Crónica de una Semana Santa

Si me llegan a decir a principio de invierno que hasta semana santa no veríamos la nieve de forma abundante, casi me hubiese reído. Pero así ha sido, unas fiestas de Pascua pasadas por nieve , sin frío severo, pero abundantes en mal tiempo y sobretodo precipitación en forma de nieve.

Poco se ha podido disfrutar de un buen ratito de sol para pasear, (que es lo que más gusta a la gente que viene a pasar la SS en la Sierra), así pues ha sido un pelín engorrosa tanta nieve en tantos días. Si a esto añadimos cortes de luz, problemas en las carreteras, hielo y algún que otro resbalón, pues nos quedamos con un sabor amargo de las Pascuas.


A mi me hubiese gustado también algún día de sol y buen tiempo, aunque yo le doy la vuelta a la tortilla y me quedo con la CANTIDAD de agua que ha dejado en nuestros montes. Un agua que tanta falta hacía después de un invierno tan poco invernal y unos años precedentes tan secos.

He disfrutado de lo lindo con los ríos rebosantes, manantiales saliendo a borbotones y hoy por ejemplo la fuente de Cella que manaba agua para regar la vega entera.

La cascada de Calomarde volvía a rugir como antaño la conocí, ofreciendo la típica “batida” de las aguas por la que se conoce.

El nacimiento del Tajo no era menos y brotaba el agua hasta de las piedras, el río bajaba desbocado por toda la vega.

El Guadalaviar desbordado por las choperas antes de llegar a Albarracín y rugiendo al estilo de los río pirenaicos.


Al fin y al cabo no hay mal que por bien no venga y la verdad que el campo está saciando su sed. Será largo el verano y duro su calor, pero lo que llevemos de ventaja……eso habremos ganado. Y empezada tan solo la primavera….

Río Guadalaviar a la altura de Torres de Albarracín



Cascada Batida de Calomarde

Primero metros del Río Tajo

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