Leyendo el Paisaje II

Estoy sin conexión a Internet (nuevamente los de Telefónica me dejan sin linea), así que subo el artículo desde Orihuela.

Si giramos 180 grados respecto a la toma anterior de paisaje en la que pudimos disfrutar del “pajarejo” y el Caimodorro nos encontramos ahora en frente con la depresión de Aguas amargas, por la que se adentra la pista forestal que nos adentra en el valle. Preside en mitad un promontorio conocido como el “cerro medio” y que alberga a un lado de sus faldas la riquísima fuente de las Palomas y al otro la paridera de aguas amargas junto a unas antiguas y ya abandonadísimas salinas.

No hay que ser muy listo para saber que me encuentro situado justo en el extremo del cerro de “La Desesperada”, que como he podido demostrar tiene unas vistas únicas prácticamente en los 360º que alcanza la vista.

Nuevamente podemos otear más detalladamente el paisaje para adivinar que siguen habiendo invitados en nuestra panorámica. Esta vez, el zoom lo haremos muy, muy cerca de la siembra de trigo donde acostumbran a acudir diariamente una vez que el sol se va perdiendo en el horizonte.


Como vemos nuevamente hay sorpresa, con este trío de ciervas que ya se aventuran a salir de la espesura para darse un buen festín con el vigoroso trigo que ya despierta del duro invierno.

En pocos minutos, ya estaban atracándose en mitad del sembrado.



Curiosa sin duda la otra tarde cuando además de disfrutar de la estupenda panorámica que ofrece “La Desesperada”, pude entresacar algunos detalles del paisaje. Sin duda que no es fácil disfrutar de estos detalles en cada paisaje, ni tan siquiera pondría la mano en el fuego de que volvería a verlos si volviese al mismo punto. Pero hay factores que favorecen el ver un paisaje así (la hora, el lugar, la estación del año, el silencio, la paciencia y por supuesto la suerte) son todo factores que si los escogemos a conciencia multiplicaremos las probabilidades de ver algo más que un paisaje.


saludos

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3 comentarios el “Leyendo el Paisaje II

  1. Como no todos disponemos al alcance de esa libertad que recreas en tu paraiso, de aire y naturaleza.
    Pues… eso. Que muchos nos tenemos que jorobar y conformarnos a base de Google, SIGPAC y otros consuelos (puro onanismo). No obstante, hoy me he atrevido a plagiar tus planos y por unos instantes hasta me ha parecido percibir el olor de tomillos recién triscados.
    Gracias Drakis. A ver si un día dispongo de tiempo y me comunico un rato más largo contigo. Gracias por tus fotos (las mías te las envío al correo como adjuntos)

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  2. ¡¡Qué buenos recuerdos me traen esos campos!! jeje, ahí es donde más ciervos he visto yo cuando he pasado con el coche y donde suelo ir a escuchar la berrea, y parece que ya están acostumbrados a los coches porque muchas veces ni se inmutaban. Tendré que darme una vuelta estos días por allí arriba a ver si “cazo” algún bichejo de estos.

    Un abrazo

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