Cerramos un año 2020 cuanto menos diferente por todo lo acontecido en a nivel mundial con la Pandemia de la Covid-19, y aunque estos primeros meses del nuevo año no van a ser muy diferentes a lo que hemos venido viviendo, sí que se abre un halo de esperanza a que sea el año en que borremos definitivamente este episodio. Pero como en este blog sobretodo hablamos de otras cosas, vamos con un resumen fotográfico que estos días he podido compartir vía Instagram y Facebook sobre un top 9 fotos del año. A mi me ha gustado esta composición, aunque había muchas más para elegir.
Top nine 2020
Además, y no se si por casualidad o no, empezamos el año 2021 con una nueva nevadita que durante la madrugada de Nochevieja volvió a sumar centímetros a la nevada que ya teníamos, por lo que la mañana de año nuevo se presentó un paisaje espectacular prácticamente en toda la sierra.
Nosotros nos hemos dado una escapada por el Puerto de Bronchales y alrededores de Orihuela del Tremedal para captar en su esencia estos bellos paisajes.
Se mantienen las temperaturas bajo cero durante todo el día, que nos mantendrá el paisaje nevado, seguramente más de una semana. No son espesores exagerados, pero en muchas zonas los 15/20 cm. se mantienen uniformes.
Posiblemente aprovechemos estos días festivos para hacer alguna salida más y disfrutar de estos días de nieve y frío que tanto nos gustan.
Hoy nos vamos de ruta por la vecina Serranía de Cuenca, nos vamos a conocer uno de los rincones más destacados botánicamente y declarado monumento natural en 2004. Se trata de un cañón excavado por el Río Guadiela de unos 6 kilómetros de longitud abrigado por unos impresionantes acantilados de más de 80 metros en algunos puntos, que ofrecen un abrigo perfecto para el desarrollo de infinidad de especies botánicas junto con excelentes formaciones calcáreas propias de esta serranía.
Dos rutas indicadas en los círculos, arriba el paseo botánico y abajo el sendero a la cueva del armentero
Existen dos itinerarios o rutas sencillas que nos ayudarán a descubrir este entorno y que os vamos a explicar en este post cómo acometerlas para poder disfrutar al máximo este rincón.
Una primera ruta denominada «Paseo botánico» es un cómodo paseo de unos 2,5 kilómetros de longitud que nos llevará de manera sencilla desde la Casa de la Pradera (Excelente merendero) hasta la fuente de los tilos.
La segunda ruta, nace desde esta fuente de los tilos y tras un tramo cómodo nos arremete una subida bastante exigente hasta la cueva del armentero.
Nosotros optamos por hacer 1 ruta y media, es decir, realizamos el paseo botánico y luego la mitad de la segunda ruta, para ahorrarnos el último tramo de subida, pues habíamos leído que no merecía mucho la pena y decidimos emplear el resto del tiempo en visitar otras cosillas por los alrededores.
1ª ruta: Sendero Botánico
Bajando desde Beteta, por la carretera que atraviesa la Hoz, a poco de entrar en el barranco, vemos el desvío a la casa de la Pradera (hay que ir atento para no pasarse) y encontrar el camino de tierra que nos lleva al aparcamiento. Una vez aquí, empieza nuestra ruta junto a un precioso merendero, lugar donde disfrutaríamos a la vuelta de una estupenda comida.
El sendero que cogemos desde el merendero, perfectamente señalizado y sin opción de pérdida, discurre en este primer tramo junto al río, así pues iremos acompañados por el remor del agua.
Este primer tramo de senda es precioso, serpenteando entre la vegetación que casi te abraza, nos vemos inundados por el otoño que ya ha arrancado y de qué forma.
El bosque que nos acompaña es un bosque mixto donde aunque predomine el Pino negral (Pinus nigra), el listado de especies acompañantes es larguísimo, destacando en este sendero el Avellano (Corylus avellana), el Quejigo (Quercus faginea), Tejos (Taxus baccata), Mostajos (Sorbus aria), Acebos (Ilex aquifolium) o Tilos (Tilia platyphyllos) entre otros, ya que pude ver también Arces, álamos, sauces y olmos. En definitiva, un surtido de acompañantes del pino que en esta época otoñal estaban en todo su esplendor.
