.

 

La vuelta la resolvemos debatiendo y ya menos embobados con el paisaje, aunque las luces de la tarde empiezan a ser chulas para las fotos, así que apuramos con los últimos flashazos.

 

 

 

 

En definitiva, nos queda un buen sabor de boca de la ruta, quizás nos esperábamos más, pues nos la habían vendido muy bien, y fráncamente nos defraudó algo. Eso no quita que sea un rutón de espectaculares paisajes y verticales paredes, quizás algo monótona para tantas horas andando, al final es casi siempre lo mismo. Pero no por ello, vamos a dejar de recomendarla a todo montañero que se acerque a la zona.

Es un sendero casi de obligado cumplimiento el realizarlo. Desde aquí, os dejamos esta reseña para todo aquel que quiera realizarlo.

un saludo

Perdiguero 3.222m. (Por Literola)

Bueno, pues hoy vamos con una ruta en mayusculas por tierras pirenaicas. Llevábamos unos meses ya con ganas, pero por unas cosas u otras, al final se nos iba al traste cualquier escapada a Pirineos. Finalmente, nos reservamos el puente de San Jorge, festivo en Aragón para la escapada, y como objetivo nos pusimos subir el Pico Perdiguero, que con sus 3.222m. es una de las cumbres míticas de la zona de Benasque.

Nuestra primera propuesta era subir por el valle de Literola, dormir en la Cabaña de Literola y al día siguiente hacer cima, pero pensando que era puente festivo en Aragón y que podría haber gente, decidimos cargar con la Tienda y hacer noche más arriba, en el Ibonet de Literola, sobre los 2.500 metros para luego al día siguiente acometer la cima. Y dicho y hecho, subimos el sábado por la tarde y aparcamos en el Puente de Literola, no tiene pérdida, pues saliendo de Benasque en dirección al Valle de Benasque, el Valle de Literola se abre a la izquierda justo en frente del Balneario de los Baños de Benasque. Hay una zona cómoda de aparcamiento a la derecha junto a la carretera y en seguida se ve el inicio de sendero, bien señalado que te informa que en 3 horas llegas al Ibonet.

Así pues, cargando bien la mochila con todo lo necesario, dejamos aparcado el coche y para arriba con las pilas bien cargadas, son las 5 y media y nos esperan aun unas 2 horas y media de subida hasta el Ibonet donde queremos montar la tienda.

 

Los primeros repechos nos llevan por dentro del bosque de Pino y Aveto, un entorno muy bonito para empezar y que conforme vamos ganando desnivel, nos deja ya en las primeras praderas de montaña.

Llegados este punto, la vegetación arbórea desaparece casi por completo y nos adentramos en el mundo de la hierba, las flores, la roca y la nieve. Hemos ganado rápidamente altura y de los 1.600m. donde dejamos el coche, estamos ya en los 1.900, los primeros neveros en la cara sur, empiezan a ser visible, así como los restos de algunos aludes que este invierno han sacudido esta ladera.

Por contra, la otra vertiente del valle, la cara norte, arranca tapada por la nieve ya bien bien entrados los 2.000m. y de forma continuada. La cara sur, en cambio, sólo son  machas……

Llegamos a la altura de la Cabaña de Literola, sobre los 2.000 metros, y vamos con muchas fuerzas todavía, así que ni paramos, eso sí, desde aquí ya vemos el Perdigueret y al fondo el Hito Este del Perdiguero, objetivo del sábado.

Perdigueret en primer plano e Hito Este del Perdiguero al fondo

Después de seguir subiendo y siempre por la vertiente solana, llegamos a lo que bautizamos como el mini-ibón, una pequeña lagunilla a unos 2.300m. de altitud, aquí ya la nieve empieza a ser continuada, pero no nos planteamos cramponear, ya que hay mucha huella y la nieve está muy blanda, se avanza muy bien.

En nuestro caso, en la subida, seguimos la ruta normal del sendero, que nos sube por la pala derecha (flecha azul), pero en la bajada optamos por recorrer el arroyo que desemboca del Ibonet hasta esta lagunilla y que nos traería más comodamente (vallejo señalado con la flecha roja). Si hay suficiente nieve, es preferible ir por donde discurre el río, sino, mejor seguir por la senda marcada en azul en la foto.

La verdad que el entorno es una maravilla, y la luz del atardecer empieza a iluminar montañas con bellos matices.

Macizo de las Maladetas al fondo

Esa pala nos salva otro buen desnivel, y ya nos vemos entrando casi en el estrecho que da acceso al Ibonet de Literola.

Mirando atrás, nuevamente…..

Y finalmente, pasamos por el estrecho, que nos da acceso al Ibonet.

 

 

Ahora nos tocaba encontrar una pequeña pradera donde plantar la tienda, ya que eran las 8 y la luz empezaba a caer a marchas forzadas, así como la temperatura.

Finalmente encontramos un precario llano, con más piedras que otra cosa, pero que nos salva la papeleta de montar la tienda y pasar la noche.

Apartamento con vistas

El entorno es una pasada, encajados en esta hoya donde está el Ibón, eso sí, bajo un buen manto de nieve y hielo. Y con unas vistas a la pala que tendremos que subir mañana, esperemos que con la nieve bien transformada para que los crampones hagan su trabajo. La temperatura cayendo en picado!! y es que vamos a dormir a 2.500m.

