Más pitarque y más Maestrazgo

Todo y que el día seguía lluvioso y no acompañaba decidimos después del buen sabor de boca del nacimiento del Pitarque bajar río abajo hasta la junta con el río Palomitas y la desembocadura en el Guadalope.

La primera sorpresa fue esta preciosa cabra vigilante sobre un buen peñasco que soportaba estoica la lluvia del día ramoneando y vigilándonos de cerca. Se dejó fotografiar plácidamente así pues después de unos cuantos “disparos” la dejamos en paz.

Aguas abajo del Pitarque y en la junta de ríos el espectáculo seguía siendo precioso. Esta vez el río perdía fuerza pues el desnivel era algo menor, pero el paisaje circundante ofrecía nuevas e interesantes fotos. Las formaciones calcáreas debido a plegamientos de las capas surgían como infinidad de cuchillos al cielo; dándole al paisaje un aire escarpado de inigualable belleza.

No muy lejos de aquí, los famosos Órganos de Montoro nos explicaban claramente el proceso geológico de plegamiento del terreno y como se crea una orografía única y de bellísimo porte. Es sin duda una lección de geología con tan solo contemplar el paisaje, donde se pueden apreciar las capas en forma de “S” debido a plegamientos y la formación de relieve.

Pero de nada vale explicar, hay que ir in situ y contemplar la maravilla geológica que los órganos nos muestran. En lo alto del puerto un bonito mirador y sobretodo un cartel explicativo hacen de este paisaje totalmente entendible a manos incluso del más ignorante.

Saludos

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Nacimiento del Pitarque

Bueno, pues el sábado estuvimos Jose y yo en el nacimiento del río Pitarque y la verdad que la meteorología no acompañó para nada, ¡¡todo el santo día lloviendo!!. Así es difícil trabajar bien las tomas, con el paraguas por medio y una mano ocupada, gotas en el objetivo, en los filtros, pañuelo para limpiar, parasol para tapar lo que se pueda, y acabas de los nervios porque el paisaje se merece un buen reportaje y quedas limitado a tus habilidades.
Pero dejaremos las quejas, porque el nacimiento del río Pitarque es de esos sitios que abren los ojos a cualquiera. Para más “inri” estos días el río va desbordado con tanta agua y el espectáculo es dantesco. Me recordaba muy mucho a esos ríos pirenáicos que en épocas de deshielo bajan desbocados y donde se suelen practicar deportes de aventura (rafting, hidrospeed, etc…).

La excursión es muy distraída desde el mismo pueblo donde por un pequeño sendero te adentra en la garganta que ha esculpido el río durante siglos. Una vegetación exuberante te atrapa y avellanos, arces, guillomos, pinos, bojs, etc se reparten el terreno habitable. La otra parte del terreno es cosa de los impresionantes farallones de roca calcarea y en el fondo del valle el ruidoso río Pitarque que baja como enfadado.
Una vez llegas al puente se te encoge hasta los “gayumbos” ante tal maestría de la naturaleza. Una impresionante cornisa de muchos metros te envuelve y un río desbocado le pone banda sonora a tal espectáculo. Por fin hemos llegado al nacimiento.

Evidentemente me falta “angular” para captar la magnitud, pero ahí está lo bueno, yo pongo el caramelo delante, ahora hace falta venir y verlo en persona.
En seguida montamos trípodes y paraguas en mano clic, clic, clic, clic, “disparos” a todas bandas. El rincón, la verdad que ofrece miles de encuadres posibles, pero sin duda lo que atrae nuestra mirada es ese tubo en forma de boca que escupe (por no decir que vomita) un incesante chorro.


Para que os hagáis una idea de la magnitud del sitio, la primera foto del artículo es una panorámica compuesta por tres fotos en vertical (y aun así queda cortado el río por la derecha).

Pero aquí no acaba todo, pues el verdadero nacimiento está aun un pelín más arriba. Y menudo sorpresón, porque todo el agua que vemos bajar sale de un agujero en la pared, de una cueva que expulsa un río entero, algo realmente soberbio. Nuestro amigo Jose, en su artículo tiene una foto del mismo, yo cuando llegamos allí ya tenía la cámara guardada y a buen recaudo de la lluvia por lo que no tengo toma. Aun así os pongo una general y os situo el verdadero nacimiento para si algún día vais a verlo os acerqueis.

Ya por último una toma de Jose en plena acción y jugándose el tipo, jejejej

Y no puede faltar en toda kedada que se precie la foto de grupo, en este caso la foto de pareja porque solo éramos dos. Y que conste en acta que estuvimos allí.

Poco más puedo decir de esta bonita excursión, tal vez sea uno de los parajes más bonitos de todo Teruel y totalmente recomendable como en su día me lo recomendaron a mi. Pero sin duda me queda pendiente en breve una nueva visita, con mejor tiempo y con la primavera un pelín más avanzada, tal vez el caudal sea menor, pero ganaremos en color y sobretodo en no andar con el paraguas a cuestas.

Vuelvo a repetir que es recomendable su visita, no defrauda para nada.

1 saludo y mañana la segunda parte