El sendero continúa muy cómodo, y seguimos disfrutando de la otoñada que nos ofrece el bosque.
La ruta en todo momento cómoda, muy cómoda, sólo en la parte final tiene algún sube baja, pero sin grandes desniveles, por lo que es plenamente recomendable para todo el mundo.
Eso sí, conviene no correr, deleitarse con la flora y fauna que nos vamos encontrando, disfrutar de esos pequeños detalles que nos ofrece el monte y de los que no podemos perdernos.
Mostajo (Sorbus aria) con color otoñal mostrando sus bayas
Tras pasar por el portalón de una antigua estación eléctrica, ya absorbida por el paso del tiempo y por la vegetación….llegamos hasta el primero de los tilos centenarios que podremos ver en nuestra ruta.
No será sin duda el único tilo de nuestra ruta, pues hay muchos en el recorrido. Todos ellos de tremenda longevidad, muy por encima de los 400 o 500 años y que forman unas estructuras realmente fantasmagóricas.
No es fácil encontrar estos tilos en estas latitudes, ya que son especies más eurosiberianas, pero sin duda este rincón de la serranía es un vergel botánico debido a sus características orográficas y hacen que el Tilo de hoja ancha (Tilia platyphyllos) tenga aquí una buena representación.
El sendero, en ocasiones escapa a la cobertura arbórea para mostrarnos los impresionantes paredones de esta hoz, unos escarpes plagados de Buitres y Alimoches que encuentran aquí un lugar perfecto para anidar con toda la tranquilidad del mundo.
En las partes bajas de dichos paredones, recogiendo la humedad que sale por las regatas y las fisuras encontramos otra joyita botánica única de la zona, la planta carnívora Atrapamoscas (Pinguicula mundi) que basa su alimentación en los insectos que quedan atrapados en sus carnosas y pegajosas hojas.
Si queréis saber más sobre esta planta, podéis clicar aquí
Una vez llegados a la fuente de los Tilos, decidimos dar media vuelta para volver a por el coche y comer un poco en el estupendo merendero que habíamos dejado al principio de la ruta.
2ª ruta: Fuente de los Tilos hacia la cueva del armentero
Una vez comidos, bajamos el coche un poco por la hoz hasta el aparcamiento de la Fuente de los Tilos. Aquí decidimos simplemente darnos un paseo hasta la cueva de la ramera y la Cascada de Castro, aunque sabemos de buena tinta que ni la cueva podremos visitar, ni la cascada llevará agua. Aun así el paseo hasta allí, bien merece la pena. Luego el sendero sigue hasta la cueva del armentero previa subida que nos evitamos.
La primera belleza que nos encontramos es la represa de los tilos, un paraje precioso donde jugar con el reflejo del agua y la abundante vegetación circundante. Sin duda un lugar precioso.
Junto al río y en el paseo seguimos disfrutando del otoño y de los tilos centenarios que no nos abandonan prácticamente en todo el recorrido.
Va a ser la tónica general de este último tramo, corto, pero precioso. A sabiendas de que no nos queda mucho más por ver.
Hoja de Avellano (Corylus avellana)
No hace falta decir que la primavera es posiblemente el mejor mes para visitar estas sendas, ya que si de algo se caracteriza esta hoz es por su riqueza botánica, que veremos reflejada en todo su esplendor en primavera. Eso sí, el otoño tiene ese puntazo de color que también nos hará disfrutar de estos paseos.
Y como hemos acortado rutas, nos vamos a ver la Laguna del Tobar, muy cerca de Beteta y que nos ofrece también una paleta de colores preciosa.
Bien merecido el paseo junto a la laguna, que aunque la encuentro falta de aves acuáticas, presenta unos colores…bufffff
En fin, lo dicho, un bonito rincón para escaparse en primavera u otoño, apto para todos los públicos y que nos hará pasar un día excepcional.