Pedro, la Suite y la rampita de mañana

Cenamos y en seguida nos metemos en la tienda, ya que el frío aprieta y empieza a helar con ganas. Nos vendrá bien, para mañana tener la nieve en perfecto estado.

Una vez amanecidos, nos ponemos en marcha a las 8 tras desayunar y recoger todo.

La nieve está perfecta, se ha puesto como un risco, así que la primera faena es calzarse los crampones y sacar el piolet. Esta primera pala tiene buena graduación, aunque no reviste mayor dificultad. Eso sí, el calor por el día hace estragos y vemos bastantes grietas sobre el manto, cuidadín, cuidadín!!

 

Para evitar grietas, optamos por subir el corredor de la derecha, que tiene un pasín con un pozo de los que hay que tirar de fé, y creer en tu piolet. Pero sí, agarra bien, así que el resalte lo salvamos sin complicaciones. Luego para arriba ya es coser y cantar.

 

Las palas se suceden de diferentes inclinaciones, pero la nieve está muy muy buena, así que vamos seseando para ganar desnivel rápidamente.

En una de las últimas palas, aparece el Hito Este del Perdiguero al fondo, ya dándole el sol……lo que nos indica que salimos de estas palas y llegamos al desague del Ibón de Literola.

En este llano del Ibón, decidimos buscar el sol, y reponer algo de fuerzas después del primer arreón por las palas de nieve.

 


A partir de aquí, es evidente el camino, subiendo por la espalda de la montaña a buscar siempre la arista cimera que nos llevará tras pasar por el Hito Este del Perdiguero hasta el Perdiguero. El Ibón de Literola lo dejamos nuestra derecha, aunque no hay rastro de él, ya que está totalmente sepultado por la nieve.

 

Para nuestra sorpresa hay muy poca nieve en esta última tramada, y lo que podría hacerse más llevadero con crampones, se torna un poco más pesado sobre el canchal de piedras. Es un tramo al principio bastante vertical y pesado de recorrer con tanta pedriza, pero bueno, hay que darle duro y lo acometemos con ganas.

Cuando termina la nieve continua, quitamos crampones y a seguir por las piedras.

Acercandonos a la antecima

Siempre llevaremos la antecima a nuestra vista, en realidad el Perdiguero no lo veremos hasta la cima del Hito Este, lo que iremos viendo como referencia de la cima es una antecima, luego veremos el Hito Este y por último el Perdiguero.

Aquí ya no tiene pérdida, pues sólo hay que seguir el cordal, teniendo siempre la precaución de ir bien metidos en la cara sur, pues la neveros suelen hacer balcón en la cara norte y el paso de una persona podría desencadenar la ruptura. Así que con esa precaución de ir siempre pegado a la izquierda avanzamos a hacer nuestro tres mil.

Perdiguero desde el Hito Este

Llegado al Hito Este (3.171m.) ya vemos perfectamente el Pico Perdiguero y su ultimo cordal antes de la cima. Esto está hecho!!

Perdiguero 3.222m.

Pues objetivo cumplido!!! en la cima, con un día inmejorable, casi sin viento y disfrutando de unas vistas espectaculares. La verdad es que las sensaciones son impagables.

Mientras Pedro medita en la cima, yo me dedico a zoomear los principales macizos….

 

 

Podemos ver el macizo de las Maladetas (Aneto, Maladeta, Maldito, Alba….). También el macizo del Perdido (Monte Perdido, Cilindro de Marboré, Marboré, Soum de Ramond….) o el impresionante Posets o Llardana….

Estamos en la frontera con Francia, por lo que vemos parte de Pirineo frances, yo me encanto con el Lac du Portillon que lo tenemos muy cerquita y que me permite zoomear con la cámara para ver las fracturas del hielo en las orillas.

Con esta guisa, le metemos al cuerpo un poco de bebida y unas barritas y empezamos a pensar en la bajada, que es lo que tenemos a continuación. Vamos bien de fuerzas, pero sabemos que queda un largo camino hasta el coche.

Lo dicho, el único peligro aquí es no arrimarse en exceso al balcón para no forzar la fractura, y siempre con precaución.

El día está espectacular, el calor ha transformado la nieve que ya es primavera, y nos olvidamos de crampones, siguiendo las huellas tiramos para abajo, esta vez, variando la bajada, y es que nos evitamos bajar al Ibón y bajar por las canales de desagüe de éste, si nos vamos hacia la ladera del Perdigueret para bajar por ella, un tramo más cómodo y sostenido que nos llevará al Ibonet mucho más rápido, o al menos más cómodo.

 

Aquí os dejo la ruta en dos mapas……

Este primero desde el aparcamiento hasta el Ibonet donde hacemos noche

En rojo la vía de subida y en azul la variante de bajada…

Y en este otro mapa la segunda parte, desde el vivac del Ibonet hasta la cima…

Y aquí lo mismo, la ruta roja la de subida y la variante azul la de bajada.

En resumen, una gran ruta factible para hacerla en el día (te llevará entre 8 y 9 horas) o como en nuestro caso, para hacer noche por medio y dormir en la montaña. No tiene complicación ni paso técnico alguno, salvo alguna trepada tonta en la artista cimera y todo lo que te puedas encontrar en condiciones invernales. Donde el único handicap es el desnivel acumulado desde el coche 1.600 hasta la cima 3.222m. por lo tanto se ha de estar bien de forma física para subir.

