Una agradable visita

No disponía de mucho tiempo, la verdad, y estas cosas requieren paciencia suprema y bastante tiempo. La cosa es que tenía un buen lugar para instalarme camuflado y disfrutar del ir y venir de pajarillos para saciar su sed. Además de llevarme para casa alguna que otra toma, también era un examen del sitio para ver que tal entraban, la luz, posibles encuadres, problemas de contraluz, posaderos habituales, especies que entraban, y un largo etc. En estas cosas es mejor una primera prueba para después “atacar” con todas tus armas y que no se te escape “esa foto”.
La cosa es que después de más de una hora metido, empezaba a desesperar pues no había entrado más que una mísera hembra de pinzón, cuando a mi alrededor no paraban de revolotear, herrerillos, carboneros y demás páridos.
Cuando ya se avecinaba la hora del regreso, una sombra se movía allí en frente a no más de 20 metros que entre la tela de camuflaje no llegaba a distinguir. Ojo en el visor y buscando se me hacía la boca agua, y así fue la grata sorpresa de esta raposa joven, que seguramente se había acercado a beber, algo cautelosa por la presencia de aquel bulto junto al bebedero. Tras una buena sesión de fotos, se desplazó a favor del aire y pudo olerme, momento que asoció ese bulto que veía con esa raza animal que tanto la persigue, y así fue como desapareció. Los pajarillos no bajaron, pero me llevé una agradable visita.

-Raposos saludos-

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