Bueno, si tenemos memoria, en el blog ya os habíamos hablado de la parte seca de los estrechos de Barrancohondo, más concretamente la espectacular ruta por el Salto de Pero Gil y que muchos de vosotros ya habéis descubierto. Sino, pues clicar en el enlace para descubrir dicha ruta.
Hoy os traemos otra parte de los estrechos de Barrancohondo, concretamente la zona cercana al azud del molino de Barrancohondo y que cuenta con unos estrechos espectaculares, es sí, como reza en el título, esta vez bañados por los manantiales que aquí surgen del río Guadalaviar.
Foto propiedad de Javi Sandín
Como véis sobre el mapa que a continuación os cuelgo, se trata de una pequeña parte de lo que se conoce como Barrancohondo, la parte más baja y de la cual y gracias a unos manantiales de agua, el río SIEMPRE lleva caudal de agua. Un agua por cierto, muy muy fría.
Pero primero vamos a ver cómo llegamos al paraje en cuestión. Tenemos Tres formas de hacerlo:
Realizando la ruta del Azud del Molino, que nos llevará directamente al azud de Barrancohondo, punto inicial de nuestro aventura por los estrechos
Realizando la ruta de los estrechos (Parte Seca) y una vez en el lecho del río, bajar río abajo hasta dar con la parte húmeda. (la vuelta puede ser dura, por el cansancio hasta el coche)
En coche por pista hasta la zona de aparcamiento habilitada
A continuación os dejo el recorrido que hay que recorrer en pista forestal hasta la zona de aparcamiento. Aunque la pista es transitable en vehículo normal (siempre con cuidado) es recomendable tener un todoterreno o todocamino que nos hará ir más tranquilos.
En Rojo tramo a recorrer por pista forestal, en verde paseo andando hasta el azud punto de inicio de nuestra aventura.
Una vez situados en el azud del Molino de Barrancohondo es cuando empieza nuestra aventura por la parte húmeda de los estrechos.
Poza del azud del MolinoPunto inicial de la aventura por los estrechos de barrancohondo
Bueno, pues a partir de aquí, ya nos toca cambiarnos y ponernos en modo «acuático» porque a partir de ahora deberemos remontar río arriba por el mismo lecho. Un agua heladora va a ser nuestra acompañante durante todo el recorrido, que en verano va a ser un auténtico gustazo para quitarnos el calor y refrescarnos el sudor si venimos haciendo alguna ruta senderista. Escarpines o zapatillas es el calzado obligado para caminar por el lecho pedregoso y si tenemos algún tipo de neopreno, pues también mitigará el frescor del agua.
Foto de Javi Sandín
La ruta en sí, no tiene dificultad, y tan sólo hay que dejarse guiar río arriba a través de los angostos estrechos que el río Guadalaviar ha ido excavando en la roca caliza y modelando un paisaje espectacular.
Foto de Javi SandínFoto de Javi Sandín
El tema de las pozas más profundas, en la mayoría de los veranos se puede pasar sin llegar a nadar, eso sí, con el agua casi hasta el cuello. Los años más húmedos es posible que haya que pegar algún brazado para pasar 2 o 3 metros nadando. A tenerlo en cuenta por si subimos con mochilas o similares.
Video de Javi Sandín
Dar las gracias desde aquí a Javi Sandín que me ha proporcionado este material tan chulo y espectacular que me han animado a subir este articulo de este precioso rincón de nuestra sierra.
Como veis la aventura es espectacular, y muy sencilla para hacer, incuso con chavalada más pequeña. Ya que no reviste dificultad alguna.
Y una vez que hemos terminado el seguido de estrechos y paredes imposibles, se nos abre ante nosotros un barrancohondo más abierto, más soleado, y con un río naciendo en cada esquina. Estas zonas de nacedero son el punto y final de la ruta. Podéis incluso si os gusta caminar seguir río arriba (en verano con el lecho del río seco) incluso llegar a enlazar con la parte seca que explicamos en otro post.
En definitiva, una aventura sencilla y refrescante en plena sierra de Albarracin, complemento perfecto para los días de más calor, o de algunas de las rutas de la zona.
Dar las gracias a Javi Sandín por proporcionarme material fotográfico tan chulo.
