Las Tinieblas y el Alba

Bueno, como ya sabéis en este blog tenemos un pequeño apartado de lectura en el que voy desgranando un poquito de cada libor que leo, y que intento, desde mis intereses y gustos, recomendar o no cada novela que voy leyendo. Tenemos todas las reseñas y críticas en la sección «va de libros» que tenéis en el menú de arriba y que podéis consultar cuando queráis para inspiraros en una nueva lectura. Hoy os traigo un pedazo de novela de uno de mis escritores favoritos, Ken Follet. Vamos allá.

Partiendo de la base de que Ken Follet es uno de mis escritores favoritos, le sumamos que el libro se ambienta en el famoso escenario creado por la fantástica novela «Los Pilares de la Tierra», a día de hoy posiblemente una de mis 5 lecturas favoritas. Así pues con este preámbulo la novela tienen todos los tintes necesarios para que me acabe gustando. Veremos el resultado….

CONTEXTO

Como hemos dicho la novela se adentra en los años anteriores al otro libro, concretamente comienza en el año 997 d.C. en la Inglaterra oscura de la Edad Media. Podemos decir por tanto que es una precuela de los Pilares de la Tierra, aunque el nexo de unión sólo se hace evidente con algún comentario en la parte final del libro, por lo que no es necesario haberlo leído antes.

Esta época, poco conocida por la ausencia de registros se denominó Edad Oscura y fue un periodo convulso, violento y muchas veces irracional. Sumado a ésto, las últimas invasiones vikingas pusieron en jaque las zonas costeras de Inglaterra, que se veían amenazadas año tras año con las incursiones hostiles.

Curiosamente, y aunque en la portada del libro aparece una embarcación vikinga, la novela sólo nos deja unas pinceladas de lo que fue aquella situación de hostilidad y ataques, pues prefiere centrar su trama, sobretodo alrededor de una aldea, «Dreng’s Ferry» y su desarrollo en los personajes.

LOS PERSONAJES

En este marco el señor Follet nos construye una historia asentada principalmente en 4 personajes protagonistas de distinta clase social y contada en 3ª persona. Ragna, Edgar, Wynstan y Aldred son los cuatro pilares en los que se desarrolla la trama y sobre la que giran todos los acontecimientos, ya sea de manera individual o entremezclándose para dar conjunto a toda la historia.

Follet se caracteriza por construir unos personajes de marcada empatía u odio, es decir, o buenos muy buenos o malos muy malos, y en esta novela no va a ser menos, es quizás un rasgo que hace que te adentres y empatices mucho más con el libro y sus personajes. Y estos desarrollos están tan conseguidos que llegarás a odiar a muerte al «malo» y querrás que deje de sufrir «el bueno», es así de simple y Ken lo consigue de una manera magistral, incluso aunque te lo esperes.

A este cuarteto, le rodea una retahíla de personajes secundarios, de igual garantía en el buenismo o el infame para trabajar el pulso constante entre el bien y el mal, entre la mezquindad y la bondad. Una batalla sin tregua que nos hace pegarnos al libro hoja tras hoja.

LA TRAMA

Muy bien estructurada, casi no decae en ningún pasaje, ya que va jugando con las historias de los personajes para que haya una buen envoltura en todo momento y sigas queriendo saber más y más. Vuelve a demostrar que se maneja como pez en el agua en la trama medieval, sus construcciones, las costumbres o la idiosincrasia de cada posición social y su poder.

Al final, son 1000 páginas de una narrativa ágil, vertiginosa a veces y de la que nos hará partícipes a cada rato que nos sentemos a leer. Sufrirás, odiarás, reirás y te enamorarás……en definitiva, sentirás cada personaje como propio. Y lo que se busca cuando coges un libro, disfrutar de la lectura.

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RESUMEN

En definitiva, vuelvo a disfrutar del gran Ken Follet y del «ambiente» que tanto me maravilló en los Pilares de la Tierra, vuelvo a notar ese buen hacer, esos personajes que enamoran y odian, esa pugna por el bien y el mal y ese ambiente de la Inglaterra medieval que tan bien explicado nos tiene acostumbrado el autor. Así que muy a mi pesar, se queda a tan sólo una décima de su secuela y le otorgo un pedazo de 9,5/10 básicamente porque me ha encantado. Plenamente recomendable.

Aguantando el temporal

He podido descargar alguna de las cámaras trampa que tengo instaladas y en ellas se resume muy bien este temporal de nieve vivido, y es que a veces las propias imágenes hablan por si solas. Con nieve hasta casi la panza, los grandes ungulados han tenido que tirar de sus recursos para aguantar estos días de penurias y poca comida. Se nota mucho la menor movilidad de los animales, buscando un ahorro energético a la espera que la propia meteorología que les trajo la nieve sea la misma que se la lleve.