El ambiente es magnífico y las vistas arriba de las buenas y bonitas. A nosotros nos dejó un grandísimo sabor de boca.

 

 

La Selva de Irati

La Selva de Irati (Navarra) es de esos sitios que no defraudan. De esos viajes obligados para disfrutar en profundidad de la inmensidad de los hayedos, de la paleta de colores imposible que puede ofrecer un bosque, o simplemente de un paseo mágico como salido de un cuento de duendes y hadas. Eso sí, hay que escoger la mejor época para encontrarlo en plenitud, y esa época es el otoño. Suelen ser los últimos días de Octubre o los primeros de Noviembre, según venga el año, cuando Irati adquiere la mejor paleta de colores, y cuando hay que el elegir el momento de visitarlo. Nosotros decidimos que pasar el puente de Noviembre para evitarnos aglomeraciones y decidimos darle una visita de día y medio, pasado dicho puente.

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Aunque había zonas donde el viento había hecho de las suyas, desnudando las hayas, en general el colorido de la Selva se mantenía otoñal en todo su esplendor. La primera tarde, decidimos hacer parte de la ruta SL-NA62, que se trata de un pequeño sendero junto al río Urbeltxa, sin pérdida alguna. No teníamos muchas horas de luz, por lo que teníamos planeada este corto sendero.

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Una buena parte del recorrido discurre por pista forestal, así que es un sendero cómodo y apto para todos, donde disfrutar de la otoñada de hayas, robles, serbales y arces. En seguida nos dimos cuenta que la sequía que llevábamos de otoño, iba a ser un handicap para las fotos, y que aunque el bosque estaba bien vestido de colores, le faltaba la exuberancia del agua corriendo por las torrenteras. A duras penas, el río principal llevaba agua.

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Era un problema, sí, pero lejos de protestar, nos dejamos llevar por los bosques y sus colores, y disfrutamos tirando de encuadres, filtros, objetivos y trípode.

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Llegados al giro del recorrido para volver, decidimos seguir por la pista forestal unos metros más, pues parecía que la luz aun nos acompañaba, así que andamos un poco más hasta bajar por una senda a un puente.

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La bajada, toda una preciosidad, y es que las laderas más resguardadas guardaban todo su esplendor aun en los árboles. Una maravilla.

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Finalmente y antes de que se nos fuera la luz del todo decidimos volver a coger el sendero y retornar de nuevo al aparcamiento.

Al día siguiente volvimos de buena mañana a entrar a la Selva de Irati por Ochagavía, que es una de las entradas al Parque, y nos decantamos por hacer otra ruta más larga, se trata de la SL-NA63a que nos acercaba al Embalse de Irabia junto al río Irati. Se trata de una senda mucho más larga, pero de igual belleza que la que hicimos el día anterior.

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Compartiendo tramos de pista, con precisos senderos entre los hayedos seguimos disfrutando del otoño y su colorido en esta increíble masa boscosa de la selva de Irati.

 

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Las posibilidades con la cámara son infinitas, ya que la belleza del lugar invita a no parar de disparar y buscar mil y un encuadres.

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El sendero está bien indicado en todo momento, sin posibilidad de equivocación, por lo que la única opción para perderse es para hacer fotos.

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Finalmente llegamos al Embalse de Irabia, que daba pena por la poca agua que tenía. Llevaba intención de hacer fotos de reflejos en el agua, pero fue imposible, así que nos dimos media vuelta y volvimos por el sendero marcado cercano al río, esta vez, una pista forestal que en unos kilómetros te vuelve a dejar en el aparcamiento.

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Como colofón nos hubiera faltado un poco más de agua en el Bosque, ya que se veían las torrenteras, pero estaban todas secas. Hubiera sido una pasada poder haber jugado con el agua en las fotos, pero bueno, ya se sabe que no siempre está todo al gusto del consumidor, así que seguramente volvamos en un futuro, pues nos ha encantado el sitio. Muy recomendable!!! sobretodo en estas fechas.

Un saludo

 

Para más información sobre los senderos en la Selva de Irati: http://www.selvadeirati.com/Recorridos%202.html

Ascenso al Pico Arlas 2.043m.

Bueno, pues de nuestra visita a Navarra, no nos podíamos venir sin subir alguna cima, por modesta que fuera. Estuvimos mirando en el mapa, la zona de Larra-Belagua, una joya del Pirineo Navarro, por su marcado relieve kárstico que tenía muchas ganas de ver “in situ”. Y rebuscando rutas interesantes, nos salió este pico, que por su facilidad y sobretodo corto “ataque” nos venía de perillas. Además, nos ofrecía un balcón inmejorable para disfrutar de todo el karst de Larra.  Sólo disponíamos de una mañana para la ruta, así que fue fenomenal su corto recorrido.

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Para subir al Arlas, tienes que coger la carretera que sube por el Valle del Roncal en dirección al Valle de Belagua, se trata de la carretera NA-1370 que nos asciende por dicho valle y nos remonta, tras una serie de curvas a la parte alta, en busca de la zona de Larra y Camalonga.

Desde el Refugio Militar hay unas vistas inmejorables de todo el Valle de Belagua por el que hemos cruzado y es casi para obligatoria para echarse unas fotos.

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El otoño, está en todo su apogeo y hacen que las fotos sean auténticas postales. Pero ya tendremos tiempo de disfrutar de los hayedos, robledales y bosques atlánticos, hoy nos metemos de lleno en la alta montaña, en las praderas y en los bosques de Pino negro.