Ya lo hemos explicado en un par de artículos en este mismo blog, con fotos muy ilustrativas, el crecimiento de la cuerna de los ciervos, podéis verlo clicando en estos enlaces: como le salen los cuernos 1 y como le salen los cuernos 2
Hoy os traigo un video donde podemos ver el crecimiento que llevan las cuernas en primavera (primeros de mayo) todavía en formación y que será en verano cuando el cuerno quede totalmente listo para afrontar las peleas de berrea con garantías.
Una pena que se encontrara en mitad del bosque y el video no fuera «limpio del todo».
Si os ha gustado el video, entrar en youtube, darle a me gusta y suscribiros para más videos como este.
Subía hace pocos días a las redes sociales (Facebook y Twitter) este fotomontaje del puente Rodilla situado sobre el río Guadalaviar, muy cercano a la población de Albarracin. Si bajas por la carretera A-1512 desde la Sierra hacia Albarracin, una vez pasados los pajares, y cuando se estrecha la carretera al entrar en las hoces de Albarracin se ve perfectamente junto a la propia carretera.
Me llegó por whatsapp la fotografía del puente viejo y tras indagar un poco por internet, he encontrado la datación en un álbum del archivo fotográfico de López Segura y corresponde a una fotografía hecha a principios de los años 50. Curiosamente hace poco estuve en dicho puente fotografiando los colores otoñales que le otorgan la frondosidad del bosque de ribera que le acompaña.
Volviendo al mencionado puente, y tras compartirlo con algún compañero de trabajo, me volvieron a enviar el fotomontaje con una fotografía actual, donde se puede comparar perfectamente el paso de casi 70 años entre una foto y otra. Las diferencias son significativas, sobretodo en tres aspectos concretos que bien me han resaltado en los comentarios de la foto en las redes sociales. Vamos a puntualizar los 3 aspectos más diferenciadores, intentando clarificar dichas diferencias:
RESTAURACIÓN: Cabe destacar que ha tenido una clara restauración, manteniendo intacta la estructura básica, pero sí reforzando la junta entre piedras y todo el borde superior. Así pues, en estos 70 años ha habido un cambio a mejor y sobretodo manteniendo la esencia, en una restauración, a mi juicio, muy bien hecha y cuidada.
CAUDAL DEL RÍO: Es otro de los aspectos que se han destacado en los comentarios, pues si miramos la foto antigua, el caudal del río es más importante que en la foto actual. Aun así es un aspecto en el que no podemos afirmar nada, pues no sabemos las condiciones del río en el momento de tomar la fotografía. Si venía precedida de un periodo importante de lluvias o de deshielo. La única información que tenemos, a tenor de la poca vegetación que se ve, es que se realizó en periodo invernal pero nada más. Es posible, por el caudal que aporta en la foto que fuera tras un periodo de lluvias o deshielo, por la bravura del agua y el propio aporte. Pero no podemos sacar más conclusiones, pues no tenemos datos de esa época.
VEGETACIÓN: Es quizás el rasgo diferenciador más claro entre una toma y otra. La ausencia prácticamente de vegetación ribereña en los años 50 y la diferencia clara con la fotografía actual. Se aprecia también muy bien en la pared y ladera del fondo, que aunque se trata de una zona caliza y de poca vegetación, las sabinas o guillomos en la actualidad tienen un porte mucho más importante que en la fotografía antigua donde el porte es básicamente rastrero. Hay gente en redes sociales que a aportado el adjetivo de que actualmente el río está sucio de vegetación, pero el hecho es otro……Vamos a intentar explicar el por qué:.
INCISO:
Primero hay que entender, que el bosque de ribera o sotos, o bosque de galería como también se conoce, es un ecosistema propio formado mayoritariamente por vegetación ripícola, es decir, por plantas que necesitan una importante humedad del suelo, de ahí que mayoritariamente encontremos este tipo de estructuras siguiendo los cursos de los ríos. Suelen ser especies frondosas y suelen situarse en franjas longitudinales más o menos cercanas al cauce, en función de la necesidad de agua de cada especie. Además, este tipo de bosque es una pieza fundamental como corredor biológico para las especies de fauna, que hace de interconexión entre diferentes biótopos y puede llegar a aumentar la biodiversidad en un 80%.
