Por el Valle del Jerte (Parte 2)

CASCADA DEL CAOZO

Bueno continuando con la Primera Parte del Valle del Jerte, nos había quedado pendiente un par de visitas que bien merecen una visita. Lo habíamos dejado en la Cascada de Calderón, y es que un poquito más abajo en la carretera de dicha cascada nos encontramos con, seguramente una de las más visitadas por su accesibilidad, ya que se puede llegar a ella en coche. Se trata de la Cascada del Caozo. Es una preciosa cascada en un entorno natural precioso, aunque a mi gusto, la pasarela que le han hecho para acceder hasta casi la misma casada ofrece fotos muy espectaculares, pero pierde toda naturalidad. A mi me gustó más la vista frontal desde abajo, en un entorno más bonito

En la foto podéis ver el final de la pasarela de hierro, al lado de Ana. Lo malo en estos sitios, como en todos lo que se puede llegar con el coche es que suele estar masificado, y hace falta mucha paciencia para sacar alguna foto sin gente. En mi caso……tarea imposible, ya que el Valle del Jerte en plena floración es un hervidero de gente. Aun así, me llevo un grato recuerdo en la retina! La cascada es preciosa.

 

GARGANTA DE LOS INFIERNOS

Es posiblemente también una de las rutas más conocidas y transitadas, sobretodo en verano para darse un chapuzón en las numerosas pozas que se han formado de manera natural. En primavera, obviamente, la ruta es simplemente contemplativa, eso sí, PRECIOSA.

No resulta fácil llegar, pues hay que andar por un sendero en torno a 45 minutos. El bosque de Roble que nos acompaña, por eso hace amena y bonita la andada, muy cómoda, con una suave subida en todo momento.

Las fechas de floración del Cerezo coincide con el inicio primaveral del bosque, donde helechos y hierbas crecen con un verdor que se sale. Las hojas de los robles aun en principio de brotación, dejan pasar toda la luz al sotobosque. Sin duda que el paseo hasta la Garganta es todo un espectáculo con la primavera un poco más avanzada.

Se puede llegar también en 4×4 contratados que te acercan hasta apenas 5 minutos de la garganta. También vimos excursiones a caballo. Por lo que las posibilidades son para todos los gustos. Nosotros somos de andar, sin duda, así que sorteando el gentío por la senda, por fin llegamos al puente que da acceso a la garganta y zona de los Pilones.

La Garganta tiene su punto álgido en los denominados “pilones” que es la erosión que ha ido excavando el río en la roca granítica, formando unas marmitas preciosas para el baño en verano. En nuestro caso, al ir un caudal abundante, no se aprecian bien dichas marmitas, pero sí un río bravo que salta de poza en poza.

Belleza y naturaleza a raudales, sin duda, el paseo que se inicia desde el centro de Interpretación de la Reserva Natural culmina en su parte fácil en estas preciosas formaciones. Se puede hacer una ruta más larga de unas 6 horas que se adentra en la Reserva, pero nosotros no íbamos con más tiempo.

Y lo dicho, en esas fechas, muchísima gente, la floración del valle atrae a miles de visitantes y estas rutas son un atrayente perfecto para disfrutar de la naturaleza.

Nosotros nos vamos con un sabor estupendo de dicho valle, precioso en su floración y espectacular de agua, cascadas, naturaleza y bosques. Me quedo con muchas ganas de volver en época primaveral más entrada o incluso en otoño, con algo menos de gente y con rutas más salvajes…..Para que luego digan que Extremadura es un secarral….madre mía!!

hasta entonces….

un saludo

 

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Por el Valle del Jerte (parte 1)

Aprovechando que el 23 de Abril, San Jorge, es festivo en Aragón, decidimos hacer una escapadita hacia un lugar que tenía muchas ganas de conocer. Se habla mucho de la riqueza natural de Extremadura, sobretodo la provincia de Cáceres, y aunque muchas  veces se tengan preconcebidas ciertas ideas, lo mejor es ir y juzgar por uno mismo. Así que nos planteamos hacer algo de turismo por el Valle del Jerte y el Valle de la Vera. No teníamos muchos días, por lo que Monfragüe, Trujillo, Cáceres capital, Las Hurdes…..eso quedaría para otra ocasión. Es bueno dejarte algo por ver, luego tienes una excusa para volver.

En fin, centrémonos pues en el Valle del Jerte, que fue el objetivo principal del viaje. No teníamos muchas referencias, salvo la conocida floración de los cerezos, hecho que le otorga la fama. Pero deambulando un poco por algunas páginas de internet y charlando con el casero de nuestro alojamiento, intuimos que las cascadas y el entorno natural es casi tan destacado como las terrazas repletas de cerezos. Así pues, intentamos repartirnos el día, con idea de ver cuantas más mejor.

