Me voy a autofelicitar el día de mi cumpleaños con un regalo de los que hace ya unos cuantos meses que no veo y unos cuantos años que no disfruto habitualmente.
Se trata sin ir más lejos de las vistas que tenía desde casa una noche cualquiera cuando vivía en Cornellá. No es que la eche de menos, pero creo que es un regalo original y de esos que te hacen ilusión, más sabiendo que ahora gozo de otro tipo de vistas.
Cual es mejor o peor, eso que lo juzgue cada cual, para mi las dos vistas tienen su punto. Creo que no borraré de mi memoria cuando salía al balcón de casa por la noche, el olor a ciudad, el ruido constante y la luz que iluminaba la noche. El transeunte deambulando entre sombras y el vecino que saca a pasear al perro. La verdad que no añoro la ciudad, pero si que tengo buenos recuerdos.
Eso sí, no cambio mis vistas actuales por nada del mundo, ¡¡descarao!!
En fin como decíamos antes, ¡¡Per molts anys!!