Entendiendo la importancia y el papel de dicho ecosistema, no debemos ver estos bosques como un problema de suciedad, sobretodo si hablamos en referencia a la biodiversidad. Por lo tanto, y volviendo a la fotografía, podemos afirmar claramente que ha habido una importante recuperación del bosque ripario, y por lo tanto una buena conservación de dicho hábitat. Además, seguramente de una mejora de la biodiversidad, como comentábamos antes. Pero mucha gente se preguntará, y ¿por qué en los años 50 prácticamente no había bosque de ribera en dicha zona?
Pues por la suma de varios motivos, primero hay que pensar que en esos años, la conciencia conservacionista que se tiene actualmente, así como la gestión de los montes era totalmente diferente. Las zonas rurales estaban mucho más pobladas y el recurso forestal era el principal motor de los pueblos. Prácticamente la vida en los pueblos giraba en torno a su materia prima más cercana y abundante que eran los bosques. Siempre hablando desde el prisma de los pueblos que tenían dichos recursos. En la Sierra de Albarracin, la mayoría de los pueblos vivían y se nutrían de sus recursos forestales, les daba trabajo, les proporcionaba algo tan importante como la energía, bien para calentarse, para cocinar o incluso como fuente de iluminación. Así pues, el combustible de todo esto estaba demandado. Si a ello le sumamos que la ganadería y la agricultura eran otros pilares básicos, siempre había necesidad de espacio para cultivos y para pastos, por lo que los que «pagaban el pato» normalmente eran los bosques.
En este caso concreto, si paseas ahora junto al puente, se puede comprobar como a un lado del río todavía permanecen cultivos en activo, muy probablemente llegando casi casi hasta la misma orilla. Se aprecia en la fotografía antigua perfectamente un muro de piedra a lo largo del cultivo seguramente para protección contra las riadas y como lindero. Es decir, se le ganaba terreno de cultivo a los márgenes, y lo poco que llegaba a vegetar, se cortaba para aprovechamiento.
En definitiva, esta comparativa nos sirve para entender que hemos recuperado un espacio natural muy importante que había sido maltratado durante muchos años, seguramente a ancho y largo de la Sierra, pero que por unos u otros factores ahora los bosques de ribera están ganando la partida y en muchos tramos de río de nuestra Sierra ya podemos disfrutar de estos fantásticos y llamativos entornos y que son pieza clave y fundamental para el desarrollo de la biodiversidad por su demostrada labor de corredor biológico.
Y hasta aquí puedo leer, a ver si puedo conseguir alguna otra imagen antigua de la sierra y la comparamos con la actual que siempre es bastante curioso de ver.
Recuerda que también estoy por las redes sociales, bastante activo, así que si quieres estar al día sígueme:
Como cada año, el otoño ofrece una de las mejores excusas para salir con la cámara a fotografiar la bonita gama cromática que adquieren algunos bosques de la Sierra de Albarracin. Aunque el gran predominador en esta sierra es el pino, albar en las zonas altas y rodeno en las bajas, y por tanto, poco proclive a regalarnos espectaculares coloridos. En la Sierra, contamos con preciosos y cada vez más numerosos bosquetes de caducifolias, principalmente los robles (rebollo y quejigo) y serpenteando por los ríos las preciosas alamedas algunas más o menos naturales y otras, plantaciones junto a los ríos.
Además, contamos con innumerables arboles y arbustos de hoja caduca que dotan de un colorido en mosaico muchas laderas, y unidos a pinares o robledales, los arces, guillomos, espinos o arraclanes aumentan más la paleta cromática.
Para encontrar estas zonas coloridas y de tanta belleza ahora en otoño, tenemos que situarnos en la zona media de la sierra, pues ya hemos comentado que las zonas altas y las bajas, están cubiertas de pinar, pero los alrededores de Tramacastilla, Villar del Cobo, Torres de Albarracin, y zonas bajas de Noguera y Orihuela son los mejores exponentes a bosques de robles. Sumando también las choperas y riberas de los ríos, sobretodo el Guadalaviar, que junto a las zonas de vega, donde encontramos también árboles frutales, nos aportan muchísimo donde jugar a hacer fotos.