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Tendremos que atravesar la zona del Ferial, Camalonga y la Contienda, toda una zona karstica de increible belleza salpicado de un pinar de Pino negro magnífico.

Nuestra ruta empieza en el Refugio de la Junta General del Valle, que se encuentra en la misma frontera con Francia y que nos aguarda un amplio aparcamiento junto a la carretera. Desde dicho aparcamiento nace el sendero que nos llevará a la cima, tendremos que pasar a la derecha del refugio y dejando a nuestra derecha este precioso banco con un mirador increíble.

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La ruta está señalizada con hitos de piedras, y que aunque es bastante evidente y no suele tener pérdida, hay que ir atento para no despistarse. Tras pasar el refugio y el banco merendero, en seguida el sendero nos bajará por un empinado paso hasta un vallejo, que es más bien una dolina.

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Al ser una zona de relieve cárstico, este tipo de depresiones son muy habituales, nosotros cruzaremos esta primera y en la segunda, debemos desviarnos a mano derecha por la ladera, para ir buscando un collado que ya nos de una referencia del pico. Lo dicho, está marcado con hitos, pero bueno es no despistarse.

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Una vez superada la dolina, ya tendremos visual del pico en todo momento, además de que veremos toda la zona kárstica de Larra.

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El sendero está muy bien marcado por el paso de gente, y la pradera no deja lugar a dudas de la dirección que debemos tomar. Aunque nuestro primero objetivo es llegar al collado del Arlas.

img_0456Llegados al collado, tendremos la vertiente francesa ya a la vista, con los remontes de las pistas de Arette delante nuestro, puede ser un buen punto para echar un trago antes de afrontar el último y un poco más duro repecho.

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El día escogido es magnífico y aunque llevamos abrigo, nos sobra todo, el viento casi en calma y el solete dándonos en la cara hacen que estos primeros días de Noviembre parezcan más de puro agosto.

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Aquí viene otra parte donde nos podemos despistar y es que puede parecer obvio subir en linea recta a buscar la lomera de la montaña, pero NO!!, debemos ir a buscar la cara norte de la montaña, donde un sendero bien marcado nos irá ganando altura.

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Las vistas sobre los valles franceses es magnífica.

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Y una cuantas paradas están garantizadas para coger aire y sacar alguna foto

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Como veis el sendero está bien marcado, y aunque va ganando en altura, en esta primera parte se hace más llevadero.

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La segunda parte de la subida, la que acomete el tramo final es bastante más empinada, el sendero se vuelve zigzagueante, incluso a veces hasta hacernos despistar de por donde va el camino. Una vez más los hitos de piedra, nos sacan del atolladero y nos facilitan el camino a subir.

Desde esta posición vemos muy bien el complejo de esquí de Arette la Pierre St. Martin que siempre quedará a nuestros pies.

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Finalmente llegamos a la cima, un pequeño llano con un buzón metálico donde anotar tus impresiones y un balcón increíble de toda la zona de Larra. El disfrute es máximo, el tiempo inmejorable y encima la subida cortita y amena, así que estamos locos de alegría por habernos regalado esta preciosa ascensión

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Comemos unos frutos secos para reponer fuerzas y nos dejamos deleitar por las vistas en los 360º y para abajo.

La ruta es muy fácil de realizar, ya que en 1 hora te plantas en la cima, eso sí, a algunas personas el tramo final con piedra suelta y fuerte desnivel puede resultarle algo más complicado. La cima aunque no es estrecha, si que es aérea, y si levantas la vista un poco da la sensación casi de volar. De ahí que sea casi de visita obligada.

La ascensión en invierno, puede ser bastante más peligrosa, muy expuesta y para gente más experta (Crampones y piolet obligados)

Y por mi parte nada más, en cuanto suba el track de la ruta os lo cuelgo aquí.

Un saludo

 

 

Nacedero del Urederra

Bueno, pues hemos estado unos días de turismo por Navarra y os traemos algunos reportajes, creo que interesantes, para disfrutar si visitáis aquella zona. Hoy abordamos posiblemente el tramo de río más bonito de todo Navarra y seguramente de España, que desde 1987 se encuentra protegido como Reserva Natural. Se trata del nacimiento del Río Urederra y sus primeros tramos de río descendiendo de las laderas del imponente macizo kárstico de Urbasa. Para llegar a este enclave tenemos que ir a la localidad de Baquédano, que es el punto de partida de la excursión que nos lleva al Nacedero.

IMPORTANTE: Hay que tener en cuenta que el Nacedero tiene acceso restringido a un aforo máximo de 450 personas/día, por lo que para la visita conviene tener hecha la reserva (el 80% se reserva en internet y 20% en el mismo aparcamiento), podéis reservar clicando aquí

Nosotros llevábamos la reserva hecha desde internet, pero al ser un día de diario y encima amanecer lloviendo, cuando llegamos al aparcamiento del pueblo, nos dimos cuenta que no seríamos más de 15 personas las que íbamos a visitarlo. Desde el aparcamiento, bien indicado, cruzaremos el pueblo por el Frontón y el lavadero para coger una pista muy cómoda que nos une la población con la reserva. Son bien bien, 2 kms de pista cómoda y llevadera, que nos irá adentrando poco a poco en la espesura de las faldas de Urbasa.

