Mañana de Hide

La metodología básica de estos animalejos es más o menos siempre la misma para casi todas las especies. El primer paso es observar el bebedero desde un árbol cercano y cerciorarse de que no hay peligro alguno. (si lo ves llegar al árbol es un buen indicativo para estar preparado). Como segunda tarea de acercamiento se posan en un lugar aun más cercano al agua (escasos 30 o 50 cm), ya sea el suelo o tal vez algún tronco o rama en el suelo. Un último vistazo alrededor para descartar cualquier peligro y se lanzan al agua. Una vez allí, o bien sacian su sed y se van o muy a menudo se dan un refrescante baño que les limpia y refresca.
Esta más o menos es la metodología que siguen todas las especies, algunas más nerviosas y más rápidas, otras más confiadas y tranquilas.
Como casi siempre, el primero en bajar y menos receloso fue el Pinzón vulgar. En este caso un macho al que retratamos de mil y una maneras. Es un pajarillo muy común, pero realmente tiene unos colores fascinantes. En su posadero y posteriormente en su baño.
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Una buena sorpresa que entró en repetidas ocasiones fue esta hembra de Piquituerto, realmente curiosa la forma de su pico. Esperábamos ver al macho (de un color rosa precioso) a lo largo del día, pero tuvimos que plegar antes de tiempo 😦

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A este precioso Trepador Azul, lo llegamos a tener a tan solo 25cm de nuestros ojos, encima de nuestras cabezas casi entra al hide. Finalmente un buen baño al estilo “¡¡mueve la colita bonita rica, mueve la colita!!”

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También nos visitó este Carbonero Garrapinos (el más pequeño y nervioso de todos) que se llevó un buen baño y alguna que otra toma.

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Por último la más grande, el Mirlo, también se dejó retratar, sólo una foto, su entrada al agua fue vista y no vista. Increíble su sigilo y rapidez.

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Y esto fue todo, luego tocó recoger trastos y calarnos hasta los huesos.
Próximamente la segunda parte.

saludos

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Un día de hide

Bueno ahí van unas fotos del Sábado realizadas en la kedada que hice con José Rico
Decidimos montar un hide en un paraje de Frías de Albarracín donde Jose sabía de buena tinta que nos iban a visitar una buena cuadrilla de alados. Para el que no lo sepa, un hide es un escondite artificial desde donde el fotógrafo espera pacientemente a que su “victima” entre en escena para fotografiarlo. En nuestro caso unas telas de camuflaje y unos palos sirvieron para la contrucción del hide. Luego tocó paciencia y un pelín de suerte.
Sólo disponíamos de un teleobjetivo, el mío, así que nos lo íbamos pasando a medida que iban entrando pajarillos a la escena. Dependiendo de la zona por donde entraran “disparaba” uno u otro.
El primero en hacer acto de presencia de manera continua fue el petirrojo ( “peti” para los amigos).

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Casi como extrañado por aquel parapeto entre los pinos despues de las oportunas comprobaciones se decidió a entrar y dejarse fotografiar de todas las poses posibles. Es un pájaro simpático y muy esvelto, muy fotogénico y con un colorido magnífico.

Por mi lado, el más receloso fue este magnifico macho de Escribano montesino, aun así se dejó retratar en varias ocasiones pero siempre a una distancia prudencial

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Sin duda este pinzón vulgar macho fue el más atrevido de todos, entraba por todos lados, incluso antes de meternos en el hide y mientras degustabamos nuestros bocatas de la comida ya había hecho acto de presencia mostrando su bellisimo colorido.

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Por último y para no aburrir al personal, un nuevo pinzón vulgar, en este caso una hembra nos decía adios con su ala y terminaba la sesión de algo más de 4 horas en un habitáculo de 3 metros cuadrados.

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Aun así la incomodidad se hizo muy amena por la buena compañia tanto alada como humana. Esperamos repetir pronto.

Saludos a todos.