Aunque todos los años los árboles caducifolios se vistan de colores, ni la intensidad, ni la duración es la misma y suele venir bastante influenciada por lluvias, fríos o vientos. Pero podemos situar un poco las mejores fechas los últimos días de Octubre y los primeros de noviembre.
Este año, ha habido muy buenos colores, propiciados sobretodo por la ausencia de días ventosos que suelen barrer las hojas de los árboles, hasta este mismo puente de Noviembre donde el viento ya ha hecho de las suyas y ha empezado a desnudar los árboles.
Otra de las grandes explosiones otoñales son los frutos del bosque. Bayas, moras, setas, o algunos frutales ofrecen un abanico de posibilidades para la gente que sabe buscarlas.
Aunque los animales, en estos casos son los que más las buscan para mantener una buena dieta a la espera de los fríos días invernales.
También ha habido temporada de setas, que sin ser excepcional sí que ha hecho disfrutar a los amantes del género. Y los permisos se han amortizados con unos cuantos ejemplares en la cesta, y un excelente producto culinario puesto en casa.
Entrados ya en Noviembre y a las puertas de las primeras nevadas y fríos que han de ir viniendo, nos quedamos con un buen sabor de otoño.
Y es que en el bosque también hay vida a nuestros pies, a veces una vida que pasa desapercibida pero que tiene un montón de cosas que contar y que nos deja, en muchos casos auténticamente maravillados.
Estos días que me he pasado horas arrodillado en el suelo contando plantitas del Proyecto Life RESECOM de adopta una planta y del cual estoy encantadisimo con la labor que estoy realizando, he conseguido pasar horas a la altura de los bichos más pequeños de nuestros montes. Y es entonces cuando te das cuenta que ahí abajo hay otro mundo que sigue funcionando ajeno a los grandes animales, los inmensos árboles o la gente que salimos a disfrutar de la naturaleza.
Uno de esos casos es el de la planta carnívora Pinguicula vulgaris, una auténtica joyita que podemos disfrutar en los gotiales y turberas calizos de las dehesas de Griegos, Villar y Guadalaviar, y que escondida entre la hierba, lleva a cabo sus macabras capturas. La evolución ha dotado a estas plantas una capacidad de conseguir alimento de una manera poco ortodoxa, pero efectiva, para contrarrestar la carencia de elementos importantes como el Nitrógeno o el Fósforo en esos ambientes turbosos. La estrategia se basa en crear un atrayente en forma de sustancia pegajosa y azucarada denominada mucílago que se extiende por todas las hojas de la planta y que es un efectivo atrayente para los insectos. A la vez que atrayente, es un pegamento perfecto para atrapar al bichejo, momento en el cual, se liberan unas enzimas que que se encargan de digerir y asimilar las partes blandas de dicho insecto.
Una curiosa y efectiva manera de conseguir alimento sin falta de utilizar las raíces o sobrevivir en ambientes poco propicios para las plantas por su ausencia de nutrientes.
En la foto anterior se puede apreciar perfectamente los insectos adheridos a las hojas y ya digeridos por la planta.
Más info sobre la plantita en cuestión, podéis ver el reportaje que les hice hace ya algunos años con más foticos
Si nos movemos a ras de suelo, es posible que descubramos uno de los insectos más bonitos y fotogénicos de cuantos podemos ver por nuestra sierra. En este caso se trata de la Mantis enana (Ameles spallanzania) una prima hermana de la archiconocida mantis, y que no tenía muchas ganas de posar. Así que por no molestarla mucho, le hice cuatro fotillos con el movil y la dejé a su aire.
Uno de los insectos mejor camuflados, su gama de coloración es muy variable y suele pasar muy desapercibida, por lo que no es fácil dar con ellas. Característica cabeza triangular y sobretodo las famosas patas delanteras a modo de manos plegadas, es una voraz depredadora de insectos, que en ocasiones depreda hasta al macho en plena cópula.