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Tuvimos un día en principio lluvioso, aunque las previsiones anunciaban una tregua a media mañana, así que sólo necesitamos los paraguas durante la caminata por la pista. El otoño estaba en pleno apogeo, realmente la elección de las fechas estaban especialmente indicadas para ajustarnos a la variedad cromática que el otoño ofrece en estos bosques atlánticos.

Y aunque a belleza reinante es abrumadora con esa paleta de colores tan variada entre árboles, es una vez que llegas a la primera poza del nacedero cuando descubres que seguramente estés ante una de las maravillas naturales de España.

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El azul turquesa que ofrecen las pozas, las hojas caídas de un marrón anaranjado, las tonalidades variadas del bosque y la neblina residual de la lluvia hacen que parezca que estés en un cuento.

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La limpieza del agua filtrada por las roca calcárea de la Sierra de Urbasa, unido al lavado de la roca y a los depósitos carbonatados sobre las rocas hacen que el contraste azul-blanquecino sea casi irreal y dificilmente visible en otro lugar de la península. Es por ello que quizás sea una maravilla digna de visitar.

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Aunque está claramente vallado para preservar el entorno, el sendero te da acceso a las diferentes pozas y tramos de río, por lo que, a los que nos gusta la fotografía, es un auténtico paraíso de encuadre tras encuadre. El trípode será especialmente importante, ya que el entorno bajo hayedo y el movimiento del agua requieren de exposiciones lentas. Así como un filtro polarizador para acentuar contrastes y evitarnos reflejos.

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Los encuadres son infinitos, pues la belleza del lugar ofrece innumerables postales. Ahí es cuando viene la destreza de cada uno y ese ojo fotográfico que conviene agudizar.

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En nuestro caso, el otoño nos ofrecía también jugar con las hojas caídas sobre el agua….

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Hay que tener en cuenta que si vamos en época de sequía o sin grandes deshielos, tendremos la oportunidad de ver dichas pozas en todo su esplendor, disfrutar de las truchas nadando o de estos azules imposibles.

Por contra, cuando lleguemos a la zona del Nacimiento, la espectacularidad disminuirá, pues es en esa zona, donde los deshielos o épocas de lluvias nos darán el espectáculo saliendo por todas las grietas de la pared.

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Para mi, se trata sin duda de un lugar único y totalmente diferente a otros nacimientos de río que he visto, un auténtica joya de la naturaleza que no conviene perderse por nada del mundo. Un lugar para disfrutar de todos los sentidos y sobretodo un rincón único para los que practicamos la fotografía de naturaleza aunque sea por afición.

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No me cabe duda que no os defraudará, como no nos defraudó a Ana y a mi. Un lugar 5 estrellas *****

Tenéis toda la info del Nacedero (accesos, reservas, etc…) clicando aquí

 

Un saludo

 

Italia: Herculano y el Vesubio

Cuando hablamos del famoso volcán Vesubio y de la famosísima ciudad de Pompeya, que fue destruida por la erupción de dicho volcán en el año 79 d.C., nos olvidamos casi por completo de otra ciudad que quedó también totalmente destruido por dicho volcán, Hercolano.

La pregunta habitual es ¿Cúal de las dos ciudades es más aconsejable visitar?

Yo casi diría que si vas con tiempo, visites las dos, ya que cada una tiene mucho que mostrar, pero la fama se la quedó Pompeya, yo personalmente creo que Hercolano está muchísimo mejor conservada, más pequeña y concisa,  menos masificada y sobretodo que sus habitantes fueron gentes más ricas e intelectuales, por lo que se conservan más obras de arte y casas señoriales. Así que si el tiempo te apremia, no lo dudes y opta por Hercolano.

La gran diferencia entre ambas ciudades es que Hercolano (al encontrarse más cercana al volcán) recibió el flujo piroclástico mucho más candente y con más lava, que la sepultó por completo bajo 16 metros, lo que ayudó en su mejor conservación. Algo que incluso podemos ver en la visita.

Yo ya había visitado Pompeya en mi anterior viaje a Italia y tenía muchas ganas de ver Hercolano, pues me habían hablado maravillas de estos restos, y sin duda que no defrauda. Empecemos pues con la visita.

HERCOLANO

Llegar hasta Hercolano es una odisea si lo haces en coche, como en casi todo Nápoles, el caos circulatorio, la anarquía que reina con las normas de circulación y el hecho de que lleves un coche de alquiler hacen que cruzar Ercolano sea todo una proeza, pero bueno, con paciencia y ayudado por el gps, se pueda llegar. Hay un aparcamiento subterráneo junto a las misma excavaciones que sin ser muy caro te hace la faena de guardarte el coche.

La entrada, si mal no recuerdo son 11 Euros, pero si pretendes visitar también Pompeya, puedes coger una entrada conjunta y te sale algo más económico.

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Lo primero que ves, es toda la excavación como en un foso, pero hay que recordar que la ciudad estuvo sepultada por 16 metros de lava, por lo que es normal encontrarla en ese nivel.

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No voy a desvelar mucho de la ciudad, ya que es imprescindible verlo en directo, pero su grado de conservación a diferencia de Pompeya es increíble, los empedrados de las calles, las columnas, las casas incluso de doble piso.

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Y algo extraordinario es la conservación de los mosaicos y frescos que engalanaban las casas señoriales. En este caso, una ciudad más rica y con mucha más ostentosidad que bien se demuestra en la cantidad de obras encontradas.

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Lo dicho, no desvelaremos en fotos, lo que hay que ver en persona para degustar el arte conservado tras la erupción.