Al final, los animales tienen un excelente pelaje invernal que los aísla al máximo de las inclemencias. Es tan buen aislante que no deja que se escape el calor corporal y por ende, podemos ver como la nieve permanece intacta en su cuerpo sin llegar a deshacerse. Esto no quita que el consumo energético sea muy alto y al final hay que echarle «combustible» al cuerpo, pero una buena estrategia siempre ayuda a pasar estos pesarosos días.

Un claro ejemplo es esta madre y esta gabata que se protegieron durante las horas de más nevada en una espesa pinochada junto a la cámara de trampeo, lo que me costó más de 100 fotos de primeros planos, ojos, nariz, orejas, boca….. y es que los animales siempre buscan lo favorable y si hay que escarbar para llegar a la hierba fresca, mejor hacerlo bajo una espesa pinochada donde el 80% de la nieve todavía permanece en las ramas.

Y aquí el claro ejemplo que os comento, cientos de fotos de primeros planos, pero con el regusto de que los animales son más listos de lo que nos pensamos y saben buscarse el bocado de hierba incluso con más de medio metro de nieve.

En definitiva, fotos para el recuerdo de un episodio que será recordado y de unos ciervos que seguirán sobreviviendo a todo lo que les venga.

Un saludo

Un Comedero en Dornaque

Una de las mejores acciones que podemos hacer durante el invierno en nuestras casas, siempre que la logística lo permita es realizar una ayuda suplementaria de alimento para los animales que peor lo pasa en esta época del año. Las avecillas forestales son unas de las especies que más suelen sufrir los rigores del invierno, pues a un metabolismo alto, y por tanto con un gran requerimiento de alimento, se le suma que en muchas jornadas invernales la búsqueda de sustento es más que un suplicio para ellas.

Carbonero Garrapinos (Periparus ater)

Estos días atrás, tras el paso de Filomena y el espeso manto de nieve se unió las gélidas temperaturas acompañantes durante días, lo que se tradujo en un periodo bastante amplio de dificultad a la hora de procurarse alimento. Todo y que muchas de estas aves están más que acostumbradas a estos rigores, un suplemento a la alimentación es muy bien aceptado por ellas. Es por eso, que si disponemos de una casa en un pueblo, un terreno, o incluso el balcón de casa en la ciudad, un simple comedero, puede llegar a hacerles un bien en los duros meses de invierno.

Verderón (Chloris chloris)

Es más, incluso podemos disfrutar de la presencia cercana de especies forestales que en otras condiciones no se acercarían tanto o que difícilmente podremos ver de manera común en nuestro jardín o casa. Al final es una manera muy saludable de ayudar a la naturaleza y a la vez disfrutar de ella.

En el Centro de Interpretación de Dornaque, ya hace tiempo que mantienen dos comederos en los rigurosos meses de invierno, donde un aporte continuo de comida, supone un auténtico revuelo de pajarillos en los días más fríos, nivosos o duros del invierno. Llegando a entrar a dicho comedero más de una docena de especies en apenas unos minutos.

Pico picapinos (Dendrocopos major)

Hace unos días y todavía inmersos en los coletazos de la fría borrasca, estuve unas horas disfrutando y retratando algunas de las especies que entraron al comedero. Agazapado tras el cristal, el ir y venir de avecillas era incesante y pude disfrutar de la presencia de:

  • Verderón (Chloris chloris)
  • Herrerillo común (Cyanistes caeruleus)
  • Herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus)
  • Carbonero común (Parus major)
  • Carbonero garrapinos (Periparus ater)
  • Pinzón común (Fringilla coelebs)
  • Lúgano (Spinus spinus)
  • Mirlo común (Turdus merula)
  • Pico picapinos (Dendrocopos major)
  • Arrendajo (Garrulus glandarius)
  • Trepador azul (Sitta europaea)

No se si se me olvida alguna más, pero es una buena representación de las aves que campean por los alrededores del centro de interpretación, y tenerlas muy muy cerca sin que te detecten es toda una delicia. Coloqué durante unos minutos el movil para hacer un timelapse y veréis que trajín de bichos al comedero.

Si os gusta el video, entrad en mi canal de Youtube y suscribiros 😉

En definitiva, un bonito gesto que todos podemos hacer hacia nuestra naturaleza y que de buen seguro será bien recibido por los pajarillos en estos duros meses de invierno para ellos. Recordad, eso sí, que una vez terminado el invierno es conveniente ir dejando de aportar alimento al comedero hasta no realizar aporte y que las aves vuelvan a sus rutinas primaverales o veraniegas con disponibilidad ya de comida en el monte.

En verano, una manera de atraer a estos pajarillos es ponerles y mantenerles un plato de agua o bebedero donde de buen seguro se acercarán a beber o a bañarse.

En fin, espero que os haya gustado la entrada y os animéis con ese comedero.

Un saludo.