Otra de las sorpresas que me encontré entre los juncos y las hierbas de las turberas fue esta preciosa Araña tigre (Argiope bruennichi). Es una de esas arañas bastante comunes por nuestros herbazales, una auténtica depredadora de pequeños insectos, teje su tela de araña entorno a los altos juncos y se sitúa de manera centrada a la espera de que vayan cayendo sus presas.
A parte de su coloración llamativa, seguramente como finalidad defensiva para ahuyentar a sus depredadores, lo más destacado de esta araña son esos Zig-zags construidos con tela gruesa sobre su tela de araña. Se le conoce como «estabilimentos» y la comunidad científica aun está estudiando su verdadera función. Hay quien dice que se trata de una señal para grandes insectos de que hay una tela de araña y pueda ser vista antes de que la atraviesen y la destrocen. Hay otras corrientes que abogan por una función atractora de insectos al captar los rayos ultravioletas. Otros dicen que si es una manera de captar agua del rocío. También se dice que ayuda a estabilizar la tela de araña y darle más consistencia…..
En definitiva, es un objeto todavía de estudio, en el que habrá que demostrar su utilidad.
Nosotros nos quedamos con su belleza y con ánimos de encontrar muchas más en nuestros paseos por el monte.
Tenemos la gran suerte en nuestra sierra de poder contar con las dos especies de Culebras Lisas que tenemos en la Península: Culebra lisa europea y Culebra lisa meridional. Hoy en el blog, vamos a intentar diferenciarlas, porque a simple vista nos podemos confundir pero tienen unos rasgos característicos de cada especie que nos ayudarán a identificarlas si prestamos un poco de atención.
Generalidades
Si hablamos en lineas generales, son dos culebras de pequeño tamaño, que no suelen superar los 50-60 cm. de longitud. De coloraciones variable pero predominando el gris, pardo o pardo-rojizo y con unas motas generalmente más oscuras y en muchos casos poco marcadas. Es una especie principalmente sauriófaga, es decir, está especializada en la captura de reptiles, sobretodo lacértidos pequeños, es decir lagartijas, así que si queremos verla, tenemos que buscar el hábitat de dichos reptiles.
Cazadora oportunista, se han dado incluso casos de canibalismo entre ellas. sobretodo sobre juveniles o inmaduros, un dato, sin duda, curioso.
Culebra lisa europea (Coronella girondica) (Villar del Cobo, Teruel)
En cuanto a la distribución, la Culebra lisa meridional (Coronella girondica) la encontramos bastante repartida por la Península, siendo más escasa o incluso ausente en la franja cantábrica y en los puntos más elevados de las cordilleras ibéricas. Es en esas zonas donde el hábitat lo ocupa su hermana la Culebra lisa europea (Coronella austriaca), algo más escasa debido a una distribución más reducida. En la Sierra de Albarracin, conviven las dos especies, dependiendo de la altitud y con zonas de confluencia de las dos especies.
Yéndonos a rasgos diferenciadores entre las dos Culebras lisas, podemos destacar estos.
Culebra lisa europea (Coronella austriaca)
Ojo situado entre la 3ª y 4ª escama supralabial
Escama rostral (nariz) claramente insertada y en forma de pico entre las nasales
Ausencia de franja oscura (Antifaz) por la frente entre los ojos
Parte ventral en general uniforme oscuro o negro
Culebra lisa meridional (Coronella girondica)
Ojo situado entre la 4ª y 5ª escama supralabial
Escama rostral (nariz) no insertada entre las escamas nasales
Marcada linea oscura entre ojos a modo de antifaz
Parte ventral de forma más o menos ajedrezada
En estas dos imágenes os he indicado tres de los 4 rasgos característicos de diferenciación de la especie, que no deja lugar a dudas, sobre cuál de ellas estamos tratando.
Culebra lisa europea (Coronella austriaca) (Fuente del Buey, Frías de Alb.)
