Por el camino de la Vega

Existe un precioso rincón (tristemente fuera de nuestra sierra) pero a la vez muy cerquita, y dentro ya del Parque Natural del Alto Tajo al que le llaman “El camino de la Vega”. Se accede por la misma pista forestal que se accedería a la buitrera o a “rambla amarilla” o “rambla de San Lorenzo” pero antes de llegar a estos sitios conviene desviarse por un pequeño sendero que serpenteando por un barranco cada vez más espectacular nos llevará derechitos al Río Tajo.

Este es un tramo del Tajo muy tranquilo, más o menos como el de Rambla amarilla, con sus remansos, sus rápidos y sus estrechos. Pero sobretodo son rincones apartados de los visitantes y turistas, son tramos del Tajo donde tan solo de aventuran algunos intrépidos pescadores en las épocas de pesca y algún lugareño de la zona. Estamos en terreno salvaje y un precioso lugar para intentar sorprender a alguna nutria dándose un festín a orillas del río, o tal vez a ese mirlo acuático dispuesto a sumergirse en cualquier momento a por algún bichito que llevarse al pico.

Caminé despacio con el 100-400 intentando sorprender tal vez a la nutria pero llegué tarde y el camino de vuelta a parte de ser cuesta arriba, no era precisamente de 5 minutos. Así que no pude recorrer mucho tramo de río. Es una zona que sin duda tengo que patearme tanto río arriba, como río abajo para sacarle todo su jugo.
De momento hemos hecho la primera prospección y la cosa promete. En primavera puede ser una buena excusa.

saludos

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Mañana de Hide

La metodología básica de estos animalejos es más o menos siempre la misma para casi todas las especies. El primer paso es observar el bebedero desde un árbol cercano y cerciorarse de que no hay peligro alguno. (si lo ves llegar al árbol es un buen indicativo para estar preparado). Como segunda tarea de acercamiento se posan en un lugar aun más cercano al agua (escasos 30 o 50 cm), ya sea el suelo o tal vez algún tronco o rama en el suelo. Un último vistazo alrededor para descartar cualquier peligro y se lanzan al agua. Una vez allí, o bien sacian su sed y se van o muy a menudo se dan un refrescante baño que les limpia y refresca.
Esta más o menos es la metodología que siguen todas las especies, algunas más nerviosas y más rápidas, otras más confiadas y tranquilas.
Como casi siempre, el primero en bajar y menos receloso fue el Pinzón vulgar. En este caso un macho al que retratamos de mil y una maneras. Es un pajarillo muy común, pero realmente tiene unos colores fascinantes. En su posadero y posteriormente en su baño.
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Una buena sorpresa que entró en repetidas ocasiones fue esta hembra de Piquituerto, realmente curiosa la forma de su pico. Esperábamos ver al macho (de un color rosa precioso) a lo largo del día, pero tuvimos que plegar antes de tiempo 😦

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A este precioso Trepador Azul, lo llegamos a tener a tan solo 25cm de nuestros ojos, encima de nuestras cabezas casi entra al hide. Finalmente un buen baño al estilo “¡¡mueve la colita bonita rica, mueve la colita!!”

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También nos visitó este Carbonero Garrapinos (el más pequeño y nervioso de todos) que se llevó un buen baño y alguna que otra toma.

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Por último la más grande, el Mirlo, también se dejó retratar, sólo una foto, su entrada al agua fue vista y no vista. Increíble su sigilo y rapidez.

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Y esto fue todo, luego tocó recoger trastos y calarnos hasta los huesos.
Próximamente la segunda parte.

saludos