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Por la ciudad te mueves libremente por casi toda ella, accediendo a las decenas de casas de toda la villa y recorriendo sus calles empedradas y las hileras de columnas que formaban los porticones de las casas y las balconadas.

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Una de las cosas que me impresionó bastante fue entrar en la Palestra y desde ella tenemos acceso a una parte de la ciudad aun por desenterrar, en la que sólo hay excavados algunos túneles y puedes ver todo el material de lava sepultando las casas….algo increíble, sin duda.

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Finalmente en la parte cercana al mar, se conservan algunos esqueletos de los más 8.000 habitantes de Herculano que intentaron huir hacia la playa….todo en vano, ya que los gases propios de la erupción entraban en sus pulmones a 800ºC de temperatura.

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Y hasta aquí puedo hablar de Herculano, una pequeña pincelada para todo el que quiera visitarlo que sin duda no le defraudará. A mi modesta opinión mucho mejor que Pompeya.

En unas 2 horas, con la calma se hace la visita, nosotros, pendientes también del día, pues queríamos completar el recorrido con una subida al volcán del Vesubio y se requiere de un día medianamente despejado para poder disfrutar de las vistas que el volcán ofrece. Así que comimos en un bareto que hay junto al aparcamiento, no muy caro, y resultón si quieres comer rápido y seguir con la marcha.

 

EL VESUBIO

A nosotros que nos va la montaña, no podíamos dejar escapar la oportunidad de subir al volcán y aprovechar sus inmejorables vistas sobre la bahía de Nápoles. Hay que pensar que el Vesubio es un volcán activo y que con sus 1.281m. de altitud constituye actualmente la principal amenaza para los más de 3 millones de habitantes que están expuestos a su virulencia. Por esta razón está considerado como uno de los volcanes más peligrosos del mundo, y la acumulación de energía que lleva desde su última erupción, en 1944, sabiendo que en la antigüedad erupcionaba cada pocos años, este periodo de más de 60 años parado, lo hacen especialmente peligroso y más teniendo en cuenta la cantidad de población viviendo en sus faldas.

Para nosotros, una oportunidad única de visitar una auténtica fiera de la naturaleza, por suerte, dormida temporalmente, y espero que para muchos años.

Salimos pues de Hercolano cogiendo una carretera que desde el mismo pueblo ya se empina para ascender serpenteando por la falda del Volcán. El vesubio es un atractivo turístico, y de ello se aprovechan pero bien a la hora de cobrarte. Tienes que pagar por aparcar (5 Euros por coche) y por entrar al parque 10 Euros por cabeza. El aparcamiento está como a unos 2 kms. de la entrada al parque por lo que si quieres, puedes pagar 1 euro más para que un taxi te suba a la entrada del parque. Nosotros, como es costumbre, nos gusta andar y pasamos de coger el taxi, nos apetecía estirar las piernas y sudar un poquito la subida.

 

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Así que chino chano, fuimos subiendo carretera arriba siendo adelantados por taxis de subida y bajada, pero disfrutando del paisaje y de la exuberante naturaleza que crece en las ricas tierras volcánicas de la ladera.

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Al llegar a la billetería sacamos nuestro correspondiente pase que luego mas adelante, en la entrada propia del parque, te la miran. Este pase, te da acceso a una senda ancha, pero pedregosa que en unos 10 minutos te lleva al mismo cráter del volcán. El acceso es apto para todos los públicos, incluido niños, ya que es un trayecto corto y aunque cuesta arriba, se hace sin problemas. Recomendaciones de llevar siempre una chaqueta ya que arriba el viento puede soplar fuerte y por supuesto estamos ganando altura, por lo que el aire es más fresco.
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Parece ser que aunque con algunas nubes sueltas, las vistas van a ser espectaculares, al menos desde el sendero de subida ya se empieza a intuir.

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Y por fin!!, la primera vista del cono del Vesubio, realmente impresionante verlo en directo, con 400 m. de diámetro de cono y una profundidad de unos 300 metros. Aun se aprecian muchas fumarolas de gases que emana en las laderas del cono. Lo que nos dice que no está tan lejos la lava.

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El sendero recorre prácticamente medio cono del crater, lo que nos permite disfrutar de diferentes perspectivas del cono y sobretodo de las IMPRESIONANTES vistas hacia la bahía de Nápoles.

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El sendero está perfectamente habilitado incluso con tres o cuatro tiendas de souvenirs donde poder comprarte cualquier recuerdo, un refresco o lo que se te antoje.

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Conforme avanzas por el cono, se abre la vista hacia Pompeya, Sorrento y las montañas de la Costa Amalfitana, lo que será nuestra próxima parada del viaje y de la cual ya os he comentado algo con la ruta del sendero de los dioses.

 

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Ubicación de Pompeya vista desde el Cráter

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Y por último, unos zooms con la cámara a las islas de Ischia y Procida, que desde el Vesubio y al atardecer… enamoran.

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Ya de bajada del volcán las nubes de tormenta querían entrar a la bahía de Nápoles.

Así pues, un día perfecto visitando dos joyitas italianas que nos dejó un estupendísimo sabor de boca, y de aquí a pasar 3 días más por la Costa Amalfitana, un lugar también digno de visitar, y al que le dedicaré algún artículo.