Muchas veces, confundidas con las víboras, la gente suele matarlas, sobretodo cuando merodean en entornos rurales, donde el propio desconocimiento hacen de estas serpientes unas auténticas perseguidas y aniquiladas. Todos los reptiles son beneficiosos y nos ayudas en el control de muchos animales que acabarían convirtiéndose en plaga. Si creemos que algún animal no está en su entorno más natural, lo mejor que podemos hacer es llevarlo a una zona más segura para todos, o si se trata de especies más complejas como puedan ser víboras, una llamada al forestal de la zona, que se encargará de coger al animal y llevarlo a un sitio más alejado.
Culebra lisa europea (Coronella austriaca) (Fuente del Buey, Frías de Alb.)
Hay que recordar que estas dos especies se encuentran catalogadas y protegidas a nivel nacional en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Real Decreto 139/2011) y por tanto su conservación es nuestra prioridad.
Culebra lisa meridional (Coronella girondica) (Fotografía de Miguel A. Martín Arnau)
En definitiva, dos especies emparentadas, de fácil identificación si conocemos los cuatro carácteres básicos de cada una de ellas y sobretodo dos especies a conservar.
Casi no necesita presentación, la Isabelina (Actias isabellae) es una de las joyas que deambulan por nuestros pinares, primavera tras primavera, se la puede ver incluso en las calles de los pueblo de la Sierra de Albarracin. Se trata de una de las mariposas más bonitas y conocidas de nuestras sierras, ligada siempre a bosques de Pino silvestre (Pinus sylvestris) y de Pino laricio (Pinus nigra), ya que la oruga se alimenta exclusivamente de las acículas de dichos pinos. Aquí en la Sierra, es muy común precisamente por la abundancia de dichos pinares, que hacen de hábitat óptimo para la especie. Es un endemismo de la Europa Occidental, propios de la mitad este de la Península Ibérica y de los Alpes franceses, es por ello que las poblaciones de Isabelina están estrictamente protegidas, tanto a nivel de Aragón incluida en el catálogo aragonés de especies amenazadas, en la categoría «De interés especial» (Decreto 49/1995); como a nivel estatal, incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Real Decreto 139/2011).
Además estudios genéticos recientes, sitúan a las poblaciones del Sistema Ibérico como las más antiguas, estrechamente ligadas a la expansión de los dos pinos mencionados anteriormente durante el Holoceno.
Aunque pueda parecer una mariposa diurna, su actividad es nocturna, y su vida corta. En estado de mariposa no se alimenta de nada, pues tiene la espiritrompa atrofiada, por lo que no pueden libar nectar de las flores ni otras sustancias. Toda la energía que necesita para los vuelos, proviene de las reservas de grasas y azúcares que previamente han extraído las orugas de las acículas del pino. Así pues, la única función de las mariposas es la reproductora. Y como hemos dicho, en apenas unas noches de actividad frenética reproductora, termina muriendo por agotamiento.
Hembra
Si nos fijamos un poco más en detalle, podremos diferenciar el sexo mediante la estructura de las antenas. En las hembras, un hilo estrechamente pectinado y muy deferenciado el macho con una antenas bipectinadas que se asemejan mucho a una pluma de ave. Dichas antenas les servirá para seguir el rastro dejado por la hembra y conseguir aparearse con ella.
Macho
Otra de las maravillas de la isabelina son los ocelos que presenta en las alas, de una belleza sublime que aun impresiona más cuando se observa en detalle. Presenta un mosaico de escamas de diferentes colores que le hacen adquirir la característica coloración.
Detalle ocelo
Por último recalcar la importancia que adquieren estos lepidópteros como alimento de otros predadores que encuentran en la isabelina un bocado grande y apetecible. Entre los muchos depredadores podemos destacar los murciélagos forestales o los chotacabras, especies nocturnas que durante los meses de vuelo de las mariposas, las buscan incansables.
Así pues, damos entrada a esta hermosa mariposa habitante de nuestros bosques y de gran importancia, debido a su escasez y fragmentadas poblaciones. Estrictamente protegida y todo un referente para los entomólogos que las buscan incansables.
Si te interesa el tema, puedes encontrar mucha más información clicando aquí