Nuestra primera parada empieza entre los pueblos de Cabezabellosa y el Torno, ya que hemos entrado por esta carretera al valle, ya que nuestro alojamiento lo tenemos en Villar de Plasencia. El casero nos recomiendo hacer parada en el Roble Romanejo, un milenario Roble melojo (Quercus pyrenaica) junto a la carretera, y que tras cruzar una cerca metálica (que cerraremos a nuestro paso) nos espera espectacular y majestuoso.

Con su correspondiente cartel explicativo, y un vallado de madera, le damos mil vueltas y nos abstraemos ante dicho porte y su singular entorno.

Casi siempre que veo estos centenarios árboles, pienso en todo lo que han podido ver en todos los años que ha estado ahí creciendo. Tras las pertinentes fotos, en las que me toca sacar el “ojo de pez” para poder encuadrarlo en una foto, volvemos al coche para seguir marcha, no sin antes, acercarme al otro lado de la carretera para sacar alguna instantánea más de estos preciosos y centenares rebollos, que forman unas dehesas preciosas.

Desde aquí, pusimos rumbo a la rutita para ver las Cascada de las Nogaledas.

CASCADA DE LAS NOGALEDAS

Bueno, aquí tenemos la primera rutita de la mañana, para iniciar la ruta tenemos que ir al pueblo de Navaconcejo, y desde aquí cruzar al otro lado del río Jerte, donde ya intuiremos el inicio de sendero. Hay que decir, que la ruta salva bastante desnivel, por lo que hay tramos con bastante pendiente, y además por sendero estrecho, muy a tener en cuenta para gente que no esté acostumbrada a caminar o con calzado no apropiado. Aun así, hay un seguido de 7 cascadas, por lo que se puede ir subiendo e ir viendo hasta que uno se canse y volverse cuando quiera. La opción de la ruta circular también es factible, aunque te llevará unas horas hacerla. Nosotros vimos cortada nuestra ruta por una carrera de turismos, en la que era muy arriesgado cruzar la carretera por falta de una buena organización, pero aun así, pudimos ver buena parte de las cascadas.

El sendero, siempre cuesta arriba, pasa de las terrazas de cerezos a una exuberante vegetación de helechos, robles, nogales….siempre acompasados por el rugir del agua en cada cascada. Sin duda un lugar con un entorno precioso.

Encontramos muchísima gente en la ruta, lo que ralentizó nuestra marcha y restó un poco ambiente y armonía al entorno, pero por contra tuvimos la suerte de coger el inicio de primavera con un caudal muy majo que hacía que cada cascada fuera impresionante.

Es imprescindible el trípode si quieres sacar fotos decentes, así que tenerlo en cuenta si las visitáis.

En definitiva, la rutita, aunque no pudimos completarla, me dejó un sabor muy muy agradable, sin duda, uno de los puntos fuertes del Valle y de visita casi obligada.

 

 

Lo dicho, no pudimos completarlas todas, pero ya veis que el repertorio de lo que vimos es más que bonito. Una vez llegados al pueblo entre adelantamientos a gente, pasos estrechos en lo que hay que dejar pasar y el gentío presente se nos había hecho la hora de comer. Aun nos quedaba muuuuucho por ver……así que pensamos que pillar un bocata y comerlo en la siguiente cascada era la mejor opción para no perder tiempo, y así fue!!!. Acierto total!!! Así que dirigimos nuestros pasos hacia la preciosa Cascada del Calderón

 

CASCADA DEL CALDERÓN

Esta está normalmente fuera de los “circuitos” del turista, ya que justo debajo está la famosa Cascada del Caozo y pasa desapercibida, aun así es fácil llegar y está pie de pista. Subiendo al pueblo de Piornal, en la siguiente curva cerrada del desvío a la del Caozo, está está la señal de la del Calderón. Si llevas turismo, mejor dejar el coche en el desvío y bajar andando por la pista forestal hasta la cascada, total son 5 minutos y te ahorras dejarte el cárter como más de uno se lo había dejado cuando bajamos nosotros.

 

La cascada es sencilla y muy bonita, digna de ver cuando lleva mucho caudal.

Lo bueno de este valle, es que entre cascada y cascada, si lo coges en temporada, te das un festín de laderas blancas con las flores del cerezo, todo un espectáculo para la vista

Merece la pena parar en alguna terraza para disfrutar de estos árboles en flor y degustar su olor y su blanco radiante.

 

Y nada, para no hacer muy larga la entrada dejo las dos rutas de la tarde para el siguiente post, donde visitaremos la mencionada Cascada del Caozo y el impresionante paraje de la Garganta de los Infiernos y una ruta imprescindible para hacer.

Un saludo