Un saludo

Sendero de los Dioses (Sentiero degli dei)

Después de una semana de vacaciones por Italia, visitando Nápoles, Ischia y la Costa Amalfitana, vamos con una de las rutas más espectaculares que se pueden hacer por esos lares. Nos centraremos en la preciosa Costa Amalfitana, un cacho de costa al sur de Nápoles de abruptos acantilados, carreteras imposibles y pueblos de ensueño encaramados en las empinadas laderas de la costa. La Costa Amalfitana comprende una extensión que va desde Sorrento hasta Salerno, y que cuenta con unos preciosos pueblos, unas aguas trasparentes y unos acantilados hacia el mar repletos de vegetación. En mitad de dicha costa, y uniendo diferentes pueblos existe un sendero espectacular que recorre por caminos imposibles la separación entre los pueblos de Bomerano, Praiano, Nocelle y Positano. Es una ruta IMPRESCINDIBLE para todo montañero que visite la zona, y como no podía ser de otra manera, fue nuestro principal objetivo en cuanto planeamos el viaje. Siendo sincero, y viendo las fotos antes de visitar el sendero, pensé que sería bonito, pero una vez realizado……puedo afirmar que es un auténtico Sendero de Dioses. Mucha, muchísima belleza en tan magno recorrido. Aquí os dejo constancia de cómo realizarlo y de lo que os encontraréis por si alguno os animáis a hacerlo.

SENDERO DE LOS DIOSES (Sentiero degli dei)

Aunque es un sendero con algunas variantes, nosotros intentamos hacer la ruta casi al completo, saliendo desde la misma plaza del pueblo de Bomerano, hasta el pueblo de Nocelle y desde ahí, bajando 2.000 escaleras, que nos dejará en la carretera muy cerca del precioso pueblo de Positano.

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La ruta en sí, continua desde Nocelle por Montepertuso, pero nosotros decidimos acortarla bajando la escalinata infernal hasta Positano. En los dos mapas os he marcado la variante.


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De todas maneras, no tiene pérdida y el sendero está muy trillado y bien señalado por lo que no tiene pérdida. Se sale desde la misma plaza del pueblo de Bomerano, una plaza casi triangular en la que un Panel informativo nos muestra el inicio de la ruta, y un cartel indicador en una esquina nos indica el comienzo. Desde aquí bajamos por una estrecha calleja a buscar la salida del pueblo y el inicio del sendero.

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Antes de seguir con la ruta, nombro cosas importantes a tener en cuenta a la hora de realizarla:

  • Buen tiempo -> Es imprescindible elegir bien el día, pues al ser una ruta por acantilados y buenas vistas conviene que el tiempo sea bueno. Y por lo tanto, si hace buen tiempo, protector solar casi imprescindible.
  • Calzado y Agua -> Una botella de agua casi imprescindible y obligatorio buen calzado (botas de montaña o zapatillas deportivas similares) Si vamos a hacer la ruta con sandalias o similares, no llegaremos ni al primer collado.
  • Tiempo -> La ruta es larga, de unas 3 horas y media de Bomerano a Positano, hay que tenerlo en cuenta para echar algo de almuerzo y ver que opciones de vuelta hay. O bien por la misma ruta, o bien un barco que nos lleve a Amalfi y de ahí autobús a Bomerano-Agerola.

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Ya a las afueras del pueblo, nos dan la bienvenida al Sendero y empezamos a disfrutar con las impresionantes panorámicas y belleza del entorno.

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La ruta en general se mueve siempre a una altura constante sobre el acantilado, con sus continuos sube y baja propio del terreno, y casi siempre por un sendero poco peligroso.

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Los paredones a nuestro alrededor va a ser la nota dominante, junto con el azul del mar y la frondosidad de la vegetación. Carrascas, Robles, Algarrobos, Acacias, Ailantos……un sinfin de arboles y arbustos que en las diferentes orientaciones ganan protagonismo unos u otros.

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Encontramos también muchas zonas aterrazadas donde se cultivan las viñas o algún pequeño huerto. Aunque la mayoría ya ha perdido esta condición y se van asalvajando.

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Conforme vas avanzando en el itinerario va ganando en vistas, y poco a poco podemos ir disfrutando de buena parte de dicha costa amalfitana.

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A la altura de Praiano, el sendero se encarama por antiguas terrazas perdidas, que siguen ofreciéndonos vistas espectaculares de la costa. Cantidad de barcos arriba y abajo, y muchos fondeados, seguramente disfrutando de un buen baño en dichas aguas.

 

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En la siguiente foto os muestro a Ana en uno de los miradores a Praiano, y desde el cual se intuye el sendero siempre buscando las mejores vistas.

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Aunque Praiano se quede abajo y no pasemos, posteriormente lo visitamos para disfrutar de su preciosa plaza de la iglesia y de su playa.

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Aunque el protagonista siempre sea el mar, los caminos interiores dentro del bosque que nos envuelve son precioso también, muy exuberantes de vegetación y muy fresquitos, que nos dan un respiro de sombra en los largos ratos al sol.

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Finalmente se muestra ante nosotros el pueblo de Positano y destino final de la ruta. Es, para mi, el pueblo más bonito de toda la costa, y visita imprescindible para degustar sus casas encaramadas en la ladera y darte un buen baño en sus aguas.

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Lo retraté mil veces, porque me parecía idílico….

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Finalmente llegamos a Nocelle, un pueblo algo más desperdigado, y del que no se puede apreciar tanta belleza. Aun así, la llegada a la plaza del pueblo es una recompensa, pues es de obligado descanso después de 3 horas de caminata. Hay un puestecillo que vende cervezas, refrescos y granizados para el que quiera.

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Y a partir de aquí una escalinata interminable de más de 2.000 escalones (están contados) hasta la carretera que lleva a Positano. Es posible seguir la ruta hacia Montepertuso, pero nosotros decidimos bajar por la escalinata. (Más que nada para saber cómo de duro sería el camino de vuelta 😉 )

Y una vez en la carretera, con cuidado de los coches, nos íbamos acercando a Positano.

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Positano está muy dedicado al turismo con infinidad de tiendas para comprar artesanía, ropa, complementos, etc…, nosotros decidimos ir directamente a la playa para bañarnos y comer. Y así lo hicimos, ya que todavía nos quedaban otras 3 horas y pico de vuelta y preferimos descansar con un buen chapuzón en el agua.

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La verdad es que las fotos desde la misma playa son preciosas del pueblo y los alrededores. Todo muy vertical pero muy bonito. El baño fue una delicia y nos dio alas para lo que nos venía después, que sería una buena machacada de vuelta. Los más de 2.000 escalones hay que cogerlos con paciencia y ánimos, y poco a poco ir pensando en la cerveza que te vas a beber en la plaza de Nocelle para refrescarte de la subida.

Luego ya el sendero por la tarde es una delicia de contemplación, con los últimos rayos del día y disfrutando de cosas que se nos escaparon a la ida.

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Las agujetas al día siguiente están casi garantizadas, pues la ruta al final se torna en unas 7 horas caminando. Ya he comentado antes que hay una alternativa a no volver por el mismo sitio y es la de coger un ferry que te lleve a Amalfi y de ahí el autobús a Bomerano. Pero nosotros queríamos dedicar el día a la montaña e hicimos el camino de ida y vuelta.

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Aunque recomiendan las ruta para todos los públicos, yo creo que hace falta ir un poco preparado físicamente, aunque sólo se haga de ida, ya que son 3 horas y media de caminata por sendero con sus subes y bajas. Si la vas a realizar ida y vuelta, ahí ya hace falta buena preparación.

Pero eso sí, recomendadísima si visitas la zona, porque es una de las mejores maneras de disfrutar de la costa amalfitana.

Posteriormente os subiré algún artículo más sobre la zona y qué visitar (Isquia, Napoles, Vesubio, Hercolano, etc…)

Un saludo

 

Italia: Venecia

Se me habían quedado en el tintero algunas fotos de Italia del verano pasado, que pude disfrutar durante unos días por aquellos lares nuevamente y aunque en mi primer viaje me llevé una sensación extraordinaria, he vuelto a saborear las sensaciones que este país ofrece.

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Mucho había oído hablar de Venecia, pues en mi primer viaje no pude visitarla pero hubo mucha gente que me habló regular de esta preciosa ciudad de los canales. Yo creo que fue lo mejor que me pudieron decir, ya que llevaba una imagen preconcebida de que no me iba a gustar y……voilá!!! Que equivocado estaba!!!! Me encantó!!! esa ciudad recorrida por canales, casi flotando en el Adriático y con una arquitectura preciosa; casi casi diría que es única en el mundo.

IMG_5246Perderse por sus calles es como ir por un laberinto, a veces te parece que todo se repite, y que después de andar una hora estás en el mismo sitio, pero no, es que Venecia es grande, grande. Multitud de rincones que visitar y por los que pasar…..te hartarás de cruzar puentes….y de ver góndolas…

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Se mantiene ese ambiente arquitectónico antiguo pero con un buen mantenimiento en la mayoría de las fachadas, que contrasta con la “suciedad” de algas y humedad de las partes que tocan el agua. Por otra parte inevitable y que le dan un toque más antiguo si cabe.

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Tanta veces visto por la tele, la famosa Plaza san Marcos o el mítico Campanile, es toda una gozada pasear por estas joyas arquitectónicas.

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En definitiva, una ciudad que bien merece ser visitada, ya que tiene un atractivo único y es casi visita obligada si vas a Italia.

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Y poco más, aquí os he dejado un aperitivo por si alguien todavía tiene dudas este verano de hacer alguna escapada turística más allá de nuestras fronteras.

Algunas recomendaciones que debes saber:

  • El paseo en góndola es carillo, por no decir caro. Así que dependerá de cómo te hayas planteado el viaje a la hora de darte el capricho. Cada uno que elija la opción que más le convenga. Si vas con la parienta, te toca rascarte el bolsillo… 😉
  • Existe un barco “vaporetto” que recorre el gran canal y que por poco dinero te recorre dicho canal que es una preciosidad, puede ser una alternativa económica a la góndola, no es lo mismo, pero las vistas bien merecen la pena, así que recomendable.
  • La visita nocturna a Venecia es muy recomendable, nosotros no pudimos hacerla, pero nos han hablado muy bien de ella. Merece la pena.
  • Si es posible evita los meses veraniegos y el invierno, te evitarás mal tiempo o excesivo calor y masificación.
  • Sentarte en una terraza a tomarte algo es “clavada” segura, ya que te cobran la bebida y el asiento. Así que si estás harto de andar, puede pagarlo a gusto, pero sino pídelo en barra y bébetelo de pie. jejejej. En la Plaza San Marcos, ni te lo plantees…..

 

Un saludo y próximamente seguiremos con más Italia.